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arte

José de Creeft, otra vez con nosotros

En abril de 1981, escribí un texto que estas mismas páginas amigas de “Nueva Alcarria” me publicaron, tituladas con la misma frase que encabeza estas líneas. Entonces me refería a la llegada a nuestra ciudad de una gran exposición antológica del artista alcarreño José de Creeft, que después de una larga vida, fuera de su ciudad natal, era de nuevo visto, entendido y aplaudido en el lugar en que naciera. Ahora vuelve a ser noticia porque el Ayuntamiento de Guadalajara ha abierto (lo hacía el pasado día 21 de diciembre, con la presencia de la viuda del artista, María Perkins) una sala en el Palacio de la Cotilla dedicada al recuerdo y la obra de este escultor que figuró en las vanguardias del siglo XX, y que en Estados Unudos ha dejado una huella poco común. En el camino emprendido para convertir el Palacio de la Cotilla en “Museo de la Ciudad” y a través, -en un principio- de la recuperación de la vida y obra de sus artistas plásticos más representativos, una sala de la primera planta se ha dedicado por entero a José de Creeft. En ella se ha conseguido reunir una apreciable muestra de dibujos, acuarelas, pinturas, serigrafías y esculturas. Con ello se consigue que por fin España tenga en un museo reunida una parte apreciable de la obra del español (y guadalajareño) José de Creeft, que al momento actual está representado en decenas de museos de todo el mundo, en USA especialmente) pero que la única obra suya que permanecía en el Museo de la Fundación Miró, se encontraba en los almacenes de la misma. Guadalajara ha puesto el nomnbre de Creeft donde se merecía. Un aplauso por ello a cuantos lo han hecho posible. La exposición de Guadalajara Cuando en 1981 la Caja de Ahorro Provincial de Guadalajara nos dio la oportunidad de conocer la obra y la figura de José de Creeft, a través de una gran exposición titulada “La Aventura humana de José de Creeft”, el autor todavía estaba vivo, aunque tan mayor que le fue imposible desplazarse a la Alcarria desde su domicilio en Nueva York. Coviene recordar aquí, a propósito de esta ”vuelta a los escenarios”, que este relevante artista nació en Guadalajara, el 27 de noviembre de 1884, de padres catalanes: Mariano de Creeft y Masdeu, militar y a su vez hijo de general, y Rosa Champané y Ortiz. Su […]

Homenaje a Emilio Moreno Foved

Mañana, 12 de Noviembre 2016, al mediodía, y en el salón de actos del Ayuntamiento de la localidad de Riba de Saelices, va a tener lugar un merecido homenaje a la figura de quien fuera guarda de la Cueva de los Casares durante 40 años. Además de alcalde, vecino y persona ejemplar. En La Riba existe en estos momentos un pujante movimiento cultural, que es amparado por el Ayuntamiento y animado por un grupo de jóvenes que encabeza Ricardo Villar. Ellos están empeñados en llevar a su pueblo algo de la movida cultural de Guadalajara. Pero saben de las dificultades que el tema conlleva: las distancias, los compromisos varios de quienes solo van al pueblo los fines de semana, las tareas preparatorias de cada idea, para llegar luego a resultados participativos muy débiles. Es una tarea difícil, pero hay que animarles a que sigan en ella. Solo así podrán sobrevivir (mentalmente, me refiero) los pueblos pequeños de nuestra provincia. Historias En La Riba hay varios hitos históricos que conviene destacar. Quizás el primero debiera ser el hecho de que en el entorno de lo que hoy es el pueblo, en pleno valle del Río Salado, hace más de 15.000 años, en plena Era Glacial, un grupo de neanderthales “inventaron el arte”. Quizás sea mucho decir, pero el titular tiene peso. Los primitivos cazadores, asombrados del poder de la Naturaleza, se dieron cuenta de que podían dominarla grabando sus formas en lo hondo de las paredes de una cueva. Esa a la que luego nuestros abuelos llamaron “de los Casares”. El segundo hecho fue más reciente, en 1931. El maestro del pueblo, don Rufo Ramírez, avisó al Dr. Layna Serrano de haber encontrado profunda cueva en el término, en la que parecían hallarse pinturas y grabados paleolíticos en sus paredes. Allá se fue el señor cronista, y lo que vió le dejó atónito, de tal modo que prefirió llamar al doctor don Juan Cabré para que él, como máxima autoridad en la arqueología hispana, dictara sentencia. Ya sabéis cómo terminó todo. Descubriendo más de un centenar de grabados que crean un mundo apasionante de seres humanos y animales del profundo hondón del glaciarismo. El tercer hecho es que terminada la Guerra Civil, se decidió por parte del ministerio de Educación poner a la visita de la gente aquel entorno. Se nombró guarda a Aniceto Foved, quien la pasó la antorcha a […]

