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Nueva Alcarria

Diario «Nueva Alcarria» de Guadalajara, fundado en 1939. El autor ha escrito un artículo semanal en el número de los viernes, desde 1969.

Ya van medio millar de despoblados

La tendencia urbanita nos está llevando a un despoblamiento del entorno rural. Es una tendencia universal a la que Guadalajara no es ajena. Si en la Edad Media, nuestra tierra estaba ocupada por un millar de pequeñas poblaciones, hoy no llegamos a las cuatrocientas pobladas. Las demás son ya despoblados… Quizás la huella más clamorosa del progresivo abandono del mundo rural, sea la existencia de lugares que antaño fueron pueblos, y hoy son solamente despoblados, lugares vacíos de vida humana, en los que aún se escucha el eco de lo que fue durante siglos actividad y afán diario. Parece como si del tema solo cupiera la expresión literaria (recitar los versos de Rodrigo Caro “estos, Fabio, ay dolor, que ves ahora, campos de soledad, mustio collado…”) o el enojado protestar de los políticos de la oposición, que solo ven la ruina cuando no mandan. Pero también cabe el riguroso análisis de lo que fueron, el análisis y catálogo de su existencia y de sus ruinas. Además de la consiguiente elucubración de su significado toponímico, que nos da pistas sobre su origen y su época vital. Eso es lo que han hecho José Antonio Ranz Yubero, María Jesús Remartínez Maestro y José Ramón López de los Mozos, en un estudio que iniciaron hace bastantes años y que ahora han acabado y puesto al día: el análisis de todos los despoblados de los que se tiene noticia sobre la geografía de Guadalajara. Salen unos quinientos, son muchos. Remotas desapariciones En épocas medievales ya se sabe que algunos pueblos desaparecieron de una semana para otra. En unos casos, cuentan las leyendas que se debió el hecho a que en una boda fueron envenedadas las bebidas por una bruja que quería mal a la novia, muriendo todos los habitantes. En otros, se saca a colación el quimérico proceso de la invasión del poblado por una plaga de hormigas, o de termitas, que también en pocos días acabaron engulléndose todos los edificios. Entre medias, están los documentos que nos hablan de la llegada de la epidemia de peste a pequeñas poblaciones castellanas, que en dos semanas acabaron prácticamente con toda la población. Este es el caso de La Golosa, hoy en término de Berninches, en el corazón de la Alcarria. Hacia 1346, y tras pasar la epidemia, solo quedaron vivos tres habitantes, que decidieron, en documento público, borrar del mapa su pueblo y unirse en […]

SELAS: Retablos y festividades

Acaba de aparecer (reeditado) un libro modélico, que ha tenido el aplauso de un pueblo, concretamente el de Selas, al que se dedica en cuerpo, alma y detalles. Historias, retablos, festividades, personajes y leyendas, todo bien dispuesto y entretenido. Entre las poblaciones de la sexma del Sabinar, del Señorío de Molina, destaca Selas, a poco más 1.100 metros de altitud, y con una vida intensa, especialmente ahora en el verano, más aún en los pasados días, en torno al Corpus y a su consecuente celebración de la Virgen de Minerva, que aquí en Selas es tenida por patrona desde tiempo lejano, concretamente, y que se sepa, desde el siglo XVI. Tiene Selas por alcalde a una persona que lleva muchos años en la dedicación completa de su tiempo hacia el pueblo en el que ha nacido. Félix Martínez Sanz (Selas, 1948) es además un investigador que no ha dejado papel por leer de los que quedan en el Ayuntamiento y en la iglesia de la localidad. Todo anotado, todo meditado, todo en concordancia: y con esos datos ha construido un precioso libro, una historia de Selas a la que califica de “un pueblo entre fronteras”. Siempre dentro de las del Señorío de Molina, pero en el inestable ínterin del Ducado de Medinaceli, no lejos de Aragón, y con los castellanos a veces amenazando. De esa larga secuencia de siglos surge este rimero de datos que nos entusiasma leer. Pero además de la historia, en este libro surge el arte, el folclore, los personajes, la geografía… de unos y otros saca el lector siempre información y consecuencias. Yo me he decantado, al tenerlo en las manos, por ir primero de todo al capítulo del Patrimonio, donde se habla de los principal que a este respecto hay en Selas, la iglesia parroquial. Y dentro de ella, una colección estupenda de retablos, sobre los que Félix Martínez ofrece fotografías, descripciones y muchos documentos, todos los que ha encontrado en los libros de fábrica de la parroquia. Yo, de entre ellos, me decanto por tres, al menos de los que actualmente quedan, porque algunos otros se perdieron (no explica cómo) aunque han quedado fotografías de Camarillo. Esto le ocurre, por ejemplo, al retablo que él califica de “Santa Catalina” (porque así lo pone escrito sobre la fotografía de Tomás Camarillo) pero que se entiende que debería ser nombrado como de “San Sebastián” porque ese […]

