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Trillo

Bodegas de la Alcarria

La Alcarria entera, de tierras blandas y cariñosas, está horada por cuevas y bodegas. También se ha escrito mucho sobre ellas. Algunos como Tomás Nieto le han hecho estudios concienzudos, a las de Gárgoles de Abajo, y Trillo, y otros como Benjamín Rebollo ha llegado a escribir un libro sobre las de Peñalver. Más aún, Juan Luis Francos conoció como nadie, enumeró y diseccionó las de Horche. Y es ahora Amador Ayuso Cuevas quien, haciendo honor a su apellido, se atreve con las de Brihuega. Acabo de leer el trabajo de Ayuso en la publicación que hicieron los de “Gentes de Brihuega” en 2014 con motivo de sus XIV Jornadas de Estudios Briocenses. Y gracias a sus informaciones, fotografías y dibujos, me entero de algunas cosas nuevas relativas a las bodegas de la Alcarria. Habla de los mejores conjuntos: de Gárgoles de Abajo (que ya estudió en su día Tomás Nieto Taberné) y de las de Trillo, que por este mismo autor y por Agapito Pérez Bodega fueron analizadas años ha. Habla de las de Horche, a las que enumeró y analizó al detalle Juan Luis Francos en su “Historia de Horche”, y habla de las de Ruguilla, cuyo barrio bodeguero es quizás el mejor conservado, el más auténtico, de la Alcarria, aunque no le van a la zaga los enclaves de Solanillos del Extremo, de Hita y los de Castilmimbre. Las cuevas árabes de Brihuega Se detiene muy especialmente Ayuso Cuevas en las cavidades que desde la plaza mayor de Brihuega son accesibles y aún visitables para el público. Y empieza con una puntualización por demás obvia: que las cuevas de vino no puedne ser de origen árabe, puesto que el Islam prohíbe a sus fieles el uso de la destilación y fermentación de la uva. O sea, que el producto que salía de esas cuevas, solo lo podían beber los cristianos. Sin duda de origen medieval, están talladas en la roca de toba, por lo que se conservan limpias y como recién hechas. En la actualidad se pueden visitar, en un recorrido de unos 600 metros, aunque las dimensiones totales son mucho mayores. En hornacinas a los lados de lospasillos aparecen las tinajas, marcadas con símbolos que acreditaban la propiedad de las mismas. Hay unas que llevan dos llaves cruzadas, símbolo indudable del cabildo eclesiástico de la villa. Es sumamente interesante recorrer sus pasillos y admirar su apuntados […]

Reaparece el Real Balneario de Trillo

En estos días nos ha llegado a las manos el libro que ha editado el Ayuntamiento de Trillo sobre la historia de sus Reales Baños. Una aportación, firmada por el historiador Aurelio García López, que nos pinta con más detalle aún de lo que teníamos este lugar único y cargado de memorias en nuestra provincia. Junto al Tajo, entre arboledas densas, con el rumor del río siempre presente, la historia de sus directores, de sus arquitectos, de sus bañistas, de sus protocolos… hasta llegar al hoy espléndido en que aquella jungla de chopos regados de aguas clorurado-sódicas y ferruginoso-arsenicales se ha transformado en un activo foco de turismo actualizado. El libro nos sirve, después de pasar sus hojas, ver sus imágenes y anotar sus fechas más señaladas, para viajar con él en las manos hasta Trillo. Ese es el objetivo. Decía un historiador de los Baños, el doctor Contreras, que los baños de Trillo «ya se conocían en la época de la dominación romana, enla que Trillo se llamaba Thermida». En efecto, desde tiempos muy antiguos fueron conocidas y apreciadas estas aguas medicinales, para las que se erigió un centro donde poder tomarlas cómodamente. Romanos y árabes se aprovecharon de ellas, quedando su fama extendida por todo el país.

Trillo en medio del agua

Trillo está fundamentada en agua: el Tajo cruza el pueblo y sobre sus aguas se alza un puente valiente y espectacular. Muchas páginas de la historia de Trillo están basadas en el agua, la del río Tajo que viene ancho, la del Cifuentes que cae con fuerza y mueve los martinetes, y las medicinales que brotan de la montaña y dan vida al Real Balneario de Carlos III. En medio del agua Trillo se esponja y deja que los peces de hoy y los gancheros de ayer formen imágenes que salen del sueño y se prenden para siempre en la materia dura del hierro, como veletas y pararrayos de cualquier desgracia. Volvemos a Trillo a patear sus calles y oir sus aguas.  Las nuevas rotondas  En estos días se han inaugurado las dos rotondas que permiten el acceso a Trillo desde la variante de la CM-2115 que ahorala circunda. Sondos intervenciones de tipo urbanístico que van más allá del mero utilitarismo de unas rotondas para que los automóviles circulen con precaución y seguridad. Son, realmente, dos nuevos monumentos que se añaden a la provincia, y que en este caso nacen de la nada y se articulan sobre las esencias de un pueblo: a eso le llamo yo acudir a las raíces, marcar con imágenes y sobre la piel palpitante de un pueblo, los elementos que le hacen cierto. Una de las rotondas, la que llega a Trillo desde el Alto Tajo, nos presenta un grupo de imágenes forjadas sobre hierro que memoran a los gancheros que hace decenios bajaban pastoreando los bosques talados de las altas serranías, en su rumbo hacia el Sur, hacia Aranjuez y Toledo. La otra hace alusión al agua personificada en sus habitantes vivos, los peces, que en mil especies pueblan las aguas oscuras aquí del Tajo y que unos pescan y otros miran: sabiendo todos que la corriente tensa guarda vida en su interior. Esas dos rotondas han sido diseñadas y dirigidas en su disposición y construcción por un diseñador barcelonés, -Javirroyo es su nombre artístico- que está hoy en la vanguardia de la apariencia, y que sin duda todo lo que toca lo transforma: es un artista de las imágenes pasajeras, y en estas rotondas ha sabido entroncar la tradición y el enraizamiento con la modernidad y el buen rollo.  Peces del Tajo  La primera de las rotondas, la que saluda al viajero que […]