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pintura

Artistas en la ciudad: Campoamor, Cruz y Roa

Un recorrido por los artistas que ahora mismo exponen su obra en Guadalajara: Jesús Campoamor, Juan Cruz y Francisco Roa, que nos entusiasman.

Visita a Embid, y hallazgo de una tabla japonesa del siglo XVII

tabla japonesa samurai hasekura embajada keicho embid

En el siglo XVII, la embajada Keicho con el samurai Hasekura a la cabeza visitó Embid, y dejó allí un doc¡nativo artístico que hoy muestran en el frontal de altar de su parroquia, unas escenas de comitiva japonesa.

Trazabilidad de algunas piezas del Museo de Guadalajara

escudo imperial en monasterio de san salvador de Pinilla de Jadraque

Siguiendo las huellas de las piezas del Museo de Guadalajara, desde sus lugares originarios hasta aparecer en la galería Tránsitos de este Museo.

Lecturas de patrimonio: el retablo de Pelegrina

Retablo de Pelegrina

Un estudio actualizado del retablo renacentista de Pelegrina, junto a Sigüenza, obra de Martín de Vandoma y Diego de Madrid, en 1572.

Una pincelada de Renacimiento

Recuerdo épocas muy antiguas, en las que la peste asomaba sus dientes, y mordía por todas partes. Bocaccio nos describe en su “Decamerón” cómo unos jóvenes de Florencia se recogen en una quinta de las afueras, y pasan la cuarentena entretenidos en contar cuentos. El Renacimiento, que daba primacía al ser humano y consideraba sus acciones independientes de la soberanía divina, quedó también estupefacto ante tales calamidades. Pero de ellas salió fortalecido. Quiero aquí dedicar un breve recuerdo a aquella época, no vivida por todos, pero sí densa e infiltrada, de tal manera que el mundo (ese mundo teocéntrico medieval de largas centurias) comenzó a cambiar.  El marqués de Santillana, los alumbrados, los obispos seguntinos, los palacios alcarreños, las torres y galerías, las novelas pastoriles, los poetas garcilasistas, la academia del cuarto duque, los grandes retablos, la orfebrería…. un mundo increíble, pleno, que debe ser conocido y apreciado por todos. Y de aquí que hoy repase, aunque sea someramente, lo que el arte nos dejó en aquella época. Un arte que nace de la maestría y la técnica, pero que se nutre también, y primero de todo, de unas ideas filosóficas, de una consideración nueva respecto a la vida, la Naturaleza, y los seres humanos. La pintura renacentista en Guadalajara Un detalle de esa inmensidad patrimonial, que se parcela en arquitectura, pintura, escultura, orfebrería, telas y arte efímero, es la pintura, que se centra en los retablos, fundamentalmente y en elementos murales de gran calado. Algunas, muy pocas, pinturas de caballete, pertenecientes a los altos linajes mendocinos, y poco más. Nos vamos a dar una vuelta por la provincia, con la cámara de fotos preparada, y los ojos bien abiertos, para disfrutar de la belleza de formas y colores que nos ofrece este tema. Los conjuntos pictóricos murales son fundamentalmente tres. Muy desiguales entre sí: los techos de las salas de la planta baja del palacio del Infantado, de gran aliento manierista italianizante; las bóvedas de la capilla de Luis de Lucena, con ínfulas vaticanas pero resueltas con aire provinciano; y el muro de un cuarto de estar de una casa particular de Albares. Las del Infantado las pintó Rómulo Cincinato, entre 1578 y 1580, aprovechando una licencia que le diera Felipe II para trasladarse a Guadalajara a servir de este modo al duque del Infantado, quien por entonces se encontraba rematando su colección de reformas palacianas. Cincinato no demostró […]