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octubre 14th, 2022:

Viaje a la Sierra Norte de Guadalajara

castillo de diempures en Cantalojas

Mañana sábado volverá a ser fiesta en la Sierra. Las fiestas serranas no son cualquier cosa. En ellas no hay encierros de toros, ni conciertos de rock, ni se arroja la gente frutas en descomposición o litros de vino malo, como en otras partes. Aquí en la Sierra las fiestas son de madera de roble, olorosas, cantadas, comidas y reídas. Son, sobre todo, fiestas en las que se encuentra la gente, y se animan unos a otros para seguir, simplemente, viviendo en su tierra, en la Sierra. Que ahora es, administrativamente hablando, la Sierra Norte de Guadalajara. Todo un Parque Natural de verdad, y por mérito propio.

Con muchas perspectivas (paisajísticas, claro, y culturales, y humanas sobre todo) se nos abre ante el camino la Sierra de Guadalajara. Mañana va a celebrar de nuevo, en el otoño que empieza, su Fiesta grande en Cantalojas. Espero ver a mis amigos y lectores por aquellas trochas. Por la oscura solidez de sus suelos, bajo el luminoso soplo de las nubes y el cielo que es allí siempre recién inventado.

Por definir de alguna manera aquella zona, y para cuantos aún no han ido a ella, invitarles a que mañana sea ese primer día que les unirá para siempre con ella, y decirles que toda la zona norte de la provincia de Guadalajara es de relieve muy accidentado, con alturas notables, picachos casi inaccesibles, arroyos caudalosos y limpios, y pueblos numerosos y pequeños, en los que parece no haber pasado el tiempo, conservando sus caracteres de peculiar arquitectura y urbanismo, sus tradicionales fiestas, su patrimonio artístico intocado. Estas serranías se alargan desde la Somosierra y sierra de Riaza, y bajan casi hasta el hondo foso del Henares.

Alcanza sus máximas alturas en el cogo­llo de la sierra de Ayllón, Riaza y el Ocejón, sobresaliendo el Pico del Lobo, de 2.262 metros, que sirve de límite a las provincias de Guadalajara y Segovia. En esa zona, de picachos y elevaciones pizarrosas, sin ape­nas vegetación, tienen su origen los ríos Jarama, Sorbe, Bornova y Cañamares, que darán por la derecha en el Henares. Los tramos altos, escarpados y agrestes de estos ríos, son lo que se incluyen plenamente en la comarca y ahora en el Parque Natural. Pueden ser sus capitales Cogo­lludo y Tamajón, desde donde parten carre­teras de acceso a estas zonas de especial interés turístico para montañeros y excur­sionistas. Sigue extendiéndose la comarca por los altos páramos de la sierra de Pela, en las vertientes del Alto Rey, llegando a las tierras de Atienza, que conforman otra subcomarca plenamente identificada, de recursos ganaderos importantes. Los serrijo­nes de Barahona y Horna sirven de límite con Soria, y desde ellos surge el alto Hena­res, que con el nacimiento del Tajuña por tierras de Maranchón van a conformar la llamada Serranía del Ducado, con capital natural en Sigüenza, y que se extiende sobre la meseta que paulatinamente se transfor­mará en Alcarria, en sus límites inconcretos y un tanto arbitrarios, que ponemos lleva­dos de una tradición de siglos entre ambas comarcas. 

Todos los pueblos de la Sierra de Guadalajara están incluidos en ese gran cajón de sastre que para muchos es la sempiterna “eterna desconocida”, la tierra más septentrional de Castilla-La Mancha, una “tierra de nadie” a caballo entre las dos autonomías castellanas actuales, pero en el corazón mismo de la única Castilla, la de siempre.

De muchas formas podemos afrontar su visita y tratar de alcanzar su conocimiento. Para mejor definirla, diremos que hoy la Sierra Norte de Guadalajara es un Parque Natural que engloba precisamente las sierras de Ayllón y Pela, y los espacios denominados Hayedo de Tejera Negra, Macizo del Pico Lobo y Cebollera, el río Pelagallinas y la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz. 

Quizás la imagen que cualquiera se lleva en la retina es la anfractuosidad del entorno, sus sierras y picachos, envueltos en el aroma de la jara, la serenidad de los robles, la alegría de los pinos y el rumor del viento. Así conviene destacar, por ir concretando, que sus mayores alturas son esa sierra de Ayllón que compartimos con Segovia, la de Pela, con Soria, más la Sierra del Alto Rey y la sierra Gorda, en nuestros límites. Sobre el horizonte se alzan el Pico del Lobo, con 2.273 metros, el Cerrón con 2.199 m, el Tres Provincias (al que otros llaman Peña Cebollera) con 2.129, y el Pico Ocejón, aislado y más espectacular, con 2.057 metros.

