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Objetivo: «Planeta Mendoza»

Este próximo lunes, 6 de mayo, en la sala de Actividades Múltiples del Centro Cultural “San José” de la Excmª Diputación Provincial, y a las 8 de la tarde, vamos a tener ocasión de asistir a la presentación de un nuevo libro, que supone la llegada de un planeta, de un universo aún, de un verdadero diccionario, quizás de una enciclopedia entera, de una biblioteca inmensa, de datos, nombres y anécdotas. Porque llega el “Planeta Mendoza”. Decir Mendoza, en Guadalajara, es abrir la primera página de un gran libro de historia. De una fuente por la que mana un agua abundante, limpia y nutriente. De un espectáculo de espadas, gualdrapas, ceremonias, sonoros palacios y virreyes, de heroínas y beatos, de cardenales y fiestas. Los Mendoza son una saga numerosa, prolija y extendida casi universalmente, que nació en los altos llanos alaveses, y cuajó en la seca tierra de la Alcarria. Expandiendo personas, e intereses, por toda la península ibérica, y aún dejando su huella al otro lado del Océano. Decir Mendoza, en Guadalajara, es explicar el origen de su mejor palacio, de varios otros monumentos, de iglesias, monasterios y horizontes de fiestas y hazañas. Es recordar a los grandes, los fundadores de un linaje que brilla: el marqués de Santillana, el primer duque del Infantado, el gran Cardenal Pedro González, el adelantado de Cazorla y el primer conde de Tendilla; de los príncipes de Mélito, marqueses de Mondéjar, vizcondes de Torija, señores de Galve, Duques de Pastrana, marqueses de Cañete y de Priego, señores de Almazán, “medinacelis y condestables”, y un largo etcétera. En todos y en cada uno de ellos se concretan páginas de la historia de Guadalajara. Por decir algunas, la construcción del palacio que hoy preside la plaza de España en Guadalajara, el palacio ducal, obra del bretón Juan Guas; el empeño de llevar adelante y con rapidez la catedral de Sigüenza, en la que don Pedro González se compromete, con bóvedas, escudos, coros y predicatorios; la erección del palacio renacentista de Jadraque, en lo alto del cerro donde hoy solo sobreviven los muros en forma de castillo; el monasterio de Sopetrán, monumento al abandono y a la dejadez; el palacio de Cogolludo, joya de una gran corona del humanismo renacentista; el monasterio de Lupiana, aupado de los Mendoza capitalinos, y de los Pecha, más el castillo de Beleña, el Ayuntamiento de Tamajón, las ruinas salvadas del […]

Un parque para Monje Ciruelo

Hoy miércoles 1 de mayo (2019) he tenido la suerte de asistir al homenaje que la Ciudad de Guadalajara ha tributado a Luis Monje Ciruelo. En un precioso día de sol, de flores y pájaros, ha consistido en la dedicación, mediante unas palabras y una placa grande, de un Parque de la zona de “La Chopera” a “Luis Monje Ciruelo”. Todo un detalle del consistorio capitalino, de su alcalde, el doctor Antonio Román Jasanada, quien personalmente ha explicado las razones de esta decisión. Está muy bien, creo, que los Ayuntamientos hagan homenaje, aunque sea de esta forma tan sencilla y humana (tan barata, además) a las personas que han tenido una actividad determinante en esa ciudad, y la hayan conformado en lo que es a través de su trayectoria vital. Es el caso de Luis Monje Ciruelo, quien ostenta un récord, asombroso y único en el mundo: lleva 80 años escribiendo artículos, informaciones, y opiniones, en el mismo periódico, desde que dicho periódico (“Nueva Alcarria”) se fundó. Ambas cosas (la fundación del periódico, y el inicio de sus escritos en sus páginas) se remontan a 1939. Es muy fácil hacer un homenaje escrito a Luis Monje: porque se dedicó con honradez y profesionalidad de periodista a narrar lo que acontecía en su entorno, y de ese modo ha sido testigo, activo, de los cambios que Guadalajara, la ciudad y la provincia, han experimentado en los últimos 80 años. Además de la prensa local (llegó a fundar una revista “Badiel” que solo duró 3 números) escribió en la nacional, dejando muy a menudo mensajes de Guadalajara en ABC, La Vanguardia y resto de cabeceras nacionales. Ese papel de “periodista local”, de cronista del día a día de una ciudad y una provincia, tiene más mérito que hacerlo en general de un país, de una comunidad o institución más amplia. Porque se está limitado, se juega entre intereses pequeños y cercanos, te cruzas a diario con personas a las que un día das un diez y otras le pones un cero…  porque la vida es así, cambiante y brusca. Monje estaba (y sigue estando, que es lo más grande) en las aceras de esta ciudad, contando lo que ve, opinando sobre lo que sabe y le cuentan. Al acto han asistido la familia de Monje al completo, muchos de los amigos que aún le quedan vivos, y otros muchos que siendo más […]

