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enero 24th, 1981:

Las Sibilas en el arte alcarreño (Aportación de un texto)

La Sibila Itálica, en la bóveda de la Capilla de Luis de Lucena en Guadalajara.

 

 Hace unos años, en el estudio iconográfico que realicé de los techos y pinturas manieristas de la capilla de Luís de Lucena en Guadalajara (1) vimos cómo en su contexto apologético de un cristianismo de tendencia erasmista aparecían las doce clásicas Sibilas, la mayor parte de las cuales fueron identificadas e ilustradas con frases. Dicho estudio tuvo la fortuna de ser considerado muy favorablemente por autores de prestigio (2) y fue puesto como ejemplo significativo de «programas de Sibilas en el Arte español», que de este tema anda muy escaso. Posteriormente he descubierto otros dos programas interesantes con cita y representación de las Sibilas en el arte de nuestra provincia, concretamente en la catedral de Sigüenza: en la «sacristía de las cabezas», varias de éstas son Sibilas (3), y en la sala capitular de invierno he estudiado su magnífica colección de oleos, obra barroca ya, representando una colección completa de Sibilas (4). 

Quiero con este comentario de hoy, presentar un texto que en cierto modo ha podido influir en estas representaciones artísticas, muy particularmente en la serie sibilina de la capilla de Luís de Lucena. Se trata de un par de páginas de la obra que a mediados del siglo XVI escribiera el duque del Infantado, cuarto de su título, don Iñigo López de Mendoza, titulado «Memorial de Cosas Notables» (5), y en el cual hace alarde el duque humanista de su gran sabiduría y de su erudición en todas las materias del espíritu. Las relaciones que este duque y muy especialmente su heredero directo y nieto también llamado Iñigo López de Mendoza, quinto duque, con el pintor florentino Rómulo Cincinato, pudieron en algún modo influir para que dicho pintor introdujera el tema de las sibilas en el techo de la capilla alcarreña, aunque es casi seguro que fuera el propio Dr. Lucena quien dejara dictado el programa a pintar en su capilla. Pienso de todos modos que este texto puede ser interesante como aportación al conocimiento de los «programas de sibilas en el arte español», y es por eso que aquí lo transcribo íntegro, con sus correspondientes notas al texto. Dice así: 

Las Sybillas fueron diez (A), según escrive Marco Varron. La primera fue de PERSIA, de quien haze mención Nicanor, el qual escrivió los hechos de Alexandre rey de Macedonia. La segunda de LYBIA, de quien se acordó Eurípides en el prólogo de la Larmia. La tercera de DELPHOS, de la qual habla Chrysppo en el libro q compuso de divinación. La quarta fue CUMEA en Ytalia, a quien nombran Nevio en los libros, de la guerra Africana, y Piso en los Auales (B). La quinta ERITHREA, la qual Apol lodoro Erithreo affirma que fue de su ciudad: y que esta prophetizó a los Griegos el suceso de Troya: y que Homero avía de escrivir memtiras. La sexta de SAMOS, de quien escrivió Eratosthenes en los Annales antiguos: y dize que lo avía hallado escripto de los Samios. La séptima CUMANA, que algunos Amalthea, otros Demophile, otros Erophile suelen llamar. Y esta fue la q truxo 106 nueve libros al rey Tarquino Prisco, por los quales le pidió trezientos Philippeos. La octava del HELESPONTO, nacida en el campo Troyano, en la alquería de Marpeso, cerca del lugar Gengilio, la qual escrivió Heraclides Pontico, q fue en tiempo de Solon y de Cyro. La nona de FRIGIA La décima TYBURTINA, q se llamó Albunea, que en Tyburi, es tenida por diosa. De todas estas Sybillas se saben versos, sino es de la Cumea: los libros de al qual tienen los Romanos tan encerrados que a ninguno los dexan ver, sino es a quinze varones, q para ello están señalados. De la Frithrea dize Lactancio en la obrezilla q hizo de la yra o saña de Dios, en el capitulo veynte y dos, estas palabras (C). De las Sybillas muchos, y grandes auctores hazen mención. Entre los griegos Foto: Guadalajara: Capilla de Luís de Lucena. Vista parcial de la pinturas manieristas de su techumbre) 

Aritson Chío, y Apolodoro Erithreo: de los nuestros Marco Varron y Fenestola. Todos estos por la más excelente tienen a la Erithrea. Apolodoro por ser de la ciudad de donde él era la alaba y se glorifica della. 

