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Nueva Alcarria

Diario «Nueva Alcarria» de Guadalajara, fundado en 1939. El autor ha escrito un artículo semanal en el número de los viernes, desde 1969.

Sigüenza, diez razones para ser Patrimonio de la Humanidad

Cuando el escritor y filósofo (uno de los destacados de la Generación del 98) José Ortega y Gasset se acerca a la ciudad de Sigüenza, en 1911, nos dice que tras subir la calle principal se enfrenta a la visión de la catedral, y afirma de ella que “toda oliveña y rosa a la hora del amanecer, parece sobre la tierra quebrada, tormentosa, un bajel secular que llega bogando hacia mí en el viril castizo de su tabernáculo”. Mucha literatura se ha derramado en torno a Sigüenza, porque -sin duda- su estructura, su ser, y sus detalles, incitan a cualquiera con sensibilidad a buscarle definiciones, y justificar ante sí mismo (el escritor, el viajero) la razón de admiración tan alta. Azorín dice (es 1905) que “[…estos] pueblos de vetustos callejones, de callejuelas retorcidas, de olmedas y saucedas, donde pasean solitarios los clérigos; de tiendecillas oscuras; de portaladas nobles con blasones de piedras; de niñas silenciosas que asoman tras los cristales cuando resuenan pasos…” y Alberti, en 1923, cree soñar tras ver al Doncel en su reposo de alabastro, y se le escapan, como entre lágrimas, estos versos que inician el soneto que le dedica: “Volviendo en una oscura madrugada / por la vereda inerte, del otero / vi la sombra de un joven caballero / junto al azarbe helado reclinada”. ¿Seguimos? No hace falta: don Benito Pérez Galdós, Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Federico García Lorca… pero también Cervantes, y Quevedo, y Lope de Vega, y Tirso de Molina…. Todos han pasado por Sigüenza, y se han llevado en sus almas la impresión de verla, por primera vez, sobrecogidos. * * * En estos días que por parte del Ayuntamiento de la Ciudad de Sigüenza se plantea solicitar, ante las altas instancias internacionales, la declaración de “Ciudad Patrimonio de la Humanidad” para su conjunto urbano, se ha formado allí un Comité de Expertos, con un relevante presidente a la cabeza (don Antonio Fernández-Galiano Campos, presidente de ”Unidad Editorial”). Aunque en sus primeras declaraciones, tanto el presidente del comité, como la alcaldesa de Sigüenza, han manifestado que cualquier voz será bienvenida, y cualquier aporte, por el costado de la sociedad civil, será tenido en cuenta. A tenor de ese ofrecimiento, me atrevo a proponer aquí diez (los primeros) argumentos que deberían esgrimirse para poner en valor esta solicitud. Y que van más allá del simple hecho de ser “una […]

