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Tradiciones poéticas de la Alcarria

El pasado martes 8 de mayo, muy arropado de amigos y admiradores, Francisco Vaquerizo Moreno presentó en el espacio cultural de Diputación su nuevo libro, que es muy expresivo respecto a lo que de tradicional y poético tiene nuestra tierra. El libro se titula “Tres Autos Religiosos de la Alcarria” y en él cobran protagonismo tres antiguas leyendas de Sacedón, Córcoles y Albalate.

En la obra de Vaquerizo, que discurre por las tierras y los pueblos del sur de nuestra provincia, se alzan vivas y sonrientes tres localidades que guardan, cada una con su sentido acendrado de tradición y poesía, recuerdos de viejos tiempos que este escritor de la tierra nos ha dado elaboradas en forma de autos y obras para ser representadas.

Sacedón

La historia dela Santa Cara de Dios en Sacedón se remite a un hecho real, con protagonistas reales, históricos. Que han quedado plasmados en documentos y bibliografía. En el pueblo se conserva la ermita de la Cara de Dios, obra muy sencilla del siglo XVIII, en la cual se veneraba, dentro de un retablo barroco, un trozo de lienzo de pared con un rostro pintado, que según la tradición había aparecido milagrosamente dibujado al clavar sobre una pared el puñal de un blasfemo. Se ubica sobre lo que antaño fuera el Hospitalillo de Nuestra Señora de Gracia. Al Santo Rostro, en cuyo honor se celebran las fiestas de agosto, las crónicas sacedonenses le atribuyen numerosos milagros. La ermita data de mediados del siglo XVIII. Es de estilo barroco popular y cuenta con una ornamentación profusa de temas florales, muy recargada en capiteles y columnas. Su estructura consta de una sola nave rematada en crucero y este a su vez en una esbelta cúpula. En el presbiterio se halla el retablo en cuyo cen­tro está incrustadala Santa Cara. Laque hoy se puede ver no es la original, que desapareció durantela Guerra Civil, sino una copia, que es igualmente venerada por el pueblo de Sacedón.

Monsalud

Enla remota Alcarriabaja, vertiente ya del Guadiela, entre Sacedón y Alcocer, a un tiro de ballesta de la localidad de Córcoles, se alzan hoy las ruinas de lo que fuera enla Edad Mediay aún después, durante muchos siglos, el monasterio de Monsalud, de la Orden de Císter.

Allí, en pleno siglo XII, se levantó un monasterio en el que ya iba de marca una leyenda visigoda, con princesa prisionera, apariciones marianas y larga evolución de prodigios y aventuras.

Aunque no es este el lugar donde hacer una historia pormenorizada de este cenobio, sí es preciso recordar que fue fundado, hacia la mitad del siglo XII, por el rey de Castilla, y confirmado y aumentado en posesiones cuando en 1167 Juan de Treves, arcediano de Huete, le regaló no solo la aldea de Córcoles, sino importantes heredamientos y beneficios. Alfonso VIII protegió a este monasterio, y en él estuvo, tras la derrota de Alarcos, refugiada la plana mayor de la Orden de Calatrava, reorganizándose para participar en la batalla de las Navas. (más…)

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La guía templaria de Guadalajara

El libro que aparece estos días con la huella de los Templarios en Guadalajara

En estos días se celebra en Guadalajara, en su Parque de la Concordia, y organizada por el Patronato Municipal de Cultura, la Feria del Libro que viene a sacar a la calle toda la producción reciente de editores y libreros, de autores y pensadores que durante un año se han esmerado y concentrado para dar lo mejor de sí mismos, y darlo en cuerpo de libro, siempre con páginas, y ahora con los bits invisibles de la edición digital. Porque de todo hay en esta Feria, entre otras cosas, la exposición y reflexión acerca del encuentro de formas editoriales (tradicional vs. electrónica) y sus ventajas e inconvenientes.

