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Nueva Alcarria

Diario “Nueva Alcarria” de Guadalajara, fundado en 1939. El autor ha escrito un artículo semanal en el número de los viernes, desde 1969.

Palazuelos, una fiesta para los sentidos

Con mi amigo catalán Isidre Monés estoy preparando un libro sobre Sigüenza y alrededores. La cosa va lenta, pero está echando raíces profundas. Será –cuando llegue a ser algo– una cosa importante. De momento yo escribo y él dibuja. Y ahora hemos pasado por Palazuelos. En realidad, hemos pasado muchas veces, y en cada una de las tres últimas ha surgido un breve escrito glosando un rincón, una puerta, el castillo…. Esa maravillosa y perdida villa de Palazuelos siempre inspira. Mira, lector, qué puedes sacar en claro de todo esto. El castillo En Palazuelos va a encontrar el viajero las huellas de la Edad Media por todos los rincones. No puede escaparse a su presencia. Porque no solamente un castillo completo existe aquí, sino todo el amurallamiento original que a la villa proporcionó su dueño, el marqués de Santillana, en el siglo xv. Asienta el pueblo en leve ondulación, cerca de Sigüenza, sobre una ancha vega. Su historia se fundamenta en la de los múltiples señores que durante siglos la poseyeron. Tras la reconquista perteneció a la Tierra y Común de Atienza. Poco después, el Rey Alfonso x el Sabio se la donó a doña Mayor Guillén, junto a las villas de Cifuentes y Alcocer. Esta señora se la dejó en herencia a doña Beatriz que llegó a ser reina de Portugal, y ésta a su vez se la transmitió a su hija doña Blanca, abadesa del monasterio de Las Huelgas, en Burgos. Esta lo vendió al infante don Pedro, hijo de Sancho iv, y de éste pasó, también por venta, en 1314, al obispo de Sigüenza don Simón Girón de Cisneros. De ser parte del señorío episcopal de Sigüenza pasó en el siglo xiv en su segunda mitad, a la casa de Mendoza. En 1380, figura incluido entre los bienes del mayorazgo que don Pedro González de Mendoza funda a favor de su hijo Diego Hurtado, futuro almirante de Castilla, de quien pasó, en 1404, a su hija doña Aldonza de Mendoza. Su hermanastro, don Iñigo López, primer marqués de Santillana, la poseyó y comenzó a levantar su castillo y murallas, dejándola a su hijo don Pedro Hurtado de Mendoza, adelantado de Cazorla, quien prosiguió y concluyó las obras. Después permaneció varios siglos en esta familia mendocina, en la rama de los duques de Pastrana, hasta la abolición de los señoríos. En la subasta que en 1971 hizo el […]

Rescatando del olvido a La Isabela

El pasado día 22 de mayo, en acto organizado por la Asociación de Amigos de la Biblioteca Pública Provincial de Guadalajara, y como colofón del ciclo de conferencias “El río que nos une”, intervinieron en una charla con imágenes algunos de los autores de un reciente estudio, muy amplio y detallado, sobre los Baños de la Isabela, una de las atracciones turísticas de la Alcarria tristemente desaparecidas. El libro, muy detallado en información histórica y en gráficos con planos y fotografías, es obra dirigida por dos profesores de la Escuela de Arquitectura Técnica de la Universidad de Alcalá, con sede en Guadalajara: Antonio Trallero, Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, especialista en Urbanismo y Francisco Maza, Doctor en Cartografía, SIG y Teledetección por la Universidad de Alcalá e Ingeniero en Geodesia y Cartografía por la misma universidad. Han sido protagonistas, sin embargo, otras cuatro personas que como trabajo fin de carrera se animaron a investigar, en documentos, archivos y sobre el terreno, todo cuanto quedaba de este conjunto balneario-palaciego de La Isabela. Estas personas han sido Cidoncha Marañón, Núñez Pérez, Ruiz Castillo y Sancho Olóriz, que también elpasado 22 de mayo participaron en la presentación y comentario de la obra. Su trabajo se realizó a lo largo del año 2005 haciendo un estudio urbanístico, arquitectónico, topográfico y constructivo, con la vista puesta en el terreno, por una parte, y en los archivos por otra. El Real Sitio de La Isabela, así denominado desde comienzos del siglo XIX, había sido lugar de peregrinación y asistencia de mucha genteque sabía que en la orilla derecha del río Guadiela, término de Sacedón, nacían aguas medicinales muy efectivas. Sería el infante don Antonio, hermano del rey Carlos IV, quien acudió allí, enfermo como estaba, reumático perdido, a probar suerte. Y tan bien le fue la probanza, que ya decidió acudir con frecuencia, animando a su sobrino el rey Fernando, a que igual hiciera. Se decidió desde la Corte pedirle a un afamado científico del momento, don Alfonso Limón Montero, que hiciera un informe más exhaustivo de esta agua, ampliando lo que en 1697 había escrito como “El espejo cristalino de las aguas de España”. Si en la potenciación de las aguas de Trillo que se hizo bajo el reinado de Carlos III, estudiando composiciones y beneficios de las aguas del Tajo, participaron también científicos de nota, la obra “Análisis de las aguas […]