Brihuega, roca del Tajuña

Sancha, un impresor emblemático y alcarreño

Se cumplen en este año los trescientos desde que nació, allá por Torija, Antonio de Sancha, uno de los más relevantes impresores de la historia editorial de España. Paradigma del esfuerzo y la inteligencia, del tesón y la perseverancia: sus ediciones del Quijote siguen siendo aplaudidas, admiradas, codiciadas…  Hijo de Fabián Sancha (de Torija), y de María Viejo (de Rebollosa), el 11 de julio de 1720 nació en la villa alcarreña Antonio Sancha y Viejo, quien pasaría a la historia cultural de España como uno de los más prestigiosos editores, impresores, y encuadernadores de nuestro común pasado. Entre arados, sementeras y trillas pasaría su infancia, y también entre letras de viejos libros de enseñanza. Pero en 1739 hizo lo que muchos otros a lo largo de los siglos: dejó su pueblo natal, en aquella remota Alcarria fría, y fuese a la Corte, al Madrid de los milagros y las prosperidades. En Madrid dispuso su actividad en torno a los temas librescos. Empezando como encuadernador. En 1745 casó con Gertrudis Sanz Ureña, que era hermana de un importante impresor: le hacía libros a la Casa Real, a la Real Academia de la Historia y al Consejo de Castilla. Y con el cuñado empezó a trabajar. La cosa, pues, no fue difícil. Tuvo cuatro hijos, por este orden: Gabriel (que heredaría la empresa y aún mejoraría la actividad del padre), Manuel, Antonio-Evaristo y María Francisca. Todos ellos quedaron ligados a la actividad en torno al libro: editores, impresores, encuadernadores y comercializadores, iniciando lo que se podría llamar una empresa familiar en torno al libro, potente, de ámbito nacional… cosas así han seguido reproduciéndose en nuestro país, y –siempre que el Estado no se ha metido en medio–, han ido muy bien. De 1755 es, al menos, la seguridad de su actividad como librero, pues en esa fecha tenía abierta librería en la Corte. De 1761 es la seguridad de que tiene título de criado de la Casa Real, porque actúa en el oficio de encuadernador de su Real biblioteca. Y de 1764 es el momento en que sabemos que entra a formar parte de la Compañía de Impresores y Libreros del Reino, un “club” muy exclusivo al que solo accedían los grandes, los consagrados del oficio. Pero su faceta de impresor la acrecienta y hace definitiva en 1770, pues en esa fecha adquiere la imprenta que había sido de Gabriel Ramírez y […]

Guisema, un lugar que tuvo vida

Felipe Diriksen y su memoria en Millana

Fruto de un “viaje cultural” que hace pocas fechas realizamos los Amigos de la Biblioteca de Guadalajara, es el descubrimiento (por el grupo que fuimos) de una obra de arte extraordinaria, y hasta ahora muy poco conocida. Porque merece ser proclamada y divulgada su existencia, hago ahora este recuerdo de Felipe Diriksen y su “remake” del Descendimiento de Rubens. En Millana, en la Hoya del Infantado, junto al Guadiela, existe una iglesia de estilo románico de la que publiqué hace escasas fechas unas anotaciones de mis “Lecturas de Patrimonio”. En su interior, en el que no abundan las obras de arte, destaca sin embargo un gran cuadro que, durante siglos en oscuridad y olvido, ha sido recientemente restaurado gracias al apoyo económico y el entusiasmo de la Fundación “Virgen de la Fuensanta”, que además de su apoyo ejemplar a las personas con discapacidades, también ha realizado acciones para el fomento y conservación del Patrimonio cultural del municipio de Millana. En este caso se ha tratado de la investigación, restauración y recuperación para su admiración de “El Descendimiento de la Cruz” pintado en 1643 por Felipe Diricksen, un pintor barroco español, que mide 210 x 292 cms. y que en las tareas de recuperación quedó clara su trayectoria, pues ya se sabe que llegó a la iglesia de Millana por el encargo que realizó y pagó en el siglo XVII el capellán Julián Fernández (hijo de Millana) y racionero de la catedral de Toledo, al propio pintor Diricksen, a la sazón pintor de la corte con Felipe III y luego con su hijo Felipe IV. En 2011 acabaron las tareas de restauración, que han conseguido recuperar formas y colores, aportando el gran valor de este patrimonio artístico a la villa alcarreña de Millana. El cuadro En este cuadro de grandes proporciones y estructura vertical se refleja, en copia, la gran obra del pintor flamenco Pedro Pablo Rubens, uno de los puntales del arte pictórico universal. Pedro Pablo Rubens, flamenco de Amberes, hombre famoso y rico, viajó por toda Europa, siendo aclamado en España y tomado de referencia en la corte de los Austrias. Este cuadro, pintado para centrar un tríptico en la catedral de su ciudad natal, pleno de formas y colores, está organizado en torno a la figura en diagonal de Cristo y la tela de lino blanco sobre la que se desliza su cuerpo. Cristo aparece ya muerto y […]