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Nueva Alcarria

Diario «Nueva Alcarria» de Guadalajara, fundado en 1939. El autor ha escrito un artículo semanal en el número de los viernes, desde 1969.

Las pinturas renacentistas del palacio del Infantado

Tras años de gloria, siglos de abandono, un bombardeo, y décadas de olvido, en los años 60 del siglo XX renació al interés general el palacio del Infantado de Guadalajara. Un lugar “con muchas lecturas”, un edificio que habla idiomas, que cuenta historias y que maravilla con sus mensajes. Al acabar su reconstrucción, y comenzar a usarse como lugar de público acceso, dí yo en buscar el significado de aquellos complejos mundos pintados, que todavía en 1976 estaban sujetos por puntales para evitar su derrumbe, y con enormes manchas de yeso blanco que tapaban lo que habían sido agujeros dejados por las bombas. Tuve la suerte de encontrar, entre los miles de legajos de la Sección Osuna del Archivo Histórico Nacional, los documentos que explicaban quien, cuando y como se hicieron esas salas de la planta baja del palacio, que quería el quinto duque utilizar como lugar público para su gobierno (hacienda, juzgados, registros…) y su representación de poder y fama. Unos pocos datos bastaron para abrir la secuencia de los hallazgos. Que publiqué, a principios de 1981, en la Revista Wad-Al-Hayara con la que Diputación abría un portón a la investigación sobre nuestra provincia. Y años después, en 2013, gracias a la editorial AACHE, un libro con el título “Arte y Humanismo en Guadalajara” que reflejaba la situación histórica de la segunda mitad del siglo XVI, y el mensaje que con las pinturas encargadas a Cincinato y su equipo quiso el quinto duque del Infantado transmitir al mundo que le miraba. Después han sido otros los que han publicado o han ido reflejando en escritos y libros todos estos hallazgos y conclusiones. Pero aquí está, finalmente analizada, la historia y significado de las pinturas manieristas de las salas bajas del palacio del Infantado, un bloque denso y perfectamente homogéneo que define la simbiosis de Arte y Humanismo en la que vivió Guadalajara durante el último cuarto del siglo XVI. Una historia intrigante Cuando se accede al palacio del Infantado, de Guadalajara, tras haber admirado su gran fachada de estilo gótico isabelino, y después de admirar y disfrutar con las formas y espacios de su patio de los leones, el viajero debe entrar en las salas decoradas con pinturas en sus techos, realizadas a finales del siglo XVI, por la mano del pintor florentino Rómulo Cincinato, y por encargo del entonces quinto duque don Iñigo López de Mendoza, que se […]

Gentes que parecen de hoy mismo

gentes de otras épocas

Gentes que vivieron en esta tierra, hace muchos años, y que dejaron su huella, viva y palpitante, entre sus vecinos, entre la gente que sabía de ellos, que les admiraba, que les habían visto crecer…. Al estilo de las antiguas “notas de sociedad” se me ha ocurrido rememorar a estos vecinos destacados. En otras páginas de este mismo semanario, y en muchos rincones de los periódicos de nuestros días, vie­nen de vez en cuando señalados los «Nombres de la semana», en los que aparecen -ellos y ellas- marcados por su quehacer o su aspecto noticiable. En esta recopi­lación de gentes que de un modo u otro protagonizan la actualidad, hay siempre lagunas, pues el momento concreto del avanzar imparable de la historia lo hacen a un tiempo mi­les de personas. Cuando surge un nombre destacado es porque hay de­trás otros que le ayudan o favore­cen en su quehacer o triunfar. Quisiera ahora traer algunos nom­bres de «otras semanas», de otras edades pasadas, que bien pudieran haber llenado esas pequeñas parce­las de un periódico que supone el rincón de los «destacados». Gentes que, por uno u otro motivo, dieron renombre a la tierra donde habían nacido y que, con medios más o menos escasos, habían llegado a es­calar lugares de relieve en la socie­dad de sus días. Como si fueran re­tazos mínimos de periódicos de otras épocas (épocas en las que to­davía no existían periódicos, al menos en Guadalajara), van aquí algu­nos destellos de esas «Nombres de la semana» que lo fueron en otras, en muy pretéritas ocasiones. Luis de LUCENA Este conocido doctor, que tanto ha entregado de sí y de su sabiduría a la ciudad de Guadalajara, en la que ha nacido, y que por circunstancias de todos conocidas tuvo que salir hace años de entre nosotros para quedar residiendo en Italia, ha vuelto a estar en la ciudad del Henares con motivo de la inauguración de la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles, que, con su patrocinio, se termina de construir junto a la iglesia parroquial de San Miguel. Doctor en Medicina, matemático escritor, filósofo y arqueólogo, Luis de Lucena es, hoy por hoy, el máxi­mo representante de las nuevas ideas renacentistas en Guadalajara. Su avanzado pensamiento le ha ganado la animadversión de ciertas perso­nas, y ello hizo en años anteriores que tuviera que salir de entre nos­otros. Pero su valía y honradez han quedado bien patentes […]

