Acabo de ver los tres primeros tomos de los varios que han de constituir una obra grandiosa sobre un pueblo mínimo. Da gusto ver que aún tienen ganas de nacer estas empresas [culturales] entre nosotros. Es Lorenzo Hernández Hernández, un molinés que como tantos hubo de irse a Barcelona para trabajar y vivir, y ahora ha vuelto a su pueblo, a tallar la felicidad con sus paseos y sus miradas. De ellas ha nacido una obra que va a tener 5 tomos, y de la que ya están circulando los tres primeros. Se titula “Cosas y casos del pueblo de Adobes”, y vienen a ser el rejunto de saberes y emociones que al autor le producen salir cada día de casa y encontrar fuentes, calles, amigos y sabinares, en conjunto de equilibrios. Está en la colección “Letras Mayúsculas” de AACHE, y en el último de los tomos aporta un tema que me ha dejado sorprendido, porque va directamente a la esencia de la antropología y el costumbrismo del Señorío de Molina. Pone una tras otra la memoria de las “paideras” de su pueblo, con reproducción en dibujo de las puertas de esos edificios, en los que por costumbre la gente dejó memoria de sí a través de sus nombres, apodos, dibujos, fechas. Sabemos así que el tema, según se puede ver hasta hoy, viene funcionando desde el siglo XVIII. Sin rubor digo que me ha emocionado este trabajo de Lorenzo Hernández, porque se pinta el mundo desde la más ínfima esencia local. Se ve al Hombre con mayúsculas, latiendo en su lejano confín de ovejas, de colinas peladas y vientos ábregos.
