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La obra médica de Francisco Layna Serrano

Francisco Layna Serrano fue médico especialista en Otorrinolaringología

 

Hasta ahora se había conocido, en muy amplios sectores científicos y cultos, la figura de FRANCISCO LAYNA SERRANO en su faceta de historiador, de ensayista, de articulista y de orador, siempre en temas relativos a la provincia de Guadalajara, de sus pueblos, de sus personajes, especialmente de los Mendoza, etc. En ese sentido, y desde la perspectiva de Cronista Provincial de Guadalajara, de Académico Correspondiente de la Historia y de Bellas Artes, y de defensor permanente de los valores históricos y culturales de la tierra alcarreña, han sido varios los trabajos que se han escrito sobre él (1), por lo que aquí no lo tocaremos más que en su enunciado general. Nuestro propósito, en esta ocasión, es el de valorar la figura de LAYNA SERRANO desde una perspectiva científico‑médica, más concretamente de su faceta como médico especialista en Otorrinolaringología, actuante en una época en que dicha parcela de la Medicina está iniciándose en España, y pudiendo calificar a LAYNA, en ese contexto, como uno de los pioneros de la especialidad en nuestro país. 

Nació LAYNA en la villa de Luzón (Guadalajara), el 27 de junio de 1893. Hijo de médico rural, en Luzón y en Ruguilla pasó sus primeros años, estudiando luego Bachillerato en el Instituto de Guadalajara y pasando a la Universidad madrileña a cursar la carrera de Medicina. 

Su auténtica fama la consiguió como investigador de la Historia y el Arte en Guadalajara, a la par que luchador y defensor de las esencias provinciales y de la cultura de Guadalajara. Cuando contaba cuarenta años inició LAYNA sus estudios e investigaciones en torno a Guadalajara. Lo hizo llevado de la irritación noble que le produjo ver cómo un multimillonario norteamericano cargaba con un monasterio cisterciense de Guadalajara, entero, y se lo llevaba a su finca californiana. Se trataba de Ovila. LAYNA investigó, protestó, y así surgió su pasión de por vida. 

 Destaca LAYNA SERRANO en sus investigaciones históricas referentes a la familia Mendoza y su importancia en el devenir de la ciudad de Guadalajara. También en sus aportaciones a la historia de las villas de Atienza y de Cifuentes, así como a la arquitectura religiosa románica y militar de los castillos de la provincia de Guadalajara. 

 Fue nombrado por la Diputación Provincial de Guadalajara, en 1934, su Cronista Provincial, dedicándose a partir de ese momento en cuerpo y alma a estudiar, a publicar, a dar conferencias, a escribir artículos y a defender a capa y espada el patrimonio histórico‑artístico y cultural de la tierra alcarreña. Entre sus muchos títulos y distinciones, cabe reseñar que tuvo también el cargo de Cronista de la Ciudad de Guadalajara, fue presidente de la Comisión Provincial de Monumentos, fue Académico Correspondiente de la de Historia y de Bellas Artes de San Fernando, así como de la Hispanic Society of América, habiendo recibido el Premio Fastenrath de la Real Academia de la Lengua, y recibiendo la Medalla de Oro de la Provincia de Guadalajara tras su muerte, acaecida el 8 de mayo de 1971. 

El aspecto de LAYNA como investigador de la historia alcarreña ya ha sido tratado en otros lugares, por lo que aquí tocaremos exclusivamente su aspecto científico‑médico. Cursó la carrera de Medicina, como hemos visto, en la Facultad correspondiente de la Universidad Central de Madrid. Entre los años 1909 a 1916, obteniendo en su desarrollo 8 aprobados, 9 notables y 11 sobresalientes, incluyendo una matrícula de honor en la asignatura de las enfermedades de garganta, nariz y oídos. Fue calificado con sobresaliente en el ejercicio de Licenciatura, y nunca llegó a obtener el grado de Doctor. 

