Curiosidades históricas de Tomellosa

sábado, 24 febrero 2018 0 Por Herrera Casado

Tomellosa en la AlcarriaDías pasados me ha llegado a las manos una obra que conjuga amenidad y documentación, perfiles tradicionales y curosidades alcarreñas. Es el libro sobre Tomellosa que ha escrito Juan Manuel Abascal Colmenero, quien mantiene su vigor intelectual y su claridad de ideas a pesar de los años.

La figura de Juan Manuel Abascal Colmenero, de profesión veterinario, de actividad funcionario en la Agencia de Extensión Agraria, y de cordialidad extrema y asegurada en lo personal y vital, no ha sido suficientemente valorada entre nosotros. Es justo que aquí, antes de hablar de su libro, lo haga hoy con motivo de su edición. Porque Abascal es ejemplo de alcarreñismo militante, manteniendo su vivienda en el pueblo donde nació, acudiendo siempre que puede a ella, participando en las actividades de la villa, e indagando continuamente en el archivo municipal, en toda la bibliografía a su alcance, preguntando y recordando…

Seguramente él no querrá que se hable ampliamente de su figura. No lo voy a hacer. Pero sí de su obra, que le refleja, y que por sí misma es extraordinaria. Porque el mimo, el detalle y la puntualidad con que trata las cosas de Tomellosa, son un verdadero espectáculo.

Podría decirse que este “Tomellosa. Curiosidades históricas” es la segunda entrega del autor sobre su pueblo natal. Si la primera (“Tomellosa a la luz de su archivo”) publicada en 2005 fue entretenida y reveladora, esta es –me atrevo a decir- aún más interesante, porque lejos de tratar temas de siglos antiguos, lejanos a nuestros intereses y curiosidades actuales, se centra en la vida en el pueblo durante el siglo XX. Y de ahí surgen setenta temas, constituidos en capítulos, que no dejarán indiferente a ningún lector. Porque narrados con un lenguaje llano y directo, con apuntes y datos sacados de los más directos orígenes (libros de actas, periódicos, recuerdos vivos de los vecinos…) nos aproximan a la realidad de Tomellosa (y, por extensión, de cualquier pueblo de la Alcarria) durante este siglo que hemos dejado atrás.

Son tan variados los temas que trata Abascal en esta obra (profusamente ilustrada con imágenes del pueblo, de su patrimonio artístico, de sus edificios, calles, campos y acontecimientos) que parece no tener fin nunca. Algunos de ellos, podrán dar idea de la generalidad de la obra: trata de la Farmacia que hacia 1917 existía en el pueblo, así como de los temas médicos, asistencias profesionales, enfermedades, modos de curarlas, etc. en la época. Un personaje al que trata ampliamente el autor es “Don Faustino” porque así se le conoció en Tomellosa durante toda su vida. Don Faustino (Abascal García) resulta ser el padre del autor. Alcanzó una vida larga y prolífica, pues murió a los 98 años. Y fue –fundamentalmente, como profesión- veterinario del pueblo. Pero en realidad fue el alma de la localidad durante muchas décadas, pues además de su actividad comunitaria en cargos concejiles, se dedicó a la agricultura, a los montes, a la enseñanza, y a la promoción de los adelantos en el pueblo.

Otros muchos nombres aparecen en este libro. Así por ejemplo el de don Felipe Martínez Colmenero, que llegó a comprar en 1896 el monte de propios denominado “El Rebollar” por el que pagó al Concejo la cantidad de 2.055 pesetas. O el de Felipe Expósito León, soldado heroico en Africa. Además trata temas sobre calles del pueblo, sus nombres, sus orígenes; sobre el edificio del Ayuntamiento, que alcanzó a ser calificado de Bien de Interés Cultural regional, y luego recibió una reforma completa; sobre la sanidad en el pueblo, sobre la vivienda rural, sus usos, sus materiales, la construcción, los molinos, los candiles…

Elementos claves de la vida en los pueblos alcarreños eran el vino, el aceite,m la matanza… y de todos ellos nos da Abascal cumplida noticia de lo que pasaba en Tomellosa: larecogida, elaboración, operaciones, bodegas… todo lo referente al vino desapareció con la plaga de filoxera a principios del siglo XX. Sobre el aceite, nos muestra las ruinas ahora del molino aceitero en la parte baja del pueblo, y nos pone muchas fotos del arco de 1776, de los capachos, de los molones… A la matanza le dedica el típico encuadre, y nos cuenta el ritual, de cómo se vivía todo el año, el cerdo, con la familia, aunque el animal en la corte delantera, y en llegando San Andrés, y alcanzando los 100-150 kilos… a por él.

