Los Escritos de Herrera Casado Rotating Header Image

El escudo heráldico de Brihuega

 

Pasamos hoy al estudio del emblema heráldico muni­cipal de la villa de Brihuega, que también ha venido utilizando, desde tiempo inmemorial, armas propias, que han adquirido, por tradición de muchos siglos, el carácter de Escudo Heráldico Municipal. Su herencia directa a partir del sello concejil utili­zado en la ratificación de los documentos medievales, es la prueba de su venerable ancianidad y larga tradición. Sin embargo, nunca han llegado estas armas a gozar de ratificación oficial por algún organismo competente, léase la Real Academia de la Historia o el Ministerio de Gobernación.

En la historia de la villa de Brihuega, rica en vicisitudes y acciones de importancia, destacan dos hechos capi­tales que han trascendido en su plasmación en el escudo propio de la villa. Es a destacar en primer lugar su pertenencia a la Corona de Castilla, desde el siglo XI, en que el rey toledano Almamún se la concedió a Alfonso VI, y éste, con posterioridad a la toma de Toledo, concretamente en 1086, la donó a la Mitra episcopal toledana, en señorío. Esta tutela de la villa, por parte de los Arzobispos de Toledo, se extendió desde el siglo XI al XVII, y fue en su magnífico «Castillo de la Peña Bermeja» que ellos tuvieron su morada y palacio. Por otra parte, cuenta la tradición mas querida de Brihuega, que también en el siglo XI se apareció la Virgen María, entre las rocas que sustentan el casti­llo, a la princesa mora Elima, que en él residía. Esta Virgen aparecida, con el nombre de la Peña, quedó para siempre como patrona de la Villa.

El origen del escudo municipal de Brihuega está, como ya hemos dicho, en su antiguo sello concejil, que al mismo tiempo presenta estos elementos capitales de la historia y la tradición de la villa. Ya se encuentra este sello en un documento de 1311, cuyo original se conserva en el Archivo Episcopal de Toledo. Pendiendo de una cinta encarnada de seda, aparece en el anverso del sello una imagen de la Virgen Maria, sentada, con su hijo Jesús en los brazos. En la orla se lee: «dominus tecum benedicta tu». Sin duda se trata de la Virgen de la Peña. En el reverso se ve un castillo de tres torres, y entre la central y las laterales aparecen sendos báculos pastorales, leyéndose en la incompleta orla: «sigilum concilii».

Ambas caras del sello concejil, unidas, y adoptan­do los esmaltes propios del blasón, han constituido tradicional­mente, el Escudo Heráldico Municipal, que debe ser representado correctamente del siguiente modo: escudo español, en campo de gules, un castillo donjonado de tres torres, de oro, mazonado de sable y aclarado de gules; entre la torre central y las latera­les, sendos báculos episcopales de oro; y por cimero de la torre central, una imagen de la Virgen María con su Hijo Jesús en los brazos, apareciendo entre nubes, en plata. Al timbre, la corona real.

Debe, sin embargo, tenerse presente un par de modificaciones que a esta estructura se le han hecho en ocasio­nes, y que son, por una parte, la representación de un solo báculo, en diagonal, acolado tras la torre mayor del castillo, y por otra, la representación de la Virgen en forma de Inmaculada Concepción, en recuerdo de haber sido el día de su festividad cuando la villa fue librada por las tropas borbónicas de sus ocupantes austriacos e ingleses. Son variaciones que, en cual­quier caso, no anulan la representación clásica del escudo brio­cense.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.