La Masonería en Guadalajara

la masoneria en Guadalajara

Si no hubiera ocurrido la pesadilla en la que aún estamos todos metidos, hoy estaría abierta en la Concordia la Feria del Libro de Primavera de Guadalajara 2020, la gran fiesta del libro, en la que –entre otras muchas actividades– estaba programada la presentación de un libro interesantísimo sobre la historia de Guadalajara. El que Julio Martínez García ha dedicado a la Masonería en nuestra provincia. Uno de los temas que desde hace más de dos siglos se arrastra por los libros de historia, por las tertulias, conversaciones en voz baja, y elucubraciones de muchos, es la Masonería, que sería difícil de explicar aunque todos sabemos de qué se trata. Nacida al calor de las ideas de igualdad y libertad social que en Francia estallan con la Revolución, por todo el mundo a partir de la Galia se instauran sociedades (siempre llamadas secretas) de gentes que, con muy buena voluntad, pretendían implantar ideas y actitudes de bondad, solidaridad, trabajo, honestidad y todo ello en un espíritu de colaboración entre los miembros del grupo, que, en todo caso, debía ser reducido, con miembros selectos, y por lo tanto con cierto secretismo frente al común de la sociedad. Todo ello lo explica, con mucho más detalle, Julio Martínez García en su interesante libro sobre la masonería, que además dedica la máxima atención a lo que viene a ocurrir en la provincia de Guadalajara en el transcurso de esos dos siglos largos. En el siglo XIX Por resumir un poco, conviene decir que en Guadalajara, como en toda España, la masonería conoce un resurgimiento a partir de la Revolución “Gloriosa” de septiembre de 1868. Nacida y crecida por toda Europa (Inglaterra y Francia esencialmente) desde la Ilustración, es desde diversas grandes logias nacionales que se da consistencia a otras locales. Y así en el libro nos recuerda Martínez que el Gran Oriente de España dio espaldarazo a la Logia Caracense nº 224, de Guadalajara capital, y a la Amor Fraternal nº 56 de Alcocer. Que el Gran Oriente Nacional de España avaló la creación de la Unión Universal nº 266 en Cifuentes, la “Idea 66” en Atienza, y “El Deber 33” más “La Joaquina 53” en la capital. Y todavía el Gran Oriente Español soportó la creación en Torija de la “Caracense 197” y del “Triángulo de Luz de la Sierra nº 2” en Checa. Es una época en la que aparecen, junto […]

