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La tapicera de Hita, una vuelta al Renacimiento

Nueva sorpresa literaria la que nos trae el recién estrenado otoño: una sorpresa que se va a materializar en sendos actos de presentación la semana próxima. El primero, será el miércoles 16 de octubre, a las 8 de la tarde, en el salón de actos de la Casa de Guadalajara en Madrid. El segundo, quizás más entrañable y directo, al mediodía del próximo sábado 19 de octubre, en “La Casa del Arcipreste”, en el cerro de Hita. La sorpresa radica en un libro, una novela, que nos transporta a un tiempo pasado pero en el entorno de nuestra tierra, y que vuelve a señalar hacia una escritora que en los últimos tiempos se ha definido muy netamente como una de las mejores plumas que toman a Guadalajara por protagonista: un documental novelado sobre la villa de Hita, sus personajes, sus gentes llanas, sus peripecias a lo ancho y largo de toda Europa, habitando incluso los salones del ensueño y cabalgando siempre por los de la fabulación más exquisita.

La Hita agrícola y artística

Fue el profesor don Manuel Criado de Val quien, va ya para 25 años, nos ofreció en una obra inolvidable la “Historia de Hita y su Arcipreste”, leída más en el extranjero que entre nosotros, porque nunca nadie fue profeta en su tierra, y en el caso de los escritores mucho menos. En aquel libro cuajado de novedades, sorpresas y acontecimientos, se relataba el acontecer histórico de la aljama judía de Hita, una de las más abundantes y pobladas de la España medieval. Gracias al hallazgo que de un documento original, limpiamente escrito, habían hecho poco antes los investigadores de la Sefarad antigua, Cantera Burgos y Carrete Parrondo, con la relación de los nombres, cargos, bienes y viviendas de todos los judíos/as que habitaban en Hita a finales del siglo XV, Criado realizó en el capítulo nueve de su libro, el que titula “Comienza la decadencia” una pintura vívida, y sonora casi, del grupo hebreo de Hita.

Allí aparecen viviendo en la plaza mayor el Rabí Samil Castellano, e Isaque Cides, junto a su pariente el tendero Mose. Otra de las tiendas de la plaza era de Lezar Najari.  Y la “botica del rincón” pertenecía a Lezar Valenciano. Por el pueblo se dsitribuían pescaderías y otros comercios regentados por judíos, como Çague de Pastrana y los hermanos Alazar (Simuel, Yoçe, Çague y Jaco), que poseían además el Mesón del pueblo, y el horno del pan. Esa potencia económica que desarrolaban los judíos en Hita fue ganándoles día a día enemigos, envidiosos y deudores. Además de los comerciantes estaban los terratenientes, entre los que destacaba doña Hermosa, la judía que lo era, y a la que todos admiraban, o Don Hada el Largo, otro rico propietario de tierras y, sobre todo, de viñas, que daban entonces para producir grandes y muy acreditadas cantidades de vino alcarreño. El más acaudalado de todos era Yuçaf Alazar “el Viejo”. Para no dejar en el tintero ninguna de las actividades sociales de los judíos de Hita, recordar someramente cómo Joco Baquex y Rabí Hada eran los médicos del pueblo, y Samuel Najari y Osman Capachen, los prestamistas y banqueros. Todo un aguerrido panorama que, creciendo año a año desde el siglo XIII, alcanzó el momento de la expulsión, en 1492, con más 150 individuos de esta raza y religión, que vivieron los crudos momentos del extrañamiento de una tierra, una villa y un entorno que había el suyo natal, el de sus padres, el de sus ancestros, desde siglos antes. Todo ello viene referido en el comentado “Inventario que los judíos de la Villa de Hita y su tierra hicieron de sus bienes raíces, casas, viñas y tierras que tenían en dicha Villa de Hita y su tierra, y dejaron al tiempo de su expulsión…” y que con detalle estudian los autores referidos.

Sobre Hita pasaron luego guerras y desolaciones, abandonos y algún que otro renacer breve de sus cenizas. Hoy luce, aun con la soledad a cuestas de sus calles empinadas y sus distancias horizontales, como nunca, limpia y discreta, codiciada y ensoñada por muchos… y es en ese lugar, y es con ese documento, y es a través de tantos intuidos sentimientos, dolores y dramas que la autora del libro que anunciamos construye su bellísima novela, que es antología de historias y salvación de tristes por la magia de la literatura.