Una historia de batallas y ejecuciones

Hace solamente unos días, entre el 22 de marzo y el 3 de abril, se han cumplido exactamente los siete siglos de la disolución de la Orden de los Caballeros del Temple. Un instituto nacido de una época singular, pretérita y extraña a nuestros ojos. Pero real. El inicio del segundo milenio registró un ímpetu en la intención europea de conquistar y dominar el Próximo Oriente, en sus lugares de memoria bíblica. Como siempre, en toda historia, había intereses económicos de por medio (abrir y dejar cómodos los caminos hacia la India y su comercio) pintados de sublimidades espirituales.

Los templarios, los caballeros mitad monje-mitad soldado que constituyeron la Orden de Caballería del Templo de Salomón, ejercieron de todo ello: de protectores del comercio, de guardianes estratégicos, de pensadores y elucubradores. Su poder molestó en más altas esferas y fueron suprimidos. En Francia, incluso, eliminados físicamente.

Los templarios por Guadalajara

El sábado 12 de mayo va a presentarse en la Feria del Libro del parque de la Concordia el libro que ha escrito Angel Almazán de Gracia sobre estos caballeros: sus fundamentos y esencias, las fechas y los hechos, las suposiciones, los símbolos y su uso… y todo ello localizado en las tierras de Guadalajara. En el montículo donde asienta el que fuera monasterio de San Francisco, en la villa castillera de Torija, en el Alto Tajo por el Hundido de Armallones, en la ermita del Madroñal de Auñón, en Peñalver, en Albendiego y su esotérica ermita de Santa Coloma…. En muchos lugares de nuestra tierra quedó la huella de los templarios, real y permanente. Almazán la busca, y encuentra muchas de esas huellas.

Me pidió que escribiera las páginas iniciales de esta obra, que seguro se va a convertir en clásica, según viene naciendo, y este es el Prólogo que le he puesto a tan interesante estudio. (más…)

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Albendiego, las marcas de los templarios

En 1965, don Francisco Layna consiguió, después de elaborar muchos informes, y de llamar a muchas puertas, que el Estado declarara monumento nacional la iglesia de Santa Coloma en Albendiego. A pesar de ello, y por su aislamiento ancestral y la despoblación de nuestra Sierra Norte en aquella época, el edificio siguió deteriorándose hasta desplomarse su techumbre en 1976. Desde entonces, y gracias a las gestiones realizadas por varios amantes de nuestro patrimonio, con el liderazgo de la Diputación Provincial, se restauró totalmente, y hoy puede admirarse en su integridad.

Llegando a Albendiego

Hundido en ancho valle, junto al río Bornova que acaba de nacer en la laguna de Somolinos, aparece el caserío de Albendiego, arropado con la exuberante vegetación de cientos de árboles que le escoltan, aislado en medio de los labrantíos y pastos del término. Destaca aislada, a unos trescientos metros al sur del pueblo, la iglesia románica de Santa Coloma, que centra la atención de los viajeros.

El nombre de Albendiego tiene muy claras resonancias árabes, lo que nos induce a creer que fuera así denominado por los numerosos mudéjares que poblaronla comarca. Elhecho es que tras la Reconquista, perteneció al Común de Tierra de Atienza, pasando luego al poder de los de La Cerda, duques de Medinaceli, de quienes por casamientos vino a dar a la casa del Infantado, dentro del devenir común de una serie de lugares anejos a Miedes.

En Albendiego pueden verse algunas grandes casonas de recia textura arquitectónica rural, destacando sus paramentos de sillarejo, sus dinteles de grandes piedras, muchas de ellas talladas con emblemas y frases populares, y hasta alguna ruina de casa noble, de sillar, a la que le quitaron el escudo. (más…)

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Memoria de la Salceda

El pasado 19 de abril tuvo lugar el segundo de los encuentros que Ibercaja ha organizado en su ciclo sobre Patrimonio Monumental en Guadalajara. Una charla de Francisco Maza y Antonio Trallero, profesores de la Facultad Universitaria de Arquitectura Técnica en Guadalajara, nos ofreció la visión, pormenorizada y muy meditada, de la evolución del convento franciscano de La Salceda, aislado hoy, y derruido casi al completo, entre los tomillares de la Alcarria que media entre Tendilla y Peñalver.

