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Nueva Alcarria

Diario “Nueva Alcarria” de Guadalajara, fundado en 1939. El autor ha escrito un artículo semanal en el número de los viernes, desde 1969.

Un día más en la Sierra Norte

Mañana va a celebrarse –esta vez en La Toba– el “Día de la Sierra”, ya en su décima edición. Un momento y un lugar en que aprovecharemos para saludar a cuantos viven por allí y se toman muy en serio la permanencia de la vida en aquella comarca apartada y silenciosa. Serán unas horas de amistad, música y discursos, de rosquillas y abrazos, para tomar energías y proseguir aguantando, un año más, en aquella latitud vigilada por el Ocejón y animada de los más sinceros deseos de recto progreso, sin olvidar sus esencias. Creo que no me he perdido, hasta ahora, ninguno de los “Día de la Sierra” que se han venido organizando por parte de la Asociación Cultura Serranía de Guadalajara, con los apoyos institucionales que puntualmente ha ido recabando. Todos esos días han sido de pacífica convivencia, y de imprescindibles alegatos a favor del mantenimiento de una ilusión, y sobre todo de un empuje decidido, para que la vida se mantenga en esa que es, con mucho, una de las comarcas más despobladas y con menos pujanza económica de toda Europa. No voy a escribir nombres aquí, –aunque en el corazón los llevo anotados– de quienes crearon esta Jornada, y la han alimentado con entusiasmo. No son muchos, pero sí enteros y capaces. Gentes de Valverde, de Galve, de Campillejo y de Zarzuela. Gentes que pisaron toda su vida los montes, descubriendo el secreto de la Tierra en sus trochas, y doblando el espinazo para recoger el fruto (también las castañas ahora, aunque esas vienen cayendo de arriba) que tan esquivamente se deja arrancar. No es momento de hacer poesías a la Sierra, porque las circunstancias actuales requieren más prosa y más golpe de Diario Oficial que simples fotos o poses. En todo caso, y por aquello de haber sido, inmerecidamente, destacado como serrano adjunto y proveedor de combustible literario, sí que quiero hoy dedicarle estas líneas a la Serranía de Guadalajara, a ese conjunto de cerros y veredas que al noroeste de la geografía provincial se alza verde, olorosa y limpia. Los hitos serranos Si me pidieran hecer, brevemente, un catálogo de los mayores emblemas, de los hitos si se quiere, de los destellos que en sus mil facies tiene la Serranía de Guadalajara, me atrevería a recitar algunos que podrían ser como flores de un ramo, o referencias inequiívocas de una marca. Y así recordar, en […]

El pintor Miguel Ximénez, de Pareja, gloria del gótico aragonés

Muy poco conocido hasta ahora, traigo hoy la referencia, forzosamente breve, de un gran artista alcarreño que tuvo sus momentos de gloria en el reino de Aragón, en la segunda mitad del siglo XV, alcanzando entonces merecida fama, honores y hasta el título de pintor real de la Corte de Fernando el Católico. Nacido en Pareja, mediado el siglo XV, cuando aquella era villa señalada del Obispado de Cuenca, y muy cuidada por sus obispos y señores, tal como recientemente ha dado a conocer el investigador Angel Montero Sánchez. Aunque no quedan en la villa alcarreña de origen datos de su nacimiento, ni documento alguno, en Aragón sí que ha dejado una importante huella, sabiendo por ella su origen alcarreño. Fue “descubierto” este pintor por don Manuel Serrano y Sanz, Cronista Oficial de la provincia de Guadalajara, a comienzos del siglo XX, en su serie de trabajos sobre pintores aragoneses del siglo XV, publicados en la “Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos”. Y fue él quien centró su actividad (que no su vida) entre 1462 y 1505, haciéndole discípulo o seguidor en el estilo, de Bartolomé Bermejo, y colaborador permanente con Martín Bernat. Esa colaboración se fraguó en el retablo de San Pedro de la Seo de Zaragoza, a la que siguió el del altar mayor del monasterio de San Agustín de la capital zaragozana. Y aún nos declara Serrano, a través de documentos por él hallados, la participación de Ximénez en la pintura de los retablos de Salvatierra de Escá, de Malanquilla (junto a Salvador Gutiérrez), de Alfocea, de la iglesia del monasterio de la Merced de Zaragoza, y de la mismísima basílica de Nuestra Señora del Pilar, en Zaragoza, este en colaboración con su hijo Juan. Serrano nos añade que este pintor se encargó de hacer el retablo de Paniza, y otro del que firmó contrato en 1475 para la villa de Escatrón. El estudio clásico de Chandler Rathfon Post, en el tomo VIII de su “History of Spanish Painting” (1941) sitúa la obra completa de Miguel Ximénez en el marco del tardogótico de raíz más flamenquizante que imperó en buena parte del territorio aragonés en la segunda mitad del siglo XV, en parangón con lo realizado por sus dos máximas figuras, Martín Bernat y Bartolomé Bermejo. lo que caracteriza a las obras de Ximénez es su mayor linealismo en la definición de los contornos y la simplificación […]