La Alcarria y el Libro

  Hoy es un buen día para hablar de un libro, que acaba de ser presentado, y que está siendo uno de los más solicitados en este “Día del Libro” en la primavera de Guadalajara, que está llenando las aceras de nuestra ciudad de publicaciones. Un libro que lleva en su título la definición de sí mismo, escrito por Francisco García Marquina, y titulado “La Alcarria: el libro”. Este fin de semana, sin duda, va a estar dedicado a los libros, a los que desde aquí saludo como amigos entrañables. Nadie mejor que el propio García Marquina, -que ha conquistado ya cátedra de escritor y docente en nuestra tierra, tras duras oposiciones ante el pasotismo imperante- para saber cuales son los méritos de aquel libro, el “Viaje a la Alcarria”, que en 1946 escribiera Camilo José Cela, y un año después lo publicara, llegando a alcanzar una tirada que hoy ya supera (en muy diversas lenguas del mundo) los once millones de ejemplares. Dice don Paco que sin una campaña de promoción comercial (del libro y del autor) como ahora se llevan, cuando se intenta vender un libro, el “Viaje a la Alcarria” ha conseguido ponerse en la cima, y estar (para seguir estando) entre los escasos cinco títulos en lengua española más leídos en el mundo. Y nos enumera las cuatro razones en las que se ha sustentado ese éxito: 1ª porque trata de un viaje “que es el espejo del devenir humano, y esa es la trama de la mayoría de los libros fundacionales de la humanidad”. 2ª porque su “tono arcaico, naturalista, inocente y elegíaco” evoca el ancestral impulso que todos tenemos hacia el tiempo de la infancia y del paraíso perdido de nuestras inocencias. 3ª porque la obra entera transmite una sensación de colores vivos, de aromas ciertos, de voces concretas, en un festival de sensorialidad que nos engancha. Y 4ª y como remate, “porque está escrito con una belleza concisa y de aparente sencillez que realmente es fruto de mucha sabiduría”. La obra de García Marquina se basa en un artículo suyo que publicó, hace más de veinte años, en la revista “El Extramundi y los Papeles de Iria Flavia”, con el título de “La sabiduría de un libro sencillísimo” y que aquí amplía y considera con mucha mayor precisión, y también-añado- con el acopio de nuevos saberes adquiridos en estos últimos decenios.   En […]

