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Nueva Alcarria

Diario «Nueva Alcarria» de Guadalajara, fundado en 1939. El autor ha escrito un artículo semanal en el número de los viernes, desde 1969.

Lecturas de Patrimonio: el retablo de Peñalver

En mis lecturas de Patrimonio, que quieren formar un corpus de noticias, estudios e ideas acerca del colosal acervo que nuestra provincia tiene heredado de siglos anteriores, no podía faltar una visita a la localidad alcarreña de Peñalver, y en ella admirar su urbanismo, su templo parroquial, y sobre todo su retablo, uno de los mejores de la comarca.

La Carta Candelas de El Casar: color y alegría

la carta candelas de el casar

En estos días aparece un nuevo gran libro sobre la provincia. De nuevo la magia de un libro, su multiplicada oferta de imágenes e informaciones, se abre ante la gran avenida de emociones que supone una fiesta en nuestra tierra. En este caso es la Fiesta de Las Candelas, en El Casar, con la veterana conjunción de don Marcos Ruiz Atance como autor y recopilador de historias, costumbres y “Candelas”. Al patrimonio cultural de Guadalajara se le suman las fiestas y celebraciones tradicionales que cada año, en cada sitio, o con motivos diferentes pero repetidos, tienen lugar en todos sus pueblos. Uno de esos lugares es El Casar, y una de sus fiestas es la Lectura de la Carta de Candelas, en la que se integran celebraciones religiosas cristianas, de esencia mariológica, con otras populares, ancestrales, en las que se mezcla los carnavalesco con el homenaje a los animales, y el enaltecimiento del grupo con la literatura jocoso-festiva. Una fiesta, en definitiva, muy popular, llena de sonrisas, carreras y buenos apetitos. Ya fue analizada, en su día, esta fiesta por López de los Mozos, el especialista en folclore alcarreño del que muchos nos sentimos orgullosos. Y nos decía que “estamos ante una fiesta en la que se entremezclan varios elementos: por un lado hay actos desde los que se puede decir que se trata de una tradición de carácter votivo; por otros, de rito iniciático, y por los demás, de censura pública”. En ella destacaba el grupo de “personajes” (los mayordomos, los funcioneros, con un capitán, un cura de candelas, un teniente, un alférez, varios cabos, un botarga (¡¡¡en esta fiesta va vestido de frac y con sombrero de copa!!!) y el grupo de los símbolos, entre los que destacan las “picas” de cintas de colores, la bandera que se baila en la plaza, los pichones que son llevados por niños, o las mulas que se lanzan a la carrera por la plaza mayor, con los lomos “pintados” y recortados, luciendo el escudo heráldico municipal en las ancas. Otro de los momentos más tensos y vistosos es el de “dar la bandera”, cuando los mozos o funcioneros la bailan, con un solo brazo, en medio de la plaza… En el libro de don Marcos Ruiz, que se titula “La Virgen de las Candelas en El Casar” bien con todo detalle las partes, protagonistas y secuencias de esta fiesta. La obra comienza […]

La Martiniega de Atienza y otros temas medievales

En estos días aparece un estudio, curioso y valioso, en torno a temas medievales de Guadalajara. La Edad Media es fuente que no cesa, y por eso nos siguen interesando aspectos de su fiscalidad, alianzas de familias, enterramientos y escudos, y un largo etcétera de temas, provinciales todos. Vericuetos históricos entre Atienza y Guadalajara Acaba de aparecer un libro escrito por José Ignacio Rodríguez Castillo, un historiador que está haciendo, desde hace pocos años, una gran labor de investigación y análisis de temas que pudieran parecer marginales, pero que llegan sin duda, como dardos finos, al corazón de la Historia Medieval de Guadalajara. Esa palpitante materia de la que -por diversos motivos- aún vivimos como herederos. El libro lleva un largo, un prolijo título, que sirve para orientarnos a través de los complicados caminos que transita. Es el estudio de “La Martiniega de la Villa de Atienza y su tierra, y el Mayorazgo de El Sotillo en los siglos XIV al XIX: Orozcos, veras, zúñigas y pachecos en tierras de Guadalajara”. Un apretado resumen de toda una obra que comporta casi 300 páginas, muy ilustradas de escudos y fortalezas, muy bien aderezada de árboles genealógicos explicativos. Cualquier libro que nos muestra la historia de la tierra en que vivimos es interesante y viene a abrirnos nuevos caminos de conocimiento. Por este libro, como por seguro camino, vamos a poder transitar para saber algo más de nuestros ancestros, de esas instituciones antañonas y prolijas que articulaban la existencia en tiempos pasados. Gentes, reuniones, villas y símbolos… todo se da cita en las páginas de Rodríguez Castillo, para desvelarnos viejos misterios. El alcaide de los donceles Y a propósito de este libro de historias alcarreñas que el historiador Rodríguez Castillo nos ofrece ahora, hay que recordar de inicio lo que dice la vieja crónica castellana, hablando de los donceles del rey y de su jefe o alcaide: “Et este Alcayde, et estos Donceles eran omes que se avian criado desde muy pequeños en la cámara del Rey, et en la su merced, et eran omes bien acostumbrados, et de buenas condiciones, et avian buenos corazones, et servian al Rey de buen talante en lo que les él mandaba”. El cargo de alcaide de los donceles, de carácter honorífico y militar, lo ostentaron nobles castellanos desde el siglo XIV. Formaban los donceles el llamado “Contino de Donceles de la Real Casa” y se trataba de […]