Los Casares, Almonacid, Alcocer: un patrimonio evocado

Aplaudido por todos, llega a nuestras manos el tomo noveno de las “Obras Completas de Layna Serrano”, una vez editados ya todos los libros escritos por este autor, Cronista Provincial de Guadalajara, en la segunda mitad del siglo XX. Esta obra viene a ofrecer los escritos que fue publicando en revistas especializadas, en folletos sueltos, en publicaciones locales, o como conferencias. De aquellas viejas revistas de arte, hechas con medios técnicos que hoy nos asombran, sin color ni papel verjurado, pero con mucha técnica y ganas, recordamos ahora el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, (de la que fue directivo el cronista alcarreño), la Revista “Arte Español”, y el Boletín de la Sociedad Española de Amigos de los Castillos, este último aún vivo, y siempre a mejor. La España de posguerra vio caídos por el suelo, fruto de la contienda civil, innumerables edificios, dando por desaparecidos muchos otros elementos muebles de interés artístico. La secuencia constructiva en España ha sido como una gran curva de Gaus de varios siglos de duración: empezó a construirse en época del reino de los visigodos (desde el siglo VI en adelante, llegando a una espiral altísima en la época del Renacimiento y el Siglo de Oro). Tal fiebre constructiva se alzó entonces, que tuvo que exportarse a América donde también se llenaron las grandes ciudades de catedrales, monasterios, palacios y fuentes). Empezó a caer la curva en los inicios del siglo XVIII, empobrecido el país tras las actuaciones de nefastos gobernantes, aparición de guerras en nuestro territorio, invasiones de austriacos y franceses, y finalmente dos mazazos resolutivos (la Desamortización de los Bienes Eclesiásticos, y la Guerra Civil 1936-39, de la que ahora se cumplen los 75 años de acabamiento) con lo que se esfumaron, destruidos e incendiados, robados o apaleados, un porcentaje inmenso de elementos patrimoniales. De lo poco que quedó, aún puede presumir España de ser uno de los países con más elementos artísticos de Europa ¡Qué no habría entonces, cuando la fiebre constructiva lo llenó de todos de talladas filigranas y retablos de brillo y color! La destrucción del patrimonio Layna Serrano fue testigo de ese momento de destrucción, y en sus escritos, la mayoría de ellos posteriores a la Guerra Civil, nos da constancia de lo que había, incluso con fotografías. Su afán estudioso del arte y la historia de Guadalajara se despertó en 1931, al ver cómo una organización norteamericana […]

La Guadalajara romántica de Pérez Villaamil

Hasta el próximo mes de enero estará abierta en las salas bajas del palacio del Infantado la exposición “Guadalajara pintoresca” en la que el Patronato Municipal de Cultura ha querido plasmar la visión de la ciudad a través de los ojos y las pinturas de los dibujantes románticos de la primera mitad del siglo XIX. Es una opción a tener en cuenta en el panorama cultural de este otoño. Dice Pedro J. Pradillo y Esteban en su introducción que en 1840 Guadalajara se posicionó como un “destino turístico cultural”, pues llegaron algunos dibujantes a retratarla, y muchos viajeros, incluso europeos, a visitarla, buscando ese halo de romanticismo y rebeldía que los españoles habían dejado tras su enfrentamiento al ejército de Napoleón en la Guerra dela Independencia. Entonces nacerían los “bizcochos borrachos” como elemento efímero para llevar de recuerdo. En la exposición que nos propone el Patronato Municipal de Cultura, y que hasta los primeros días del próximo enero se puede admirar en las salas bajas del palacio del Infantado, aparecen muchos dibujos, acuarelas, pinturas y grabados que los artistas decimonónicos hicieron teniendo a la ciudad de Guadalajara como modelo. Es lógico pensar que aparezcan en esos grabados multitud de detalles que ya no existen: distribución del urbanismo, edificios religiosos y civiles, tipos y fuentes, cuestas y orillas… ese romanticismo que baña a lo ausente, a lo perdido, a lo que no podremos recuperar nunca, es lo que tiñe de belleza a estas estampas, y esta exposición nos da de obsequio. Viejas estampas Aunque el protagonista de la muestra es Genaro Pérez Villaamil, muchos otros artistas participan. Veremos aquí dibujos de Carderera, de Salcedo, de Parcerisa y fotografías de Clifford o retratos de la reina liberal, Isabel II de Borbón, más políticos de entonces, y algunas imágenes de gentes que desde el más allá nos miran extasiadas. Ante la emoción de recoger tantas imágenes, Pradillo como comisario de la exposición y autor de los textos del catálogo nos propone reunir en una exposición [próxima] los dibujos de tantos ilustradores de relieve, entre ellos a Bienvenido Villaverde, José María López-Merlo, Felipe Verdugo, Pascó y Oms, más Obiols, Junghändel y el gran Prentyce, con las láminas que Salcedo construyó para “La Ilustración Españolay Americana” en 1877. Magnífica idea, sin duda, que apoyaría aún más al parto de ese “Museo de la ciudad” que nunca llega, a pesar de mil promesas. Guadalajara tiene material […]