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abril 1st, 2022:

Vuelven las brujas de la Alcarria

alcarria bruja


A propósito del libro que estos días nos ha presentado el historiador Javier Fernández Ortea, y que titula “Alcarria Bruja”, lanzo un vistazo a estos aconteceres, viejos y oscuros, pero siempre palpitantes, que retratan con fuerte pincelada la historia íntima de nuestra tierra: hechiceras, brujas, misteriosas desapariciones, vuelos sin huella.

En dos partes se estructura este gran estudio, que son netamente diferentes pero que mutuamente se complementan. La primera jornada se hace repasando el «pensamiento mágico», desde el Paleolítico hasta la Edad Media, en el ámbito guadalajareño. Y, como dice el autor, en esa jornada “se abordan, en sus contextos, todos los perfiles de curanderos, brujas, aojadores, saludadores y demás figuras que existieron en todas las comarcas caracenses”. Solo por ver los lugares donde queda la memoria de esas prácticas ancestrales, aquí va el índice de la primera parte del libro:

  • Historia mágica de Guadalajara.
  • Historiografía de la superstición en Guadalajara.
  • Hechicería y superstición en la Alcarria de Guadalajara.
  • Procesos supersticiosos en la Alcarria.
  • Hechicería y superstición en la Sierra Norte de Guadalajara.
  • Procesos supersticiosos en la Sierra Norte.
  • Hechicería y superstición en el Señorío de Molina de Aragón.
  • Procesos supersticiosos en el Señorío de Molina.
  • Hechicería y superstición en la Campiña de Guadalajara.
  • El proceso de las brujas del Casar de Talamanca.


Por todas partes surgieron visionarios, embaucadores, magos, gerentes de lo diabólico y artistas de la prestidigitación social y bullanguera: no dejaremos de estremecernos con la historia de las brujas del Casar, los avatares de Agueda de Luna en Molina de Aragón, o los Juan de Jodra de la Sierra Norte… A este Juan de Jodra, que era vecino de Atienza, pero actuaba por los pueblos del alfoz, se le aplaudía por unos y se le acusaba por otros, por tener muchos tratos con la adivinación, el mal de ojo y las hechicerías. Al final fue procesado. A principios del siglo XVII, Sebastián Martínez confiesa ante la Inquisición que “en el lugar de tartanedo avía tres brujas y tres en Hinojosa y quatro en otro lugar que no quiso declarar”, lo que le confiere a la Sesma del Campo una densidad muy respetable de brujería. Y en El Casar, también en el siglo XVI, hubo un sonado proceso contra las brujas Catalina Mateo, Olalla Sobrino y Juana Izquierdo, a las que se acusó de infanticidios sin número… 

Nos confiesa el autor de este fabuloso libro, a propósito de la gran cantidad de historias de brujas y anécdotas hechiceriles que se documentan a lo largo y ancho de Guadalajara: Se trata de un fenómeno muy interesante, porque nos habla de la esencia regional de cada territorio, de la lucha por la supervivencia, de cómo se entendía la religiosidad popular… Hay que comprender el alto analfabetismo que existía en la época, debido al cual no se comprendían muy bien ni los dogmas de fe ni las misas en latín. En este contexto, intervenían los rituales mágicos [y las posteriores acusaciones del más diverso pelaje]. Así, en los más de 65 procesos del territorio arriacense se distinguen desde curanderos a personas que echan el mal de ojo. Además de los relativos a las brujas, claro.

La segunda jornada de esta obra grandioso se desarrolla en Pareja, exclusivamente. Y en los alrededores más inmediatos. Aquí se da cuenta con meticulosa prolijidad de los procesos de las brujas de Pareja, sin duda el auténtico referente de la provincia. “Se describen todos los sucesos ocurridos desde que es apresada la primera rea en 1526. También se abordan las persecuciones a su círculo cercano y las descripciones de los supuestos conventículos en Barahona”, según nos dice Ortea. “Se completa el relato con imágenes de las torturas y las condenas finales al clan de las Morillas”. Este es su índice, que no tiene desperdicio: 

  • Las brujas de Pareja y el conventículo de Barahona.
  • La forja del mito desde la literatura.
  • Las brujas de Pareja. El proceso.
  • La verdad detrás de las brujas de Pareja.