Autora y novela

La autora es Beatriz Lagos, y la novela se titula La tapicera de Hita. En el transcurso de un año justo, Beatriz Lagos ha dado a la imprenta su trilogía de novelas sobre Hita y sus gentes. El pasado 2001, a estas alturas de octubre, presentó “La halconera de Hita”, que consiguió un gran éxito de crítica y público. En la primavera sacó adelante su segundo libro, “La juglaresa de Hita” y ahora llega con este tercero que completa el conjunto, y que a través de una nueva y apasionante historia con protagonistas “hitianos” nos deja con el sabor cierto de una realidad pretérita bien referida, minuciosamente narrada.

Si en las anteriores se saboreaba el amargo poso de la expulsión de los judíos y la persecución inquisitorial contra los conversos, en este es ya el Renacimiento el que abre sus banderas, despliega sus colores, y ofrece un nuevo camino de comprensión hacia aquellos/as que se quedaron en España y solo miraron hacia atrás a través de rendijas.

Distribuida en 30 apasionantes capítulos, en las que cientos de personajes aparecen, muchos de ellos ya conocidos de los anteriores espacios narrativos de la trilogía, “La tapicera de Hita” tiene por protagonista a Avila (nombre de mujer, joven y bella, hábil artista con los hilos, y prisionera del amor y de su carga familiar. La autora sabe mezclar lo onírico, la aparición pendular de un unicornio en escena , que arrastra a la protagonista hacia habitaciones cada vez más cerradas y con peor salida, y lo realista, ofreciendo un cuadro vivo y justo del Renacimiento italiano florentino. Un tapiz es protagonista junto a la tapicera, y una historia de amor que aprieta en progreso, y al final ahoga. Todo un lujo literario que merece un aplauso, y un agradecimiento, hacia esta escritora americana que ha metido bajo su piel, y puesto en su corazón, el latido y la belleza de la Castilla eterna, fundida en este caso con el sentimiento cierto de las gentes, ese sentimiento, esa fuerza del alma que no cambia nunca.

De novela histórica puede ser calificada esta Tapicera  de Hita que nos entrega Beatriz Lagos, un tipo de literatura tan de moda, tan querida también, y tan interesante. Una novela histórica surgida de la entraña misma de la Alcarria.

Sin duda podemos calificar de “novela histórica” a esta que nos viene ahora a las manos. Aunque los avatares de la anécdota llevan a su protagonista por tierras de Castilla, de Francia e Italia, siempre con el referente picudo y alzado de Hita en el horizonte, en su ánima está toda la vida de la Península Ibérica en el último decenio del siglo XV. Pasado el dramatismo de la expulsión de los judíos, los “nuevos” asientan con fuerza y alegría en la sociedad del Renacimiento español. La novela de Lagos ofrece, en esta tercera entrega que completa su amplia empresa, el fin de algunos personajes que surgieron y animaron las anteriores: el duque del Infantado, la Madre vieja, los frailes de Sopetrán, las ricas propietarias de viñedos, el recuerdo de la halconera, la magia de la juglaresa, y el regusto perfecto de una época que se nos ha devuelto minuciosa y vibrante.

Beatriz Lagos, la autora

Y ya para terminar este comentario que es anuncio y ofrecimiento, decir algo de la autora, de Beatriz Lagos que es muy conocida entre nosotros, porque está curtida en tareas literarias añejas, y ha vivido y palpitado en nuestras alcarrias. Nacida en Argentina, y nacionalizada estadounidense, reside actualmente en California, pero ha vivido muchos años en España, en Hita concretamente (no es extraño que conozca tan bien el entorno). Autora de varios libros de poesía, se dedica a la coordinación de acontecimientos culturales en universidades de la costa oeste de Estados Unidos, y de nuevo se encuentra en Guadalajara, rodeada de amigos y admiradores, para presentar esta tercera, última y definitiva novela sobre Hita, con la que completa la trilogía de novelas que nos prometió el pasado año. Ella ha cumplido, y su éxito no lo puede tener mejor asegurado. Y a las presentaciones que va a hacer de su obra, seguro que no van a faltar admiradores de su obra, de Hita y de este tejer y destejer de la historia de la Alcarria en que andamos unos y otros, aun sin quererlo, metidos siempre.

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