Santa Librada desvelada

El pasado día 9 de septiembre, en la sala de “El Torreón” de Sigüenza, tuve ocasión de participar en la presentación de un libro que considero de calidad y altura, por muchos motivos, pero especialmente porque trata de un tema querido para cuantos tenemos algo o mucho que ver con Sigüenza: Santa Librada, su milenaria devoción en la ciudad del alto Henares y los múltiples perfiles que aún arroja en una visión que bien podría calificarse de poliédrica. En las postrimerías del verano, Sigüenza requiere del uso de un buen chaquetón al aparecer las primeras estrellas sobre las calles empinadas y la Alameda. El pasado 9 de septiembre hacía realmente frío en Sigüenza, lo que no fue impedimento para que la Sala de Actos del Centro Cultural “El Torreón” se presentara abarrotada de público para ser testigo de la presentación de un libro que ha supuesto un enorme trabajo por parte del autor, y que aporta un manantial rumoroso y denso de noticias sobre Santa Librada, la ancestral figura patronímica (o matronímica, según se mire) de la ciudad de Sigüenza, de su diócesis, y de sus gentes todas. “Santa Librada, lo que se esconde detrás”, es el título de este voluminoso libro que firma el investigador Marcos Nieto Jiménez, de quien luego aportaré datos. Una obra considerable, de casi 500 páginas, con muchas imágenes, y un estilo germánico en el que se aportan datos y más datos, que el autor trata de enlazar y poner en relación, aunque reconociendo, desde el principio, y dejándolo muy claro al final, que es tarea realmente dificultosa. Porque la historia de Santa Librada es entretenida, asombrosa y con diferentes versiones a cual más sorprendente. En el transcurso de los siglos se ha producido una lenta elaboración, muchas interpretaciones, y diferentes visiones de la historia de este personaje, de tal modo que se han creado legendarias exposiciones de su vida, de su martirio, de sus milagros (pocos), devociones, monumentos, iconografía, etc. en torno a ella. Todo reunido, en este trabajo monumental, muy documentado, con numerosísimas ilustraciones, aunque como digo siguen siendo numerosas las incógnitas abiertas todavía, de tal modo que la búsqueda de la verdad sigue en marcha, pero con unas directrices claramente marcadas por esta obra. Es tan completo el estudio, y abre tantas vías, que aparte de saber algo más de Santa Librada, el lector termina sabiendo mucho más de cuando empezó sobre […]

