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Monstruos y leyendas en el románico de Sauca

Aunque pueda parecer que estos temas importan a pocos, me consta que hay quien busca en sus salidas por la provincia los testigos mudos y tallados de época pretéritas, las expresiones temerosas y asombradas de mundos por venir. En el arte románico de Guadalajara hay decenas de detalles iconográficos que nos sorprenden y estimulan a saber más de ellos, a reflexionar, indagar y suponer. Hoy llegamos al soportal de Sauca, a mirar sus elementales historias talladas en la piedra. La iglesia románica de Sauca La pequeña villa de Sauca, que se encuentra alzada en la paramera de la serranía del Ducado, perteneció desde la reconquista a la Tierra y Común de Medinaceli, y siglos adelante quedó incluido en los estados extensísimos del ducado de Medinaceli, tenido por la familia de los La Cerda, en la que se mantuvo hasta el siglo XIX. De su patrimonio destaca la iglesia parroquial, obra arqui­tectónica del estilo románico rural, levantada en el siglo XII en sus finales o principios del XIII, poco después de la definitiva repobla­ción de la zona. Consta de un edificio con gran espadaña sobre el muro de poniente, con un par de grandes vanos para las campanas, y un remate de airoso campanil, todo en rojizo sillar construido. El alero del templo está sostenido por múlti­ples canecillos y modillones tallados. El interior, de una sola nave, modificado en siglos posteriores, no ofrece tampoco nada de interés, excepto la primitiva pila bautismal, también románica del siglo XII. Lo más destacable de esta iglesia es su gran atrio porticado, que se abre en los muros del sur y del poniente del templo. El principal acceso lo tiene al sur, a través de un arco en la galería que da acceso al amplio espacio donde, en la Edad Media, se celebrarían las reuniones del Concejo. A cada lado de este arco de ingreso se abren cinco vanos cobijados por arcos ado­velados semicirculares, que apoyan en columnillas pareadas rematadas en bellos capiteles bien tallados. El cimacio de los capiteles se continúa sobre el muro esquinero del atrio, a modo de imposta, para enlazar con la arcada del ala de poniente, en la que se abren un total de seis vanos, uno de ellos más alto, que servía de ingreso, y los otros sustentados en columnillas también pareadas y capiteles. Aparte del valor arquitectónico que posee este templo, son de destacar al visitante y aficionado […]

Parada en Palancares

Andando las trochas de la Sierra, llegamos a Palancares, ese pueblo que está “en la curva” de la carretera de Valverde, y que debemos atravesar siempre despacio, porque la carretera se estrecha entre las casas. Allí no quedaba nadie, o casi nadie, hace unos años. Hoy siguen quedando muy pocos. Pero me he parado a charlar con ellos, y salen de su conversación algunas consideraciones interesantes. Subimos la cuesta desde el arroyo del barranco del Covachón Seco, ahora asfaltada con elegancia por los servicios de Diputación: se sume el camino entre densos robledales, y dejamos a la izquierda unas ruinas que luego nos dirán lo que fueron. Llegamos a Palancares. Nos recibe una señora, con sus hijos. Ella es muy mayor, la preguntamos por su gracia, y después de examinarnos de arriba abajo nos dice ser Presentación. Aquí nació, y aquí sigue. Con sus hijos, mantiene el ganado que trota libre y feliz por los prados altos, o se baja hasta el hondón del Sorbe, y de vez en cuando lo vigilan para que no se pierdan. No tenemos otra cosa que hacer que subir cuestas –nos dice Presentación- y recoger lo que va saliendo por los huertos. Esta tierra es muy buena, da de todo. Ahora es la época de las calabazas, y de las castañas. Solo hay que agacharse para cogerlas, a cientos. Están esperando que salgan las setas, aunque este año viene muy seco y retrasado todo, nos dice. Sus hijos han montado en Palancares una casa rural, a la que llaman “Mesón Ocejón”. Nos invita a visitarlo, y nos sorprende el asiento, cómodo y espectacular, que sobre un viejo roble han tallado y puesto a la entrada. Es un asiento regio, con su mesa (un tocón de más de un metro de diámetro) y plantas alrededor. La tarde, que es soleada y gustosa, invita a sentarse en el asiento, y espera un rato a que refresque. En tiempos hubo un pueblo aquí al lado, que tenía muchas casas, y una iglesia más grande que la actual. Pero hace tiempo, mucho tiempo, que vino una invasión de hormigas y todos los habitantes del viejo Palancares murieron. Todo quedé vacío, y hoy en lo que es solar de la iglesia han puesto el cementerio- Presentación y sus hijos van a veces, andando por unas estrechas sendas entre piedras musgosas y brezos a visitar esas tumbas, que son las […]

