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abril 20th, 1990:

El médico liberal don Félix Serrano y Sanz

 

Entre los muchos e interesantes individuos que, nacidos en nuestra provincia, se han dedicado a la ciencia en sus más diversas parcelas, queremos destacar hoy, y traer por primera vez a la memoria impresa, a la figura de don Félix Serrano y Sanz, un alcarreño trabajador y apasionado, que siempre que pudo demostró su alcarreñismo, y que forma parte de ese grupo de científicos liberales y revolucionarios que hacen la «Gloriosa» de 1868 con su trabajo y su pasión por la mejora de la sociedad en que viven.

Había nacido este individuo en la localidad alcarreña de Ruguilla, en el seno de una familia de acaudalados agricultores y propietarios. Era su padre don Felipe Serrano y su madre doña María Sanz. Los abuelos paternos eran Manuel Serrano y Justa Santos, ambos de Cereceda, y los maternos Francisco Sanz y Maria Pérez, de Ruguilla. Hermano de nuestro personaje fue don Manuel Serrano y Sanz, ilustre historiadores americanista, catedrático de Historia en Zaragoza, y Cronista Provincial de Guadalajara en el primer tercio de este siglo.

Félix Serrano había nacido, como hemos dicho, en Ruguilla, el 21 de febrero de 1843, siendo bautizado dos días después en la parroquia de Santa Catalina de dicha localidad alcarreña, según hemos comprobado directamente en el libro de Bautizos (1801‑ 1852). Enseguida fue a Guadalajara, a estudiar el Bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de la Capital de la Alcarria, obteniendo en 1868 el título de Aprobado en Artes. Ese era el año en que Topete y Prim declaraban su revolución en la bahía de Cádiz e Isabel II tenía que salir de España. Era el año, en fin, en que se proclamaba la «Gloriosa» Revolución que propondría una nueva Constitución y daría paso al «Sexenio» revolucionario, época en la que nuestro personaje se formó en la Facultad de Medicina de Madrid, donde finalmente se licenció en 1872.

En ese ambiente, con profesores del talante, entre otros, de Velasco, creció su interés por lo social, participando activamente en la movida política del momento. Con el referido profesor Velasco colaboró Serrano en la creación del Museo Antropológico Nacional, sede de un movimiento intelectual muy definido, y caracterizado por sus ideas avanzadas. De ese grupo surgió el periódico científico «El Anfiteatro Anatómico Español» en el que Félix Serrano Sanz colaboró activamente, con artículos que, aunque breves, presentaban una visión propia de la medicina y de algunas formas de ver la ciencia, en relación con lo social, muy características del momento y del movimiento en que estaba incluido.

Entre esos trabajos, de dos columnas, aparecidos en dicho periódico, podemos recordar algunos títulos, que sólo con su lectura nos hacen intuir la moderna y peculiar concepción de la Medicina que tenía el alcarreño: Bases para la estadística nacional de profilaxis y demografía, con un sentido de estadista que en ocasiones fué apoyado con el nombramiento de Subdelegado de Sanidad; Tratamiento especial para la curación del cáncer, y Técnica operatoria para casos de Urgencia en los que, si no resuelve ninguno de estos problemas de forma notable, sí que muestra su preocupación por dos aspectos prácticos de la actualidad médica; La enfermedad indefinida y Enfermedades no clasificadas son dos trabajos que aluden a una parcela un tanto marginal de la medicina, de la que él se preocupó siempre; Los sueros como antineumónicos intenta abordar un tema de real práctica, y son ya los artículos sobre La miseria y la enfermedad y La vida del médico rural los que entran claramente en la parcela de la preocupación social en torno al tema de la salud y la sociedad.

Fue además médico forense, y en varias legislaturas de la Restauración obtuvo el acta de diputado, siempre desde sus presupuestos conceptuales de liberalismo a ultranza. En cualquier caso, y a pesar de esta breve visión, recordar a este personaje que en el aspecto científico y social fue un apasionado defensor de la libertad y un animoso partícipe de un momento clave de la historia de España. Aunque no tan vehemente como él, su hermano don Manuel Serrano, de quien ya hemos hablado en ocasiones anteriores, comulgó de sus ideas liberales, y por ello los últimos años de vida le costó algún que otro disgusto, especialmente bajo la batuta del general Primo de Rivera. Son en definitiva dos figuras importantes a incluir en la «Galería de Alcarreños Notables» que hoy se ha adornado con la de don Félix Serrano Sanz, que murió en Madrid en los primeros años de nuestro siglo.