Danzas serranas de Guadalajara

A lo largo de la primera mitad del año, hemos disfrutado de la visión de algunas tradiciones en forma de danzas. Vistosas y coloristas, las danzas serranas de Guadalajara son expresión de ancestralismos cargados de mensajes y significados. Me entretengo ahora en recopilar con breve descripción las más interesantes y llamativas de esas danzas.  El domingo en Valverde de los Arroyos  Quizás la más genuina y sobre todo la más espectacular de estas danzas serranas es el conjunto que se baila en Valverde, el domingo de la Octava del Corpus. Que es precisamente este próximo domingo, pasado mañana. Y por eso traigo aquí este tema, y animo a mis lectores a que se programen un viaje, la mañana de este domingo, hasta Valverde para disfrutar de esta tradición “in situ”. Porque, con muy buen criterio, los miembros de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Valverde nunca han querido salir de sus términos, de su plaza y su era, para ejecutar las danzas heredades de sus antepasados. El hecho festivo consta de unos actos, de un tiempo, y de un lugar. Si se sale de ellos, se banaliza y mancilla la costumbre. Patrimonio inmaterial, las danzas El patrimonio está en los edificios, y en los paisajes, y en las plazas y en los paseos junto al río, pero también en las canciones, sin duda, en las fiestas y, especialmente, en esas contundentes afirmaciones de la identidad colectiva que son las danzas. En la Sierra Norte de Guadalajara (que llega hasta su falda última junto al Jarama) hay una especial concentración de estos recuerdos temblorosos, coloristas y ancestrales. Hay danzas, que protagonizaron los hombres en los mejores días del año, cuando la nieve se es ida y las flores adornan todos los horizontes. Danzas que hoy se mantienen vivas, y que aquí cabe recordar. Todas ellas manifiestan un origen común, una forma muy ampliamente difundida de juntarse un grupo de hombres que con saltos, movimientos, ataques y música de fondo alientan la fuerza del grupo humano frente a la Naturaleza: quizás en su origen son ritos de propiciación agrícola, ofrecimiento grato a la supervivencia, o postureo guerrero ante una batalla que se presume vital. En todos los grupos, que danzan en plazas y ejidos durante el buen tiempo del verano, aparecen hombres revestidos de trajes blancos, con faldas amplias, delantales y cintas de múltiples colores, cruzándose en difíciles figuras, en rápidos movimientos […]

