Los Escritos de Herrera Casado Rotating Header Image

checa

El paseo de la Concordia, corazón verde de la ciudad

En estos días aparece una obra, escrita por Pedro J. Pradillo y Esteban, que nos entrega entera y verdadera la larga historia del parque de la Concordia. Va a ser en el próximo otoño, mediado octubre, cuando se presentará en un acto cultural de la Biblioteca Provincial este libro, que ya está despertando un gran interés en los cada vez más numerosos interesados en conocer nuestro patrimonio histórico y cultural. En mil ocasiones, y por variados motivos, hemos pasado y paseado por La Concordia, en días de húmeda neblina y en atardeceres veraniegos cargados de vencejos y golosinas. Las Ferias tuvieron sus entrañables luces recogidas entre los árboles, y diversos desfiles, juras de banderas y proclamas políticas y ciudadanas se repitieron –de esto hace ya muchos años- sobre el arenal de su salón central. La Concordia ha sido, no cabe duda, el lugar de referencia de una ciudad que ha crecido por sus cuatro costados, que se ha hecho mayor y sabia, pero que mantiene su corazón con el mismo latido y en el mismo lugar de siempre. Su corazón verde. La Concordia. Rescatamos parte de la memoria de la ciudad La forma que Pedro Pradillo Esteban tiene de abordar la historia del Paseo de la Concordia, es muy plural y atractiva. Primero estudia, año por año, las decisiones que le hicieron nacer, los sucesivos añadidos, las mejoras paulatinas, formas y colores, árboles, fuentes, kioskos, fiestas, solemnidades, juras de bandera y fiestas de scouts… y luego se entretiene en cribar de periódicos, actas y poemarios, todo lo que se ha escrito sobre el Parque a lo largo de sus 160 años de vida. Entre esos escritores, quiero citar las frases que Jesús Orea dedica a nuestro más emblemático espacio de entretenimiento. Y así, en la página 197 se desgranan los piropos que el periodista alcarreño le dedicó al paseo de la Concordia en el “Guadalajara Dos Mil” de febrero de 2004:“La Concordia se ha ido convirtiendo con el transcurso de este siglo y medio de historia en mucho más que una simple zona verde. La Concordia fue, al principio y por espacio de muchos años, el único gran parque de la ciudad y, con el paso del tiempo y aunque Guadalajara se fue dotando de nuevas y amplias zonas verdes, ha sido y sigue siendo el parque más emblemático y de referencia de la ciudad, testigo de numerosos aconteceres históricos […]

Nueva visión de la Celtiberia histórica

El pasado día 11 de Noviembre, se presentó en Guadalajara, entre los numerosos actos del ciclo “Letras de Otoño” de la Diputación Provincial, la obra espléndida que ha editado el Museo Comarcal de Molina de Aragón sobre la Celtiberia en aquella comarca. Un acto sencillo en el que contamos con las palabras de Lucía Enjuto, diputada de Agricultura; de Juan Manuel Monasterio, responsable del Museo Comarcal molinés, y de las arqueólogas y autoras del libro María Luisa Cerdeño y Teresa Sagardoy. Entre las apasionantes incógnitas que nos han ido quedando suspendidas en el aire, al recopilar datos y analizar memorias de un tiempo muy pasado, pero todavía por describir en su totalidad, como fueron los mil años anteriores al nacimiento de Cristo, vemos que por nuestra tierra pasaron muchas gentes, y muchas cosas. Era ya tiempo de analizarlas con detenimiento, de volver a apasionarnos ante el eco de aquellas batallas, de aquellos ritos y ceremonias. La otra tarde visitaba con algunos amigos el Museo Arqueológico Nacional, en su remodelación del pasado mes de abril (una obra a la que sin duda hay que aplaudir, y visitarla a menudo) y pasé un buen rato en la zona de las culturas peninsulares prerromanas, en la que tantas cosas curiosas de los celtíberos de nuestro territorio se exponen. Por citar unas pocas: la espada ibérica de Guadalajara con su gran empuñadora de oro; los ajuares guerreros de Aguilar de Anguita, el enorme collar ceremonial de la necrópolis de Maranchón… Celtíberos por las sierras del Ducado En el libro que se nos ha propuesto recientemente, dirigido por la profesora Cerdeño, se tratan con pormenor todos los elementos y lugares en los que se encontraron esas piezas de museo. La Arqueología de los celtíberos comenzó a estudiarse en Guadalajara a principios del siglo XX. Aunque ya Joaquín Costa en 1887 se preocupó de analizar su organización política y religiosa, los primeros trabajos sobre Numancia se deben a Loperráez y los de de F. De Padua se dedicaron a Hijes. Pero fue don Enrique de Aguilera y Gamboa, marqués de Cerralbo (1845-1922) quien como erudito y mecenas trabajó durante años en nuestra tierra, desde Sigüenza a Molina. En este libro que comento, aparece un gran capítulo que habla de la evolución de las investigaciones y excavaciones de temática celtibérica en Guadalajara. Otros capítulos nos hablan (todo en un lenguaje claro, didáctico y riguroso al tiempo) con […]