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octubre 8th, 2010:

Memorias de un seguntino: Pérez de Escobar

De cara al curso que se inicia, conviene recordar algunas cosas que este verano ocurrieron y que atañen a la cultura provincial. Por ejemplo, se hicieron presentaciones de libros, jornadas de conferencias en Sigüenza y Brihuega, cursos de verano en Guadalajara y Molina, exposiciones y excavaciones, y un sin fin de actividades que demuestran que, en contra de lo que parece tras un verano futbolístico especialmente intenso, la cultura sigue interesando en nuestra tierra.  

La biografía de Pérez de Escobar, escrita por Francisco Javier Sanz

 

 Javier Sanz es uno de los valores científicos con que cuenta hoy la provincia de Guadalajara, y ello gracias a su constante dedicación a su profesión (médico-dentista, profesor de Historia de esa especialidad en la Universidad Complutense de Madrid) y al estudio de los médicos de la antigüedad, relacionados con el enfermo dental, o con la ciudad de donde él es natural: Sigüenza.  

Javier Sanz acaba de entregarnos un estudio sobre otro personaje seguntino, de esos que poco a poco va perfilando con nitidez y arrancando sus secretos, que estaban guardados en las profundas cavernas de los archivos. La obra recién publicada, por AACHE, de Javier Sanz lleva por título “El doctor Antonio Pérez de Escobar. Su vida y su obra” y es un nuevo y total discurso por la biografía y los libros escritos por este antiguo galeno, del que Sanz da los datos irrefutables, documentales, de su origen seguntino.  

Una biografía   

Pérez de Escobar estudió su carrera médica en la Universidad del Alto Henares, donde se doctoró en enero de 1758. Alcanzó a ser entre otras cosas “médico de familia” del Rey de España, por entonces Carlos III, y examinador del Real Tribunal del Protomedicato hispano. También ocupó el entonces importantísimo cargo de primer médico del Real Convento de la Encarnación de Madrid. Terminó siendo “Médico de Cámara” real. Ese prestigio profesional, que le sitúa en la nómina  de los mejores médicos españoles del siglo XVIII, se vio respaldado con el nombramiento de Pérez de Escobar como académico de número de la Real Academia Española de Medicina.  

El doctor Sanz analiza en su obra la que nos legó escrita Pérez de Escobar. En esencia, son dos libros de gran consistencia, utilidad y éxito en aquellos tiempos: los “Avisos Médicos” y la “Medicina Patria”, esta última realmente trascendente por cuanto sentó las bases, en su época, de lo que en siglo XIX serían las “Topografías Médicas”, estudiando en una primera parte la Geografía Española y sus disposiciones a la salud y la enfermedad; en una segunda, las enfermedades propias de los españoles, que empiezan por la melancolía y acaban por las hemorroides, como de todos es sabido, pasando por la calentura catarral reumática y algunas otras curiosidades; en la tercera se dedica a revisar los medicamentos que a la sazón se usan y parecen efectivos: salen allí a relucir la sangría y el purgante, el agua y el mercurio pasando por el alcanfor y el agua blanca. Una revisión de las virtudes de las aguas medicinales, que para Pérez de Escobar las de Trillo y Sacedón son las mejores, le sirve para concluir su interesante obra.  

El seguntino Javier Sanz corona su libro con la bibliografía pertinente y nos deja un estudio perfecto, por lo medido y certero, rescatando del olvido a un personaje del que todos deberíamos hoy hacer memoria y homenaje ¿Será posible que el nuevo Centro de Salud de Sigüenza lleve el título de “Doctor Pérez de Escobar”? Sería una decisión, cuando menos, justa. Y desde luego, prestigiosa para la propia ciudad  

Su vida en datos   

Antonio Pérez de Escobar nació en Sigüenza, el 10 de Septiembre de 1723, entre las 2 y las 3 de la tarde. Así lo ha encontrado Sanz, en el libro de bautismos de la parroquia de San Pedro aneja a la catedral seguntina. Acudió a estudios básicos “de Gramática” en su ciudad, y allí obtuvo, a los 22 de su edad, los grados de bachiller en Artes y Medicina. Pero siguió estudiando, y alcanzó los más superiores títulos de Licenciado y luego Doctor en Medicina, también por la Facultad de la Universidad de Sigüenza, en 1758. De este día, Sanz Serrulla analiza con todo detalle los temas que se le pusieron en el examen, lo que contestó, los miembros del Tribunal, sus votos, etc. Es impresionante comprobar con qué detalle están apuntados todos los datos de la historia de las Universidades Españolas, que hoy sirven para poder construir las biografías de antiguos profesionales, y que nos vienen a decir, sintiendo con ello cierto escalofrío, que “la historia nos observa”. Algo que todos deberíamos saber.  

Trabajó enseguida como médico en pueblos importantes de Castilla, especialmente de Madrid. Luego llegó a ser médico de la Casa Real, en un ascenso continuo, como se refleja en sus nombramientos, y, sobre todo, en sus sueldos. Por entonces, lo que se pagaba era la responsabilidad. En 1766 consiguió por oposición el nombramiento de “Médico de la Real Familia” con un medio sueldo inicial de 2.200 reales al año, que dos anualidades después dobló. Más adelante subió a la categoría de “Médico de Cámara” entrando en el grupo de quienes atendían personalmente de sus dolencias a los reyes, alcanzando entonces el sueldo de 8.800 reales. En 1787 alcanzó el grado de médico personal y exclusivo del infante don Fernando, llegando en su sueldo a los 30.000 reales anuales.  