Propuestas esenciales para conocer Guadalajara

El próximo lunes 22 de febrero, a las 7 de la tarde, y en convocatoria abierta y entrada libre, se va a presentar en el salón de actos del edificio de la Junta de Comunidades, en la calle Topete (antigua sede de la Caja Provincial de Ahorros), un libro que supone todo un canto y estímulo al conocimiento de nuestra provincia. Un libro, como se ha dicho, que debería tener cada provincia española. Son las “Cien propuestas esenciales para conocer Guadalajara” y va firmado por más de 50 escritores y estudiosos de nuestra tierra. Entre esas cien propuestas aparecen paisajes, cuevas, altares, fuentes, personajes, botargas, palacios y plazas, encierros de toros y ángeles pintados… sin duda el mejor cartel que podría haberse ideado para anunciar al mundo lo que Guadalajara encierra. No es de este lugar, ni me apetece entrar en el tema, el análisis de la situación económica de nuestra provincia, que desde hace tiempo está limitada a la superviviencia. Entretenida con fastos y fiestas, pero sin nada detrás, que la sustente y la sostenga. Por eso, de entre las industrias que podrían abrirse, pienso que es la más importante y prometedora la del Turismo. Un turismo medido y sin avalanchas, pero un turismo permanente, que ponga en Guadalajara sus ojos, y que encuentre en el lugar que los ponga no solo una propuesta histórica, artística, o natural, sino elementos que la acompañen como son infraestructuras. Por ejemplo (y sin ser ni mucho menos la panacea ni la única alternativa) un Parador Nacional de Turismo en Molina de Aragón. No es nueva la idea, y ya se hicieron planos, maquetas y hasta inauguraciones de obras con una excavadora detrás. Pero el Parador no llega. Y no llegan las carreteras que sirvan de conexión rápida y cómoda con la Naturaleza más espectacular, como es el Alto Tajo. Esa carretera CM-2015 por la que se tiene que circular muy despacio y a riesgo de romper los amortiguadores. El empujón para que el Turismo llegue de una vez, y muy en serio, a Guadalajara, no pasa solamente por algún que otro anuncio en prensa, o los folletos repartidos en FITUR. Necesita de muchas manos y muchos brazos que empujen. Y poner esa fuerza en cada actuación es lo que podrá sacarnos del parón y echarnos a andar. 100 Propuestas Esenciales Aunque fue por una cuestión interna de la editorial que dirijo, y […]

