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Novedades alcarreñistas en la Feria del Libro

Hoy alcanza su cenit la celebración cultural de la Feria del Libro de Guadalajara. Como todos saben, se encuentra emplazada en el paseo de entrada de la Concordia, y hasta el domingo ofrece no sólo libros, sino también multitud de actos culturales en torno a ellos: presentaciones, firmas de autores, debates y cuentacuentos.

Como guía informal y susurrante, las líneas que hoy desgrano en estas páginas se ven envueltas de imágenes variadas, siempre en relación a los libros, aunque puedan parecer tan lejanas de ellos una escultura mortuoria del siglo XV o un todoterreno a punto de penetrar por un cañón inaccesible.

El Doncel, primer lector del Renacimiento

Los visitantes de la ciudad de Sigüenza, que seguro los habrá también este fin de semana, y en cantidad, se encuentran en la catedral, tras cruzar por una reja complicada al interior de la capilla de San Juan y Santa Catalina, con un lector patético y longevo: se encuentran nada menos que con don Martín Vázquez de Arce, el Doncel de Sigüenza, paradigma del lector más allá de la muerte.

Cantar las bondades de los libros es tarea fácil. Alguien dijo que es este el mejor amigo del hombre, porque siempre está callado, no te pide nada, y está a mano cuando le buscas y le necesitas. En los libros, invento ingenioso como pocos, se encuentra la belleza de las palabras, la precisión de los pensamientos, la claridad de las explicaciones, la memoria de los tiempos idos, las razones para mejorar y seguir adelante…

El libro que lee en Sigüenza Martín Vázquez es un Libro de Horas, una especie de suma de oraciones para cada hora del día, para cada momento del año. Y él, que está ya en la eternidad, ha pasado tantas veces sus hojas… y nunca se desgasta ni estropea. Es más, el libro, porque está tallado en alabastro y porque es libro, ha resultado más duradero que el mismo caballero al que adorna.

Con esos libros en la mano, en los bolsos, en las mochilas, en las guanteras del coche, nos vamos hoy a descubrir el mundo, empezando como siempre por Guadalajara, la tierra de las mil sorpresas, del talante simpático y el color encendido. Muchos viajeros han abierto sus caminos, y en muchos libros han quedado prendidos sus recuerdos, sus impresiones, sus consejos. Si de algo hubiera que hacer acopio, yo diría que es de esos libros, de los viajeros, de los que cuentan y provocan, de los que enseñan y aconsejan. Caminos por delante…

Los libros se van de viaje

En la carpa principal de la Feria del Libro de Guadalajara, a las 7 de esta tarde, hoy mismo, está anunciada una actividad que puede concitar algún interés para los alcarreños amigos de los viajes. Se van a presentar los tres últimos números de la Colección “Tierra de Guadalajara” que a lo largo de este año han ofrecido guías densas y muy bien ilustradas sobre temas varios de nuestra provincia. Así se presentará, por primera vez, y sin embargo con mucha brevedad, mi guía sobre Pastrana, siguiendo el libro escrito por Aurelio García López, un monumental repaso al “Palacio ducal de Pastrana” en el que queda grabado en negro sobre blanco (lleva también mucho color, como es preciso) el avatar completo de ese edificio, que parece resumir y adensar entre sus muros la historia toda de la Alcarria. Finalmente, saldrá a la luz el último número de esa colección, “El Señorío de Molina, paso a paso”, escrito por Luis Monje Arenas y quien esto firma. Algo tendrá que lleva vendidos, uno a uno, más de dos centenares de libros desde que ha aparecido.

En ese acto se va a presentar, en forma de debate entre una docena de autores alcarreños, el tema del libro de viajes: aparecerán algunos clásicos de nuestras letras, como Serrano Belinchón y García de Paz, y es probable que aparezcan otros que empiezan, como Bermejo Millano y Serrano Copete. Tres temas servirán para hacer pequeñas catas sobre temas candentes. Uno de ellos, analizar quien es esa “Gente Viajera” y por qué lo es. Qué busca el simple andarín que al final describe sus pasos, o quien es el erudito investigador que decide ponerse a contar sus descubrimientos personales.

Otro asunto será el “Preámbulo viajero” desde el que parte quien va a ver, fotografiar y describir. En un último turno de preguntas y explicaciones, alguien describirá las formas antiguas y actuales de contar viajes, y cómo son “Viejos y Nuevos Libros” los que dan rumbo a la actualidad, y orientan a la gente a seguir caminos. Sin duda que esta reflexión sobre las guías, las rutas, los itinerarios y los deseos de descubrir cada fin de semana algo nuevo, será determinante para abrir la puerta al descubrimiento de lugares y objetivos.

Entre los viajeros que hemos tenido, ilustres, por estas tierras, siempre destaca Camilo José Cela, un gallego inteligente y estudioso, que tuvo la genial idea, en la España de posguerra, de echarse a andar por los caminos de tierra que comunicaban entonces (era el año1946) los pueblos grandes y chicos de Guadalajara. Otro mundo, aunque ahí, a solo sesenta años de distancia. Plasmó sus recuerdos en ese “Viaje a la Alcarria” que le llevó, en volandas, al Premio Nobel (entre otras cosas, porque fue lo mejor que escribió en su vida). De él ha hecho un seguimiento atento y cabal Francisco García Marquina, quien en su “Guía del Viaje a la Alcarria” ha entramado los dos asuntos que hoy merecen comentario en estas páginas: literatura y viaje en estado puro.

