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Nueva Alcarria

Diario “Nueva Alcarria” de Guadalajara, fundado en 1939. El autor ha escrito un artículo semanal en el número de los viernes, desde 1969.

Antonio Barbero, el dibujante de ABC

La semana pasada se inauguró, y va a estar abierta dos meses en las salas del Museo “Francisco Sobrino” en el antiguo Matadero, una exposición que viene a revelar la obra y capacidades de un personaje alcarreño al que en poco se tuvo, -en nada, mejor dicho- durante un siglo. Ahora gracias a las investigaciones de Pedro Pradillo y Felipe Hernández Cava, se han recuperado memorias de su vida y, sobre todo, obras debidas a su ingenio. Es muy saludable que una ciudad recuerde a sus hijos notables. Todos los habitantes de una ciudad son importantes, porque son los glóbulos rojos de sus arterias, que le inyectan oxígeno y alegría a sus calles, pero hay algunos que le han puesto mayor mérito, y han dejado una huella, por esas calles/plazas, o por las memorias escritas y recordadas, de la ciudad. Uno de esos personajes fue Antonio Barbero Núñez, que nació en Guadalajara, en 1889, y murió en Madrid en 1962, tras llevar una vida de incertidumbres primero, de expectativas y proyectos después, de miedos y u peligros finalmente, aunque a todo se sobrepuso y fue capaz de dejar una huella. Que ahora se rescata y nos enseñan. Por dos cosas fundamentalmente destacó Antonio Barbero, ambas incluidas en el mundo del periodismo y la información: por ser uno de los primeros “críticos de cine” que hubo en España, y por ser un estupendo ilustrador.   En el mundo de la cinematografía, se metió a través del empresario Sagarra, quien a través de la “Gran Empresa Sagarra” levantó en Madrid el Real Cinema, el Príncipe Alfonso y el cinema España, santuarios de la proyección pública. Para él se puso Barbero a hacer carteles de películas. Tiempos después, nuestro personaje alcanzó a crear la revista “La pantalla” (Semanario español de Cinematografía) apareciendo como el mejor crítico de cine del momento. A través de esa perspectiva cinematográfica, entra a formar parte de la redacción de “Blanco y Negro”, “ABC” y “Campeón” cabeceras de Prensa Española, donde ya quedaría adscrito, incluso en el “ABC Republicano” que se crea en julio de 1936, cuando el gobierno del Frente Popular expropia el periódico a los Luca de Tena y se lo entrega como órgano de expresión al partido “Unión Republicana”. En él siguió Barbero colaborando a diario, dibujando, haciendo cabeceras, crítica de cine, etc. Y tras abril de 1939, por ello le vendría una depuración, un severo […]

En el 475 aniversario del nacimiento de fray José de Sigüenza

Un nuevo aniversario cultural contemplamos en Guadalajara, concretamente el 475 aniversario de uno de los mejores escritores del Siglo de Oro español. Y que fue nacido en nuestra tierra, concretamente en Sigüenza, con una peripecia vital de película, y unos resultados espectaculares: de una familia marginal, al estrellato filipino. Interesantísima es esta figura, y una de las más destacadas que en nuestra provincia de Guadalajara vio la luz a lo largo de los siglos. Como en una definición de urgencia, podría decirse de él que fue religioso jerónimo, historiador y poeta, desarrollando su actividad en la segunda mitad del siglo XVI, en plena Edad de Oro hispana. Se conoce con certeza también el lugar y fecha de su nacimiento: Sigüenza, 1544. Esa es la razón de que, cuando años después entró en la Orden religiosa de San Jerónimo, tomara por apellido el de su ciudad natal, como era costumbre entre los frailes de la misma. Fue su padre un clérigo seguntino, sochantre de la catedral, llamado Asensio Martínez. Su madre tuvo una vida irregular: se llamó Francisca de Espinosa, nacida en Espinosa de los Monteros (Burgos) habiendo estado primeramente casada con un tal de Franca, de quien tuvo dos hijos: Juan de Franca, capitán en Flandes, y Pedro de Franca, clérigo en Sigüenza. Tras quedar viuda, tuvo otros dos hijos naturales: Isabel Fernandez y Librada Hernandez, y, finalmente, de su unión con el sochantre nacieron José (el escritor jerónimo que nos ocupa) y Matea de Espinosa, que casó con Jerónimo de Franco, joyero, vecino de Sigüenza. Así pues, el nombre secular del fraile jerónimo sería el de José Martínez Espinosa. En su ciudad natal trazó sus primeros caminos en las letras: aprendió a leer y escribir, estudió gramática y canto; fueron sus profesores el maestro Torrijos y el licenciado Velasco en Gramática, y el maestro Chacón en canto. El año 1561 comenzó sus estudios en la Facultad de Artes de la Universidad de Sigüenza, obteniendo en 1563 el grado de bachiller en Artes. Inmediatamente inició sus estudios de Teología en el mismo centro, y al terminarlos, con 22 años, solicitó el hábito jerónimo. Un tiempo antes, en esa juventud decidida de los 21 años, marchó con un compañero suyo, seguntino también, Antón Mayor, a Valencia y Játiva, con pretensión de embarcarse en la expedición de socorro a la isla de Malta, cercada por los turcos. Falló su intento, sufrió una […]

