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Nueva Alcarria

Diario «Nueva Alcarria» de Guadalajara, fundado en 1939. El autor ha escrito un artículo semanal en el número de los viernes, desde 1969.

El fraile jerónimo fray José, una gloria seguntina

La próxima semana, del lunes 29 julio al jueves 1 agosto, van a celebrarse en Sigüenza sus habituales Jornadas de Estudios Seguntinos, en las que, por celebrarse este año un aniversario relativo al personaje, van a tratar monográficamente sobre Fray José de Sigüenza, el fraile jerónimo que tan buen sabor de boca dejó en la historia de la Literatura Española. De todos es sabido que la Orden religiosa de San Jerónimo, nació en Guadalajara, muy cerca de su capital, en los bordes de la meseta alcarreña que dan vistas al valle hondo del Matayeguas, por Lupiana. Esta Orden monástica, netamente española, tuvo allí su inicio y “Casa Madre”, extendiéndose por otras tan conocidas como Yuste, Guadalupe y El Escorial, y posteriormente por toda España, y por el conjunto grande de tierras hispánicas sobre América. La Bula del Papa Gregorio XI en 1373 abría un camino que fue muy circulado y provisto de contenidos, durante siglos, hasta la irrupción de la ley de Desamortización impulsada por Mendizábal a inicios del siglo XIX, que acabó con la Orden. Curiosamente, sería luego otro alcarreño, Manuel Sanz Domínguez, quien ya a finales de ese siglo volviera a recuperar y dinamizar esta Orden Jerónima, que hoy cuenta con apenas una decena de individuos en España. Aparece José Martínez de Espinosa De entre los numerosos personajes que la Orden Jerónima dio a la historia, cabe destacar uno que podemos esgrimirle como propio de nuestra tierra. Se trata de José Martínez de Espinosa, hijo de un eclesiástico seguntino, y en la Ciudad del Doncel nacido, en 1544. Atraído por la vida religiosa, decidió entrar en religión, cosa que hizo el 17 de junio de 1567, en el monasterio de Santa María del Parral en Segovia, adoptando entonces el nombre (como solían hacer los individuos de la Orden, tomando sobre su nombre el apelativo de su lugar de nacimiento) de fray José de Sigüenza. A partir de entonces, jornadas imparables de estudio, de análisis, de escritura y meditación. Escribió libros de historia (la de su Orden, la de su fundador, la de la construcción y ornato del monasterio de El Escorial), de exégesis apologética, de espiritualidad, de poesía, y en todas las líneas mostró su elegancia y rigor escriturario. Algo que solo se consigue leyendo mucho, analizando, y pensando. Que fueron actividades que fray de José de Sigüenza ejerció sin descanso a lo largo de su vida. Esa […]

Caminos del Apóstol por la Alcarria

Otra vez vuelve Santiago a ponerse en el Camino, y tras él los peregrinos. Aunque siempre hemos pensado que “el Camino de Santiago” era algo propio de las provincias del norte, de las tierras lluviosas y frescas del Cantábrico y Galicia, resulta que los peregrinos fueron hasta la Tumba del Santo por muchos caminos, desde sus respectivos lugares de vivienda. Y por eso la tierra de Guadalajara ha visto pasar, a lo largo de los tiempos, a los peregrinos hacia Santiago. La semana que viene celebraremos a Santiago, el apóstol caminante, el guía espiritual de quienes son inquietos y buscan la novedad del paisaje, la curiosidad de los edificios, el intríngulis de las gentes. Por eso tenemos aquí un recuerdo hacia los alcarreños peregrinos que van desde Guadalajara, o desde otras partes periféricas, hasta la Tumba del Apóstol. Uno de ellos, el profesor Jesús Ángel Yela Gómez, ha descrito en un magnífico y reciente libro su camino por la Costa de Portugal, junto al mar, y otro conocido paisano, el doctor Fernando Alvarez de los Heros, nos deleitó el año pasado con el relato y descripción de su viaje hasta Burgos y luego Santiago, desde el Levante español, atravesando entera la provincia de Guadalajara siguiendo el viejo “Camino de la Lana”, un trayecto muy concurrido por el que no solo iban, en tiempos antiguos, los ganados sino también los peregrinos. Algunos escritores más han examinado y recorrido estos caminos: no podemos olvidar a Angel de Juan-García, que pormenoriza en un libro su trayecto jacobeo a través de la Alcarria, sino los conocidos historiadores Margarita del Olmo y Emilio Cuenca, quienes en un doble volumen que en su día editó “Nueva Alcarria” y que titularon “Los Caminos de Santiago de la provincia de Guadalajara y sus precedentes”. Incluso dos conquenses, Jesús Herminio Pareja Pérez y Vicente Malabia Martínez, en 1999 vieron publicado su librito “La Ruta de la Lana. Guía del Peregrino a Santiago de Compostela” como aportación a esta común y multitudinaria aventura. La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Guadalajara, apoyados por la Diputación Provincial, desde hace años ejercen de anfitriones de los peregrinos, y apoyan con iniciativas, charlas y actos diversos la vivencia de esta vía antañona y elemental. Un camino concreto que llevó (y sigue llevando, afortunadamente) a viajeros entusiastas, ruteros y fieles santiaguistas, hacia la meta de su sueño. El Camino de la Lana, […]

