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Monsalud abre de nuevo sus puertas

En esta primavera del 2014 que ahora se inicia, acaba de abrir sus puertas a las visitas y la admiración de todos el monasterio cisterciense de Monsalud. Bueno, mejor dicho, lo que queda de ese monasterio, porque en su mayor parte son ruinas, aunque ahora bastante bien tratadas, consolidadas, limpias… un gozo es pasear por las alas de su claustro, ahondar el misterio de su sala capitular, levantar los ojos hacia las altas bóvedas de su templo románico. Merece visitarlo, y pronto. La historia de Monsalud Monsalud en Córcoles fue uno de los más importantes monasterios cistercienses de toda Castilla. Su origen se sitúa en el siglo XII, aunque se hace difícil concretar el momento exacto de su fundación. Aunque hoy vemos su solemne esqueleto asentando junto al arroyo que desde las alturas alcarreñas de Casasana baja hasta el valle del Guadiela, parece que su primitiva fundación tuvo lugar algo más al norte, concretamente en la orilla derecha del río Tajo, en el término de Auñón, en la heredad de Villafranca donde hoy se levanta la ermita de Nuestra Señora del Madroñal, más o menos. Eso fue en 1138, y se debió dicha fundación al propio rey de Castilla, Alfonso VII, quien con sus reales manos, según nos dice el historiador del cenobio -el padre Cartes-, puso la primera piedra del mismo. Pero enseguida, en 1140, la fundación se trasladará al término de Córcoles, donde hoy la vemos. Cedió terrenos para ello don Juan de Treves, un poderoso canónigo de la catedral toledana, afecto al rey, y que tenía ya por entonces el título de arcediano de Huete. Desde ese momento, y con un grupo de frailes cistercienses venidos de la abadía de Scala Dei, fue levantándose Monsalud, que venía a ocupar, de todos modos, el lugar en el que asentaba una ermita muy venerada, dicen que en honor de la Virgen, pero que sin duda arrastraba anteriores cultos sanatorios de remoto origen pagano. En 1167, este Juan de Treves amplió su donación, entregando a la comunidad cisterciense de Monsalud la posesión total y el señorío completo de la aldea de Córcoles. Enseguida, el propio rey Alfonso VIII confirmaría esa donación, y él mismo, en 1169, señalaría los límites de su dominio abacial. Dice la tradición que el monarca castellano, tras haber reconquistado en 1177 la ciudad de Cuenca, acudió a Monsalud, implorando a la Virgen remedio pues venía fatigado […]

Un viaje para novatos a la Sierra Norte

Como por algo hay que empezar, hagámoslo por lo más fácil. Hay que ir a la Sierra, a la del Ocejón, Majaelrayo, el Hayedo, el Sonsaz, el alto Jarama… a la sierra de Ayllón (que así se ha llamado siempre), a la Somosierra en su pendiente sur, a las estribaciones del Lobo, del Tres Provincias y al Alto Rey… hay que conocer ese pedazo de España, de Guadalajara, de la honda raíz celtíbera para sentir que tenemos muchas cosas en las manos y en el corazón, muchos motivos por los que alegrarnos y seguir viviendo. Mañana sábado voy a tener la oportunidad de salir al campo (mejor dicho, a la Sierra) con un montón de amigos: los miembros del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario de Guadalajara, médicos, médicas y asimilados, lo que va suponer una treintena de personas, a las que trataré de sumar de ahora en adelante a los entusiastas de esta tierra serrana y campiñera. Para empezar, y dado que solo podremos disfrutar del viaje por la mañana (porque hay previsto almuerzo, y de los grandes, en el Mesón “Campanario” de Monasterio), subiremos por el valle hacia Cogolludo y de allí por Veguillas hasta la aldea/aula de Umbralejo donde podremos admirar cómo era un pueblo de la Sierra Negra en sus mejores días. Este es uno de los puntos que ningún viajero debería perderse en sus andanzas por la Sierra Norte: administrado hoy por la Consejería de Educación y Cultura, hace ya años que tras haber quedado vacío por compra que de sus casas y terrenos hizo el Icona, se ha rehabilitado para servir de modelo de antiguo hábitat y de escuela o aula de la Naturaleza a la que se lleva, de vez en cuando, a los alumnos de nuestros colegios. Valverde de los Arroyos Desde Umbralejo, por la carreterilla GU-211 que ahora está asfaltada y permite el paso de cualquier vehículo (excepto los autobuses grandes, que lo tienen difícil en el puentecillo que cruza el Sorbe) llegamos a Valverde de los Arroyos, el lugar que nadie debe perderse, que ha estado siempre en las listas de candidatos a los más bellos pueblos de España, y que ahora está hecho un pincel, de bien cuidado y atendido. En Valverde de los Arroyos todo es emocionante y espectacular: su situación, en la falda oriental del pico Ocejón, la cumbre máxima de esta zona de la Sierra, con […]