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350 años son los que llevan los Tapices en Pastrana

Fue el año 1667 cuando arribaron a Pastrana, y para siempre quedaron, los seis grandes tapices flamencos que hoy son orgullo de la población, y admiración generalizada de cuantos la visitan. Justo es que en Pastrana se conmemore esta fecha, y se trate de dar aún más visibilidad y fama a esta maravilla del arte que su iglesia colegiata atesora y muestra. Noticia de unos viajes Sin entrar en los detalles de la historia de estos paños o “tapices de Pastrana”, sí que puedo decir que estuvieron, tras su fabricación en Flandes, al menos en dos sitios, unánimemente conocidos y aplaudidos. El primer lugar fue el palacio de los duques del Infantado, en Guadalajara, y el segundo, y definitivo, esta iglesia Colegiata de Pastrana donde hoy los admiramos. La llegada a Guadalajara sigue sin estar aclarada, aunque existen un par de teorías acerca de ella. La segunda, está incluso documentada: el paso de Guadalajara a Pastrana ocurrió con motivo de la boda efectuada entre la octava duquesa del Infantado, doña Catalina Gómez de Sandoval y Mendoza, y el cuarto duque de Pastrana don Rodrigo de Silva y Mendoza, verificado en 1630. Años adelante, y por las peticiones recibidas del cabildo de clérigos de la iglesia colegial, de la que eran patrones, además de por el poco aprecio que ya desde hacía años venían manifestando estos señores por sus tapicerías más señaladas, el duque de Pastrana decidió entregar a dicha iglesia los seis tapices en que se contenía la batalla de Tánger, como entonces le decían, para que se colgaran de los muros del templo, y para que allí se dejaran a “su” disposición, sin que quedara muy clara de quien era esa disposición: si de los duques de Pastrana, o de la iglesia colegial de dicha villa. El caso es que desde 1667 permanecieron estos paños custodiados en el templo mayor pastranero, variando de localización a lo largo de los años, saliendo a las calles del pueblo con motivo de la fiesta del Corpus Christi o de otras celebraciones públicas, e incluso llevándolos a otros templos españoles con motivo de grandes fiestas religiosas. Antes habían salido, en época de la República, para ser restaurados en Madrid, quedando en el Museo del Prado, yendo luego a Ginebra y volviendo a Valencia (trasiegos de la Guerra Civil…) y en un tris estuvo la cosa de que se quedaran para siempre en los […]

Andrés Alcázar, médico cirujano

Estos días podrían ser los que conmemoraran el quinto centenario del nacimiento en Guadalajara de uno de los peioneros de la neurocirugía española. Andrés Alcázar, quien llegó a ser catedrático de Medicina en Salamanca, y admirado cirujano, nació en la ciudad del Henares. No sabemos con exactitud cuando fue, pero barruntamos que muy cerca del 1517. Unos antecedentes Ahora que sale el tema, recupero un texto que publiqué en la “Gran Enciclopedia de Castilla-La Mancha” en 1982, y que trataba de dar a conocer a este científico arriacense. Decía así de Andrés Alcázar: Médico y cirujano, catedrático de Medicina. Nació en Guadalajara, y debió hacerlo en los primeros años del siglo XVI. Fue profesor de Cirugía en la Universidad de Salamanca, en su Facultad de Medicina. Consta documentalmente que ejerció este cargo de 1573 a 1578. Ejerció también su profesión en Avila y Segovia, muriendo ya viejo en Salamanca. Fue un innovador de la cirugía hispana del siglo XVI, exponiendo con precisión un aparato para la extracción del pus de la cavidad torácica. Su máxima obra son Los seis libros de Cirugía, impresos en un sólo y magnífico tomo en Salamanca, en el año 1575, cuando gozaba del máximo prestigio de la ciudad del saber. Andrés Alcázar figura, con toda justicia, en los primeros puestos de la ciencia quirúrgica española del Renacimiento.  El neurocirujano Andrés Alcázar Alcarreño que debiera serlo de honor, es Andrés Alcázar, que nació en nuestra ciudad, en los primeros años del siglos XVI, y murió en Salamanca en 1584.
Fue Andrés Alcázar médico antes que nada, y cirujano de forma añadida, inventor además de geniales instrumentos para realizar lo que sabemos que de vez en cuando hacía: operaciones quirúrgicas para tratar de curar enfermedades relacionadas con la cabeza, con el cráneo, especialmente las graves heridas recibidas por accidente en esta parte del cuerpo. Alcarreño declarado No quiso ocultar el lugar de su nacimiento Andrés Alcázar. Y por declararlo solemnemente, en la portada de su más famoso libro lo puso en letras grandes. Además, en el contexto del mismo explicó algún detalle más. Y así refiere que en su ciudad natal estudió la ciencia de curar con su maestro Antonio. Respecto a esto añade: siendo joven y estando pasando la práctica en Guadalajara, mi pueblo, con mi suegro y maestro Antonio…, siendo la opinión de algunos ilustres historiadores que este fuera Antonio Aguilera, un conocido y famoso, también […]