NOTAS: (A) Solino capítulo octavo – Clemente Alexandrino libro primero de los Stromas – Estrabón libro catorze y diez y siete – Marciano Capella libro senudo no pone mas de dos Sybillas – Plinio de natural historia, libro treynta y quatro, capítulo quinto, dize q a una Sybilla pusieron en Romas tres estatuas – Eliano de varia hystoria, libro doze, pone quatro – Aquila volante libro segundo, capítulo veynte y tres – Marco Antonio Sabelico Eneada segunda, libro tercero  – Naucleto parte primera, generacióm veynte y nueve – Philippo Verganate libro septimo – Ivan Testor . Promptuario de las medallas, parte primera ‑ Ascensio en el Commento sobre Mantuano, parte primera – Sant Ysidro en sus Ethimologías, libro octavo – El Arçobispo de Florencia, parte primera, título tercero, capítulo nueve, parrápho catorze – Ceciio Rodigino, libro veynte y uno, cuenta lo de las Sybillas, aunque algo diferente. (B) Sant Agustim de la Ciudad de Dios, libro diez y ocho, capítulo veynte y tres, dize que esta Eritrea prophetizó de Iesu Christo – Adon Vienense, edad quarta, haze mencion de la Ertrea y de la Samia. (C) Celio Rodigino, libro catorze, dize que las Sybillas tomaron el nombre de una hija de Dardano, q prophetizava, llamada Sybilla: Hieronimo Hiebuylero en su Epithome regio, libbro primero, dize que los Scitas a la muger que prophetizava llamavan Alruna. 

Aunque López de Mendoza no lo confiesa abiertamente, y a pesar de toda su carga bibliográfica y erudita fruto de su abundantísima biblioteca del palacio de Guadalajara, tomó lo fundamental de sus datos de las «Institutione divinae» de Lactancio, apologista cristiano del Siglo VI que da por primera vez su numero de doce. Otros autores posteriores añadieron dos más, y en la época del Renacimiento se hacen doce a las Sibilas, estableciendo parangón con el número de profetas y aun el de apóstoles, utilizándolas como prefiguración de la profetización al mundo de los gentiles. Solamente algunas de las mencionadas por López de Mendoza coinciden con las del techo de la capilla de Luís de Lucena. Concretamente, las sibilas Pérsica, Cumea, Eritrea, Samia, Helespóntica, Frigia, y Tiburtina o Albunea. Añade en la capilla la Itálica, y no se identifican las Lybia, Delfica y Cumana en dicho techo, aunque pueden ser algunas de las de cartela ilegible. En definitiva, un nuevo texto a aportar en el tema de las «Sibilas en el arte español» que, concretamente en la provincia de Guadalajara, y de manera lógica teniendo en cuenta la cultura desarrollada en el Renacimiento humanista en nuestra tierra, son bastante numerosas. 

(1) Herrera Casado, A.: La capilla de Luís de Lucena en Guadalajara. (Revisión y estudio iconográfico), en Revista «Wad‑al‑hayara», 2 (1975), páginas 5‑25. 

(2) Sebastián López S.: Arte y Humanismo. Edic. Cátedra, 1978, páginas 272‑275. 

(3) Herrera Casado, A.: Sigüenza y su tierra, tomo 11 de la obra «Glosario Alcarreño» Guadalajara, 1976, págs. 84‑90. 

(4) En preparación para su publicación en revista especializada 

(5) López de Mendoza, I.: Memorial de cosas notables. Guadalajara, 1564, págs. 86‑87.