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Un castillo descubierto a orillas del Jarama

Estos días ha sido presentado un libro que, aunque tiene su querencia hacia Madrid y sus tierras, no deja de tener importantes vinculaciones con Guadalajara, tanto históricas como geográficas: es la visión multisecular del castillo de Paracuellos, en las orillas del río Jarama, en esa orilla izquierda que como la del Henares, estuvo cargada de castillos árabes desde los años, remotos, de la Marca Media de Al Andalus. Uno de ellos, el castillo de Malsobaco, del que vamos a saber ahora un poco más. Tres autores de Paracuellos han estado trabajando los últimos meses en busca de datos, documentos, testimonios y recuerdos en torno a un cerro pelado y agudo que se asoma sobre el valle del Jarama por su orilla izquierda, y desde el que puede contemplarse el aeropuerto de Barajas como si fuera un juego infantil, delante del espectador. Ese cerro pelado y picudo fue sede durante siglos de un castillo que tiene unas particularidades que le hacen de especial interés para ser conocido. Han sido concretamente Ricardo Herranz Barquinero (molinés de Tortuera), José Luis Fernández Gómez, y Manuel Mesa Alvarez (escultor además, un artista de cuerpo entero) quienes han realizado su investigación que se ha visto colmada en la edición de este libro al que tuve el honor de presentar el pasado jueves 19 de diciembre en el Museo de San Isidro, de la villa de Madrid. Añade el libro la circunstancia de llevar una serie de ilustraciones que reconstruyen idealmente este castillo islámico y santiaguista, y que ha realizado expresamente para esta edición el artista alcarreño Tomás Barra Florián, a quien desde aquí felicito por lo acertado de sus dibujos. Primero, el nombre Suena raro el nombre de este castillo: el de Malsobaco. Por primera vez encontramos esa denominación en las Relaciones Topográdicas que en 1579 envían a Felipe II los de Paracuellos. Puede tener dos orígenes la palabreja. Uno latino, y llevarlo como indicación de “mal abrigo, de mala protección. Hay lugares a los que antiguamente se les denominaba “asobacado” para decir que estaba protegido. Por eso el “mal sobaco” responde a la descripción de “mala protección”, desprotegido. Pero puede también tener una procedencia árabe, y así vendría como quieren algunos de la denominación original “Manzil al Subbap”, de la palabra Manzil, que se traduce por hospedarse, instalarse, defininiendo un lugar tomado por hostal, albergue, o, en definitiva, morada. El “al subbaq” significaría “otero”, atalaya, […]