En el tercer centenario de la Real Fábrica de Paños de Guadalajara

Se cumplen ahora los tres siglos justos desde que el rey Felipe V, de la dinastía Borbón, fundara y diera un impulso extraordinario a la que sería primera gran fábrica real de paños de la nación. Como estas cosas no suelen ser consideradas apenas por los poderes decisorios e impulsores de la vida cultural ciudadana, al menos que vayan estas líneas en recuerdo de aquel gran centro fabril, eje de un desarrollo que fue, en su día, muy potente. Muy diversas fueron las circunstancias que propiciaron este acontecimiento. Dos concretamente están en la raíz del asunto: la destrucción de la ciudad y el padecimiento de sus habitantes durante la Guerra de Sucesión (1701-1713) y el apoyo que la ciudadanía arriacense había dado al partido ganador, el del rey Felipe [V] de Borbón, quien para demostrar el aprecio que esta importante ciudad de su nuevo reino le suponía, decidió celebrar sus bodas con Isabel de Farnesio en el mejor palacio de la ciudad, en el que era propiedad de los Mendoza duques del Infantado. El Concejo elevó al Rey sus razonadas peticiones de ayuda, fundamentalmente dirigidas a la condonación de sus deudas fiscales, y a la rebaja drástica de los impuestos durante los siguientes 10 años. Además de acceder a ello, el Rey pensó en favorecer más especialmente a esta ciudad, también avalada por los Mendoza ante su trono. Y así fue que se decidió la creación de esa gran fábrica de paños que para el abastecimiento de la administración estatal, y para la ciudadanía en general, se estaba necesitando. Puso a su frente, a través del favorito cardenal Alberoni, al barón Juan Guillermo de Ripperdá, un holandés con gran don de gentes y que alcanzó en esos años la categoría de “favorito” de la reina Isabel de Farnesio. Durante unos pocos años, (entre 1715 y 1726) Ripperdá controló las finanzas y la maquinaria del Estado borbónico, siendo primero Secretario de Estado. Aunque la Real Fábrica de Paños se estableció, en un principio, en 1717, en Aceca (Toledo), lo mal dispuesto de sus instalaciones hizo que se decidiera por contar con Guadalajara para su establecimiento real, cosa que ocurrió en 1719. Entonces llegaron los 50 operarios (con sus familias, y con sus telares) procedentes de Leiden, una ciudad holandesa muy cercana a Amsterdam. De entonces es la llegada a Guadalajara de las familias Fluiters, Vandelmer, y German, entre otras). El movimiento […]

Molina: piedras que hablan

Tiene el Señorío de Molina, comarca y territorio histórico, un denso pasado, cuajado de caminos, de aventuras ganaderas, de encuentros guerreros, de solemnes entradas y aparatosos edificios que daban idea de lo grandioso de la economía de sus dueños. Señales y aspavientos: pairones y casonas, eso es de lo que trato en estas líneas. Rescatando memorias, animando a que las conozcáis. Los pairones molineses He viajado mucho por Molina. He recorrido sus caminos (los de asfalto, y los de tierra sencilla) y he charlado con la gente con la que me he encontrado en ellos. Hace muchos años (en 1973 aproximadamente), hice un viaje a pie por los rayanos, por Milmarcos, Fuentelsaz, por Setiles y Alustante… y me fui encontrando en todas partes gente y pairones. Hoy solo quedan los segundos, porque los primeros, la gente, parece que ha desaparecido. Molina se está quedando desierta. ¿Y qué son los pairones molineses? El tío Domingo, de Setiles, me decía para qué servían: son como faros en medio de la llanura nevada. En invierno, cuando el frío es intenso y la nieve cubre por completo el paisaje, solamente quedan de referencia los pairones, que marcan los cruces de caminos. Y si se le pone una vela encendida a las Benditas Ánimas del Purgatorio, a las que la mayoría están dedicados, por la noche parecen brillar en la distancia, como pequeños faros… Servían para otra cosa, más sutil y administrativa. Servían para marcar los límites de los municipios, para decir al caminante (durante siglos la gente fue, a pie, o en caballería, por los caminos de uno a otro pueblo) que salía de Cillas y entraba en Tortuera. O que llegaba a Tordesilos si había salido de Alustante. Eran estos «hitos» o «pairones«, como auténticos «altares de camino«, esbeltos y completamente tallados en piedra o reciamente construidos con ladrillo, surgiendo en los cruces de caminos, en los límites de los términos municipales, en lo alto de las colinas, junto a ermitas y pozos, o simplemente en medio de los campos de labor. Se suelen rematar estas columnas pétreas, de pequeñas cruces de hierro forjado, o con hornacinas en las que aparecen azulejos con la imagen de San Roque, San Antón o las Ánimas del Purgatorio. El hecho de que siempre se pongan en cruces de cami­nos, a la vera de sendas o en el cambio de términos municipales, añadiendo la petición que sus […]