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El escudo heráldico de Tendilla

 

Dentro del nuevo auge que han comenzado a presentar los escudos heráldicos de los municipios, son muchos los pueblos de nuestra provincia de Guadalajara que han puesto en marcha la máquina burocrática que indefectiblemente se manifiesta ávida de papeles e informes, para conseguir tener un Escudo Heráldico Municipal que sea el símbolo perfecto del pueblo, y en el que se resuma, con unas pocas figuras y colores, la historia y la idiosincrasia de la localidad.

Uno de esos pueblos alcarreños ha sido Tendilla, que ya desde hace algunos años ha venido manifestando su deseo de poseer un emblema municipal sintetizador de su historia. Y lo ha conseguido finalmente, pues hace escasas fechas el Boletín Oficial de la Comunidad de Castilla‑La Mancha publicó el decreto por el que se concedía a esta simpática villa el derecho a poseer y exhibir oficialmente su Escudo Heráldico Municipal.

En los estudios previos a la confección del escudo, que realizamos personalmente por ruego del Ayuntamiento tendillano, encontramos la existencia, en un manuscrito particular, de un escudo sumamente complicado en el que la abundancia de símbolos y su entrecruzamiento contribuían a perder la imagen de claridad y concreción que este tipo de símbolos deben tener. Por otra parte, se hizo una consulta pormenorizada de documentación en las secciones sigilográficas del Archivo Histórico Nacional y de la Real Academia de la Historia, sin haber encontrado en ellas dato alguno sobre el escudo de Tendilla, o por lo menos sobre el que hubiera podido tener en la antigüedad. En la bibliografía consultada, encontramos un dato valioso, cual era la información que en 1580, don Juan Fernández de Sebastián Fernández, por comisión de las autoridades del pueblo, envió al Rey Felipe II, y cuyo original se conserva manuscrito en la Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, estando publicado el dato en las «Relaciones Topográficas» que don Juan Catalina García hizo a principios de siglo por encargo de la Real Academia de la Historia.

Dicho escrito señala que, en esos días, el escudo de la villa era el mismo que el de sus señores territoriales, los Mendoza condes de Tendilla y marqueses de Mondéjar. Perteneció este pueblo, desde su reconquista en el siglo XI, al Común de tierras de Guadalajara, habiéndole concedido el rey Enrique III de Castilla, a fines del siglo XIV, el título de Villa con jurisdicción propia, entregándola entonces en señorío al almirante mayor del reino, Don Diego Hurtado de Mendoza. En esta familia de los Mendoza, señores de gran parte de la Alcarria, permaneció desde 1395 hasta los comienzos del siglo XIX, por lo que bien puede decirse que esta estirpe, en su rama de los condes de Tendilla y marqueses de Mondéjar, marcó con su sello el devenir histórico de la Villa. Era claro, pues, que el blasón de los Mendoza debería figura en el escudo municipal de Tendilla.

Por otra parte, consideramos que Tendilla posee, entre sus más queridas tradiciones ancestrales, la memoria de la aparición de la Virgen de la Salceda a dos caballeros sanjuanistas, en el paraje denominado «barranco del Infierno», en los remotos días de la Edad Media. La devoción por esta imagen de la Virgen, hace que el paraje de la Salceda sea uno de los más queridos de las gentes de Tendilla, y la leyenda de la aparición de la misma, algo connatural con la historia del pueblo. Sus múltiples edificios monumentales, por otra parte, hacen referencia tanto al patronazgo de los Mendozas sobre la villa durante tantos siglos, como a la tradicional devoción por la Virgen de la Salceda. Se hacía imprescindible, pues la presencia de alguna alusión a la Virgen de la Salceda.

Se esbozó un escudo partido en el que aparecía, de un lado, el blasón mendocino, y en el otro un sauce con la estrella de ocho puntas correspondiente al brisurado puesto por los condes de Tendilla y marqueses de Mondéjar sobre las primitivas armas alavesas. La Real Academia de la Historia, en el análisis final del escudo tendillano, introdujo aún alguna modificación, cual era la de que el escudo quedaría mejor cortado que partido, y en el segundo de sus cuarteles, sobre el sauce de color verde, debería ir puesto el anagrama de la Virgen María mejor que la estrella marquesal, para así significar con claridad que el árbol era alusivo a una leyenda de aparición mariana.

Tras varios expedientes, consultas, informes, etc., el escudo municipal de Tendilla ha quedado definitivamente estructurado y oficialmente respaldado, siendo ésta su descripción según el lenguaje, un tanto arcano y especializado, de la heráldica española: se trata de un escudo español, cortado. Primero, cuartelado en sotuer: 1º y 4º de sinople, la banda de gules perfilada de oro; 2º y 3º de oro, la salutación angélica AVE MARIA GRATIA PLENA en letras de azur. Segundo, de plata el sauce de sinople cargado del anagrama de la Virgen María. Al timbre, la corona real cerrada. Le vemos en esquema junto a estas líneas.

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