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abril 21st, 2006:

Alcalá de Henares, patrimonio de todos

Cerca de Guadalajara, hermanada por la distancia, por su silueta vislumbrada en el horizonte del poniente, se alza una de las ciudades más hermosas de España. Una ciudad que precisamente define a nuestro país, y que es, como la nuestra, cifra y sentido de una historia, de un pasado, de unos personajes. Tanto el Arcipreste de Hita (en Alcalá nacido y en la Alcarria madurado) como el Cardenal Cisneros (protagonista de ambas tierras y ciudades) hasta incluir a Cervantes (que en Alcalá nació habiendo sido su padre antes algo empleado de los duques del Infantado) han sido nítidas siluetas que han permitido hermanar a Guadalajara con Alcalá. Y esa Universidad, que hoy la ha conferido el rango de “Ciudad Patrimonio de la Humanidad” es precisamente elemento común, que finalmente, cinco siglos después de su fundación, ha recalado en parte entre nosotros, dando a Guadalajara y a todo el Valle del Henares la calidad de ámbito universitario que desde entonces se persiguió y hoy es ya realidad.

Edificios de la Universidad

Entre los elementos que definen, por historia y patrimonio, a Alcalá de Henares, destaca su Universidad. Creo que merece, cualquier día, mejor en sábado o festivo, un breve viaje y una larga visita. Fundada por el Cardenal Cisneros, arzobispo de Toledo y señor de la ciudad a la sazón, en 1499, inició su andadura por el colegio mayor de San Ildefonso, en el que se empezaron a impartir clases de Derecho Canónico, que era junto a la Teología el principal de los saberes que un eclesiástico debía profesar en la época.

Desde aquel momento, y a lo largo de medio siglo, fue creciendo el edificio, multiplicando en superficie y altura, en profundidad y grandiosidad, sus espacios. Hoy puede verse, resumen y fin de todo aquello, un espléndido edificio que sirve de sede a las dependencias administrativas, al Rectorado, a la Escuela de Estudios Internacionales, al Paraninfo, e incluso a la Hostería del Estudiante, uno de los más antiguos elementos de la actual Red de Paradores.

* La fachada de la Universidad alcalaína es un monumento por sí mismo: dirigida por Rodrigo Gil de Hontañón, participaron en su construcción y talla los mejores artistas del momento.

  • El patio de Santo Tomás de Villanueva (uno de sus profesores que alcanzó la santidad) es grandioso, trazado por Juan Gómez de Mora, y a él le sigue el patio de Filósofos, donde se abre el espacio único y ensoñado del Paraninfo. Más adelante aún, pasamos a
  • El patio Trilingüe, equilibrado espacio donde se albergaban los estudiantes de los antiguos idiomas.

Anejo a ello está el primitivo templo de la Universidad, la capilla de San Ildefonso ante cuyo altar se admira el mausoleo del fundador, el Cardenal Cisneros, obra sublime de la escultura castellana, aunque su cuerpo esté enterrado en la Catedral de Alcalá.

Sorpresas de la ciudad

Alcalá guarda una serie de sorpresas monumentales que pueden servir al viajero para admirarse de ellas, y aún proponerse repetir la visita.

La Calle Mayor es una de esas “sorpresas”. Un largo trecho de calle, hoy peatonal en todo su trayecto, nos permite contemplar con su verdadero sabor una calle mayor tradicionalmente hispánica. Toda recorrida a ambos lados de soportales, excepto en dos de sus señalados edificios, el Hospital Antezana y la Casa natal de Cervantes. Esa calle se mantiene, tal cual hoy la vemos, desde la Edad Media. Quizás más estrecha entonces, pero siempre animada, fue ocupada en su mayor parte por los hebreos, que en ella establecieron sus comercios. Pilares de piedra, entramados de ladrillo y maderas, dan sustancia a su aspecto, y aún más valor los recuperados corrales que a trechos se abren desde estrechos portales de sus muros. Empezaba la calle frente a la Colegiata (hoy catedral) dedicada a los Santos Niños, Justo y Pastor, los dos infantes cristianos que fueron martirizados por los romanos al defender su Fe, y acababa en el descampado donde más adelante se construyó la Universidad y antes había sido mercado, hoy plaza dedicada a Cervantes.