Ya van medio millar de despoblados

La tendencia urbanita nos está llevando a un despoblamiento del entorno rural. Es una tendencia universal a la que Guadalajara no es ajena. Si en la Edad Media, nuestra tierra estaba ocupada por un millar de pequeñas poblaciones, hoy no llegamos a las cuatrocientas pobladas. Las demás son ya despoblados… Quizás la huella más clamorosa del progresivo abandono del mundo rural, sea la existencia de lugares que antaño fueron pueblos, y hoy son solamente despoblados, lugares vacíos de vida humana, en los que aún se escucha el eco de lo que fue durante siglos actividad y afán diario. Parece como si del tema solo cupiera la expresión literaria (recitar los versos de Rodrigo Caro “estos, Fabio, ay dolor, que ves ahora, campos de soledad, mustio collado…”) o el enojado protestar de los políticos de la oposición, que solo ven la ruina cuando no mandan. Pero también cabe el riguroso análisis de lo que fueron, el análisis y catálogo de su existencia y de sus ruinas. Además de la consiguiente elucubración de su significado toponímico, que nos da pistas sobre su origen y su época vital. Eso es lo que han hecho José Antonio Ranz Yubero, María Jesús Remartínez Maestro y José Ramón López de los Mozos, en un estudio que iniciaron hace bastantes años y que ahora han acabado y puesto al día: el análisis de todos los despoblados de los que se tiene noticia sobre la geografía de Guadalajara. Salen unos quinientos, son muchos. Remotas desapariciones En épocas medievales ya se sabe que algunos pueblos desaparecieron de una semana para otra. En unos casos, cuentan las leyendas que se debió el hecho a que en una boda fueron envenedadas las bebidas por una bruja que quería mal a la novia, muriendo todos los habitantes. En otros, se saca a colación el quimérico proceso de la invasión del poblado por una plaga de hormigas, o de termitas, que también en pocos días acabaron engulléndose todos los edificios. Entre medias, están los documentos que nos hablan de la llegada de la epidemia de peste a pequeñas poblaciones castellanas, que en dos semanas acabaron prácticamente con toda la población. Este es el caso de La Golosa, hoy en término de Berninches, en el corazón de la Alcarria. Hacia 1346, y tras pasar la epidemia, solo quedaron vivos tres habitantes, que decidieron, en documento público, borrar del mapa su pueblo y unirse en […]

