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Antonio Ortiz García. Una despedida

El pasado 20 de septiembre, y a la edad de 65 años, fallecía quien fuera destacado autor e historiador de nuestra provincia, Antonio Ortiz García, catedrático de Historia en Enseñanzas Medias, durante muchos años, y autor de numerosos libros que nos han abierto puertas al conocimiento de nuestro pasado. El 13 de junio de 1990, dedicado como todos los trecesdejunio a la festividad de San Antonio de Padua, decidimos presentar juntos y a la limón nuestro libro sobre el Palacio de don Antonio de Mendoza. Hacía mucho calor, como suele hacerlo todos los trecesdejunio, y en el patio de ese palacio alcarreño, que ya por entonces se llamaba Instituto “Liceo Caracense”, nos encontramos un buen número de alcarreños y alcarreñas para evocar nuestros tiempos de alumnos, y para explicar la razón por la que habíamos puesto nuestro saber, escaso pero apasionado, sobre ese palacio en un pequeño libro. Los protagonistas éramos tres Antonios. Por eso habíamos elegido el día: uno era Antonio Ortiz García. El otro era don Antonio de Mendoza y Luna. El tercero era yo. Nos presentó el delegado (entonces) de Educación en Guadalajara, el profesor Angel Abós Santabárbara. Y lo pasamos estupendamente. Porque las tardes que se dedican a presentar libros suelen ser muy felices para los autores, pasables para los amigos, e insufribles para los que por protocolo no tienen mas remedio que asistir. Esa fue la primera tarea en la que me embarqué con Antonio Ortiz a trabajar en temas de historia, de arte, de heráldica y patrimonio. Fue un camino largo, frondoso, generoso de encuentros y satisfacciones. Vinieron luego otros libros en común, como el de la “Heráldica Municipal de Guadalajara” en el que yo puse los textos y Ortiz los dibujos, espléndidos, que él realizaba con una maestría pasmosa en ordenador. Por su cuenta escribió otras cosas que yo ayudé a darle vida a través de ediciones muy cuidadas: su gran “Historia de Guadalajara”, que alcanzó varias ediciones. Su estupenda “Historia de Mandayona” junto a Manuel Rubio. Su estudio sobre los Fueros de Guadalajara. Su recopilación y análisis de las “Relaciones Topográficas de la provincia de Guadalajara” de las que él encontró 18 pueblos más de los que inicialmente había encontrado don Juan Catalina… Y fueron muchos otros viajes por la provincia, en Sigüenza, en congresos, en actos culturales, en defensas comunes de elementos patrimoniales amenazados, como el sepulcro de doña Brianda de […]

Fiesta a la Virgen, por todas partes

En estos días, y más concretamente hoy 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen María, se suceden por muchos pueblos de España las celebraciones en su homenaje y recuerdo. Son densas y ancestrales las fiestas en honor de la Virgen, en sus miles de advocaciones repartidas. Hoy recordamos, al menos, tres de esas advocaciones festivas en Guadalajara. Por poner tres ejemplos, vibrantes y cercanos, de fiesta en torno a la Virgen, recuerdo aquí tres lugares en los que la tradición mariana se adensa. Uno es en nuestra propia ciudad, porque esta tarde desfilará por las calles centrales, multitudinaria, la procesión con la Virgen de la Antigua. Pero en otros dos espacios de la provincia, más medidos pero también con fuerza, se homenajeará a la Madre de Dios. Por ejemplo, en la Serranía del Ducado, en su Santuario mayor dedicado a la Virgen de la Salud de Barbatona. Y en la Alcarria, en Budia, en su gran casona solitaria del Peral de la Dulzura. Vamos a acercarnos a estos lugares, a mirarlos un momento, a recordar sus ofertas. La ermita de Nuestra Señora de la Antigua, en Guadalajara La antigua iglesia de Santo Tomé, obra mudéjar del siglo XIII, en la que dice la tradición que oró Alvar Fáñez al conquistar la ciudad de Guadalajara, y en donde se colocó una antiquísima imagen de la Virgen, que se veneró con el nombre de Nuestra Señora de la Antigua, y fue aceptada como patrona de la ciudad, fue reconstruida por completo a fines del siglo XIX, conservando de lo primitivo solamente el ábside, semicircular, de fábrica de mampostería con hiladas de ladrillo interpuestas, en cuya parte alta aparecen tres bellos arquitos ciegos, lobulados y muy característicos de lo que el estilo mudéjar arriacense produjo. Se corona el ábside con una espadaña moderna, y en el muro meridional, se ve la entrada al templo, obra también del siglo XIX, pero respetuosa con el conjunto del edificio. En su interior, de una sola nave y coro alto a la parte del ábside, destaca un altar moderno con pinturas y camarín en el que aparece la imagen de Nuestra Señora de la Antigua. En el muro derecho, correspondiente a la epístola, se abren varias capillas, que fueron fundadas y construidas paulatinamente por familias linajudas de la ciudad. Así, en una de ellas se ve a la entrada una buena reja plateresca de […]