En un perdido lugar de la Alcarria, antes a la orilla dela carretera N-320que sube desde Guadalajara a “los Pantanos”, nada más pasar Tendilla, y junto a las curvas del camino, los viajeros veían los muros alzados y severos de una gran construcción que muchos creían castillo. Eran las ruinas del Convento franciscano de La Salceda, un lugar con larga historia, porque allí se renovó el franciscanismo en Castilla, de la mano de fray Pedro de Villacreces, en el siglo XIV, en que ya existía como convento sonado, heredero de leyendas que decían, y aún dicen, que fue creado en torno a la ermita de una imagen de la Virgen,la de NuestraSeñorade La Salceda, aparecida sobre un sauce a dos caballeros de la Orden de San Juan. Eran estos los señores jurisdiccionales de Peñalver, y residían sin duda en su castillo. En el ámbito de llanuras pedregosas y vallejos abrigados de esta parte de la Alcarria, existían ya por entonces eremitorios ocupados por monjes solitarios que residían en cuevas (las de los Hermanitos, en Peñalver, son un ejemplo de ello) y la piedad y teocratismo de la época fueron conductos fáciles por donde vino a alzarse este convento de franciscanos, aislado enel monte, pero que a la larga se hizo rico, y famoso, hasta llegar a ser meca de peregrinación de reyes (Felipe III, en el invierno de 1604, llegó a este lugar, cuando lo dirigía fray Pedro González de Mendoza, uno de los hijos de la princesa de Éboli, quien dedicado a la religión, era en esos momentos Guardián del convento, y su valedor más decidido). (más…)

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Una visita al Museo de Victorio Macho en Toledo

Autorretrato de Victorio Macho

Visité por primera vez este recinto a principios de los años setenta, poco después de morir el autor y ser inaugurado oficialmente el Museo. Volví después con mi amigo José María Ferrer, cuando juntos preparamos el gran libro “Museos de Castilla-La Mancha” en cuya elaboración tanto nos divertimos y nos sirvió para conocer, palmo a palmo, esta Región cuajada de sorpresas. Él fue quien desarrolló el capítulo de este Museo, y a su palabra me remito para contaros lo que allí puede verse

El artista

Victorio Macho nació en Palencia en 1887, y se le puede encuadrar en el movimiento renovador que rompe con el mediocre panorama de la escultura española de fines del siglo XIX. Fue a partir de 1916, cuando comenzó a ser considerado uno de los valores más destacados de la escultura moderna española. Su forma de hacer se centra en el más puro realismo, austero, de líneas simples y decididas, posicionándose como auténtico heredero de la tradición escultórica castellana, con obras de gran dignidad y serena espiritualidad, con rasgos idealizantes y clara intención simbolista. En la década de 1920 cobra auge su presencia, realizando numerosas exposiciones individuales, acudiendo a certámenes internacionales e implicándose en las corrientes estéticas de formas sintéticas y arquitectónicas. Su etapa de plenitud puede definirse en la década de los 30, con la mala suerte que en ese momento se declara la Guerra Civil, y tras ella el artista, pasa a exiliarse primero en París y  luego en Rusia, aunque en cuanto puede se traslada a Hispanoamérica, quedando a vivir en Lima, siendo considerado allí en Perú y en el resto del Continente como un escultor cotizadísimo. Tras su boda con la joven peruana Zoila Barros, regresa a España en 1952 llevando en su equipaje más de quince toneladas de sus más queridas esculturas. Fue este conjunto lo que sirvió para formar el núcleo de su colección particular que posteriormente él donó al pueblo español, y con lo que se montaría este Museo. A su vuelta a la tierra natal, dedicó sus primeros meses a recorrer diferentes lugares de Castilla y a construir su casa en Toledo, donde ya había vivido temporalmente. Su última obra fue el busto de Raúl Porras, falleciendo en su casa toledana el 13 de julio de 1966, y siendo enterrado a los pies de una de sus esculturas más colosales: el Cristo del Otero, en su Palencia natal. Hoy es la Real Fundación de Toledo, institución cultural privada constituida en 1988, la que ha puesto su sede en este espacio museístico, y tras haber realizado una cuidadosa rehabilitación lo ofrece al público.  (más…)

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