 Ya en el comedio de la carrera, a partir de 1912, acudió habitualmente al Instituto de Terapéutica Operatoria, la Fundación Rubio y Galí, considerada por entonces, y desde 1880 en que se fundó, el centro más prestigioso de formación de especialistas quirúrgicos. Junto al Jefe del Servicio de Otorrinolaringología, el Dr. José Horcasitas y Torriglia, comenzó su formación en el área de las enfermedades de garganta, nariz y oídos. Al terminar la carrera, en 1916, LAYNA podía considerarse un especialista en esta parcela de la Medicina (2). 

Poco después, en 1917, fue aceptado como médico auxiliar, sin sueldo, del Servicio de O.R.L. en su sección de Laringología, del Hospital del Niño Jesús de Madrid, donde se continuó formando y colaborando junto al director de dicho servicio, el Dr. Hinojar. En ello estuvo hasta 1929, en que por reajuste de plantilla se prescindió de sus servicios. Allí atendió durante una docena de años, en consultas y quirófanos, multitud de niños afectos de problemas inherentes a la especialidad. 

También junto a Hinojar, su auténtico maestro, actuó LAYNA entre 1916 y 1918 en la Cátedra de O. R. L. de la Facultad de Medicina de Madrid. A partir de 1919, y hasta 1922 en que cesó voluntariamente, fue médico especialista 0. R. L. en la Real Policlínica de Socorro de la capital de España. Desde 1923, fue el único especialista otorrinolaringólogo de la por entonces creada Unión Sanitaria de Funcionarios Civiles, en la que actuó durante muchos anos, prácticamente hasta su jubilación. 

En 1922 entró LAYNA COMO médico 0. R. L., en calidad de especialista numerario, en la Asociación Médico‑Quirúrgica de Correos, Telégrafos y Teléfonos, en cuya creación también colaboró activamente, y por cuyos servicios incansables le fue concedida, en 1923, la Cruz de Beneficencia de primera clase. En esta Asociación trabajó LAYNA, asistiendo de continuo en su parcela especializada a todos los trabajadores y familiares enfermos, hasta 1955, en que se jubiló. 

También obtuvo, en 1925, el cargo de Jefe del Servicio de O. R. L. en el Patronato de Enfermos, de Madrid, una entidad benéfica regida por un grupo de señoras caritativas, que tenía su sede en la calle Santa Engracia, en el número 13. Cesó voluntariamente en el siguiente año. 

Todavía en 1925 obtuvo, durante un solo curso, sin sueldo y con carácter de interinidad, el puesto de profesor ayudante de clases prácticas de la Cátedra de 0. R. L. de la Facultad de Medicina de Madrid. Pero no siguieron por ahí los pasos de LAYNA SERRANO, y continuó con su asistencia de enfermos, su práctica diaria de consultas e intervenciones, dedicándose de lleno a su profesión, tanto en las entidades públicas referidas, como en su clínica particular, progresivamente más acreditada, que tuvo primeramente en la calle Tres Cruces, nº 7, luego en el número 15 de la calle Concepción Jerónima y, finalmente, en una lujosa mansión del número 106 de la calle Hortaleza.  

La Guerra Civil la pasó LAYNA, con las penurias comunes a todos los habitantes de la capital de España, dedicado a su profesión y a la investigación histórica en la Biblioteca Nacional. A partir de 1941 prestó servicios gratuitos de O.R.L. en la consulta del Dispensario de la zona Centro-­Hospicio de Madrid, siendo desde 1947 médico forense en propiedad, y médico del Registro Civil. De todas sus actividades profesionales cesó hacia 1955‑60, en que se jubiló, dedicándose todavía, hasta su muerte en 1971, a la investigación histórica y a la publicación de artículos y libros sobre Guadalajara. 

La producción científica de FRANCISCO LAYNA SERRANO, centrada en el aspecto de la especialidad médico‑quirúrgica de la Otorrinolaringología no fue excesivamente amplia, pero en todo caso sí lo suficientemente interesante, y con rasgos muy propios de su época, como para que la analicemos someramente. Un detalle inicial a consignar es el de que toda su producción científico­médica la realiza en los primeros años de dedicación profesional, concretamente entre 1916 y 1926, y en esos años publica sus artículos, elaborados en solitario o en conjunción con el equipo del Hospital del Niño Jesús de Madrid, en revistas de tipo médico como son la “Revista de Especialidades Médicas”, la “Gaceta Médica del Sur”, y en separatas con motivo de sus comunicaciones al I Congreso Hispano‑Americano de Oto‑Rino-Laringología celebrado en Zaragoza en abril de 1925. Es una excepción su libro sobre la “Reflexoterapia endonasal”, publicado en 1929, sobre el tema que entonces se encontraba muy de moda. 

