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Una biblioteca para el Doncel

 

Cuando alguien quiere enfrentar se, al estudio riguroso de algún tema y cotejar sus conocimientos del   mismo con lo que otros previamen­te han dicho, debe lanzarse, a la búsqueda y el estudio de la bibliografía correspondiente. Si tiene en su poder documentación inédita, fuentes nunca exploradas hasta ese   momento, la alegría del estudioso y del investigador son difícilmente expresables: inefables, esa es la palabra. Si llega a conocer todo lo que se ha dicho sobre alguna materia,   probablemente no sea original, pero será quien más sepa de ese tema. Ahora que estamos en el umbral de celebrar el año del quinto centenario de la muerte de del Doncel de Sigüenza, y tras haber visto las pasadas semanas la vida, la muerte y la eternidad pétrea de don Martín Vázquez de Arce, hoy quisiera dar unas. Pinceladas, Obligadamente breves, que Puedan servir para abrir   una bibliografía en torno al Doncel, que ayude a quien quiera penetrar a fondo en el mundo de historia y leyenda creado en torno a está figura del devenir seguntino, alcarreño y universal.

Para empezar, sería conveniente dividir la bibliografía «donceliana» en cuatro capítulos diferentes, de los que Yo me atrevería a calificar de fundamentales los dos primeros, siendo accesorios o complementarios los otros dos. En este orden, veremos la bibliografía documental Y de estudios históricos capitales sobre El Doncel; la bibliografía estrictamente literaria en tomo a la figura del joven guerrero seguntino. En tercer lugar, la bibliografía repetitiva y, finalmente, la bibliografía de falsedades, que también existe y conviene estar precavido contra ella,

En cuanto al primer apartado, el de la bibliografía documental y de carácter capital para el conocimiento de la, circunstancia histórica de El Doncel, es preciso recordar aquellos estudios y libros que, de carácter monográfico, o si en un ambiente más amplio, han dedicado a don Martín Vázquez de Arce una atención preferencial y han tratado de encontrar su figura, su significado y su dicción verdadera. En este sentido, Yo destacaría el estudio documental de don Aurelio de Federico, que hace poco tiempo vino a poner en manos de los historiadores una serie de documentos del Archivo del a catedral de Sigüenza, de fuerza definitiva para conocer a El Doncel y a su familia (1). Hace más años, otro, estudio exclusivamente documental, el de don Manuel Serrano Sanz, sobre la capilla de San Juan y Santa Catalina, aportaba datos novedosos que luego han sido reutilizados (2). Para atender la cuestión de la estatua funeraria y su autor, enigma que apasionó a los estudiosos durante muchos años, fue capital el estudio del profesor madrileño Azcárate Ristori sobre la escuela de Sebastián de Toledo (3). Por otra parte, ha sido el cronista de la ciudad seguntina, el Dr. Juan Antonio Martínez Gómez-Gordo, quien en sendos trabajo ha centrado dos cuestiones capitales en el conocimiento de este personaje. Por una parte, una visión de conjunto de su peripecia vital (4), y, por otra, una aproximación a la simbología místico-humanística de su enterramiento (5). Aunque no es muy correcto auto citarse, en el ­capítulo de las, aportaciones de visiones parciales señalaría la apreciación que hice en su día considerando al Doncel como una figura más de la Casa de Mendoza (6). Finalmente, y en el contexto de otros estudios más generales sobre la catedral, hay que resaltar las aportaciones de Manuel Pérez Villamil (7) y Aurelio de Federico Fernández (8).

Por lo que respecta a la bibliografía de carácter netamente literario, es preciso mencionar en primer lugar el texto que dio lugar a la denominación popular de la figura alabastrina y al personaje don Martín Vázquez. Fue concretamente el general Lasala, veraneante en Sigüenza, quien a finales del siglo XIX escribió algunas páginas, hoy inéditas, en las que denominaba doncel a don Martín (9). Pero quien usa en letra impresa por vez primera este apelativo es uno de los que mejor han estudiado la estatua, Ricardo de Orueta (10). En el aspecto literario, las frases y, pensamientos que le dedicó José Ortega y Gasset (11) fueron profundos y esclarecedores, y las bellísimas expresiones que despertó en Alfredo Juderías (12) quedarán siempre en las páginas antológicas que traten de su figura. Cabe finalmente considerar dentro de la bibliografía meramente literaria la composición que Antonio Gala realizó para Televisión Española en su serie «Paisajes con figura», editado recientemente en libro (13).