Bajo las bóvedas de la Colegiata de Pastrana

En una intención divulgadora, cuando los ejes principales del conocimiento de un edificio ya están bien medidos, me aplico hoy a contar a mis lectores los diversos límites que un edificio solemne y antiguo de la Alcarria tiene y ofrece: en la Colegiata de Pastrana están como aglomerados personajes y piezas, solemnidades y costumbres. Debe saberse, por todos, cuánto de grande contiene este edificio, y las razones por las que conviene ir a visitarlo. El monumento de orden religioso más relevante de Pastrana es su iglesia parroquial, dedicada a la Asunción de la Virgen María, y que se conoce tradicionalmente por la Colegiata, pues durante varios siglos tuvo esa categoría canónica, al ser sede de un Cabildo de clérigos, un collegiumde sacerdotes que fue instituido por el duque don Ruy Gómez de Silva para que de ese modo se tuvieran más solemnes funciones religiosas y, al modo de una catedral de segunda categoría, su villa ducal alcanzara también en lo religioso un alto grado de notabilidad. El grandioso edificio ha sido construido en diversas etapas, recibiendo reformas. En su origen, en el siglo XIV, fue construido como iglesia parroquial de la villa calatrava, a media cuesta en la que asentaba el pueblo frente al edificio sede del Concejo (lo que hoy es remozado Ayuntamiento). Recibió añadidos y detalles, como la portada norte, hoy la principal de entrada, que fue construida en estilo gótico de finales del siglo XV, y finalmente la gran ampliación de las naves y el crucero en la primera mitad del siglo XVII, promovidas por el arzobispo González de Mendoza. Todavía vio nuevas reformas y transformaciones, llegando hasta nosotros como un abigarrado conjunto de estilos, en una estructura total que se hace, al menos a primera vista, difícil de comprender y apreciar. El coro actual, al comedio de la nave central, es la esencia de la primitiva iglesia de transición, conservando hermosos capiteles medievales. Pero el aspecto que hoy vemos procede de la gran reforma y ampliación que en 1625 se inició por mandado del arzobispo de Granada, obispo de Sigüenza y otras grandezas, don Pedro González de Mendoza, hijo de los primeros duques de Pastrana don Ruy Gómez de Silva y doña Ana de Mendoza y de la Cerda, que quiso hacer un gran regalo a su villa natal, encargando el proyecto a fray Alberto de la Madre de Dios, excelente arquitecto carmelitano, a la sazón […]