Pilas bautismales románicas de Guadalajara

Es muy grande el número de pilas bautismales románicas en la provincia de Guadalajara. Tanto, que solo con su catálogo podría hacerse un libro. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los pueblos de esta tierra surgieron en la época de la Repoblación, entre finales del siglo XI y mediados el XIII. En esos momentos, todos levantaron su templo (por eso eran románicos, y aun quedan en esta tierra tantas huellas de ese estilo), y una de las primeras cosas que se colocaron en ellos fueron sus pilas bautismales, talladas en grandes rocas de tipo calizo, que se posaron en el suelo de los pies del templo, y allí se mantuvieron durante siglos, a pesar de reformas, hundimientos y cambios. Las pilas eran tan grandes, tan pesadas, tan sencillas, y tan útiles, que nadie pensó nunca en cambiarlas. Por eso si en Guadalajara hay en torno al centenar de edificios parroquiales con evidencias románicas, la cantidad de pilas del estilo y la época medieval hay que multiplicarla, al menos, por tres. Sin embargo, la mayoría de estos ejemplares son de sucinta decoración. Cuerpos lisos, con cenefas en sus bordes, gallones en la basa, arquerías en el comedio, y poco más. Ni inscripciones, ni decoración prolija. Solamente hay un par de ellas que por lo inusual de su decoración, e incluso por la curiosidad que sus temas encierran, merecen ser recordadas y estudiadas: es una de ellas la de la iglesia parroquial de Esplegares, y la otra, que estuvo en la parroquial de Canales del Ducado, fue llevada al Museo Diocesano de Arte Antiguo cuando este se creó, en los años setenta del pasado siglo. Son sin duda las masterpieces de una colección inacabable de la que hoy quiero dar, a modo de sucinto inventario para viajeros desorientados, algunos nombres. Pilas, pilas y pilas En Tartanedo, en el Señorío de Molina, queda una pila de piedra caliza, con basa cuadrada decorada en sus esquinas, un fuste corto, y una copa semiesférica que se adorna con las trazas de un cordón en el borde, entrelazado, y una gruesa cenefa de motivos vegetales en la que destacan palmetas que engloban piñas con piñones. Una delicia de decoración medieval, que podemos ver en la imagen adjunta. En Santiuste hay una pila encastrada en el muro occidental de la nave sur, y se forma de un brocal de moldura convexa con una copa […]

Guadalajara medieval

Hoy se inaugura en Sigüenza el primer Congreso de Arqueología Medieval de Guadalajara, que durante 3 días va a protagonizar de algún modo la vida cultural y científica en este inicio del verano guadalajareño. Los profesores Guillermo García-Contreras (U. de Granada) y Lauro Olmo (U. de Alcalá) van a conducir con sabia mano las sesiones de este Congreso, que se iniciará con un Homenaje a quien tanto batalló, durante decenios, por la cultura seguntina, su cronista doctor Martínez Gómez-Gordo, recientemente fallecido. Lo que conocemos acerca de la prehistoria, la historia antigua, la época medieval, en Guadalajara, es apenas un pequeño fragmento de lo que en realidad ocurrió y todavía queda por descubrir, estudiar, analizar y exponer a las generaciones futuras. Para ello, se han propuesto una veintena de historiadores, arqueólogos y estudiosos de los tiempos viejos, entre hoy viernes y el domingo, comunicar sus más recientes hallazgos, sus investigaciones y excavaciones, así como visitar espacios en los que la Edad Media es todavía protagonista, e incluso debatir, al final de mañana sábado, en una mesa redonda, sobre los aspectos diversos que el patrimonio medieval seguntino mantiene bajo velos. Las sesiones tendrán lugar en el espacio cultural “El Pósito” de Sigüenza, y la asistencia es libre, debiendo estar inscrito, no obstante, para participar en las visitas guiadas y excursión del domingo, así como para recibir las actas del Congreso. En busca del paleoambiente  El Congreso reunirá a un grupo de expertos que investigan sobre el periodo medieval de las distintas regiones y comarcas del centro peninsular. En él se darán a conocer resultados de investigaciones que siguen inéditas (sobre todo excavaciones), y se propondrán nuevas vías de conocimiento del período medieval, sobre todo para la reconstrucción del paleoambiente, como llamada de atención sobre las carencias que aún tiene la historiografía sobre el periodo medieval en Guadalajara. Esto del paleoambiente suscita interrogantes entre muchos que se acercan a la historiografía medieval. Pero no es nada difícil entenderlo: se refiere al estudio de cómo en un determinado momento (la Edad Media, en nuestro caso) se mostraba la Naturaleza en nuestro entorno. Cuáles eran su clima, sus paisajes, la abundancia o escasez de agua, la existencia o no de fauna, de recursos naturales, de dificultades para la vida, de elementos que los hombres construyen para vencer a esa Naturaleza y a ese ambiente en el que deben desarrollarse. El paleoambiente relativo a edades muy […]