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Famosos y populares

Hoy viernes celebra nuestro periódico, además del 60 aniversario de su creación, que no es poco, la Fiesta de los Populares, en la que se hará distinción de 20 personas y/o instituciones que a lo largo de 1999 han destacado en nuestra tierra por una u otra razón.
Hoy traigo a este ventanal de lo guadalajareño la semblanza, obligadamente breve, de seis personas que más que populares alcanzaron a ser famosos, algo que supone una popularidad más allá de la contingencia temporal, y aún del espacio de la vida. Aunque uno de ellos esté aún vivo, (y coleando, como él diría) no es ello óbice de aparecer en esta nómina de los famosos que hicieron tanto por la tierra de Guadalajara que hoy se merecen, una vez más, el recuerdo de nuestros lectores.

Hernando Rincón de Figueroa

Pintor de retratos y retablos. Nacido en Guadalajara hacia 1460, vivió la mayor parte de su vida en esta ciudad. Formado desde joven al lado de grandes pintores, como Bernat de la escuela aragonesa, el maestro de los Luna en Guadalajara, y los del entorno toledano de finales del siglo XV. Casado con Catalina Vázquez, hija del arquitecto de los Mendoza Lorenzo Vázquez, entró pronto en el círculo de artistas de la corte mendocina. En Zaragoza y Toledo trabajó colaborando en grandes retablos, entre ellos el de la Catedral primada. Después comenzó a actuar por su cuenta al encargo de parroquias y particulares. En la Alcarria pintó grandes y magníficos retablos, como los de Albalate de Zorita, Fuentes de la Alcarria (1516 aprox.), Santa María de Hita (1505) y Santa María de Medinaceli (1507), todos ellos ya desaparecidos. Se le atribuye verosimilmente el retablo de Robledo de Chavela, hoy en provincia de Madrid.
Formó parte de la corte del Cardenal Mendoza, como artista pintor, y así es posible que participara en el gran retablo de San Francisco de Guadalajara (cuyas tablas se conservan hoy en el Ayuntamiento) y pintando el gran cuadro del *Milagro de San Cosme y San Damián+ expuesto en el Prado, y que procede también de San Francisco de Guadalajara.
Nombrado por Fernando «El Católico» pintor real y «veedor y examinador de pinturas», destacó en esta corte como retratista de primer orden, recordando sus retratos de don Francisco Fernández de Córdoba, un segundón mendocino (hacia 1525) y de Fray Francisco Ruiz, franciscano, relacionado con Cisneros, la Universidad de Alcalá y el círculo de iluminados de Guadalajara.
Murió hacia 1529, en sus casas de la parroquia de San Nicolás, en Guadalajara.

Francisco Layna Serrano

Francisco Layna Serrano fue escritor, historiador y Cronista Provincial. Además de médico otorrinolaringólogo. Nació en Luzón (Guadalajara) en 1893. Estudió el Bachillerato en el Instituto de Guadalajara, pasando luego a la Universidad madrileña a cursar la licenciatura de Medicina, especializándose después, junto a los maestros del Instituto Rubio y Gali, en Otorrinolaringología. Cuando contaba cuarenta años inició Layna sus estudios e investigaciones en torno a Guadalajara. Lo hizo llevado de la irritación noble que le produjo ver cómo un multimillonario norteamericano cargaba con un monasterio cisterciense de Guadalajara, entero, y se lo llevaba a su finca californiana. Se trataba de Ovila. Layna investigó, protestó, y así surgió su pasión de por vida.
La Diputación Provincial de Guadalajara le nombraba en 1934 Cronista Provincial, y a partir de ese momento se volcaría en cuerpo y alma a estudiar, a publicar, a dar conferencias, a escribir artículos y a defender a capa y espada el patrimonio histórico-artístico y cultural de la tierra alcarreña. Entre sus muchos títulos y distinciones, cabe reseñar que tuvo también el cargo de Cronista de la Ciudad de Guadalajara, fue presidente de la Comisión Provincial de Monumentos, académico correspondiente de la de Historia y de Bellas Artes de San Fernando, así como de la Hispanic Society of America, habiendo recibido el Premio Fastenrath de la Real Academia de la Lengua, y recibiendo la Medalla de Oro de la Provincia de Guadalajara tras su muerte, acaecida en 1971. Entre sus múltiples obras destacables, figuran la primera, dedicada al «Monasterio de Ovila», y la gran «Historia de Guadalajara y sus Mendozas en los siglos XV y XVI» amén de su «Románico de Guadalajara» sus «Castillos de Guadalajara», su «Palacio del Infantado», su «Caballada de Atienza» y decenas más. Murió en Madrid en 1971.

