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moises arragel

Las juderías de Cuenca y Guadalajara

Ya va por la segunda edición el libro que ha escrito el profesor y académico don Miguel Romero Saiz en torno al tema “Las Juderías de Cuenca y Guadalajara”, en el que se analiza la historia de sitios, gentes y culturas a las que hoy damos poca importancia, aun formando parte de nuestra propia cultura, la de esta Sefarad en que vivimos. Cuando, hace un par de años preparaba su edición, que ha sido posible gracias al riesgo corrido por la editorial conquense Alderabán, me pidió el profesor Romero que le escribiera el prólogo. Y tras leerme el libro, que recomiendo vivamente, salieron estas palabras que sirvieron entonces para darle la bienvenida, y ahora para centrar a mis lectores en un tema que siempre estará de actualidad, aunque perdido y catapultado en el silencio de los siglos. Prólogo a Las juderías castellanas Todos sabemos que se leen pocos libros, cada vez menos. Y que de los pocos libros que se leen, el Prólogo no se lo lee casi nadie. Pero mi amigo Miguel Romero me pide que, por favor (y sin que sirva de precedente) le prologue este libro que a lo largo de los últimos años ha escrito, después de haber leído mucho, investigado otro tanto, y dádole al magín para recomponer con sentido una información lejana y heterogénea. Y yo no dudo en complacerle. Así es que aquí va este Prólogo que llega con el objetivo, simplemente, de abrirle la puerta al libro que acaba de llamar a nuestras manos. El gran sabio y humanista Gregorio Marañón y Posadillo, llegó a escribir tantos prólogos que, cuando años después de su muerte mi paisano Alfredo Juderías se lió a editar las Obras Completas del médico madrileño, tuvo que reservar un tomo entero (unas mil páginas) para recogerlos todos. Con Marañón nacía, pues, el género prólogo como una de las vertientes contundentes y nítidas de la Literatura. A propósito de lo cual, el maestro de sabios decía que sólo le interesaban los prólogos como oportunidades para escribir, poco, sobre algún tema que no dominaba. Y, en todo caso, nunca haciendo el resumen del libro, ni el panegírico del autor, sino aportando su visión al tema. Su visión personal. En este prólogo persigo la idea de alentar al lector a que entre en el mundo que el libro describe. Un mundo particular, lejano, pero aún vivo, el de los sefardíes, el […]