Volviendo a admirar los Tapices de Pastrana

Esta semana ha tenido su colofón el bloque de actos culturales que han tratado de conmemorar el 350 aniversario de la llegada a Pastrana de sus tapices, que hoy constituyen una de las joyas destacadas del patrimonio cultural de Guadalajara, y que han sido analizadas de diversas maneras por especialistas en la materia. Noticia de unas conferencias En el pasado mes de mayo y los primeros de este junio, se han celebrado en Pastrana, Madrid y Guadalajara una serie de conferencias que han tratado de rememorar la llegada de los tapices a Pastrana, su realización, su significado, su valoración, los avatares que han sufrido a lo largo de los siglos, etc. Así, el sábado 20 de mayo intervino en el palacio ducal de Pastrana don Luis Herranz Riofrío, con una ponencia sobre “La parroquia-colegiata, custodios durante 350 años de su colección de tapices”, seguida de una comunicación breve de don Ciriaco Morón Arroyo sobre “Nuestros tapices: mis años de convivencia”. Y en Madrid fue luego el 24 de mayo, en su Real Fábrica de Tapices, doña Concha Herrero Carretero quien intervino sobre “Los tapices de Pastrana en el contexto civil y eclesiástico de la Europa del siglo XV”. En esta semana que ahora acabamos, han sido Miguel Angel de Bunes Ibarra y Esther Alegre Carvajal quienes en el Centro Cultural “San José” de la Excmª Diputación Provincial han hablado de los tapices, al igual que el pasado miércoles lo hicimos Juan Gabriel Ranera Nadador y yo mismo, explicando el significado de los tapices de la conquista de Arcila y Tánger, y el recorrido de los paños por diversos lugares durante la Guerra Civil española. Ayer mismo, jueves, fueron la especialista y reconocida investigadora de estos elementos, doña Margarita García Calvo, y Pepa Garrido Medina quienes concluyeron con sendos análisis el encomio y estudio de estas piezas. La llegada Sin entrar en los detalles de la historia de estos paños o “tapices de Pastrana”, sí que puedo decir que estuvieron, tras su fabricación en Flandes, al menos en dos sitios, unánimemente conocidos y aplaudidos. El primer lugar fue el palacio de los duques del Infantado, en Guadalajara, y el segundo, y definitivo, la iglesia Colegiata de Pastrana donde hoy podemos admirarlos. La llegada a Guadalajara sigue sin estar aclarada, aunque existen un par de teorías acerca de ella. La segunda, está incluso documentada: el paso de Guadalajara a Pastrana ocurrió con […]

