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Arenas

El Capitán Félix Arenas

Hoy se celebra  en nuestra ciudad un acto que a pesar de tener un tinte estrictamente castrense, como es la inauguración del Centro Militar que existe junto al Polígono de Cabanillas, al que se va a trasladar el Acuartelamiento PCMMI «Capitán Arenas» anteriormente instalado en Villaverde (Madrid) y se le va a poner ese mismo nombre de “Capitán Arenas”, inaugurándose una estatua de este personaje para memoria de todos los alcarreños, tendrá también, sin duda, la capacidad de ponernos en la frente la hazaña de este molinés de pro, de Félix Arenas, el capitán heroico del que a continuación doy algunos perfiles y recuerdos. Memoria de un héroe La historia, breve y dramática, del Capitán Arenas, es la de una valentía, la de un soldado español que, lo mismo que otros muchos miles a lo largo de nuestra historia, no tuvo miedo a la muerte, y ésta al final le tomó la delantera, en uno de los hechos guerreros más desfavorables de nuestra historia contemporánea. Su postura fue de auténtico heroísmo, despreciando el riesgo por salvar a sus compañeros en una campaña y batalla que desde mucho antes se sabía perdida. Esa serenidad en la actuación, ese desprendimiento y generosidad, ese final y sereno enfrentamiento con la muerte, es lo que agiganta la figura del Capitán Arenas, que precisamente por su vibrante juventud supo y pudo llegar a los límites últimos del sacrificio. Le historió con detenimiento don José Luis Isabel Sánchez en su obra “Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando”, dedicada a los que en el Arma de Ingenieros obtuvieron esa recompensa. Su vida La carrera de Félix Luis Arenas Gaspar había sido fulgurante. Había nacido en Puerto Rico, en 1892, hijo del Capitán de Artillería del mismo nombre, que a la sazón se encontraba destinado en aquella isla americana. Pero muy poco después la familia regresó a España, y el joven Félix llegó a Molina de Aragón, de donde era toda su familia, viviendo allí su infancia y primera juventud, cursando los estudios en el Centro que los Padres Escolapios tenían montado en un moderno edificio, con vistas a los Adarves. Aún muy joven, a los catorce años, en 1906 ingresó en la Academia de Ingenieros, a la sazón en Guadalajara, y a los diez y ocho de su edad ya había sido promovido a teniente, alcanzando el grado de capitán poco después, en […]