Yo destacaría, finalmente, otra figura, la última, emergente sin tachas, la de Luis Monje Arenas, a quien mi compañera Mar Gato proponía una estupenda entrevista en el “Nueva Alcarria” del pasado viernes. Con ese todoterreno pequeño y matón que tiene, se está metiendo por los lugares más insospechados de nuestra geografía, haciendo fotos, tomando notas, mirando plantas y viviendo la aventura de ser descubridor de cosas a pocas horas de su cuarto de estar. A uno de los cañones que este invierno descubrió, en las alturas de la meseta que media entre Checa, Orea y Peralejos, ya hay quien le llama “el barranco del monje”. Entre estas líneas va una fotografía de otro barranco que este autor describe y pinta en su libro: una arroyada profunda que va al Mesa. Sencillamente, gente viajera como los libros. Todos se van de viaje.

Guadalajara se viste de libro

En esta Feria va a ser, sin duda, una de las estrellas bibliográficas el libro que acaba de editar el Ayuntamiento con motivo del 550 Aniversario de la proclamación como ciudad de la que fuera villa de Guadalajara. El pasado día 4 se presentó, en el Salón “El Tragaluz” y con asistencia de numerosos entusiastas de la historia, el patrimonio y las costumbres de Guadalajara, el libro “Guadalajara ciudad” que ha editado el Patronato Municipal de Cultura, y que ofrece en sus casi 300 páginas de gran tamaño un complejo entramado de información relativa al pasado y al presente de nuestra capital.

Colaboran en él firmas de relieve y hondura: Plácido Ballesteros San José analiza el pasado medieval de la ciudad; José Miguel Muñoz Jiménez, nos da las claves, en forma de breves fichas, de la prestancia que Guadalajara tuvo en la época del Renacimiento; Félix Salgado Olmeda analiza la evolución pacífica y próspera de la ciudad en el barroco; Juan Carlos Berlinches, nos entrega las claves para entender el complicado siglo del liberalismo, y los avatares de la Guerra Civil, terminando Alberto Garín, con un análisis sobre los años del franquismo, que él mismo reconoce ha hecho a base de charlar con gente mayor que los vivió intensamente.
El libro ofrece una imagen sorprendente de ilustraciones, tanto actuales como antiguas, estampas, grabados, planos, añejas fotos… de los fotógrafos encargados de esta tarea, destacamos especialmente la tarea realizada por el joven Jorge Monje, una auténtica promesa; José Ramón Soriano, y Calixto Berrocal, a cuyas empresas Fotoforma y Treseñes ha concedido el Patronato la tarea de maquetar, montar y llevar adelante la edición de este libro, al que solo una pega ponemos: que se ha impreso en Madrid, cuando aquí hay estupendas imprentas, algunas de las cuales bracean desesperadas por no arrastrar consigo a todos sus empleados a la cola del paro.

Tiene un añadido final este libro, que le permite engarzar la historia antañona con la realidad del momento: la pluma de José Vicens Otero se hace cargo de mostrarnos la realidad desde su párrafo “Conocer el Municipio” con cifras y apreciaciones sobre Demografía y Economía.

Libros para firmar

En la Feria de Guadalajara de este año, hoy alcanzando su jornada más densa, ha habido firmas y firmantes, ha acudido gente varia y siempre interesante. En la caseta de AACHE, la que cada día ha tenido al menos un escritor de nuestra tierra, han firmado ya José Ramón López de los Mozos, el miércoles, y Luis Monje Arenas, ayer jueves, que ha vendido a docenas su libro “El Señorío de Molina, paso a paso”, como guía esencial de aquel territorio.

Hoy está firmando nuestro compañero Luis Monje Ciruelo, su último libro de “Leyendas y relatos de Guadalajara” y mañana sábado lo haré yo mismo, para dar cancha el domingo, por la mañana, al escritor y cineasta madrileño Fernando Marañón, que ha sido protagonista recientemente, en el hotel Kafka de Madrid, de la presentación de su última secuencia narrativa “Circo de Fieras”.

En otras casetas han acudido Josep Maria Isern i Monné, con su libro “El cuadro mágico de la Orden del Temple” con el que este año ha conseguido el Premio Nacional de Literatura Templaria, o Antonio Pérez Henares “Chani” que ha firmado su reciente libro de memorias de su perro Lord. También ha acudido Aurelio García López, historiador prolífico, que ha firmado ejemplares de su gran obra sobre la Comunidad morisca de Pastrana, sin faltar a la cita el televisivo rostro de Teresa Viejo, que ha traido bajo el brazo un montón de ejemplares de sus “Memorias del Agua” en el que aparece una tierna historia sumida entre las aguas del embalse de Buendía.

Para muchos visitantes de la Feria, esta es la oportunidad siempre apetecida y a veces inesperada, de encontrarse cara a cara con su escritor preferido o, al menos, con una escritora de buen ver y un dicharachero plumillas que rezuma simpatía.

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