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La iglesia parroquial de Jodra del Pinar

La iglesia parroquial de Jodra del Pinar, en 1977.

El lugar de Jodra del Pinar, está incluido en el municipio de Sauca, en la provincia de Guadalajara. Sus coordenadas geográficas son: 41′ 02′ N, 1′ 07′ E, y su modo de acceso es por malos caminos vecinales, desde el lugar de Barbatona, o desde el Km. 7’5 de la carretera comarcal 114. En la actualidad muestra en pie una decena de edificios, algunos corrales, y está habitado tan sólo por una familia. Su aislamiento secular, ha hecho que su interesante iglesia parroquial haya pasado desapercibida a los estudiosos del arte (1), por lo que esta nota viene a ser una primera aportación a su inédito estudio.

Tras la reconquista cristiana de esta alta comarca de la Transierra, en el siglo XII, quedó incluida en el Común de Villa y Tierra de Medinaceli, pasando después a pertenecer al ancho territorio señorial del Ducado de Medinaceli (2). La repoblación intensa a que fue sometida esta comarca en la segunda mitad del siglo XII y primera del XIII (3), dio su fruto en la aparición de numerosas aldeas que se poblaron de ganaderos y gentes dedi­cadas al cultivo predominantemente forestal y escasamente agrícola del suelo. Desde el primer momento, Jodra del Pinar quedó dependiente en lo civil de Medinaceli, y en lo eclesiástico de Sigüenza (4).

La construcción de su iglesia parroquial, según se deduce de su estudio arquitectónico y estilístico, es obra de la segunda mitad del siglo XII, pudién­dose incluir en el apartado de la arquitectura románica religiosa de tipo rural, con influencia directa de las construcciones de este tipo y época en las comarcas sorianas y burgalesas de en torno al Duero (5).

El edificio en cuestión está asentado sobre un mediano recuesto, orien­tado al sur, con amplías vistas sobre el valle que surge al pie del pueblo. Construido con sillarejo y sillar de tipo arenisco, en tonos pardos o incluso fuertemente rojizos, como es normal en toda la zona. El edificio está perfec­tamente orientado: ábside a levante, espadaña a poniente, y atrio con entrada a mediodía. Su estado de conservación es muy bueno, pues sólo muestra el tabicamiento de la galería porticada y la construcción, en el siglo XVII, de un cuarto para sacristía prolongando por levante la galería porticada. El interior, enlucido sucesivamente con yeso tosco, muestra nítida su estruc­tura primitiva.

La iglesia parroquial de Jodra del Pinar muestra, en su costado norte un muro liso, de sillarejo y sillar en las esquinas, con alero sostenido por modillones estriados. En su costado de poniente, sobre el muro de lo mismo álzase pesadísima la espadaña, rechoncha, de remate triangular, con muy obtuso ángulo, en cuyo vértice surge sencilla cruz de piedra. Dos altos vanos de remate semicircular contienen las campanas. Esta espadaña se prolonga hacia el templo, creando un cuerpo macizo, usado para palomar. En su costado de levante, el templo se estrecha, mostrando el rectangular presbiterio y el semicircular ábside, construidos en los mismos materiales. En el centro del ábside se abre una muy estrecha y aspillerada ventana de remate semi­circular. El alero se sostiene por magníficos modillones bien tallados que alternan el tema estriado con el de bisel.

Sin duda lo más relevante del exterior de esta iglesia parroquial de Jodra sea su costado de mediodía, en el que se abre la puerta de ingreso, y sobre el que apoya la galería porticada. Esta galería muestra su fábrica de sillar arenisco, dividida horizontalmente, y a lo largo de sus tres caras, por una lisa imposta que viene a coincidir con la altura de los cimacios de los capiteles. Se remata el muro de la galería por alero sostenido de bien tallados modillones de tipo biselado. En el frente de esta galería se abren cinco vanos: el central, más ancho y elevado, sirve de ingreso, y a cada lado otros dos separados entre ellos, por sencillas columnas cilíndricas rematadas en capite­les con decoración vegetal de superficial talla. El remate de estos vanos es de arco perfectamente semicircular, adovelado, de arista viva. Para acceder al vano central de acceso, hay una escalinata de cuatro tramos, en piedra; los vanos laterales apoyan sobre una basamenta de sillar. En el costado occidental de esta galería, existe otro arco de similares características al central sin capiteles. En el costado oriental de esta galería, ‑hoy tapado por la añadida sacristía de posterior construcción‑ hay otro arco similar.