Antonio Ortiz García. Una despedida

El pasado 20 de septiembre, y a la edad de 65 años, fallecía quien fuera destacado autor e historiador de nuestra provincia, Antonio Ortiz García, catedrático de Historia en Enseñanzas Medias, durante muchos años, y autor de numerosos libros que nos han abierto puertas al conocimiento de nuestro pasado. El 13 de junio de 1990, dedicado como todos los trecesdejunio a la festividad de San Antonio de Padua, decidimos presentar juntos y a la limón nuestro libro sobre el Palacio de don Antonio de Mendoza. Hacía mucho calor, como suele hacerlo todos los trecesdejunio, y en el patio de ese palacio alcarreño, que ya por entonces se llamaba Instituto “Liceo Caracense”, nos encontramos un buen número de alcarreños y alcarreñas para evocar nuestros tiempos de alumnos, y para explicar la razón por la que habíamos puesto nuestro saber, escaso pero apasionado, sobre ese palacio en un pequeño libro. Los protagonistas éramos tres Antonios. Por eso habíamos elegido el día: uno era Antonio Ortiz García. El otro era don Antonio de Mendoza y Luna. El tercero era yo. Nos presentó el delegado (entonces) de Educación en Guadalajara, el profesor Angel Abós Santabárbara. Y lo pasamos estupendamente. Porque las tardes que se dedican a presentar libros suelen ser muy felices para los autores, pasables para los amigos, e insufribles para los que por protocolo no tienen mas remedio que asistir. Esa fue la primera tarea en la que me embarqué con Antonio Ortiz a trabajar en temas de historia, de arte, de heráldica y patrimonio. Fue un camino largo, frondoso, generoso de encuentros y satisfacciones. Vinieron luego otros libros en común, como el de la “Heráldica Municipal de Guadalajara” en el que yo puse los textos y Ortiz los dibujos, espléndidos, que él realizaba con una maestría pasmosa en ordenador. Por su cuenta escribió otras cosas que yo ayudé a darle vida a través de ediciones muy cuidadas: su gran “Historia de Guadalajara”, que alcanzó varias ediciones. Su estupenda “Historia de Mandayona” junto a Manuel Rubio. Su estudio sobre los Fueros de Guadalajara. Su recopilación y análisis de las “Relaciones Topográficas de la provincia de Guadalajara” de las que él encontró 18 pueblos más de los que inicialmente había encontrado don Juan Catalina… Y fueron muchos otros viajes por la provincia, en Sigüenza, en congresos, en actos culturales, en defensas comunes de elementos patrimoniales amenazados, como el sepulcro de doña Brianda de […]

Cervatos, el románico castellano

Estos días pasados, con mis amigos y amigas de la Asociación Arquivolta, me he movido por las tierras altas de Palencia, visitando edificios, pueblos, y conjuntos que a través de su arquitectura, la mayoría de estilo románico, evocan el tiempo antiguo del Medievo, en el que valores y aspiraciones eran tan distintas de las actuales. Uno de los lugares más espectaculares, que bien merecen una visita, es la colegiata de Cervatos, en la comarca de Campóo, pero comunidad autónoma de Cantabria. Desde Aguilar, donde nos hemos alojado en la posada del Monasterio de Santa María la Real, hemos viajado por el Alto Campóo, y entre otras maravillas hemos visitado la iglesia románica de Santa Cecilia en Vallespinoso de Aguilar, y el templo de San Salvador de Cantamuda, al pie de la cordillera cantábrica. Sin embargo, el más interesante de los edificios visitados ha sido esta Colegiata de San Pedro, en Cervatos (Cantabria), que concentra en un espacio reducido una larga y prolija historia, y, sobre todo, una conjunción de arquitectura y escultura que sorprende por la temática espectacular de muchos de sus detalles en capiteles y canecillos. El monasterio de San Pedro se creó cuando el territorio era plenamente castellano, y su templo fue construido en el primer tercio del siglo XII, viniendo a ser consagrado en 1199 por don Marino, obispo a la sazón de Burgos, a cuya diócesis perteneció varios siglos este enclave. Por documentos directos e indirectos se sabe que el monasterio de San Pedro llevó vida precaria, aunque la iglesia centró siempre la atención, de monjes y fieles. Es pequeña, de una sola nave en su interior, a la que se suma un presbiterio recto y un ábside semicircular. En la portada, construida sobre muro saliente, destacan los arcos de la entrada, de trazado semicircular. Y bajo ellos, lo más espectacular es el tímpano, tallado en tres piedras independientes, pero ensambladas, mostrando una densa ornamentación de caladas cenefas y grandes palmetas de estética mudéjar, como una filigrana o celosía oriental, sobre un par de dinteles monolíticos, uno de ellos cuajado de leones enfrentados. En total vemos seis leones, que proporcionan una idea de fuerza, de firmeza espiritual. Erotismo románico Lo más interesante, sin duda, de este templo románico de Cervatos, es la decoración de sus capiteles y canecillos. Porque en ellos se muestra una colección de tipos/as y escenas de explícito carácter sexual, en tan gran […]