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Monje Ciruelo, la mirada permanente

Esta tarde, por fin, se va a hacer realidad un algo intuido, y necesario. La Biblioteca Pública de Alovera va a rendir homenaje a Luis Monje Ciruelo, como expresión de un aplauso a quienes han hecho prensa, y han servido la noticia en Guadalajara durante muchos años. Yo añadiría aún algo más: con este homenaje se aplaude también una buena pluma, la de este escritor de raza que sabe encontrarle a las cosas, y a los hechos, su verdadero nombre. Y se aplaude finalmente a un hombre bueno, a un ser que ha trabajado toda su vida, honrada y duramente, en beneficio de la sociedad.

Para hablar de Monje Ciruelo, que es amigo, desde hace muchos años, serviría cualquier biografía, aunque fuera breve: la de aparece en la solapa de su primer libro “guadalajara a mi través”, o la que se publica en Internet, donde figura entre los “alcarreños ilustres” o diccionario de nombres que han sido algo en esta tierra, a lo largo de los siglos. Allí está Monje Ciruelo, como ha estado durante más de 60 años en las páginas de periódicos provinciales y nacionales, sin descanso: este Nueva Alcarria el primero, y ABC, la Vanguardia, aquel “Badiel” que él fundara y aguantó dos números, en época de naufragios.

Luis Monje ha tenido enemigos furibundos, gentes que le han echado en cara sus ideas (como si tenerlas fuera un delito), y no le han perdonado que haya dicho en público lo que piensa. Y eso en dos épocas: en la de su juventud, cuando solo eran válidas las ideas del sistema, y en la de su madurez, cuando muchos otros piensan que los ciudadanos solo pueden hablar depositando su voto en una urna. Monje ha hablado siempre, ha dicho lo que piensa, y lo ha dicho honradamente. Y eso hay quien no lo perdona nunca.

En Monje Ciruelo se homenajea esta tarde, en Alovera, a la prensa toda de Guadalajara. Dentro de muy pocos días, exactamente del 8 al 10 de mayo, se va a celebrar en nuestra capital el I Congreso de Prensa y Periodismo especializado. Profesionales de todo el país, directores de periódicos y cadenas de Televisión, periodistas científicos, de humor, del corazón….. todos vendrán a esta ciudad, que será durante tres días el centro del periodismo nacional. Y Monje podrá mirar desde su altura (la de los años, claro, y la de su talla física, que tampoco es menuda) estas novedades y disquisiciones, por las que él pasó ya, a lo largo de su vida, anotando en sus mil secciones, y con la firma de sus diversos seudónimos, todo lo que uno pueda imaginarse.

Está preparando Monje, en la actualidad, un segundo libro que titulará “Guadalajara desde el ayer”. Y va a ser, lo aseguro, aún más interesante que el primero. Porque a través de su mano, como un prestidigitador que saca del fondo de su sombrero sombras y luces que parecían haberse borrado, las palabras ciertas de una vida antigua: y más allá de las anécdotas personales (sus ascensiones a la cumbre del Ocejón, al que le tiene por tótem mítico de su caminar provincial) o de sus recuerdos palazuelinos y europeos, está la palpitante historia reciente de una provincia que ha recorrido muchos más kilómetros que otras en los últimos veinte/veinticinco años. Guadalajara salió en este tiempo de la Edad Media, y se ha asentado, (le falta algo todavía, pero muy poco) en el siglo XXI. Y de ello ha sido fiel cronista Luis Monje. Eso nos lo contará, a través de 200 sustanciosos artículos breves, en este nuevo libro.

Pero ya el primero que nos dejó el año pasado, ese “Guadalajara a mi través” que tanto éxito cosechó (tanto, que ya está agotado) nos permitió leer sus entrevistas a personajes famosos, a alcaldes, a ministros…. o las anécdotas curiosas del matrimonio único habitante de un pueblo, o las vicisitudes de buitres y flores por el Alto Tajo. No quiero entrar en pormenores, pero realmente la actualidad toda tuvo siempre como pregonero mayor, atildado y de palabra bien cortada, a Monje Ciruelo. En el prólogo de su anterior libro decía yo mismo que su estilo estaba en la línea de los clásicos castellanos: nada de barroquismos, nada de “diversos ismos” que a todos nos llamaron la atención un día: él fue siempre con la palabra justa a describir los hechos ciertos. Hasta ahí la proeza, que no es tan fácil.

Y en fin, que no digo más que lo he referido, porque en otros lugares pueden encontrarse sus méritos e itinerarios vitales. Leáse, si no, la página www.aache.com/alcarrians/monje.htm en la que viene con detalle su currículo, sus fotos, hasta su dirección de correo electrónico, que también la tiene Monje, y la usa, lo atestiguo, como un chaval de veinte años. Este homenaje de Alovera en esta tarde, al que me sumo cordialmente, es a la prensa alcarreña, pero se personaliza en quien mejor y más densamente la ha dado cuerpo. Un compañero de estas páginas, además, lo cual se hace más difícil, por aquello de qué van a decirse entre ellos, sino ditirambos. Muchos lectores tiene Monje para estar seguro que sus méritos son ciertos, y muchos aplausos, más que ladridos, ha escuchado en su vida. Lo cual le hace ganador del partido. Y en hombros sale.

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