El hombre salvaje en Guadalajara

El arte de siglos pasados ha dejado en Guadalajara multitud de huellas, hermosas unas y sorpredentes otras. Desde las filigranas renacientes de la fachada del palacio de Cogolludo a los densos batallares de los tapices de Pastrana. Y en punto a esculturas, desde las misteriosas contorsiones de los saltimbanquis románicos de Santa María del Val en Atienza, a la sonora multitud de cabezas de la Sacristía Nueva en la catedral seguntina. Pero uno de los elementos más sorprendentes de ese arte pretérito, reunido en torno al declive de la Edad Media, es quizás la presencia de “hombres salvajes” en algunos elementos y edificios artísticos de nuestra ciudad, y más concretamente en el palacio del Infantado, donde podemos admirarlos en diversas formas. El origen de los salvajes El “hombre salvaje” como habitualmente se le denomina en la historiografía del arte, es en realidad una figura puramente mítica, una invención literaria y atractiva de la imaginación medieval. Nacida de una idea muy elaborada acerca de las capacidades humanas en sus dimensiones morales, pero luego rehecha y, como todo lo puramente literario e inventado, adscrito a significados distintos, cuando no contradictorios. La apariencia física del “hombre salvaje” es muy similar en todas sus representaciones: un hombre desnudo, cubierto de denso pelo el cuerpo entero, a excepcion de la cara y los pies, y la “mujer salvaje” lo mismo, con sus pechos también despejados de pelo. En sus inicios era también gigantesco, aunque este hecho se tenía por equivalente de estupidez, y por ello pronto perdió esa característica, reduciendo su escala. Se le creyó originario de regiones alpinas, frías y salvajes, como el Tirol, el Harz y Algau, o los bosques de Wallis en Suiza. En sus inicios era tenido por un ser brutal, primitivo, agresivo, violento, dotado de ingenio, fuerza y una gran maza. En un principio sirvió como expresión gráfica y estética del ser “antisocial” e “incivilizado”, contrapunto del hombre perfecto, civilizado. Servía para expresar esa fuerza que la Naturaleza tiene, generalmente manifestada en sus accidentes meteorológicos, incontrolables, destructivos. Esa Naturaleza malvada y enemiga se representaba en el “hombre salvaje”.   Se encuentran numerosas referencias literarias en las ideas sobre “razas monstruosas” que tuvieron los griegos y que localizaban idealmente en las regiones orientales: “Las maravillas de Oriente” es uno de esos libros antiguos en el que se le menciona constantemente. La “Historia” de Herodoto dice que el hombre y la mujer […]

