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Piezas de arte barroco en nuestra provincia

Siguiendo el examen que en semanas anteriores hice de las aportaciones del joven investigador Ramos Gómez acerca del patrimonio artístico perdido o rescatado de los conventos de nuestra provincia guadalajareña, y que publica en el Catálogo de la Exposición “Celosías” que tuvo lugar en Toledo en 2006, hoy planteamos el examen de algunas piezas artísticas que aún se pueden admirar en diversos puntos de nuestra geografía, como museos, iglesias y colecciones. El siglo XVII es en España el momento de la paz, la temporada más larga que nuestra nación ha gozado, bajo el trono de los Austrias, de tranquilidad, pues la metrópoli poderosa no se hubiera permitido una guerra dentro de sus fronteras: todas las que mantenía estaban fuera (Flandes, Portugal, América…), y en su territorio la gente se dedicaba al ocio, mayormente como hoy, y a la producción artística: de esos años son las comedias versificadas de Lope de Vega, los retratos de Velázquez, los quijotes de Cervantes y Avellaneda, y las santas ampulosas de Zurbarán en las casas jerónimas de la Extremadura. Recuerdos de Bolarque Un lugar cuajado que fue de arte, y hoy perdido en la espesura de un bosque remoto, fue el convento de la reforma carmelitana a orillas del río Tajo, en término de Pastrana. Al lugar llamaban Bolarque y “desierto” fue el título que le dieron los frailes por lo alejado y solitario que estaba de todo ruido. De su historia escribí, junto con Angel Luis Toledano Ibarra, en 1999, un libro en que se contaba plena su historia, y se describía cómo fue, lo que hubo dentro, y lo que hoy queda: una sobrecogedora ruina engullida por el bosque. Tras las Desamortización, el lugar quedó abandonado, y sus piezas de arte a merced de cualquiera, por lo que el párroco de Pastrana, don Mariano Pérez Cuenca, mediado el siglo XIX, organizó la operación rescate: así ocurrió que a la iglesia colegiata de Pastrana se llevaron muebles, cuadros, libros y recuerdos. De todos ellos, algunos han quedado que hoy pueden admirarse en el Museo parroquial de Pastrana, o incluso en el Museo Provincial de Bellas Artes, en el palacio del Infantado. A la colegiata llegó el impresionante retrato de doña María Gasca de la Vega, quien junto a su marido don Francisco de Contreras, ayudaron muchísimo a los frailes recoletos, dotándoles su iglesia e incluso dejando en ella sus retratos, habiéndose perdido el del […]