Ocupó también el puesto de médico del Real Convento de la Encarnación de Madrid, y su prestigio le llevó a ser incluido como examinador en el Real Tribunal del Protomedicato. Además, en esos años fue nombrado Académico de la Real Academia Médica de Madrid, institución de la que nació la Española actual.  

Murió a los 67 años, en 1790, después de una breve enfermedad, que desconocemos. El seguntino Pérez de Escobar vive la gloria de la política ilustrada de Carlos III, y considera en sus libros que la política sanitaria que ejerció este rey en Madrid fue muy buena, pues organizó cloacas públicas, conducciones de aguas, fuentes públicas, saneamientos  y controles de enfermedades.  

La obra de Pérez de Escobar  

Dos son los libros que publica, que la gente lee y estudia, y comenta, y practica. Dos libros capitales para entender la medicina española en el siglo XVIII, que si bien no tiene nada que ver con la actual, sí que es muy significativa del gran avance que entonces se hizo, de la gran seriedad con que las cosas eran tomadas, dando la imagen y la realidad absoluta de que España era un país puntero, bajo la monarquía borbónica, en temas científicos, económicos y sociales.  

Los “Avisos Médicos”, que llevaban por subtítulo esta explicación “Avisos Médicos, populares, y domésticos. Historia de todos los contagios: Preservación, y medios de limpiar las casas, ropas, y muebles sospechosos. Obra útil, y necesaria á los Médicos, Cirujanos, y Ayuntamientos de los Pueblos”, fue impresa en la prestigiosa factoría de libros de Joaquín Ibarra, en Madrid, en 1776. Trataba nuestro autor de explicar los cuatro tipos de contagio de enfermedades que entonces se conocía, y daba soluciones para evitarlos, técnicas para controlarlos. Son estos: el contacto inmediato, el próximo, el a distancia, y el oscuro, teniendo en cada uno de ellos algunas enfermedades claves, preocupantes todavía, como la peste, que se incluía en el primero, el inmediato, la lepra, en el a distancia, y el asma, el escorbuto y otros a los que incluia en el “lado oscuro” del contagio porque realmente no sabían como se producía. Es, en definitiva, un libro curioso, entretenido hoy, pero fundamental entonces para enfrentarse a una medicina preventiva de la que era partidario el médico seguntino.  

El otro libro es la “Medicina Patria”, en el que va más allá en esta visión de prevención y enfoque de la enfermedad como un problema de la sociedad más que del individuo. Adelantándose a las “Topografías Médicas” que en el siglo XIX estudiaron pueblo por pueblo, y región por región, los problemas médicos, sanitarios y aún sociales de España, Pérez de Escobar se embarca en un análisis complejo y científico de las enfermedades propias de la nación, de sus características regionales, sociales y, sobre todo, de los elementos con que se cuenta para combatirlas, tanto los medicinales (entre los que aparecen las extrañas sustancias que entonces se usaban, absolutamente empíricas, y muy pocas veces lógicas) como las preventivas.  

Dos años antes de su muerte, en 1788, Pérez de Escobar ve publicado este libro, que subtitula “Medicina Pátria ó Elementos de la Medicina Práctica de Madrid. Puede servir de aparato a la Historia Natural y Médica de España”, y que sale de la imprenta de don Antonio Muñoz, que tenía sus oficinas en la madrileña calle del Carmen. Al principio toma el trabajo de describir España, la región de Madrid, y la villa corte, desde un punto de vista geográfico y climatológico, más bien, enfrentándose a su verdadera tarea de poner en comunicación lo que se ve con lo que se controla de esta manera: Para dar a entender al público los fundamentos de este escrito, se hace forzoso poner delante los consejos de la autoridad de Hipócrates de aere, locis, aquis et incolas: Obra digna de toda Biblioteca, y de que los Medicos jamas la olviden. Viene a ser esto una introducción erudita de lo que luego desarrolla: estudiar el suelo, el aire, las aguas y los espacios habitables como lugares donde surge la enfermedad que afecta al hombre. Realmente es un modo nuevo de contemplar la enfermedad, superando con mucho las ideas que hasta no hacía tanto tiempo remitían a los designios de Dios y al pecado las causas de las enfermedades. Un “giro copernicano” que Pérez de Escobar da en este libro, al mismo tiempo que muchos otros médicos lo están haciendo en el resto de la Europa occidental, donde la razón al fin se impone, en este siglo de las Luces, en este nuevo reinado de la Razón, que es la Ilustración.   

No cabe aquí entrar en los detalles, que además son curiosos y divertidos, de lo que el seguntino doctor analiza y propone. Para ello lo mejor es tomar el libro en las manos, y con parsimonia y atención leerlo. Su autor, el joven doctor Javier Sanz, ha hecho un trabajo exquisito, un análisis preciso y científico, y le ha resultado además una obra entretenida, de las que se leen de un tirón, y dejan un buen regusto de tiempos antiguos, y de admiraciones.  

Apunte bibliográfico  

 El libro de que tratamos   

Lleva por título “El doctor Antonio Pérez de Escobar: su vida y su obra”, su autor es el profesor Javier Sanz Serrulla, está editado por AACHE como número 27 de la Colección “Scripta Academiae”, y tiene 100 páginas acompañadas de varios grabados antiguos, entre ellos las portadas de los libros escritos por Escobar. El libro ofrece una primera parte con la biografía del médico seguntino, basada en documentos, en la que el autor no deja un hueco, y una segunda en que se analizan los dos libros de Pérez de Escobar, comentando lo más curiosos, fundamental y trascendente de ellos. Es un libro más para tener arrimado a los otros, ya cientos, que van constituyendo la “biblioteca seguntina” que la ciudad mitrada ha producido a lo largo de los siglos.