Puentes y fuentes de Guadalajara

El pasado día 8, y como un acto más de la programación que la Asociación de Amigos de la Biblioteca Pública Provincial ofrece durante el curso, que este año va dedicada muy especialmente, bajo el título “El río que nos une”, a tratar el tema del agua y los ríos en nuestra provincia, tuve el placer de pronunciar una conferencia sobre el tema que encabeza estas líneas. Muchas imágenes proyectadas, y muchos nombres relativos al agua, a sus cursos y sus realidades. El tesoro de Guadalajara Inicié mi intervención con una más que obligada alusión a la riqueza de nuestra tierra, que como todos saben es el agua. Aquí no hay grandes emporios industriales, financieros ni productivos, por lo que nuestra población, que va menguando, tiene escasas oportunidades de progresar. Sin embargo, Guadalajara es una de las provincias españolas que tienen en nómina una de las riquezas naturales del planeta, en la actualidad y mucho más en el futuro. Tenemos una verdadera mina, grandiosa, inagotable: tenemos agua. ¿Y qué hacemos con ese agua? ¿Utilizarla en beneficio de los habitantes de Guadalajara? En absoluto: la regalamos, se la ofrecemos a otros, teóricamente “a quienes más la necesitan”, aunque este año por poco se ahogan en Murcia, de tanta agua que les cayó del cielo. Los puentes de Guadalajara Tras esa obligada alusión a nuestra riqueza , pasamos a ver las formas en que por Guadalajara los múltiples cursos de agua se han salvado, desde hace siglos. A través de sus puentes. Y las formas en que ese agua, que mana por cualquier rincón de la tierra, se encauza y ofrece. En forma de fuentes. Los ríos han sido, durante muchos siglos, -cuando la gente se trasladaba de un lugar a otro por el único sistema que cabía esperar, o sea, andando, o sobre caballería,- las auténticas fronteras de los territorios. Mucho más difíciles de salvar que las montañas, que mejor o peor, se escalaban y se atravesaban por caminos siempre firmes. El agua de los ríos, sin embargo, obligó desde hace mucho tiempo a pensar en sistemas, sencillos o complejos, para atravesar sus cauces. De hecho, quienes en la antigüedad se declararon como expertos constructores de puentes, llegaron a ser los ídolos de la sociedad. De ahí que en la católica religión, por ejemplo, a su máxima autoridad le den el calificativo de Sumo Pontífice, esto es, el mejor “hacedor de […]