Paisaje de la Sierra Norte

La gran diversidad geológica de nuestra sierra da lugar a espacios y paisajes que son como sus diversas caras, con colores y texturas siempre cambiantes, modificados a lo largo de los siglos por su clima que ahora es mediterráneo frío, pero que en épocas antiguas pasó por las mismas fases que el Continente Europeo, con una última glaciación hace 15.000 años, en la que el hielo perenne labró muy profundamente sus valles y cañones.

Ese paisaje está formado de roquedales, de bosques densos en los que predomina (hoy en solo un 10% de lo que era hace 100 años) el roble con sus rebollos y quejigos, como un gran familia de plantas de dureza extrema frente al frío clima. Vemos también hayedos, muy escasos en superficie e individuos, encinares sueltos y pinares de pino silvestre, repoblados últimamente. Además las hierbas aromáticas y la jara sobre todo, que impregna el ambiente primaveral de su fuerte olor oleoso.

El complemento a todo ello son los hondos barrancos, los cauces de los ríos que se ahondan con rapidez y brusquedad, y crean los pasos de ríos como el Sorbe, el Jaramilla, el Jarama, y el Bornova especialmente, que en sus tramos altos van corriendo entre montes pelados y derrumbes de las altas lajas pizarrosas. 

El patrimonio cultural serrano

En este ámbito de Naturaleza pura, surgen algunos elementos de patrimonio cultural que se materializan en pueblos con edificios, signos de vida, templos, plazas y ornamentaciones que dan la nota de vibración humana a la que se suma el costumbrismo y las fiestas, los modos de vida, de hablar y de contar: en esa riqueza antigua y generosa, que no ha pedido nunca nada, sino que ha sabido ofrecer lo poco que tenía, es en la que el viajero que a la Sierra Norte de Guadalajara acude va a encontrar su mayor goce.

El mejor pueblo de toda la Sierra (aunque es difícil decantarse por uno solo…) hoy me parece Cantalojas. Fundamentalmente porque es el lugar en el que mañana se va a celebrar este anunciado “XV Día de la Sierra”. Es Cantalojas un lugar de los remotos, de los bien aireados, más conocido ahora por su “Hayedo de Tejera Negra”, espacio natural que pregona la pureza de estas alturas, y por la fiesta de los cencerrones, que en el inicio del invierno junta a los pastores que regresan de los picos donde han estado guardando los rebaños durante el tiempo bueno. Sus casonas, recias, de talladas piedras y dinteles señoriales, pintan el paisaje urbano de elegante y bien organizada simetría. La iglesia en el centro, la plaza con su ayuntamiento y su fuente… todo en Cantalojas es tradición, castellanía, empaque y honradez. Todo aquí es esencia serrana, evidencia de una forma de vivir, de antiguas sonoridades, pero que reclama su permanencia en este mundo cambiante.

El programa de mañana

A lo largo de mañana se van a suceder numerosas actividades de interés en Cantalojas. De entrada, a las 10, sus calles serán recorridas por los dulzaineros de Mirasierra y Kalaveras. A continuación, un desayuno con rosquillas y vino dulce será servido a todos los que acudan a esa hora, sobre las 10:30. Javier Colomo, que es quien ahora preside la Asociación Serranía de Guadalajara, organizadora de la jornada, dirá unas palabras junto a las autoridades provinciales que consideren oportuno asistir. Será el inicio del acto en el que oiremos el Pregón de la Sierra, este año a cargo de los representantes de los grupos organizadores del “Cantalojazz”. Y luego la entrega de diversos premios. Uno, al “Serrano del Año” que este año se ha otorgado a Sergio Tejero, un gran corredor de fondo que vive en Campillo de Ranas; otro un homenaje a la “Abuela Serrana” que se personificará este año en Raimunda Gómez, la más veterana empadronada de Cantalojas. Otro más para el mejor pueblo serrano, Valdepeñas de la Sierra, y finalmente una mención a la Empresa Serrana, los “Hermanos Arenas”, ganaderos impenitentes. Se darán los premios correspondientes al Certamen de Relatos Cortos convocado en homenaje y memoria de Paco Martín Macías “Larami” recientemente fallecido, y otro recuerdo será para Narciso Arranz, alcalde fallecido de Cantalojas. Una exposición sobre “Nuevas iniciativas serranas” completará la mañana, que culminará con una comida a las 3 de la tarde en la Plaza Mayor, al aire libre.

La jornada vespertina va a estar protagonizada por grupos, cantantes populares, poetas serranos y gentes que afirman día a día el ímpetu de esta comarca, intentando siempre sobrevivir. Un amplio mercadillo de gastronomía, artesanías y libros de la Serranía estará abierto durante todo el día.