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febrero 7th, 2003:

La fiesta de las Águedas en Málaga del Fresno

 

En estos días de inicios de febrero, se alborota el mundo, y de nuevo la tierra pide paso. Hace frío todavía, llueve a ratos, hiela, pero la Naturaleza comienza a desperezarse. Ella sabe que ya está al llegar el renacer de las cosas. Las cigüeñas (Para San Blas, la cigüeña verás) que ya ni se van en invierno, se mueven con más soltura. Las botargas de San Blas y de San Sebastián, danzan y hacen sonar sus cenceros. Se lanzan naranjas a las gentes, se pide limosna, se ahuyenta a los malos espíritus con pelusa. Y enseguida vienen las primeras carnavaladas del año, las que hacen mandar a las mujeres un día solo (mentira y gorda, porque ellas mandan todos los días del año). Son las fiestas de las aguedas. Que tras la emblemática universal de Zamarramala, en Guadalajara surgen por numerosos pueblos en coloristas y animadas celebraciones. De ellas hablaré, y a participar en ellas animaré porque son fogonazos de alegría, a los que no conviene renunciar.

En Málaga del Fresno será la fiesta mañana sábado. Hoy comienzan los volteos de las campanas, tocando a vísperas.Y en las casas todo son preparativos: los trajes, las viandas, los dulces, los ramos de flores. Ya por la tarde-noche, en el Ayuntamiento, se elige la Alcaldesa Mayor, a la que se le impone la banda y se le entrega el bastón de mando. A ello le sigue un pregón, y después el desfile de las mujeres y niñas, todas ataviadas con trajes de alcarreñas, más gigantes y cabezudos que allí tienen, algunas charanga y el gentío en general, cerrando la comitivia. Es echarse a la calle, decir “aquí estamos”, saludar la primavera que se cierne.

Mañana sábado será el pasacalle hasta la casa del alcalde, a quien se le invita a sumarse al cortejo, y todos/as asisten a la Misa en honro de la Santa patrona de las mujeres, a la que martirizaron los romanos cortándola un pecho: Santa Agueda. En esa misma se ofrendan ramos de flores a la santa, haciendo luego procesión previa la subasta de las andas y la posterior comida de hermandad, terminando con bailes y manteos de peleles. Incluso con amenzas simpáticas hacia los hombres.

La fiesta de Santa Águeda es heredera de una celebración romana, que tenía lugar a principios del mes de marzo: eran las matroniales, momento en que el marido hacía regalos a su esposa, y a las esclavas se las daba total libetad (solo por ese día). Un momento de liberación completa de la sumisa hembra.  Se hacían en honro de Juno Lucina, la madre de Júpiter, diosa de los partos y la fecundidad, y se hacía en el momento del despuntar la Naturaleza, aún antes de la proclamación oficial de la primavera. Teñidas luego con el color de la religiosidad cristiana, puestas bajo el manto y la palma de Santa Águeda, mártir que vió cómo cercenaban lo que más de femenino tiene la figura de la mujer, sus pechos, se instauró la costumbre de mandar, de alcaldear, de no trabajar. Y esto va a más (no en cantidad de días, no: sino en lugares donde se festeja a Santa Águeda).

Muchas otras fiestas se hacen por la tierra de Guadalajara en honor de Santa Agueda, especialmente en la Campiña del Henares y alrededores. Quizás porque el origen primitivo de esta fiesta matriarcal esté enraizado en sociedades rurales asentadas en torono a la una agricultura de regadío, permanente. Así ocurre en Galápagos del río Torote, donde se encienden por la noche hogueras y luminarias; en Malaguilla, cuya fiesta se parece mucho a la del vecino Málaga; en Razbona y Villanueva de la Torre; en Yunquera de Henares y en Mohernando; en Lupiana, y, sobre todo, en Espinosa, Cogolludo, Humanes y Jadraque, cuatro localidades relativamente próximas entre sí, y por supuesto en este mismo área del valle del Henares, que centra la gan mayoría de las fiestas de Aguedas en nuestra provincia.

En todos estos lugares, la fiesta ofrece un discurso similar. La esencia es que durante un día al año, el de Santa Águeda, o el fin de semana más cercano, como ocurre este año, las mujeres abandonan sus trabajos cotidianos y acceden al poder político local, -siempre con carácter de excepcionalidad y “golpe de Concejo” muy pasajero. Una de las vecinas del pueblo se convierte en alcaldesa mayor, y a veces se rodea de otras amigas y señoras que ejercen de concejalas. Incluso en algunos lugares (y Málaga es uno de ellos, otro es Cogolludo) se nombra una “Alcaldesa de Honor” cuyo título se suele conceder a alguna mujer de cierto relieve, provincial o regional, a la que se invita y agasaja ese día. Por las calles del pueblo se verá en muchos detalles  cómo son las mujeres las que en esos días mandan, emitiendo bandos, y dirigiendo las ceremonias, festejos y celebraciones. Hay bailes y chocolatadas, vivas a Santa Águeda, y buenas comidas…. que suelen traer de encargo de algún asador, o directamente han mandado a los hombres que sean ellos los que se encarguen del condumio.

Quizás el lugar donde más tradición tenga la celebración de estas “aguedas” sea Espinosa de Henares. Reunidas en torno a una cofradía o Hermandad, las mujeres tienen al menos tres días de dominio y control del pueblo. Además de nombra a una de ella Alcaldesa Mayor, se hacen fiestas religiosas, se celebra la procesión, se subastan las andas de la santa, se forma baile y se reparte chocolate. Todo ello en medio del bullicio, y con el color incomparable de los vestidos regionales, que cada una cuida y prepara personalmente para lucir estos días. Una charanga las acompaña allá donde vayan las mandamases, y cualquiera que se acerque a Espinosa en este fin de semana se enterará de lo que mandan las mujeres. Aparte de encontrarse con una fiesta animada y colorista como pocas.

También Cogolludo la monta buena. Se juntan muchas y hacen cosas similares: nombramiento de alcaldesa mayor,  a la que entregan bastón de mando por tres días, más volteo de campanas, pregón y misas. Se hace reparto de limonada en ese caso, y ronda, mucha ronda por las calles, con acompañamiento de charanga. En este caso la fiesta se celebra el mismo día de la Santa, el miércoles día 5 este año. Todas van, y son muchas, vestidas con el flotante vestido de alcarreña, las haldas rojas o amarillas, el delantal de seda negra, el manto colorista, los moños o peinetas, los abalorios, los collares y pulseras… Tras oír la misa en lo alto del templo, una ofrenda de flores y productos típicos, y la procesión, con subasta de andas. Aquí se montan buenas rondas de bailes regionales, y una animación y un buen humor que siempre es contagioso.

La Asociación de Mujeres de Humanes celebra también desde hace unos años a Santa Águeda. Se centra en este fin de semana que hoy comienza, y comulga de los ritos anteriores cuanto aquí se hace, incluyendo misa, procesión, subasta de andas, reparto de “caridad” de bollos y vino dulce, etc.

No nos olvidamos de Jadraque, otro enclave alcarreño, en la orilla izquierda del Henares, en el que más de 200 mujeres que forman la Hermandad de Santa Águeda dan vida a este fiesta preparada con mimo: una de ellas recibirá, al tiempo que el nombramiento de Alcaldesa Mayor, el bastón que le entrega el alcalde para que lo use durante tres días.