Otra sorpresa que no debe dejar de admirarse, es el convento e Iglesia de las monjas bernardas. Al final de la calle de Santiago, al fondo de los jardines que animan una recoleta plazoleta escoltada del palacio episcopal y el convento de los dominicos, se alza la fachada barroca del templo con su aneja entrada al convento. Esa iglesia de las bernardas es algo insólito y sorprendente. Difícil de describir, hay que verla, moverse por ella, para poder admirar, de una parte, su planta ovalada y su cúpula inmensa y absorbente; de otra, deambular por sus laterales naves que son al mismo tiempo capillas y espacios donde los nobles oían misa y mantenían su separación del pueblo. Al fondo, en el presbiterio, un baldaquino exento con tallas de Giraldo de Merlo, rodeado totalmente por un retablo de pinturas realizadas por Angelo Nardi, que rivaliza por su originalidad con la traza del templo, obra de Juan Gómez de Mora.

Más cosas aún, de las que hay que ver el primer día, para tomarle afición a la ciudad del Henares, y querer volver otras veces: el Hotel Laredo es un edificio que ocupa una manzana entera en el paseo de la Estación. Rodeado de edificios modernos y enormes, colmenas de las que ha sido saturada Alcalá para dar habitación a más de un cuarto de millón de habitantes, fue mandado construir por el sibarita Manuel José de Laredo y Ordoño, quien se encargó personalmente de su construcción y pinturas, además de otros artistas, especialmente escultores, pintores, ceramistas y rejeros, la construcción de aquella casa que hoy puede visitarse, convertida en Centro de Estudios Cervantinos, en toda su original dimensión: especialmente interesante es el Salón Real, en el que sorprenden las pinturas de sus muros, en los que están retratados todos los reyes españoles, y en sus techumbres izadas complicadas tracerías de artesonados. Un patio romántico se abre en la parte posterior.

La Feria del Libro de Alcalá

Ayer jueves día 20 de abril se inauguró, ocupando el ámbito de la Plaza de Cervantes, la Feria del Libro de Alcalá. La que fue sede, desde los inicios del invento imprentil, de una serie de pioneros talleres en los que se imprimieron los más clásicos productos de la sabiduría renacentista, es hoy lógica y renovada sede de la oferta editorial en nuestro ámbito.

En Alcalá de Henares tuvieron sede los talleres de impresión de la categoría del de Brocar, saliendo de ellos los escritos impresos de Alvar Gómez de Castro, Elio Antonio de Nebrija, Cisneros y la impresionante obra “Biblia Políglota Complutense”, en la que en un alarde de técnica se mostraba el texto bíblico traducido y comparado en diversos idiomas, cuales eran el hebreo, latín, griego y arameo. De aquella tradición se hereda hoy esta Feria que año tras año se va haciendo más interesante y prolífica, exponiéndose en ella las producciones y nuevos libros de la propia Universidad, libreros alcalaínos y editoriales de la zona. Estará abierta, mañana y tarde, hasta el próximo 2 de mayo.

Apunte

Una visión novedosa de Alcalá

Si el lector de estas apresuradas líneas quiere saber más, quiere saberlo todo, de esta Alcalá de Henares próxima y sorprendente, harán bien en hacerse con un libro que acaba de salir, escrito por un grupo de jóvenes salidos de su Universidad, el Equipo Paraninfo, y tituladoAlcalá de Henares de un vistazo. En sus 128 páginas, añadidas de muchas fotografías y planos, se presentan datos y explicaciones de casi medio centenar de edificios, más una amplio resumen de su historia, referencias a sus personajes, fiestas, leyendas, etc.