Un Mendoza, casi el primer rey de América

Con motivo de la aparición reciente de un libro (el “Planeta Mendoza” de José Luis García de Paz) que relata, con meticulosa y científica pulcritud, la ruta vital y la secuencia detallada de la existencia de unos quinientos personajes mendocinos, no me resisto a dar aquí una pincelada breve de uno de ellos, que se erige en pieza curiosa y paradigmática de la estirpe mendocina. Un personaje que, aun no nacido en la Alcarria, como lo fuera su padre, o sus hermanos, sí que llevó los colores de su linaje, y la memoria de su tierra paterna, por el ancho mapa de la América recién abierta a mano de hispanos. Me estoy refiriendo a don Francisco de Mendoza, a quien los historiadores ponen mote de “El Indio” para distinguirlo de otros familiares que llevaban similar nombre y apellido. Este fue nada menos que “Protomonarca de México y Perú, Comendador de Socuéllamos y Capitán General de las Galeras de España”. Una ristra de títulos que le colocan, sin otra opción, en las primeras filas de la historia de España. Ruta Vital Francisco de Mendoza fue el segundo hijo varón de don Antonio de Mendoza, primer Virrey de la Nueva España (México) y después del Perú. Nacido alrededor de 1523-1524 en la Casa Encomienda que su padre tenía en Socuéllamos (Ciudad Real), este le reclamó para que fuera Visitador General del virreinato en el año 1542, después de haber obtenido en España los cargos de Capitán de Galeras junto a su tío y padrino Don Bernardino de Mendoza y Alcaide de las fortalezas de Bentomiz y Vélez Málaga, cuando todavía era un niño, y haber participado en las batallas navales de Arbolán y Argel. Durante los diez años que permanece en los “reinos” de México y Perú se labra una carrera ascendente junto a su padre, preparando desde el mismo momento de su llegada la sucesión en el cargo y el virreinato perpetuo y hereditario en una dinastía de los Mendoza en América, como antes habían hecho sus antepasados en el Reino de Granada y el resto de cargos que les habían sido entregados. Don Francisco de Mendoza llega a gobernar “de facto” y en solitario en el palacio virreinal de la capital mexicana durante unos meses (1549-1550), mientras su padre convalecía de una enfermedad en Oaxaca (Morelia); es el momento en que está a punto de pasar a la historia de […]

La trompa de la Catedral de Sigüenza

Acabando ahora su recorrido el 850 Aniversario de la consagración de la catedral de Sigüenza, y en su Año Jubilar, quiero dedicar un breve recuerdo a una de las obras de arte más luminosas del templo, a pesar de estar el alto, y escondida a las miradas. Es la trompa oriental, un mundo de piedra quye habla y expresa. Otras veces he dicho que la catedral de Sigüenza es como un baúl antiguo lleno de sorpresas, de joyas, de alegrías devotas. De entre los mil aparejos que salen de ese baúl destaco uno. Está como escondido, en oscuridad, pero tiene tanto latido, tiene tan clara voz, que no me resisto a ponerlo aquí, entre este centenar de mensajes recogidos. Me estoy refiriendo a la trompa oriental de esta catedral. Un detalle que poco abulta, pero que algunos buenos conocedores de la catedral y del arte románico provincial saben que es verdaderamente clave para la apreciación total de esta temática. Porque el románico ofrece, como arquitectura, unas formas externas (espadañas, ábsides y portadas) y unas internas (naves, espacios, presbiterios) que le dan carácter y nos permiten clasificarlo, agrupar los monumentos en diversos tipos, en áreas de influencia, en talleres de trabajo, etc. Pero también nos da el arte del Medievo una palabra más en susurro, pero no menos explícita, como es la que nos llega desde los capiteles, desde los canecillos, desde los arcos tallados de las entradas: la iconografía, en suma, que vuelca ante nuestros ojos el mensaje simbólico del hombre medieval. Y dentro de ese bloque iconográfico del románico de Guadalajara, que aunque no muy denso, sí reúne elementos de subido interés, nos detenemos aquí a analizar la propuesta moralizante que un ignoto clérigo de finales del siglo XII cuajó en una serie de figuras puestas, y talladas con maestría, en el hueco que forma la trompa de la bóveda creada en el ángulo suroriental del crucero catedralicio de Sigüenza. Está formada dicha trompa por dos arcos, que apoyan sobre sendas ménsulas, y que albergan en su centro un trompillón. Los dos arcos se cubren de tallas de figuras que ahora comentaré, y las ménsulas de apoyo son cabezas, femenina una, monstruosa la otra, y masculinas las dos restantes. El arco más externo presenta cuatro figuras. De izquierda a derecha consideradas se ve primero una figura femenina que tiene sobre sus rodillas apoyada otra figura como de niño, muy […]