José Antonio Ochaita

Poeta, periodista, dramaturgo, autor de letras de canciones. Nacido en Jadraque (Guadalajara) en 1905. Estudió en Madrid, en el colegio de San Ildefonso. Durante breve tiempo fue empleado de Banco, después profesor de gramática en el colegio de los Salesianos, estudiando Filosofía y Letras en Salamanca, donde fue alumno de don Miguel de Unamuno a quien admiraba y quería. Ya periodista, ejerció de redactor del *Faro de Vigo+. Miembro de la Real Academia Gallega de las Buenas Letras, pasa la Guerra Civil en Madrid y posteriormente se dedica en exclusividad a lo que más le gusta: conferenciante, ensayista, autor teatral, folklorista, recitador brillante… se dedica sobre todo a escribir versos y canciones. Como creador del *Núcleo González de Mendoza+ del que en vida fue vicepresidente, colaborador especial en la celebración de los Días de la Provincia, en los que cantó las bellezas de nuestras tierras; alma y guía de Versos a Medianoche, ganador de la *Abeja de Oro+ y, en sus últimos años, cronista de la Ciudad de Guadalajara. Murió en Pastrana, mientras recitaba versos dedicados a la Alcarria, una noche de agosto de 1973.

Tomás Camarillo Hierro

Fotógrafo, escritor, divulgador de las bellezas de Guadalajara. Nació en Guadalajara en 1879. Su padre fue carpintero, y él hubo de ganarse la vida desde muy pequeño en Madrid, ejerciendo todos los oficios posibles: repartidor de tienda de ultramarinos, escribiente de Juzgado, trabajador del periódico *La Región+. Con el dinero ahorrado a base de repetidas privaciones, retorna a Guadalajara en 1909 y logra instalar un kiosco de venta de baratijas en la plaza del Jardinillo, frente a la iglesia de San Nicolás. Posteriormente monta un negocio de alquiler de pianos por los pueblos de la provincia, cuyas ganancias le permiten instalar en la calle Mayor, allá por 1920, un importante comercio de objetos de regalo e instrumental fotográfico. Se dedica después a recorrer los caminos entonces polvorientos de la provincia, con su flamante Ford y un altavoz en el que anuncia su mercancía (radios y máquinas de fotos) y retrata con la cámara estampas populares, rincones urbanos, paisajes y todo aquello que merece su atención. En la capital alcarreña toma instantáneas de viejos edificios, iglesias, palacios y nuevas construcciones. Desde entonces, la visión de Camarillo es la paradigmática de esta tierra de Guadalajara en los años 20-40. Muerto en 1954, su inmenso archivo fue legado por su familia a la provincia, representada por la Diputación Provincial, depositaria de sus fotos, máquinas y recuerdos.

Jose de Juan-García Ruiz

Escritor y periodista. Nació en Guadalajara en 1915. Cursó el Bachillerato en el Instituto *Brianda de Mendoza+ y la carrera de Magisterio en la Escuela Normal. En sus años mozos trabó amistad con Antonio Buero Vallejo, a quien se une en la aventura literaria. Ambos presentan trabajos originales en concursos y certámenes locales, que ganan con facilidad, perfilándose en ellos una creciente vocación por las letras. Al terminar la Guerra Civil, de Juan inicia sus colaboraciones literarias en *Nueva Alcarria+, recién creado como órgano periodístico de la España franquista en Guadalajara. Formado después en la Escuela de Periodismo, terminó sus estudios con todo merecimiento. Siguió simultaneando el ejercicio periodístico en la por él creada Revista Reconquista y por supuesto en *Nueva Alcarria+ de la que llegó a ser redactor jefe y Director, a partir de 1947, durante más de 25 años. Murió en Guadalajara en 1972.

Camilo José Cela

Aunque gallego de nacimiento, nacido en Iria Flavia (La Coruña) en 1916, este escritor puede incluirse cono todos los merecimientos entre la nómina de guadalajareños famosos, porque él está de acuerdo, y con él la mayoría de los alcarreños en su sano juicio. Premio Nobel de Literatura en 1989, su relación con Guadalajara se inicia ya desde antes de escribir su más famosa obra, «El Viaje a la Alcarria» que traducido a decenas de idiomas de todo el mundo, y con más de 10 millones de ejemplares editados, se constituye en el mejor clarín de difusión de la esencia de nuestra tierra. Escrita en 1946, la Alcarria que describe Cela no es la de hoy, por supuesto, pero sí que consigue con su ternura, su humor y su altísima calidad literaria, atraer la atención de millones de lectores hacia nuestra tierra más emblemática. Ha residido durante muchos años entre nosotros (Caspueñas, El Clavín, El Cañal…) y sigue teniendo a Guadalajara en su corazón benévolo y sabio. Afortunadamente vivo, Cela es uno de los más altos valores que la Alcarria y Guadalajara entera puede (si quiere) lucir con orgullo como propios.

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