Es necesario repasar, aunque este capítulo seria inacabable, aquello que se ha dicho, repetitivamente, sobre El Doncel, en libros generales de arte y en monografías sobre Sigüenza, sobre su catedral o sobre el propio Doncel. En este sentido, anotaremos los, escritos de Gregorio Sánchez Doncel (14), Felipe Gil Peces Rata (15) y yo mismo (16).

Terminaré con un doloroso, pero necesario cuarto apartado. La bibliografía de falsedades sobre El Doncel. No me refiero aquí a lo inventado, que al fin, y al cabo todo es trabajo de creación literaria en torno al personaje que subyuga.  Me refiero a lo que se ha dicho, en letras de molde y en sitios importantes, mal dicho y por ignorancia (sin querer valorarlo como intencionado). En este sentido el texto que bate todos los récords es el de Luís Carandell (17), que en sólo tres líneas de texto dedicado a El Doncel, dice de él tres inexactitudes. Es el siguiente: «En una de las capillas de la, catedral se encuentra la que es quizá la mejor obra de la escultura funeraria española, la estatua de un guerrero adolescente que aparece sentado, revestido de sus amias y leyendo un libro. El nombre del personaje es Martín Vázquez de Arce, caballero seguntino del siglo XIV, aunque se le conoce Como, El Doncel de Sigüenza». No hace falta insistir en que este caballero, en la figura de su enterramiento, ni es adolescente (tenía 25 años y una hija que le llamaba por su nombre), ni está sentado, ni vivió en el siglo XIV. No es errata de imprenta, como pudiera pensarse, pues en la obra de Carandell, se publica el mismo texto en inglés, repitiendo uno tras otro los errores mencionados. Lo de Antonio Gala, aunque es un intento literario, puede incluirse en este capítulo de falsedades, porque hizo que mucha gente que aún no conocía la figura de El Doncel haya tomado una idea equivocada (que no va a cambiar con sucesivas informaciones ajustadas a la verdad sobre nuestro personaje.

De todos modos, quien desee acercarse, de la mano de los libros, a conocer algo, lo poco que se sabe de don Martín Vázquez de Arce, de su familia y de lo que hizo, tiene posibilidad de entretenerse con la bibliografía básica que hoy hemos repasado, y que a continuación doy especificada.

(1) Federico Fernández, A. de: Documentos del Archivo Catedralicio de Sigüenza referentes a don Martín Vázquez de Arce (“El Doncel”) y a su familia, en “Wad-al-Hayara”, 6 (1979), 97-118

(2) Serrano Sanz, M.: Los orígenes de la Capilla ­de Santa Catalina de la catedral de Sigüenza y la estatua sepulcral de don Martín Vázquez de Arce, en «Boletín de la Real Academia de la Historia, 88 (1926), 86 y ss.

(1) Azcárate Ristori, J. M.: El maestro Sebastián de Toledo y El Doncel de Sigüenza, en “Wad‑al-Hayara” 1 (1974), 734.

(4) Martínez Gómez‑Gordo, J. A, Don Martín Vázquez de Arce, El Doncel de Sigüenza, en «Anales seguntinos”, 1(1984), 31‑46.

(5) Martínez Gómez‑Gordo, J. A.: ‑ El Doncel de Sigüenza. Historia, leyendas y simbolismo, Sigüenza, 1974.

(6) Herrera Casado, A.: Un Mendoza más: Martín Vázquez de Arce, en «Glosario Alcarreño”, tomo II, 95‑98. Guadalajara, 1976.

(7) Pérez‑Villamil, M.: Estudios de Historia y Arte: la catedral de Sigüenza, Madrid, 1899. Reedición de 1984.

(8) Federico Fernández, A. de: La catedral de Sigüenza, Madrid, 1956.

(9) Ver Pérez Villamil, M.: La catedral de Sigüenza, pág. 344.

(10) Orueta, R.: Escultura funeraria en España (provincias de Cuenca, Ciudad Real y Guadalajara), Madrid, 1919.

(11) Ortega y Gasset, J.: El Espectador, Madrid, 1922.

(12) juderías, A.: Elogio y nostalgia de Sigüenza, Madrid, 1958.

(13) Gala, A.: Paisajes can figuras, Madrid, 1984.

(14) Sánchez Doncel, G.: El Doncel de Sigüenza y Sigüenza, 1971.

(15) Peces Rata, F.‑G.: La catedral de Sigüenza, León, 1984.

(16) Herrera Casado, A.: Sigüenza, una ciudad medieval, Guadalajara, 1984. ,

(17) Carandell, L.: España diversa, Luna Wennberg Edit., Barcelona, 1982.

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