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El patrimonio artístico de la iglesia y templo romáico de Aldeanueva de Guadalajara

Interior del templo parroquial de Aldeanueva de Guadalajara, una joya de la arquitectura románico-mudéjar en la Alcarria.

 

Hoy viernes 17 de febrero, el Colegio de Arquitectos de Guadalajara hará entrega de sus premios y distinciones anuales referentes a las mejores actuaciones de cara a la conservación y promoción de la obra arquitectónica. Entre ellas, resalta la mención honorífica otorgada a la Iglesia parroquial de Aldeanueva de Guadalajara, por la constante preocupación de sus párrocos y del vecindario para hacer de ella, tras sucesivas restauraciones, una de las más sorprendentes edificaciones histórico‑artísticas de la provincia. Es, en esa fiesta de la exaltación arquitectónica, un merecido homenaje a la obra de la Iglesia en la conservación de su patrimonio artístico.

Por otra parte, es destacable el hecho de que en próximos días, concretamente entre el lunes 27 de febrero y el miércoles 1 de marzo, tendrá lugar en Sigüenza, organizado por la Diócesis, un «Curso sobre la Función Pastoral del Patrimonio Artístico de la Iglesia», de cara a concienciar a los párrocos, sacerdotes y en general los responsables del cuidado y defensa de los monumentos arquitectónicos religiosos.

Son estos dos elementos de valor que atestiguan el progresivo cuidado que la Iglesia está poniendo respecto a la conservación de su patrimonio, que en tierras como esta de Guadalajara es inmenso y variopinto, y que tiene la responsabilidad de su protección cara a futuras generaciones, y, por supuesto, cara a la propia sociedad en que se desenvuelve.

Si nos pusiéramos ahora a encomiar las mejores piezas del patrimonio artístico religioso de nuestra provincia, no habría espacio en toda la página para colocar simplemente su listado. Hablar de la catedral de Sigüenza, del ramillete de iglesias románicas, o de los templos, muchos ruinosos, de los antiguos monasterios medievales, sería solo una forma de tratar colateralmente el tema. Es enorme y brillante el cúmulo de aportaciones que los arquitectos de siglos pasados hicieron a nuestra historia artística, matizados sus proyectos por el calor cierto de lo religioso.

Si en algo puede concretarse hoy, nuestro homenaje a esa arquitectura religiosa, a ese patrimonio que quiere permanecer y mejorar en beneficio de todos, será haciendo un recuerdo aunque sea muy sintético, de la iglesia parroquial de Aldeanueva de Guadalajara, ese pequeño pueblo, abierto a todos los vientos, que se encuentra en el páramo de la primera Alcarria, cuestas arriba de Iriépal, y que ofrece a quien por primera vez lo visita el aliciente de viajar a una época remota y a un modo de entender los volúmenes y los espacios que entronca directamente con el Medievo.

Se trata de una obra del siglo XIII, de estilo románico‑ mudéjar. En el exterior ofrece una columnata de madera sobre alta baranda de piedra, formando el clásico atrio románico, dentro del cual surge la portada de entrada al templo. El muro de poniente, sobre el que en principio hubo una espadaña, tiene ahora una torre de aspecto excesivamente macizo. En este muro occidental aparece una graciosa puerta, pequeña, formada por un arco de herradura apuntado, revestido todo él de ladrillo. En el muro norte, cerrado, se ven aleros de ladrillo formando filigranas propias del estilo mudéjar. Al exterior, y en la cabecera del templo, aparece el ábside, semicircular, de mampostería con cornisa apoyada en tallados modillones.

La puerta del templo de Aldeanueva es un ejemplar en el que se mezclan los detalles románicos con los mudéjares: dos arquivoltas de arista viva descansando sobre lisos capiteles que apoyan en sus respectivas columnas, y un frontal de ladrillo en el que surge un dibujo de entrelazo propio de la decoración puramente árabe.

El interior es tan magnífico que quien lo descubre por vez primera queda con la respiración cortada. Su grandiosidad y amplitud, cubierto el espacio de su única nave por los muros laterales de mampostería con hiladas de ladrillo, el ábside totalmente cerrado por un denso racimo de ladrillos brillantes y al tiempo cálidos, la techumbre de madera con sus tirantes dando fuerza y luz, suponen un conjunto en el que brilla la gracia de lo espontáneo, de lo popular y al tiempo de lo meticulosamente proyectado y medido.

Esta iglesia de Aldeanueva de Guadalajara fue inicialmente restaurada, siendo su párroco don Calixto García, en 1973, obteniendo por entonces el Premio Provincial a la mejor restauración en el Año Europeo del Patrimonio Artístico. Ahora, nuevamente, ha sido completada su puesta a punto, mejorando techumbres y adecentando su atrio y entorno, con lo cual ha quedado definitivamente recuperada, en limpia tarea de rescate de un patrimonio religioso inapreciable, para todos cuantos aman las muestras del arte pretérito.

Una iniciativa, la del Colegio de Arquitectos, que merece nuestro aplauso, al alentar de este modo la tarea de restauración de iglesias parroquiales, Y otra, la de la Diócesis de Sigüenza‑ Guadalajara, a través de su delegado diocesano de Patrimonio Artístico, Rvdº Sr. Asenjo Pelegrina, poniendo las bases de la defensas desde dentro de ese patrimonio, organizando un Curso que ha de dar, a buen seguro, los frutos que se buscan de poner en valor y función humana tan amplio e interesante patrimonio.

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