Isidre Monés retrata Sigüenza

En el libro de reciente aparición “La catedral de Sigüenza” y que me he encargado de firmar después de escribirlo, hay –creo yo- una serie de aportaciones novedosas al conocimiento de este singular edificio provincial. Pero una de ellas, posiblemente de las más relevantes, es la aportación artística que hace en sus páginas el gran dibujante y artista catalán Isidre Monés Pons, quien ofrece tres visiones de la catedral que considero excepcionales. Resumiendo datos sobre Isidre Monés Pons  Ilustrador e historietista, nacido en Barcelona, en 1947, vive en un pueblo, Esparraguera, cercano a Montserrat, rodeado de su familia y entre lápices de colores, acuarelas y rotígrafos… Comenzó como ilustrador, a los 15 años, colaborando en colecciones de cromos. Como historietista trabajó para la editorial estadounidense Warren Publishing, a través de la agencia Selecciones Ilustradas, a principios de la década de 1970, en sus revistas de terror: Creepy, Eerie y Vampirella. A principios de los 80 ilustró gran número de juegos de tablero para Cefa: Imperio Cobra, MisTeRio, Alerta Roja, etc. Dedicándose durante 20 años a ilustrar juegos y puzzles de Educa. Es un prolífico portadista de libros para editoriales como Bruguera. En el mundo del cómic ha aportado muchísimo, con su dinámica capacidad de afrontar cualquier escena. Aportó páginas bélicas y otras de terror, de artístico acabado, para las revistas de la Warren, destacando además como ilustrador publicitario, de libros y discos, y como pintor. Dibujante de agencias, contactó con Miguel Conde, con quien comenzó a realizar ilustraciones para álbumes de cromos (“Historia de la Navegación”, o “La vuelta al mundo con Bimbo”, “El por qué de las cosas”), y tras trabajar con otro par de agencias, decidió continuar su labor por libre, ilustrando cromos para Bruguera (Historia de la velocidad, Zoo color, Todo), para Ruiz Romero editor y para Ediciones Este (Técnica y acción, Mis casitas). Él dice que se inició “en la publicidad y el cómic, porque eran buenos tiempos, Creepy, S.F. Luego todos quisimos ser Moebius y la cosa se acabó, o casi”. Se reconoce deudor de las enseñanzas de Valls, en su Academia/Taller, y puede decirse (eso lo digo yo) que es todo un ejemplo de la voluntad como arma que todo lo puede. Todo lo hacía a mano, con todas las técnicas posibles (lápices, rotuladores, pastel, acuarela, etc.) pudiendo decir que es un auténtico clásico de la ilustración, pues hoy son muy pocos los que, en este campo, no trabajan exclusivamente con ordenador. Al hablar de sus inicios, dificiles, aunque cuando […]

Algunos hitos claves en el Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela

Ocho lugares menos conocidos donde Cela pasó el rato, se fijó en todo, y lo contó con gracia.   1. Taracena Al salir de la ciudad de Guadalajara, Taracena es el primer pueblo que visita C.J.C. en su Viaje a la Alcarria. Hoy Taracena es ya un barrio de la capital, está muy cerca, sus urbanizaciones orientales lo van a engullir dentro de poco. Pero en 1946 era un pueblo con vida propia. La descripción que de Taracena hace C.J.C. es todo un monumento al idioma, a la literatura, al equilibrio: “Taracena es un pueblo de adobes, un pueblo de color gris claro, ceniciento; un pueblo que parece cubierto de polvo, de un polvo finísimo, delicado, como el de los libros que llevan varios años durmiendo en la estantería, sin que nadie los toque, sin que nadie los moleste. El viajero recuerda a Taracena deshabitado. No se ve un alma. Bajo el calor de las cuatro de la tarde, sólo un niño juega, desganadamente, con unos huesos de albaricoque. Un carro de mulas -la larga lanza sobre el suelo- se tuesta en medio de una plazuela. Unas gallinas pican en unos montones de estiércol. Sobre la fachada de una casa, unas camisas muy lavadas, unas camisas tiesas, rígidas, que parecen de cartón, brillan como la nieve”. 2. El Palacio de don Luis Cela llega a la Casa de don Luis, que confunde con el Palacio de Ibarra. Este Palacio se encuentra en realidad más adelante y monte adentro. Pero la culpa no es suya, sino del mapa Michelín que está equivocado, y aquí debe decirse en su descargo. También en la famosa Batalla de Guadalajara en marzo de 1937 que sucedió en estos lugares, los desdeñosos fascistas del Corpo Truppe Volontarie al mando del general Roatta utilizaron un mapa Michelin de carreteras para su operaciones, creyendo que era cartografía suficiente para su marcha triunfal. El Mapa Michelin, que no tiene referencias de desnivel, les hizo creer que Torija y Brihuega eran poblaciones que estaban sobre el llano y a la misma altura. Sólo al llegar a Brihuega comprobaron que se habían metido en un hoyo en donde luego serían hostigados y derrotados por los republicanos. A Cela no podemos culparle de manejar un mapa equivocado, que dice “Ibarra” donde debe decir “don Luis”, pero lo que sí puede atribuírsele es llamar Pino japonés a un frondoso Cedro del Líbano. 3. […]