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junio 28th, 1975:

Don Juan Catalina García: su obra

Retrato de D. Juan-Catalina García López

Si la semana pasada veíamos la existencia del sabio historiador alcarreño don Juan Catalina García, fundamentada en la sencillez y la hombría de bien, hoy vamos a reparar, aunque sea por encima, la obra que nos legó, en fruto de su interés y su trabajo. Es, en definitiva, lo que queda del hombre y de su voluntad inmortal: una obra que le pervive y continúa hablando, por su boca o su letra, a las generaciones sucesivas. Quien trabaja y abre nuevos caminos no puede morir nunca. Don Juan Catalina García  recorrió y pobló muchas parcelas de la historia de Guadalajara.

Destacando sus obras más importantes, podemos reseñar un libro grueso, ya con aspecto venerable en todas las bibliotecas que ‑afortunadas ellas ‑ lo poseen: la «Biblioteca de escritores de la provincia de Guadalajara y bibliografía, de la misma hasta el siglo XIX». La Biblioteca Nacional premió esta obra en 1897 y dos años después, en la imprenta de los sucesores dé Rivadeneyra, se ‘editó. A lo largo dé sus 800 páginas discurren multitud de noticias históricas de nuestra tierra, protagonizadas por aquellos, nativos de ella que, unos más, otros menos, dejaron algo escrito, ya en manuscrito, ya im­preso.

La obra comprende fundamentalmente dos partes. La primera, dedicada al estudio bio‑bibliográfico, de multitud de escritores nacidos en la provincia de Guadalajara, y la segunda a citar y comentar escritos referentes a muy diversas y abundantes» localidades de esta misma provincia. Durante varios años, el señor Catalina García anduvo revisando archivos, quitándoles el polvo a los manuscritos de la  Biblioteca Nacional, la Academia de la Historia y otras venerables instituciones madrileñas en las que se guarda tanto callado decir de nuestro pretérito discurso.

Fruto de tanta rebusca, de tan acendrada, familiaridad con los libros viejos, fue otro gran trabajo, no completo totalmente, pero que ha resultado de gran utilidad a los biógrafos de hoy día. Se trata del «Ensayo de una Tipografía Complutense», editada en 1889, con unas 700 páginas, y en la que nuestro autor daba cuenta ordenada de los libros que, desde principios del siglo XVI, salieron de las imprentas establecidas, en Alcalá de Henares.

Por entonces, en 1887, publicó don Juan Catalina el Fuero de Brihuega, dado por el arzobispo toledano don Rodrigo Ximénez dé Rada a la villa alcarreña, en el siglo XII, tomado del de Cuenca. Nuestro autor no sólo publicó el texto de este Fuero, sino que lo comentó, y aun lo precedió de muy interesantes y críticas apuntaciones históricas acerca de Brihuega. Ya finalizando el siglo,.en 1894, don Juan Catalina tomó posesión de su plaza en la Academia de la Historia, leyendo públicamente su trabajo «La Alcarria en los dos primeros siglos de su reconquista», que hace solamente dos años ha vuelto a ser reeditado., gracias a la Sección de Historia de la Institución Provincial de Cultura «Marqués de Santillana», reuniendo en el mismo, como en apretado esbozo, todo el sabor histórico, etnográfico, y artístico que este hombre atesoraba acerca de la tierra que le vio nacer.

También por entonces, en 1897, escribió con la profundidad erudita y científica que le caracterizaba, el “Elogio del padre Sigüenza”, ilustre coetáneo nuestro del siglo XVI. Leyó este trabajo en la Academia de la Historia y luego se publicó como introducción a la Historia de la Orden de San Gerónimo», de dicho padre Sigüenza.

Otros libros, ya más pequeños que el autor vio editados, son «El libro de la provincia de Guadalajara», que pretendía poner al alcance de todas las edades y culturas los conocimientos sobre geografía, historia, economía y arte de este pedazo de España. Gran volumen adquirió su, trabajo destinado a la gran Historia de España que se propuso hacer, entre todos sus miembros, la Academia de la Historia, Don Juan Catalina realizó el trabajo «Castilla y León durante los reinados de Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique III, que aparecieron publicados, en tres tomos, entre 1892, y 1893.

Su último gran trabajo publicado fueron los «Aumentos» a las «Relaciones topográficas de España» que enviaron los pueblos a la administración de Felipe II durante el último cuarto del siglo XVI. Tras de la publicación del texto original, tomado por el autor de lo que se conserva en el Monasterio de El Escorial, don Juan Catalina escribió, con gran amplitud, la evolución histórica de estos pueblos, en su mayor Parte de los partidos judiciales de Guadalajara, Pastrana, Brihuega y Sacedón. Tras de su muerte, en 1911, al año siguiente, se publicó como homenaje a su persona el volumen titulado «Vuelos arqueológicos», pequeño librito, hoy muy raro de encontrar, en el qUe figuran varios trabajos sueltos, algunos referentes a nuestra provincia.

Pero la actividad de don Juan Catalina no paró en estas grandes, obras. Multitud de artículos en revistas y periódicos y vanas conferencias pronunciadas y luego publicadas forman y completan su bagaje de legado fructífero en nuestros días. Recordaremos algunos trabajos suyos: escribió varios acerca de la Prehistoria; así, por ejemplo, un resumen sobre «La Edad de Piedra», «El hombre terciario» y otras publicaciones sobre arqueología: «cerámica egipcia», «Exploraciones arqueológicas en el cerro del Bú», «Las ruinas de Numancia», etc.

De otros temas alcarreños, en especial de su Mariología, también se ocupó el señor García López. Así, los trabajos suyos sobre «Rasgo histórico acerca de Nuestra Señora de la Antigua, de Guadalajara», publicado en 1884, y «El Madroñal de Auñón», publicado en tres números de la «Revista de Madrid» del año anterior.

Repasó también varios archivos, como los de la catedral de Cuenca, el municipio de Cifuentes, el del monasterio de El Escorial y otros varios, buscando siempre el tema inédito y de trascendencia.

Respetado de todos, quizá haya sido más fácil la visión de este sabio, ahora, 100 años después de que comenzara a publicar sus trabajos, cuando el tiempo ha demostrado lo importantísimo de su labor exploradora, pionera y seria en la historiografía de nuestra tierra de, Guadalajara. En la que siempre ha de quedar la memoria fiel de este gran hombre. De don Juan Catalina García López.