Lecturas de Patrimonio: un apunte para abrir camino

Sorpresas del día a día Confieso que últimamente me estoy viendo en situaciones de pasar vergüenza ajena al comprobar como mucha gente (adolescentes, adultos, incluso números del colectivo de la tercera edad) se declaran ignorantes de elementos destacados del patrimonio histórico-artístico de Guadalajara. ¿el marqués de Santillana? “Un señorito que solo sabía cazar montado a caballo por sus inmensos territorios…” ¿El Panteón de la Condesa de la Vega del Pozo? “Ese edificio brillante que hay al final de San Roque… un día tengo que entrar a verlo”. ¿El monasterio de Lupiana? “Ni idea… no, nunca he ido, ¿dónde está? ¿en Lupiana?” Viene esta irónica –y dolorosa– entrada a propósito de algo que es palpable: la general y casi absoluta ignorancia entre nuestros coterráneos, acerca de la historia, el patrimonio, los personajes, y los elementos que de una forma u otra conforman el ser y la raíz de nuestra tierra. No ocurre lo mismo en otros territorios o regiones autonómicas de la nación española, en los que hay con sobrada generosidad programas de formación en las escuelas, institutos y universidades acerca de ese conjunto de temas que pueden denominarse “el Patrimonio Cultural” de la zona. En Castilla la Mancha, concretamente, y en Guadalajara, particularmente, apenas hay mínimos rastros de ese interés. Y de “programa” ni hablar, simplemente no existe. Primeras preguntas Pero habría, primero, que plantearse la pregunta inicial de “¿Qué es el Patrimonio Cultural de una zona?” en este caso de una provincia…. Porque vivimos en un territorio, que obligadamente está adscrito a definiciones administrativas. Vivimos en una ciudad que está en una Provincia, de esas que quedaron definidas, hasta hoy mismo, en 1833. Y nuestra provincia está incluida en una Región Autónoma de las 17 en que se parceló España por la Constitución de 1978. En cuanto a la historia, las cosas son parecidas (aunque no exactamente iguales). Porque vivimos en una ciudad, que está incluida en una comarca natural (el valle del río Henares, al que algunos hoy llaman, en jerga económico-administrativa “El Corredor del Henares”, y que está en el extremo occidental de otra comarca más grande y con propias características, la Alcarria. Y en una nación que es Castilla, con un peso histórico suficiente, con delimitaciones claras (más hombres, mujeres, instituciones, fiestas y apellidos). Vivimos, pues, en un espacio que puede sacar su “patrimonio cultural” de esas raíces antiguas y diáfanas. Definiciones El patrimonio cultural es la herencia […]

Hierro de Setiles

Hace casi cincuenta años, cuando hice a pie el Viaje a los Rayanos, me encontré en Setiles con el señor Domingo, el cual subía a la sierra a lamentarse de que hubieran cerrado las minas. Le daba patadas a las piedras, soltando la rabia que no podía contener. “Todo es hierro, fíjese. ¡Qué riqueza! Por todas partes, y por todas las profundidades. Todo es mineral…” decía… ya nada queda de todo aquello, ni de las minas, ni del señor Domingo, ni casi del cronista que subió a la Sierra Menera, a ver qué pasaba.