SELAS: Retablos y festividades

Acaba de aparecer (reeditado) un libro modélico, que ha tenido el aplauso de un pueblo, concretamente el de Selas, al que se dedica en cuerpo, alma y detalles. Historias, retablos, festividades, personajes y leyendas, todo bien dispuesto y entretenido. Entre las poblaciones de la sexma del Sabinar, del Señorío de Molina, destaca Selas, a poco más 1.100 metros de altitud, y con una vida intensa, especialmente ahora en el verano, más aún en los pasados días, en torno al Corpus y a su consecuente celebración de la Virgen de Minerva, que aquí en Selas es tenida por patrona desde tiempo lejano, concretamente, y que se sepa, desde el siglo XVI. Tiene Selas por alcalde a una persona que lleva muchos años en la dedicación completa de su tiempo hacia el pueblo en el que ha nacido. Félix Martínez Sanz (Selas, 1948) es además un investigador que no ha dejado papel por leer de los que quedan en el Ayuntamiento y en la iglesia de la localidad. Todo anotado, todo meditado, todo en concordancia: y con esos datos ha construido un precioso libro, una historia de Selas a la que califica de “un pueblo entre fronteras”. Siempre dentro de las del Señorío de Molina, pero en el inestable ínterin del Ducado de Medinaceli, no lejos de Aragón, y con los castellanos a veces amenazando. De esa larga secuencia de siglos surge este rimero de datos que nos entusiasma leer. Pero además de la historia, en este libro surge el arte, el folclore, los personajes, la geografía… de unos y otros saca el lector siempre información y consecuencias. Yo me he decantado, al tenerlo en las manos, por ir primero de todo al capítulo del Patrimonio, donde se habla de los principal que a este respecto hay en Selas, la iglesia parroquial. Y dentro de ella, una colección estupenda de retablos, sobre los que Félix Martínez ofrece fotografías, descripciones y muchos documentos, todos los que ha encontrado en los libros de fábrica de la parroquia. Yo, de entre ellos, me decanto por tres, al menos de los que actualmente quedan, porque algunos otros se perdieron (no explica cómo) aunque han quedado fotografías de Camarillo. Esto le ocurre, por ejemplo, al retablo que él califica de “Santa Catalina” (porque así lo pone escrito sobre la fotografía de Tomás Camarillo) pero que se entiende que debería ser nombrado como de “San Sebastián” porque ese […]

Danzas serranas de Guadalajara

A lo largo de la primera mitad del año, hemos disfrutado de la visión de algunas tradiciones en forma de danzas. Vistosas y coloristas, las danzas serranas de Guadalajara son expresión de ancestralismos cargados de mensajes y significados. Me entretengo ahora en recopilar con breve descripción las más interesantes y llamativas de esas danzas.  El domingo en Valverde de los Arroyos  Quizás la más genuina y sobre todo la más espectacular de estas danzas serranas es el conjunto que se baila en Valverde, el domingo de la Octava del Corpus. Que es precisamente este próximo domingo, pasado mañana. Y por eso traigo aquí este tema, y animo a mis lectores a que se programen un viaje, la mañana de este domingo, hasta Valverde para disfrutar de esta tradición “in situ”. Porque, con muy buen criterio, los miembros de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Valverde nunca han querido salir de sus términos, de su plaza y su era, para ejecutar las danzas heredades de sus antepasados. El hecho festivo consta de unos actos, de un tiempo, y de un lugar. Si se sale de ellos, se banaliza y mancilla la costumbre. Patrimonio inmaterial, las danzas El patrimonio está en los edificios, y en los paisajes, y en las plazas y en los paseos junto al río, pero también en las canciones, sin duda, en las fiestas y, especialmente, en esas contundentes afirmaciones de la identidad colectiva que son las danzas. En la Sierra Norte de Guadalajara (que llega hasta su falda última junto al Jarama) hay una especial concentración de estos recuerdos temblorosos, coloristas y ancestrales. Hay danzas, que protagonizaron los hombres en los mejores días del año, cuando la nieve se es ida y las flores adornan todos los horizontes. Danzas que hoy se mantienen vivas, y que aquí cabe recordar. Todas ellas manifiestan un origen común, una forma muy ampliamente difundida de juntarse un grupo de hombres que con saltos, movimientos, ataques y música de fondo alientan la fuerza del grupo humano frente a la Naturaleza: quizás en su origen son ritos de propiciación agrícola, ofrecimiento grato a la supervivencia, o postureo guerrero ante una batalla que se presume vital. En todos los grupos, que danzan en plazas y ejidos durante el buen tiempo del verano, aparecen hombres revestidos de trajes blancos, con faldas amplias, delantales y cintas de múltiples colores, cruzándose en difíciles figuras, en rápidos movimientos […]