Nueva guía de los castillos

Siempre de actualidad, los elementos capitales del patrimonio provincial pudieran ser sus castillos, los edificios que dieron nombre a la nación que ocupamos. Y tras varios estudios, libros y conferencias analizándolos, llega ahora una guía muy especial, la poética, de la mano de un escritor emblemático, Juan Pablo Mañueco, que aquí de nuevo nos señala su maestría en la palabra. No hace muchos días que ha aparecido este que puede ser libro revelador y de cabecera. “Una guía poética y alentadora” como dice el subtítulo de la obra, que se enmarca en la Colección de “Tierra de Guadalajara” de la que hace ya el número 107. Un libro que empezó como un ensayo de poemas para cantar ruinas, y ha acabado en una completa guía de los castillos guadalajareños, con fotos, descripciones, formas de llegar a ellos y poemas que los pintan y ensalzan. Intenta clasificarlos por orden alfabético, pero no llega a cumplirse del todo el objetivo, pues hay castillos que llevan dos y hasta tres nombres. El primero es Anguix, y el último se pone como siempre el de Zorita, en el confín de la provincia y del abecedario. Por entremedias, van surgiendo el castillo de Vállaga en Illana (al que dedica Mañueco un largo romance al uso clásico) y la atalaya mimetizada de Inesque, entre Pálmaces de Jadraque y Angón. Algunos suenan raros, y otros son elocuentes y archiconocidos. Así Atienza, Molina de los Caballeros y Sigüenza. No falta el real alcázar de Guadalajara, ni la recuperada fortaleza de Guijosa, a la que se añade el Castilviejo que la vigila y la Cava de Luzón, como viejos castillos celtibéricos. Un libro ameno y sorprendente, un libro que trata de hacer, como todos los libros, amable y cercana la realidad que no vemos porque no nos pilla en el camino de la oficina o el taller, y aún más lejos del camino a la discoteca o el instituto. Ahí están los templos de valor recuperados, como el castillo de Cifuentes, que se restaura estos días, y los sufridos alcázares que han derribado, en nuestros días, la mala intención aliada con el pasotismo oficial, como el castillo calatravo del Cuadrón, en Auñón. Para todos ellos desgrana Mañueco su meditada oración versificada. La mayoría son sonetos, aunque se escapan romances, alguna otra estrofa mayor, y estrambotes de propina. De entre todos destacan, a mi gusto, tres, que lo son en […]

Juan Bautista Maino, gloria de la Alcarria

No hace muchas semanas que a instancias del Colegio de Médicos de Guadalajara preparé una conferencia que, con motivo del bicentenario del Museo Nacional del Prado, trataba de recordar las relaciones que con esa pinacoteca tiene la tierra de Guadalajara: por autores, o por obras. Parece ser que gustó y yo, -es lo que importa- disfruté preparándola, dándola y aprendiendo algunas cosas nuevas. De entre ellas, el recuerdo de un gran artista alcarreño que hoy evoco, Juan Bautista Maino. Nació Maíno en Pastrana, en 1581. Eran sus padres Juan Bautista Maíno, milanés, de Pavía, y Ana de Figueredo, portuguesa, de Lisboa. Su padre llegó a la villa alcarreña atraído por las ventajas y encargos que por entonces hacía el duque don Ruy Gómez de Silva, quien necesitaba no solo artistas, sino también mercaderes que supieran distribuir los productos de sus recién instaladas fábricas de sedas, de tapices y de pasamanerías, formando con ellos una especie de “corte comercial” que dio mayor lustre aún a la cortesanía aristocrático que se estaba formando en el entorno de su gran palacio ducal. Juan Bautista, aún muy joven, fue enviado por su padre a Italia, y allí, rodeado de familiares y amigos, pudo formarse en lo que le gustaba: la pintura. Se educó en las escuelas de Anibal Carracci y Guido Reni, adquiriendo pronto toda la técnica de los clásicos, y consiguiendo una personalidad muy concreta dentro del llamado caravaggismo luminosoque a principios del siglo XVII tuvo cierto auge. De Caravaggio tiene, indudablemente, muchas influencias, y también de El Greco. La huella del caravaggismo es incuestionable en su pintura, si bien Maíno se decantó por un naturalismo de sombras atemperadas, luces claras y transparentes e intenso cromatismo en la senda de Orazio Gentileschi y Carlo Saraceni. Fue luego, vuelto a España, hombre de la Corte: profesor del príncipe Felipe, cuando alcanzó el trono con el nombre de Felipe IV, recibiendo toda la confianza real. En ese ambiente se movió, aunque en 1613 tomó el hábito de la Orden de los Dominicos en el convento de San Pedro Mártir de Toledo. Una súbita conversión, llevada quizás por la admiración que la vida de esos hombres virtuosos le propuso, pues el año anterior había pintado, de encargo, el gran retablo de la iglesia de ese convento, añadiendo luego otra buena porción de pinturas al fresco en el mismo. De la obra conocida y conservada del pastranero […]