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mateo aleman

La catedral de Sigüenza, vivero de artistas

Nombres como los de Rodrigo de Holanda, Mateo Alemán, Juan Francés o Jorge Inglés, aparecen entre los artistas que en una u otra materia (cristaleros, tallistas, rejeros o pintores) trabajaron en la catedral de Sigüenza. Ese es un mínimo dato que nos orienta hacia la internacionalización de los intervinientes en su construcción. Pero analizamos de qué partes de España venían los demás, nos daremos cuenta de que esta catedral fue hecha por las manos de gentes de muy diferentes procedencias. No sólo mecenas, sino también arquitectos, diseñadores y artistas precisó la catedral de Sigüenza para completar, a lo largo de los siglos, su definitiva estampa. Recordaremos aquí, en forzado resumen, algunos de los más relevantes, aunque es obligado decir que fueron legión quienes la hicieron posible, y más numerosos aquéllos de los que no ha quedado ni siquiera el nombre que éstos de los que tenemos concretas referencias. En los siglos medievales, en los que el cuerpo del templo adquiere su forma y medida finales, muchos maestros pasan y desaparecen. Desde el tracista inicial, a los jefes de taller, arquitectos, canteros, maestros de obras, etc., muchos de ellos venidos de Aquitania y el Languedoc, nadie dejó impreso su nombre en los documentos. Solamente en 1318 encontramos referencia a un Johan Dominguez que actúa como maestro de obra. Ya en los inicios del Renacimiento comienzan a encontrarse nombres propios. Y así tenemos el del maestro Rodrigo Alemán, plenamente gótico, que entre 1488 y 1492 trabaja en Sigüenza tallando las primeras sillas del Coro y muy posiblemente el púlpito de la Epístola. Este artista, de clara formación centroeuropea, fue autor poco después, a partir de 1492, de la sillería baja del Coro catedralicio de Toledo, y aún de las sillerías de Ciudad Rodrigo y Plasencia. Otro de los artistas señeros que dejaron su impronta en el templo seguntino fue el toledano Alonso de Covarrubias, que aquí trabajó desde 1515 (en la capilla de los Zayas), haciendo en 1517 un balaustre de una pila, y algunas tallas (hay quien dice que fue el autor de las trazas) para el retablo de Santa Librada. A partir de 1532 hizo el proyecto y dirigió durante dos años el inicio de las obras de la Sacristía Mayor o Sacristía de las Cabezas. Todavía en 1569 el Cabildo pedía a Alonso de Covarrubias, por quien sentía admiración, que viniera a la ciudad a diseñar y dirigir las […]