La obra médica de LAYNA SERRANO podría clasificarse en tres apartados muy bien definidos: 

a) revisión de temas propios de la especialidad, 

b) revisión de casos clínicos de interés, y 

e) propuesta de tratamientos novedosos. 

Dentro de esta sencilla clasificación encontramos que en el primer apartado, el dedicado a la revisión de temas candentes o de actualidad, LAYNA se ocupa a lo largo de varios artículos en tratar el tema de los cuerpos extraños nasales, de cuya extracción era un gran experto, insistiendo en los síntomas y proceder terapéutico. También estudió el tema de los tumores benignos de la faringe, de los que había visto personalmente muchos y sin embargo no los había encontrado publicados en la cantidad que merecían. Explica el autor los síntomas y expone bastantes casos y la sistemática de su tratamiento, siempre quirúrgico, lo que venía a demostrar la gran soltura con que se movía dentro del campo de la cirugía faríngea. 

Revisa también LAYNA el tema, entonces de moda, de las osiculectomías en las otitis crónicas, señalando sus indicaciones, especialmente la evitación de angosturas del ático y la intención de dejar limpia y depurada la caja timpánica. 

Sobre el método electrofónico aplicado a la sordera, que con gran ingenuidad proponía (con el apoyo de numerosas autoridades en la materia) la curación de las hipoacusias crónicas de tipo perceptivo mediante los estímulos sonoros, LAYNA se muestra partidario aunque admitiendo que los resultados hasta ese momento son muy medianos y no cree en ello como panacea. En este tema da muestras de ser muy cauto, muy científico, aunque algo ingenuo, pero nunca siguiendo la corriente general sólo por imitación. Sigue en este tema a Compaired, muy partidario del sistema, pero la admisión de LAYNA es., en todo caso, muy cauta. 

En el segundo apartado publica un par de casos curiosos de abscesos de septum nasal bisaculados, entonces de origen infeccioso, y ya muy raros, que él trata quirúrgicamente. También publicó una historia clínica de un quiste paradentario, que solucionó con resección intraoral. Otro caso de calculosis nasal muy llamativa fue motivo de publicación. 

En el tercero de los apartados propuestos, LAYNA publica nuevas soluciones a pequeños problemas de la especialidad, como el de la aspiración de las aletas nasales, que cursan con insuficiencia respiratoria, proponiendo en estos casos la mejora del septum nasal y la realización de una rinotomía subtotal con resección de la cresta intermaxilar. En otro tema muy del momento, propone la resección submucosa de los cometes nasales, en los casos en que éstos presenten una evidente hipertrofia, ofreciendo la sección longitudinal de la parte inferior del comete, vaciándolo a continuación. Finalmente, en otro trabajo aconseja nuevas sistemáticas de curas para los operados de mastoidectomías radicales, siguiendo en el Servicio de O.R.L. del Hospital del Niño Jesús las pautas aconsejadas personalmente por el vienés Neumann, quien en 1923 visitó el Hospital y allí lo implantaron con éxito. 

Se ocupó LAYNA finalmente, dentro del campo estrictamente otorrinolaringológico, en el tema de la “Reflexoterapia endonasal”, muy de moda en los años 20, especialmente a raíz de la polémica teoría y práctica que sobre el tema había extendido el Dr. Asuero. LAYNA llegó a escribir un pequeño librito sobre este tema, que incluso se llegó a traducir al inglés. A lo largo de más de 200 páginas, estudia las teorías de Bonnier, Y la aplicación que de ellas hace Asuero, y si no totalmente partidario de ellas, sí las admite en su generalidad, aportando sistemática e ideas nuevas al respecto. Llegó incluso a idear y utilizar algunos instrumentos de su invención para la aplicación de estímulos sobre los cometes nasales. En su obra aporta algunos interesantes gráficos, todos de su mano, en uno de los cuales expresa el pretendido “mapa” del organismo impreso en miniatura sobre el comete nasal, de tal modo que con estímulos en las áreas correspondientes podía llegarse, según esta teoría, a curar cualquier afección orgánica.  