Dentro del atrio porticado, y sobre el muro sur del templo, aparece el portón de ingreso, sencilla pero elegante obra del estilo. Se trata de un vano de arco semicircular, escoltado por diversas arquivoltas similares. El vano se limita por sendas pilastras que rematan en saliente cornisa, y de ellas surge el arco semicircular, adovelado, de arista viva. En torno a él, tres arquivol­tas: la más interna, de baquetón simple; las otras dos, de múltiple y fina­mente estriado baquetón. Las tres descansan, a través de saliente imposta lisa, en sendos capiteles de sencilla y superficial decoración de hojas. Estos apoyan en sus correspondientes columnas adosadas, y ellas, a su vez, lo hacen en basas y en una basamenta corrida. Aun por fuera de estas estructuras muestra el portón otro moldurado arco que sirve de cenefa exterior.

El interior del templo muestra, a pesar de retoques y poco afortunadas reformas, su primitiva estructura. Es de una sola nave, con añadido coro alto a los pies. Se divide dicha nave en cuatro tramos por tres gruesos arcos totales, de piedra sillar bien labrada (hoy enlucidos de yeso), que soportan sobre sí la estructura de madera de la cubierta. Los muros son de mampuesto y sillarejo. Al fondo de la nave, surge alto y apuntado arco triunfal, apoyado en sendos capiteles sobre jambas, que da paso al estrecho y ligeramente elevado presbiterio, de planta cuadrada, que viene a rematar en el semicircular ábside. En el siglo XVII se abrió un vano en el lado de la epístola de este presbiterio, para acceder a la sacristía, la cual se ha hecho comunicar con la galería porticada a través del vano semicircular que esta posee en su costado de levante. Aparte de su estructura arquitectónica, nada de valor o interés artístico encierra este templo.

Es de resaltar, pues, lo interesante de su estructura, que recuerda en todo, aunque a nivel más modesto, la iglesia parroquial de Sauca, situada a escasos kilómetros. Su magnífico estado de conservación y las posibilidades que muestra para una limpieza y restauración poco costosas, colocan a este templo de Jodra del Pinar entre las más interesantes piezas de la arquitectura románica religiosa de tipo rural en la provincia de Guadalajara.

NOTAS

(1) LAYNA SERRANO, F.: La arquitectura románica en la provincia de Guadalajara, 2ª edición, Madrid, 1971, pág. 155. Sólo hace una breve reseña del lugar, quizás tomado de Madoz, sin referencia concreta al estilo de su iglesia.

(2) GARCCÍA LÓPEZ, JUAN‑CATALINA: La Alcarria en los dos primeros siglos de su reconquista, Institución Provincial de Cultura “Marqués de Santillana”, Guadala­jara, 1973.

(3) GONZÁLEZ, J.: El reino de Castilla en la época de Alfonso VIII, Madrid, 1960, tomo I, pág. 99.

(4) MINGUELLA Y ARNEDO, Fr. T.: Historia de la diócesis de Sigüenza y de sus obispos, 3 tomos, Madrid, 1910.

(5) GAYA NUÑO, J.A.: El románico de la provincia de Soria, CSIC, 1951; TARA­CENA AGUIRRE, B.: Notas de arquitectura románica: las galerías porticadas, “Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo”, Santander, 1933, pp. 1‑20. Sobre este tema tiene preparada una muy interesante monografía Carlos Rodríguez Lafora; PÉREZ CARMO­NA, J.: Arquitectura y escultura románicas en la provincia de Burgos, Burgos, 1959; Luís y MONTEVERDE, J.: Tipos del románico burgalés, en “Boletín de la Institución Fernán González”, nº 11 (1954‑55), pp. 45‑47; LOJENDIO, L.M. y RODRÍGUEZ, A.: Castille Roniane, Zodiaque, 1966, 2 tomos.

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