El libro, que ha contado con el patrocinio del Ayuntamiento de la alcarreña villa de Pareja, viene a poner en valor aquella historia para la que podría labrarse, y en mayúsculas, una lápida visual y sonora. Hoy se diría “una serie televisiva”, porque sorpresas, personajes y escenas tremebundas no faltarían.

El autor

Javier Fernández Ortea, muy conocido en los medios culturales, y rurales, de la Alcarria neta, llevó durante algunos años la gerencia del Monasterio cisterciense de Monsalud, donde instaló de inicio una exposición sobre el tema brujeril de la Alcarria, y propuso actividades en torno al tema, que despertaron la curiosidad de muchos. Después, ha tomado protagonismo al codirigir el equipo que está excavando la ciudad romana de Caraca, junto al Tajo en término de Driebes. 
Nos dice que “Este trabajo surgió como una evolución natural de un compromiso que comenzó en 2016, cuando me encontraba documentándome con el fin de hacer una exposición sobre las brujas de la Alcarria para el monasterio de Monsalud en Córcoles”. Y añade “A partir de esta experiencia me di cuenta del potencial e interés que tenían estos procesos de heterodoxia y lo desconocido que eran para el gran público”. Desde ese momento, hace más de cinco años, comenzó su tarea de acopio de bibliografía, y de documentación en archivos. En el camino del hallazgo, y la recuperación, del patrimonio documental existente sobre hechicería y brujería. El mismo hablaba de “la vida cotidiana y de los avatares de estas mujeres en un mundo hostil”, así como de su “supervivencia en el entorno rural”. Lo más importante y novedoso del libro es que trata de todas las comarcas de la provincia, y el carácter de amplitud y universalidad que pretende, con objeto de “dar al lector las claves del comportamiento supersticioso en Guadalajara desde sus orígenes hasta el fin de la Inquisición”. Es un libro que tanto podría calificarse de divulgativo, porque aclara conceptos y señala claramente casos concretos, pero también de científico, porque analiza, secuencia y jerarquiza las informaciones obtenidas de muy diversas fuentes. La enorme carga bibliográfica que recogen las páginas finales del libro, son evidencia de la búsqueda incesante, polifacética y comprometida. En lo relativo a la segunda parte, “lo de Pareja”, Fernández Ortea asegura que “fue un icono de primer orden nacional. Y lo fue hasta la irrupción del «Auto de Fe de Logroño» de 1610”, el de las brujas de Zugarramurdi…

Pregunto al autor si en algún momento consideró la posibilidad de presentarse al Premio “Layna Serrano” de Diputación, porque con un trabajo así lo hubiera ganado sin duda. Y me dice que “no lo ha hecho porque prefería verlo editado, y que su trabajo llegara a los lectores, a toda esa gente que, hoy todavía, se interesa por la historia de su tierra, de Guadalajara”.

El libro que nos devuelve completa la historia de la Hechicería en Guadalajara tiene casi 400 páginas, y va ilustrado con muchas fotografías, planos, esquemas y una serie espectacular de dibujos debidos a la maestría de Miguel Zorita Bayón, que además de ilustrador es historiador de nuestro Siglo de Oro.

La obra ha sido editada en Guadalajara, en una colaboración especial de las editoriales AACHE y Oceáno Atlántico (Guadalajara-México). El Ayuntamiento de Pareja se ha sumado contribuyendo con el apoyo a la idea, tal como refiere en el Prólogo su alcalde Javier del Río. También lleva introducciones explicativas de Julio Martínez García, periodista e historiador, y mías, como profesor emérito de la Universidad de Alcalá. 

Dado que el libro incluye un visión muy amplia de la provincia, y de hechos históricos en ella acaecidos, y poco conocidos hasta ahora, va a ser presentado próximamente en el Centro de Prensa provincial, permitiendo así el acceso a la información en él contenida a los medios que así lo requieran.