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febrero 15th, 2013:

La iglesia de Budia, monumento oficial

En los pasados días, el gobierno de la región de Castilla-La Mancha ha declarado como BIC a la iglesia parroquial de San Pedro, de Budia. Un merecido reconocimiento al interés patrimonial de ese edificio, de su historia secular y de los elementos artísticos que contiene.  Aunque alguna vez ya he tratado de esta iglesia, no es mala ocasión esta para recordar sus méritos y animar a mis lectores a que vayan a verla.

Construida en el siglo XVI, a base de mampostería, sillarejo y sillares en basas y esquinas, recibió luego diversas reformas y múltiples arreglos, como corresponde a un edificio singular y complejo. Por delante, al mediodía, la iglesia se precede de un atrio descubierto rodeado por una barbacana o calicanto de sillarejo que se completa con grandes bolas como adorno.

La portada

La portada es un extraordinario ejemplo de estilo plateresco en la Alcarria, con ornamentación de grutescos y vegetaciones en magnifica talla, así como medallones, bichas y otros detalles de gran efecto y equilibrio. Debió construirse hacia 1550, y consta de un arco de medio punto sobre pilastras cajeadas, enmarcado a su vez por un entablamento que apoya en columnas abalaustradas, con friso adornado de querubines y en las enjutas sendos medallones en que se ven tallados en relieve las cabezas de San Pedro y San Pablo, con sus correspondientes atributos (las llaves y la espada).

El tímpano es de vuelta redonda, adornado de hojitas estilizadas, configurando un estilema muy covarrubiesco, de tal modo que, junto con las portadas de El Cubillo de Uceda, Malaguilla, y Lupiana, esta de Budia podría ser una portada eclesial salida de los talleres de diseño del toledano Alonso de Covarrubias. La portada remata con una hornacina avenerada que cobija una talla pétrea de la Virgen con el Niño, siendo flanqueada por grandes bichas y candeleros. Encima aparece un arco conopial y cruz de brazos abalaustrados, y se remata con frontón culminado en pirámides troncadas y bolas, ya más moderno.

El interior

El interior es de tres naves, con coro alto a los pies. La impresión al entrar es de magnificencia, porque su ámbito guarda las proporciones clásicas de la arquitectura de los templos: más alta y más ancha la nave central que las laterales. Un transepto apenas sobresaliente, y una cabecera plana, tan ancha como la nave central.

Se comenzó a construir por la cabecera y los arcos de la nave del evangelio. Todavía el arco toral es apuntado, decorado con medias bolas, lo que le confiere un aire en cierto modo medieval. Los arcos de la nave del evangelio son también apuntados, descansando sobre pilares y columnillas adosadas, mientras que la arquería de la nave de la epístola es ya de arcos de medio punto, que descansan en pilares de fuste liso coronados de capiteles toscanos y apoyados sobre basas poligonales, por lo que se deduce pueden ser del segundo cuarto del siglo.

La torre de la iglesia está situada a los pies del edificio. Está construida en piedra, y es de planta rectangular. La basamenta, que es de comienzos del siglo XVI, es de mampostería, apareciendo más arriba, en los dos cuerpos siguientes, los sillares bien labrados de piedra caliza. Se sabe que fueron tallados entre 1572 y 1598 por Francisco de Tuy, un maestro de obras renacentista al que se deben en la Alcarria, entre otras cosas, la fuente de los Cuatro Caños de Pastrana. Ya el último cuerpo de la torre muestra los huecos de medio punto por los que sale la voz y el volteo de las campanas.

La cubierta del templo sería inicialmente de madera, pero por su evidente fragilidad y necesidad continua de reparos, se pasó a poner una de yesería, tal como aún hoy la vemos, cosa que se debió hacer a lo largo del siglo XVII. Las naves tienen a su vez cubrición de bóvedas de arista con decoraciones de variadas formas geométricas.

La capilla de la Virgen del Peral

Es un añadido posterior, así como la sacristía y el cuarto trastero. Esta capilla se adosa a la nave lateral del evangelio, en su primer tramo. Es de planta cuadrada y se cubre de cúpula, con decoración barroca a base de formas geométricas, carnosas, muy complicadas. Desde hace algunos años, luce en su pared del fondo un retablo que ha sido recompuesto con una serie de doce cuadritos que se encontraban sueltos, y que proceden de la ermita de la Virgen del Peral de la Dulzura, patrona de Budia. Los cuadros, bien restaurados, dejan reconocer sus motivos, siendo la autoría de Mariano Salvador Maella, en opinión del estudioso Cruz Valdovinos. Los regaló, en 1780, don Bernardo Antonio Calderón, obispo del Burgo de Osma,  e hijo del pueblo. Y sus motivos están relacionados con la vida de la Virgen María, estando ocupado el centro del retablo por una talla popular de la Virgen del Peral, del siglo XVIII. (más…)