Finalmente, y todavía dentro del tema estrictamente científico o de historia de la ciencia, FRANCISCO LAYNA preparó un breve trabajo sobre psicopatología, titulado “El crimen por imitación”, con el que optó, y finalmente ganó, en 1916, una beca ofrecida por el Instituto de Medicina Legal de Madrid para asistir al Congreso para el Progreso de las Ciencias de Valladolid. En este sentido es de reseñar su breve trabajo sobre “La oftalmología en Aragón al final del siglo XIV y en el siglo XV”, realizado a base de documentos inéditos, y que se publicó en la “Revista de Especialidades Médicas” de junio de 1916. 

Su jubilación profesional, hacia 1955, no impidió a LAYNA seguir dedicándose con gran interés a los temas de historia de Guadalajara, en los que continuó trabajando prácticamente hasta su muerte, ocurrida el 8 de mayo de 1971. 

Acabarnos con una sucinta relación de la bibliografía de LAYNA SERRANO en la parcela médica que de él hemos estudiado: 

‑     Un caso notable de calculosis nasal, en “Gaceta Médica del Sur”, 1915. 

‑     El crimen por imitación, en “Revista de Especialidades Médicas”, mayo 1916. 

‑     La Oftalmología en Aragón al final del siglo XIV y en el siglo XV en “Revista de   Especialidades Médicas”, junio 1916. 

‑    Ensayos sobre Oto‑ Rino‑ Laringología, Madrid, 1921. Incluye esta publicación los siguientes trabajos: Dos casos notables de absceso bisaculado del septum nasal; Un caso sin transcendencia, pero muy curioso, de lóbulo superior, amigda­lismo aberrante; Aportaciones para el estudio clínico de los tumores benignos de faringe; La osiculectomía y, las otitis medias supuradas crónicas; El método electrofánico y la sordera; Cuerpos extraños intranasales. 

‑     La aspiración de las aletas nasales: Causas y tratamientos, comunicación presentada al I Congreso Hispano‑Americano de Oto‑Rino‑Laringología (Zaragoza, abril de 1925). 

‑     La resección submucosa de los cornetes, comunicación presentada al I Congreso Hispano­Americano de Oto‑Rino‑Laringología (Zaragoza, abril de 1925). 

Tratamiento de elección en los vaciamientos mastoideos, comunicación presentada al I Congreso Hispano‑Amerícano de Oto‑Rino‑Laringología (Zaragoza, abril de 1925). 

Historia clínica de un quiste paradentario, comunicación presentada al I Congreso Hispano­Americano de Oto‑Rino‑Laringología (Zaragoza, abril de 1925). 

La Reflexoterapia endonasal (Deducciones de la experiencia). Indicaciones, técnica, casuistica, Editorial Rafael Caro Raggio. Madrid, s.a. (1929). Con 10 figuras. 

NOTAS 

(1) En este sentido, ver HERRERA CASADO, A.: Los cronistas provinciales de Guadalajara (1885‑1971), en “Wad‑al­Hayara”, 14 (1987): pp. 347‑354; MARTINEZ‑GORDO, J. A.: Sigüenza ante el Dr. Layna Serrano; VARIOS AUTORES:: Francisco Layna Serrano: Noticias y, opiniones sobre su vida y obra, Madrid, 1940.
(2) Sobre la historia de la Otorrinolaringología en España, ver H ERRERA CASADO, A.: Nacimiento), desarrollo de la Otorrinolaringología en España (1875‑1936), Tesis doctoral leída en el Departamento de Historia de la Ciencia de la Universidad de Madrid, 17‑VI‑1987, y actualmente en proceso de edición.

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One Comment

  1. […] sobre esta temática en revistas especializadas de España y Europa. Entre ellos: “La obra médica de Francisco Layna Serrano” en la Revista Wad-al-Hayara, nº 16 (1989), pp. 323-336. “Don Juan Creus y […]

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