La Cabeza del Cid, sobre Hinojosa

He conocido estos días la publicación del estudio que en su día hicieron los arqueólogos María Luisa Cerdeño y Emilio Gamo en el alto de “La Cabeza del Cid” en Hinojosa, y que fue publicado en el volumen 27 (1) de Complutum, en las páginas 169-184, en 2016, bajo el título de “Estudio preliminar del campamento romano de La Cabeza del Cid en Hinojosa”. Como todo lo relacionado con la arqueología y la historia antigua de nuestra tierra, solo ha tenido repercusión en la media docena de personas atentas e interesadas en estos temas. Pero creo que la cuestión tiene mayor dimensión. Por eso la comento aquí. Hace ya unos cuantos años, en compañía de algunos amigos molineses, subí al cerro de la Cabeza del Cid (yo entonces creía que lo llamaban “el Cabezo del Cid”, pero viene a ser lo mismo). Sabíamos que el lugar, en una orgullosa meseta que se alza cien metros por encima del altiplano molinés del Campo, había tenido habitación primitiva. La estructura del cerro lo pregonaba abiertamente: en ese alto (del que en su costado suroccidental mana la “Fuente del Cid”) se colocaron los celtíberos como uno de sus bastiones principales. Un fuerte oppidum dio cobijo a una amplia población de agricultores y guerreros, desde el siglo VI antes de Cristo. Y su allí estaba el castro, en lo alto, la necrópolis no andaría lejos. Todavía no se ha hallado, pero debe estar cerca. Desde hace siglos se sabe que en la meseta había muchas piezas de gran interés arqueológico. Hoy los arqueólogos investigadores han encontrado ya muy poco. Lo realmente valioso se lo han ido llevando curiosos y aficionados, desde hace siglos. Como ejemplo (y estas frases ya las he utilizado anteriormente en algún otro escrito) cabe reproducir lo que don Diego Sánchez de Portocarrero, regidor e historiador molinés a comienzos del siglo XVII, escribió en su “Historia del Señorío de Molina”: “Se descubren (en el término de Hinojosa) cada día notables antiguallasdel tiempo de romanos u aún más antiguas, monedas y otros rastros, más frecuentes que en otros puntosde esta provincia. Del mismo Cid es notable memoria el cerro en cuya falda está este pueblo y se llama hoy Cabeza del Cid, con tradición constante de que estuvo allí fortificado largo tiempo contra Labros, a quien sojuzga esta eminencia, que es áspera y enriscada por todas partes, formando arriba planos grandes, bastante para un moderado trozo de ejército, donde hay señas de cerca, y algunos creen muralla, y más parece trincheras con cava, formadas de piedra, tierra y fagina, que ciñe casi todo el plano donde debiófortificarse por algún tiempo el Cid […]

Libros, romances, el Arcipreste…

Ayer, 23 de abril, hubiéramos celebrado el Día del Libro si el Estado de Alarma no nos hubiera obligado a muchos a quedarnos encerrados en nuestros domicilios. Pero esa obligada retirada física nos ha ayudado también a tener más proximidad con los libros, esos adornos que con diversos colores, lomos dignos y susurradas historias, nos esperan dóciles (algunos, desde hace años!!!) para ser leídos. El Día del Libro, el 23 de abril, que conmemora el fallecimiento del Príncipe de los Ingenios, el alcalaíno Miguel de Cervantes, que en su breve mansión madrileña abandonó el mundo un día antes, del año 1616, ha supuesto siempre una fiesta de encuentros y sorpresas, de tener en las manos un libro, de abrirlo, de leerlo… La fiesta que en Barcelona se celebra en torno a ello, a Sant Jordi, y a las rosas que unos a otras se regalan los barceloneses, es como un eje colorista, ramblero y, sobre todo, económico, que este año va a quedarse atónito y en silencio, porque sigue estando prohibido salir a la calle sin una urgencia explicable. En esta ocasión, y desde hace mucho, se ha dado en reunirse la gente de la cultura en espacios más o menos solemnes, a leer libros clásicos, especialmente el Quijote, y repasar sus ocurrencias y altas calidades, uno a una, para honrar al genio, para paladear sus palabras. Ha habido años en que he participado en lecturas comunes de esta manera, se ha hecho en Bibliotecas, y especialmente, guardo el entrañable recuerdo de haber participado en una lectura comunitaria de “El Libro de Buen Amor” en la villa de Hita, en el espacio abierto de las ruinas de su antigua iglesia de San Pedro, bien abrigados mientras las nubes pasaban deprisa y aguanosas en el entorno del cerro. Este año, el Ayuntamiento ha llevado a cabo otra graciosa iniciativa, que aplaudo y a la que me he sumado contento: crear una sesión virtual con las lecturas que numerosas personas han elegido y grabadas digitalmente han enviado al Ayuntamiento alcarreño para ser proyectadas en redes sociales. Bien por Hita y su Ayuntamiento, que han sido capaces de sortear la suerte y ponerle cara y sonido a este “Día del Libro 2020”. El Arcipreste de Hita y su Libro de Buen Amor Una de las andanzas más sonoras de nuestro idioma, es sin duda ese “Libro de Buen Amor” o recopilación de historias, […]