Pasos por la Alcarria

Todos los días son buenos para andar la Alcarria. Yo ando por ella todas las semanas: me paro en Trillo, avisto en Alocén las aguas (hoy ya lejanas, mínimas) del embalse de Entrepeñas, como en Durón, en “El Cruce”, y subo la cuesta de Budia, entre chopos y olmos, mirando a lo lejos la altura y grosor del santuario del Peral de la Dulzura. Todo son nombres rotundos, acuosos y antiguos en la Alcarria. Todo son caminos de tierra, carrascales vencidos, nubes como mantos deshilachados, abejas todavía… Llegamos a Moratilla Estos días he paseado por algunos lugares muy concretos. Moratilla de los Meleros, por ejemplo. Moratilla es Alcarria pura, es un motivo de exposición antológica. Sumida en un vallejo estrecho y verderón, sus laderas cuajadas de olivos, sus alcarrias espléndidas de cereales, su hondura preñada de hortales mínimos. El caserío desvencijado y sonriente de maderas y desconchones al aire, callejas empinadas, bullicio todavía en los rincones. Su sobrenombre lo confirma. Es la tierra «de los Meleros», de los que se ocuparon en la industria rural y tierna de la miel. Los de Moratilla a producir, los peñalveros a vender. La picota de Moratilla Y en esta puerta y corazón de la Alcarria, un pueblo generoso con ancha tradición. A la entrada del pueblo, en el camino que viene desde Fuentelencina, situada a una legua corta de distancia, allá donde sale el sol, está la picota. El símbolo que demostraba un rango superior, el privilegio de ser «villa de por sí» y tener el poder de la justicia sobre sus propios vecinos. En 1580, cuando se enviaron a Felipe II las relaciones topográficas, Moratilla ya era villa y no se recordaba desde cuándo. Lo fue, desde luego, en la primera mitad del siglo XVI, aunque desde muchos siglos antes había sido un punto más en el territorio calatravo de Zorita. En esos días, de final del siglo XVI, la villa de Moratilla tenía unos hombres que hacían su justicia y regimiento, nombrando alcaldes, regidores y alguaciles para el buen gobierno de sus vecinos. Habitantes llegó a tener unos dos millares, y aún más, pues es fama que tuvo grandes talleres de tejidos, además de la tradicional industria melera. En testimonio de tan recia personalidad jurídica, con un no disimulado orgullo y justificable alegría, los de Moratilla levantaron en los años del Renacimiento hispano el rollo que demostraba su rango de villa. Colocada sobre un altozano […]

Visitas reales en Guadalajara

Mañana sábado, a mediodía, llegará a Guadalajara el Rey de España, S. M. Don Felipe [VI] de Borbón y Grecia. Lo hará acompañado de su esposa, S.M. Doña Letizia Ortiz, y presidirá el homenaje a la bandera, a los que han dado su vida por la Patria, y al Ejército Español que nos defiende. Será su primera visita oficial a la ciudad, como Jefe del Estado, y será aclamado, como corresponde, por el pueblo de Guadalajara. Mañana anotaremos en los anales de la ciudad, la visita del “felipe” que nos faltaba.   Con este motivo, me he parado a repasar las visitas que a Guadalajara, ciudad y provincia, han hecho los reyes (primero de Castilla, luego de España, y algún que otro europeo) a esta ciudad y su territorio circundante, encuadrado hoy en lo que es la provincia de Guadalajara. Trataré de ser rápido y sucinto, porque la lista es larga y daría, casi casi, para un libro. Empiezo por los Trastamara, porque los borgoñas son más difíciles de rastrear, aunque sabemos que Alfonso VII estuvo aquí dándonos el Fuero… Es en junio de 1370 que sabemos que el rey Enrique II de Castilla anduvo por nuestra ciudad. Llegaría al Alcázar Real, propiedad de la corona, y cabeza de una villa de señorío real, como fue casi siempre la nuestra. Por este edificio, y por la vega del Henares, anduvo también Enrique III, de quien sabemos era aficionado a pasar temporadas en el Monasterio benedictino de Sopetrán, junto al río Badiel. De su hijo Juan II tenemos más noticias. Sabemos, por ejemplo, que el 16 de junio de 1408 firmó en sus salones del alcázar una carta concediendo al monasterio jerónimo de la Sisla una renta perpetua. Sabemos también que el 20 de enero de 1413 firmó aquí las normas de trato para los judíos de Murcia, e incluso que siete años después, el 25 de febrero de 1420, favoreció en una provisión al Concejo murciano para que pudiera proveer una flota de ayuda a Francia. Será su hijo, Enrique IV de Castilla, quien también alojado en el Alcázar decidió y plasmó en un solemne documento que aún hoy se conserva en el Archivo Histórico Municipal, el nombramiento de Ciudad a Guadalajara, elevándola desde la categoría de villa que hasta entonces tuvo, al preeminente de ciudad, que hoy con satisfacción aún poseemos. Fue la firma un 25 de mayo de […]