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enero 6th, 1973:

La “Relación de Cosas Notables”

 

Uno de los objetivos que se ha marcado la recién nacida sección de Historia de la Institución Provincial de Cultura «Marqués de Santillana», es el de ir reeditando, lentamente, pero sin pausa, todos esos viejos libros, interesantísimos y sorprendentes, que hablan de nuestro pasado, de nuestras tradiciones, de nuestras cosas raras y notables. Escritos por gentes nacidas aquí, o en cualquier otro lugar de España, pero siempre cargadas del cariño y el recio espíritu que el pardo color de nuestras tierras confiere a todo lo que de ellas trata. Muchos libros rarísimos ya, cuyas únicas ediciones, desde el siglo XVI al XIX, sólo se pueden encontrar en bibliotecas nacionales o particulares especializadas, tendrán ahora la oportunidad de multiplicarse y llegar con su limpio castellano a cualquier persona amante de conocer sus viejos decires y sus antañonas historias. Incluso obras que nunca llegaron a entrar en las imprentas, que se quedaron huérfanas de tinta en un cajón metidas y olvidadas de todos, podrán lanzarse al mundo y bailar ante los que sepan apreciarlas en su valor auténtico.

Esta tarea se va a comenzar con la reedición de la obra de don Juan Catalina García «La Alcarria en los dos primeros siglos de su Reconquista», cuya única edición de 1897 sólo se encuentra en unas pocas bibliotecas. Será, al mismo tiempo, un redescubrimiento de quien en el siglo pasado, y con el cargo de Cronista Provincial, investigó más y mejor sobre Guadalajara y su provincia: una rehabilitación de don Juan Catalina, el más científico y auténtico investigador histórico de todos los que en Guadalajara han sido. Y se piensa reeditar esta interesante obra inmersa en las páginas de la «Revista de Estudios Alcarreños», que con una periodicidad semestral va a ser vehículo de las múltiples facetas que el alcarreñismo y los estudios de todo tipo referentes a nuestra provincia de Guadalajara, se escriban o se hayan escrito.

Todo esto viene hoy a cuento de saber quién podía suceder a esta edición en la larga tarea asumida por la sección de Historia. Muchos, muchísimos nombres y muchísimas obras hay que piden su oportunidad y exhiben sus méritos. Pero nos hemos fijado particularmente en una que siempre se conservó inédita, guardada en la Biblioteca Provincial de Toledo, y cargada, cargadísima, de curiosas noticias, de graciosas chumeterías, de impertinencias incluso que se refieren a gentes y cosas de la Guadalajara del, siglo XVI, sin olvidar el entorno patrio de toda la nación. Su título completo es

«Relación de cosas no

tables que an sucedido

en diversas partes

de la Christiandad,

especialmente en es

paña con los nasçimientos y muer

tes de Algunos príncipes y eleciones

de sumos Pontífices

Romanos y las guerras que

an sucedido Assí en la mar como

en la Tierra Desque el Emperador

Constantino perdió

el ynperio de la Constantinopla

hasta nros. tiempos.

Con algunas cosas que suçedieron

en la tierra del auctor.

escripto por mathías Escudero»

y su autor, el automencionado Matías Escudero, un hidalgo de Almonacid de Zorita, de quien se sabe muy poco, pero lo suficiente para ponerle pie a esta su monumental obra. No se sabe cuando nació, pero sí que fue en Almonacid, él lo dice, y que ya en 1544 .andaba a caballo por los caminos de la Alcarria. Hijo de Juan Escudero y Francisca Cobeña, no cursó nunca estudios universitarios, y se limitó a vivir en la apacible sombra de su casa, a. pasear por las calladas callejas de su pueblo, a cabalgar en la tarde tibia por los campos y las cañadas de la Alcarria. A llevar la vida de un hacendado rico de la España renacentista, distrayendo sus numerosos ratos de ocio con el quehacer inofensivo de llenar de palabras los papeles. Lo poco que sabemos de él es porque lo cuenta en su libro. En 1559 fue a Toledo, en representación de sus convecinos, para tratar con el Arzobispo Carranza del nombramiento de un párroco para Almonacid. Muchos hermanos tuvo, entre ellos, uno que fue monje cisterciense en Valbuena de Duero. Igual que su padre, Matías Escudero fue regidor de la villa de Almonacid. Casó con doña Ana Lorenzo, y, según el P. Bartolomé Carranza, murió en 1595, de edad avanzada.

El libro de Escudero es grande, es voluminoso. Lleva dentro mucho del reposado y turbulento ir y venir del siglo XVI español. Nos da una visión amplísima, aunque no sea lo completa que se pediría a un libro de historia, de este país de toreros y gitanas, de clérigos Y Poetas, de labradores y cazas. Pero es que tampoco ha querido ser un libro de historia. Bien claro lo ha dicho el título. Una «Relación de cosas notables», de lluvias, de cólicos nefríticos, de sangrientas venganzas, «que han sucedido en diversas partes de la Cristiandad», en este país de toros y torcaces también, en estas orillas del Tajo, en estas callejuelas de Pastrana.

Finalmente, y casi como propaganda del librito, que, con paciencia y buena fe, algún día andará en manos de todos los auténticos alcarreños, aquí van tres «cosas notables» que por estos lugares acaecieron: hablando del año 1527 dice, «En Enero y Febrero hubo en Castilla un gran temporal de aguas y nieves: las gentes no podía trabajar en el campo, los ríos y arroyos se llevaban los molinos y los puentes y no era posible el tránsito por los caminos y senderos. En este mismo año apareció un cometa muy espantable». De 1573, entre otras cosas, dice Escudero, «Murió Ruy Gómez de Silva en Madrid a 28 de Agosto: le abrieron el’ cuerpo, ya difunto, y le encontraron nueve piedras en la vejiga y un riñón quitado, medio podrido; le trajeron con gran acompañamiento a enterrar en Pastrana. La Princesa se entró en el monasterio de descalzas, donde hizo mucho sentimiento por dos años, y después se salió a gobernar sus estados». Por último, aquí va lo que de 1586 nos refiere el enterado autor: «En otoño de este año, yendo el marqués de Mondéjar desde esta su villa a holgarse en una casa de placer que tenía en las orillas del Tajuña, con un criado suyo, a quien quería mucho y llevaba en su coche, y que se llamaba Rosón, sucedió que a media noche lo sacaron fuera de la villa (al criado) y lo mataron. El marqués hizo inútiles averiguaciones para encontrar al asesino, pero no apareció, nadie culpado. Después, por orden del Consejo Real, estuvo en Mondéjar un alcalde de Corte y prendió a la mujer del muerto y a una hermana suya y las dio tormento, así como a otros criados del marqués. Estando en esto murió en Mondéjar el alcalde, que se llamaba Alvar García de Toledo, y vino el alcalde Bravo, el cual prendió al magnate y lo llevó preso a la Mota de Medina y luego lo trasladaron a Santorcaz.

Y así hasta mil. ¿No está prometiendo horas y más horas de cumplido entretenimiento?