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pintura romanica

La Bestia Apocalíptica de Valdeavellano

En la provincia de Guadalajara, los elementos patrimoniales nos salen a cada paso. Hay que ir, en todo caso, a por ellos, hay que encontrarlos, mirarlos, analizarlos y al fin disfrutarlos. En un pequeño pueblo de la Alcarria, Valdeavellano, en el interior de su iglesia antigua, en la parte trasera y mal iluminada de su sotocoro, hay una viga… y en esa viga, la sorpresa que salta: una pintura románica que muestra al Monstruo del Apocalipsis. Un elemento más de nuestro patrimonio oculto, pero aún vivo. La iglesia parroquial de Valdeavellano está dedicada a Santa María Magdalena, y forma uno de los elementos más interesantes del estilo románico en la Alcarria. La consideramos construida a fines del siglo XII o principios del XIII, y con algunas reformas y añadidos posteriores. De su primitiva estructura conserva los muros de poniente, sobre el que se alza potente espadaña, del sur (dentro del atrio y cubier­to por la sacristía) y de levante, constituido éste por el ábside orientado en esa dirección. En el segundo de estos muros, se encuentra la estampa preciosa de la grandiosa puerta de acceso, formada por una profunda bocina de seis arquivoltas en degradación, todas ellas de grueso baquetón, uno de los cuales ofrece un trazado en zig‑ zag, y el más interior, que sirve de cancel y lleva varios pro­fundos dentellones, mostrando una magnífica decoración de entre­lazo en ocho inacabable. El conjunto de esta portada es de gran fuerza, de perfecta armonía. Sus arcos, tallados en clara piedra caliza de la Alca­rria, apoyan en sendos capiteles del mismo estilo y época, en los que se ven motivos vegetales, con complicadas lacerías de gusto oriental. En dos de estos capiteles, el artista se entretuvo en tallar, toscamente, sendas escenas de animales: en uno aparece un par de perros atados por sus cuellos, royendo un hueso a porfía, y en el otro se aprecia un viejo pastor con su cayado, y su larga barbaza, escoltado por dos animales con cuernos que parecen cabras. El exterior del ábside muestra una pequeña ventana en su centro, formada por arco de medio punto resaltado. El atrio que al exterior precede y resguarda a la iglesia en su lado sur, es obra posterior, quizás del siglo XV, y está constituido por cuatro arcos ojivales, sin adorno ni decoración alguna, aunque con molduras reentrantes que le confieren cierto dinamismo y ligereza. El segundo de esos […]