Las Prosas de Monje Ciruelo. A caballo entre dos siglos

  El pasado día 19 de enero, y en el salón de Actividades Múltiples del Colegio “San José” de nuestra capital, se presentó –con la asistencia de su autor, que ya fue un mérito, con la nochecita que hacía- el nuevo libro de nuestro compañero en estas páginas, y amigo entrañable de tantos años, Luis Monje Ciruelo. Las “Prosas entre dos milenios” concitaron la presencia de muchísimas personas que le admiran. Como un jinete, así veo a Monje: cabalgando entre dos siglos con sus prosas, y cabalgando entre dos mundos, que no son sino aquel al que perteneció y este en que vive. Una vida larga, despierta, y activa, da para mucho. Entre otras cosas, para escribirse una docena de libros cuajados de razones contundentes para explicar cómo ha sido el mundo en que se ha vivido. Y hacerlo tan claramente que los demás le entiendan. Aunque siempre hay quien no quiere entender… Esta es la ficha bibliográfica del libro que publica Monje. En sus frases escuetas se concentra todo, y toma sentido de su dimensión auténtica. Monje Ciruelo, Luis: “Prosas entre dos milenios. Estampas y testimonios del paso de un siglo a otro”. Edición de la Excmª Diputación Provincial de Guadalajara. Guadalajara, 2016. Palabras iniciales de José Manuel Latre Rebled. Prólogo de Luis Monje Arenas. Palabras del Autor. 408 páginas. ISBN 978-84-92886-98-2. Las palabras iniciales de unos y otros dan paso a casi dos centenares de artículos que Luis Monje publicó entre 1997 y 2003, que fueron unos años entre sí parecidos, pero con una carga de cambio muy considerable. Publicados en su mayoría en la sección “La Brújula” del semanario alcarreño “Nueva Alcarria”, se agrupan bajo unos epígrafes que revelan el sentido de cada uno de los bloques: los Pueblos, las Personas, la Naturaleza, la Sociedad, las Estampas, los Testimonios y la Política. Todo ello en el contexto geográfico y social de Guadalajara, se puede entender que hay jugo en ellos para llenar cántaros, muchas referencias a la realidad de esos días, a los rumbos biográficos de quienes los fraguaron, y a las anécdotas y sorpresas que cada esquina de nuestra tierra nos depararon. Dice así Latre en su breve presentación del autor, por todos admirado y querido: “La fuerza de la veteranía, y el probado decir de su autor, confieren a estas “Prosas entre dos milenios” de Monje Ciruelo un valor definitorio, un firme sustento para la […]

Viajeros extranjeros por Guadalajara: Emilio Begin

De los cientos de viajeros extranjeros que a lo largo de los siglos han discurrido por los caminos de nuestra provincia, algunos tan señalados como Hemingway, Cela, Rosmithal y John Ford son los que quizás han quedado como más fijos en el memorandum popular. Pero muchos otros, escritores y sabios, científicos de relieve y políticos, cruzaron nuestra tierra, y contaron lo que vieron. Un de ellos fue Émile Bégin, francés, médico y viajero ilustre por toda Europa. Nacido en 1802, en Metz, actuó como médico en diversas guerras quedando ya mayor a vivir en su ciudad natal, donde se dedicó al ejercicio de su profesión, y al estudio de las ciencias naturales y la literatura, constituyendo un claro ejemplo de europeo sabio y meticuloso. Allí fundó un periódico, diario, “L’indicateur de l’Est”, que se publicó entre 1830 y 1832. Más adelante, en 1850, se fue a vivir a Paris, donde se ocupó de diversas tareas culturales, como la participación en la comisión dedicada a reunir toda la correspondencia de Napoleon Bonaparte. Llegó a ser uno de los bibliotecarios de la Biblioteca Nacional, y fue recompensando con el nombramiento de académico por las instituciones de Metz, Dijon y Marsella. Nombrado Caballero de la Legión de Honor, en 1874, finalmente falleció, ya muy mayor, en 1888, habiendo vivido casi entero el convulso siglo XIX europeo. Finalmente fue la historia la que le atrajo, aunque de Begin lo que más se ha recordado siempre han sido sus libros de viajes. El primero dedicado a su entorno, el “Voyage pittoresque en Suisse, en Savoie et sur les Alpes” y el que más nos interesa hoy, el “Voyage pittoresque en Espagne et en Portugal”, ambos ilustrados por Rouar­ge Fréres y publicados en 1852. Dijo a propósito de esta obra su autor que la había escrito tras «una doble estancia, un doble viaje efectuado con veinticinco años de inter­valo», lo que nos explica que en su texto haya frecuentes comparaciones entre el presente y el pa­sado. Librepensador declarado, en todos sus escritos, pero especialmente en estos de viajes, Begin se muestra anticlerical y constata con placer la decadencia del fanatismo y de los prejuicios. Es en el capítulo XLII de su “Viaje pintoresco por España y Portugal” donde se muestra su viaje de Madrid a Sigüenza y Medinaceli, incluyendo en él sus impresiones sobre Guadalajara y Alcalá de Henares. Le interesan mucho las personalidades y el […]