Hay un capítulo largo dedicado a los frailes tomelloseros. Pone muchos nombres, y vemos que el más antiguo de quien se tiene noticia es fray Hernando de Tomellosa, quien en 1581 se hizo jerónimo en Lupiana. También en 1710 dos hermanos, fray Juan de Tomellosa el uno, y fray Joseph de Tomellosa el otro, se fueron, respectivamente, a El Escorial y a Lupiana. Hubo también algunos franciscanos, capuchinos, trinitarios, carmelitas, mercedarios… pero sobre todo los hijos de Tomellosa se hacía jerónimos.

Curioso también el camino que el edificio del Ayuntamiento (que es sin duda la joya patrimonial del pueblo) ha seguido hasta verse convertido en “Bien de Interés Cultural”. En junio de 2002 la Junta de Comunidades le dio tal categoría, lo que permitió arreglarle y componerle como hoy le vemos. Una preciosidad. el autor no olvida mencionar la visita que bastantes años antes le hizo el académico de Bellas, arquitecto Luis Cervera Vera, quien se movió lo suyo para conseguir este nombramiento.

Más de monumentos: en estas “curiosidades históricas de Tomellosa” no faltan alusiones amplias a la iglesia, a la ermita de Nuestra Señora de la Vega, al molino aceitero, a la casa curato de la calle de las Parras, donde se guardaban los diezmos del aceite y el “pontifical” o impuestos eclesiásticos. Alusión repetida al edificio concejil, que tiene ya sus recién cumplidos 400 años, pues se sabe que fue levantado entre 1615 y 1620.

Finalmente, no quiero olvidarme de destacar la revisión que Abascal hace de un escribano llamado Nicolás Alcaide, quien mediado el siglo XVIII se constituyó en leyenda, y de esa manera le trata el cronista Antonio Pareja Serrada en su libro “Leyendas y tradiciones alcarreñas”. Aunque ahí le tratan como “El escribano de Berninches”, y cuentan lo mal que se portó con sus gentes, hasta que una noche, y en revolución parecida a la de Fuenteovujana, no se sabe quien pero sí todos aplaudiendo, le mataron y acabaron con sus crueldades. Ese escribano de tan mal carácter era de Tomellosa, y Abascal encuentra y nos relata papeles y anécdotas añadidas del personajes.

Al final aparecen, además de la relación y descripción de los objetos de culto de la parroquia, una serie de apéndices documentales, que se centran también en lo curioso, en lo simpático. Unos vienen en imagen, y otros en texto. Entre ellos aparece una curiosa relación de Alcaldes de Tomellosa, desde 1579 a 2017.

No me queda espacio para seguir simplemente enurmerando los temas que trata el autor. Pero sí debe decirse que este “Tomellosa. Curiosidades históricas” es un verdadero ejemplo a seguir por otros pueblos y por otros escritores que aman y respetan sus orígenes, y en ellos encuentran razones para vivir el presente, y mejorarlo. De lectura fácil, te capta desde el primer momento, y no se puede dejar de leer hasta llegar al final. Documentación impecable, fotos estupendas… en fin, una joyita bibliográfica que sobre la Alcarria se nos entra por los ojos y las entretelas.

Datos concretos de este libro 

Abascal Colmenero, Juan Manuel: “Tomellosa. Curiosidades históricas”. Aache Ediciones. Colección “Tierra de Guadalajara” nº 102. 224 páginas, 91 ilustraciones. Tamaño 13,5 x 21 cms. ISBN 978-84-17022-46-4. P.V.P.: 18 €.

 

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