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El Doncel en el Quinto Centenario de su muerte

 

Ahora que se cumple el Quinto Centenario de la muerte de El Doncel de Sigüenza, y que de tantas maneras se está recordando su figura impar, preten­den estas líneas que siguen, servir de guía mínima, sucinta y cómoda, para dirigirse, como en peregrinación íntima y obligada, hasta él silencio gris y cristalino de su capilla seguntina. El viajero debe tener noticias, pocas y ciertas, sobre esta figura y su circunstancia. Son éstas.

La conocida estatua del Doncel que se encuentra situada en una capilla de la Catedral de Sigüenza, es una de las esculturas más extraordinarias del arte universal. Realizada a fines del siglo XV por autor anónimo, representa el cuerpo reclinado de un joven guerrero que, en su descanso eterno, medita sobre un libro que sostiene entre las manos.

El personaje

La estatua representa a Martín Vázquez de Arce, joven caballero de la Orden Militar de Santiago, y noble seguntino. Sus padres eran Fernando de Arce y Catalina Vázquez de Sosa, hidalgos que poseían tierras y casas en Sigüenza y su comarca. Pero que vivieron a la sombra de los Mendoza, en Guadalajara. Y en esta ciudad fue donde el joven Martín se educó y se formó como un doncel de la corte mendocina, educado en las nuevas corrientes renacentistas, como soldado y como, intelectual.

Desde pequeño participó junto a los Mendoza alcarreños en sus cabalgadas contra los árabes del reino de Granada. Aunque muy joven, estuvo casado con dama de la que se ignora el nombre, dejando una hija, Ana, que le heredó en sus bienes y que posteriormente casaría con un Mendoza de tierras sorianas.

La muerte heroica del Doncel

En la campaña del verano de 1486 contra el reino de Granada, Martín Vázquez de Arce formaba en el ejército del duque del Infantado. Una tarde del mes de julio, socorriendo a un grupo de soldados del obispo de Jaén, que se vieron en apuros frente al enemigo, Martín Vázquez y otros veinte soldados de Guadalajara cayeron en una emboscada de los árabes en el lugar denominado la Acequia Gorda, en la vega de Granada, muriendo en aquel momento. Su padre, que le acompañaba, recogió su cuerpo y lo enterró allí mismo, trasladándolo pocos años después a la capilla familiar de la catedral de Sigüenza, donde su hermano Fernando Vázquez, obispo de Canarias, había encargado un magnífico mausoleo.

El sepulcro

El Doncel de Sigüenza se encuentra enterrado en la capilla de San Juan y Santa Catalina de la catedral de esta ciudad castellana. Consta de un gran arco de medio punto, de esbeltísimas proporciones. La cama del sepulcro, escoltaba de muy delgadas pilastrillas, descansa sobre los cuerpos de tres leones, que asoman arrogantes sus cabezas bajo ella. El frente del sepulcro se divide en cinco fajas, de diversa anchura, ocupadas por motivos vegetales, y la central muestra el escudo del caballero, sostenido por dos pajes. El Doncel se representa en reposo apoyando su codo derecho sobre un haz de laureles. Recostado, alza el torso para leer el libro que entre las manos sostiene, y meditar. Las piernas están indolentemente cruzadas. A sus pies, un pajecillo llora apoyado sobre el yelmo del caballero. Tras él, un león levanta la cabeza. La indumentaria del Doncel está magníficamente realizada, y describe al detalle el hábito del militar castellano en la Edad Media: los brazos y. las piernas se cubren de armadura metálica de piezas rígidas; el cuerpo lleva cota, que es de cuero por arriba, y de mallas metálicas abajo; su torso está aún revestido de una esclavina lisa, atada al cuello por corredizo cordón, y en el pecho se dibuja la roja cruz de la Orden de Santiago. Del cinto cuelga la daga, y sobre la cabeza, peinada al estilo de la época, un bonete de paño. Descansa el caballero todo su cuerpo sobre la extendida capa. Y entre las manos, un grueso libro abierto en su mitad, que atentamente lee y al mismo tiempo, le sirve de meditación. Como fondo del enterramiento, hay una cartela en la que, a caracteres góticos, lo mismo que en la pestaña del sepulcro, se describe la, hazaña, del personaje. En la parte superior del enterramiento se ve una tabla semicircular, obra del primitivismo castellano de finales  del siglo XV, en que aparecen juntas varias escenas de la Pasión de Cristo.

El autor de la estatua permanece desconocido. Su arte magnífico ha de proceder de algún taller de escultura de Castilla, posiblemente del que en la ciudad de Guadalajara tenía en aquellos años el maestro Sebastián de Almonacid. Pero con certeza no sé conoce la mano que talló, allá en los años finales del siglo XV, tal maravilla sobre el alabastro.

El simbolismo 

La estatua del Doncel, representa un joven guerrero en reposo. Idealiza el modo de vida de un caballero cristiano medieval. Está revestido con los arreos militares, porque su oficio es la guerra. Tiene las piernas cruzadas, en señal de haber muerto Y ser un cruzado o defensor de la Cruz de Cristo. Está leyendo y meditando sobre un libró religioso, pues su fin último es alcanzar la Gloria. Apoya su codo derecho en el ramo de laureles que simboliza la Victoria alcanzada en su batalla, Pues ha muerto en defensa de la Fe. El paje que llora junto a su casco se identifica con la Tristeza que a todos embarga su muerte. Y los leones que sostienen el sepulcro dan idea de la Resurrección que le espera.

Datos útiles

La estatua del Doncel, junto a la de sus padres, hermanos y otros familiares, forma un conjunto incomparable en la capilla de San Juan y Santa Catalina, en la Catedral de Sigüenza. Normalmente se encuentra cerrada la verja renacentista que da acceso a dicha capilla, por lo que ha de requerirse al guía, de la catedral, quien en horario de visitas, mañana y tarde, y fuera de los momentos de celebración religiosa, permitirá a quién se lo solicite el paso a la capilla y la contemplación de la estatua.

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