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Lecturas de Patrimonio: Noche Buena en el Arte

El año 2021 en que se cumple el 50 aniversario de la creación de la Asociación de Belenistas de Guadalajara ha tenido una especial relevancia en el camino de la conmemoración del eje del cristianismo: la exposición “Belén y Tradición” asoma a las salas altas del palacio del Infantado, con una extraordinaria muestra de figuras y ambientes basados en la historia del Nacimiento de Cristo.

Belén, arte y tradición

La representación artística del momento de la Natividad de Cristo, para el que no hubo reportero, fotógrafo o corresponsal acreditado que participara ni diera constancia, ha sido una constante en el arte occidental desde tiempos muy remotos, pasando por las manos de escultores anónimos, grands figuras de la pintura, y artesanos de variado pelo en lo escultural y artesano. Hoy, además, llega multicolor y alegre a los juguetes, a las pantallas, a los escenarios vivientes. 

Creo sinceramente que este momento de la Natividad, que supone un trance obligado para todo ser humano, como es el nacer, pero con dimensiones universales al reconocerse como Hijo de Dios al recién nacido en Belén, es uno de los más venturosos y reinterpretados de la historia del arte. Voy a dar a continuación cuatro pinceladas relativas a esa Natividad de Jesús en formas y colores que por Guadalajara pueden verse y admirarse.

La Riba de Saelices

Me dicen que van muy avanzadas las obras de contención y reparación de la iglesia parroquial de Riba de Saelices, que visité hace unos meses con su alcalde Ricardo Villar, quien me dijo de su preocupación por el estado arquitectónico del templo, y quien me facilitó el estudio y grabación gráfica del retablo mayor de esa iglesia.

En ese retablo, majestuoso y espectacular, la segunda escena pintada por la izquierda es la Natividad de Cristo. Una pintura llamativa y conmovedora, en la que, en espacio cerrado, centra la escena un niño [recién nacido] con aureola de santidad, que reposa sobre unos paños blancos, y es admirado por tres angelitos. Sobre él surgen las figuras de María y José. Ella viste túnica dorada y manto azul, está de rodillas, y con las manos juntas ora ante su hijo, mientras José admira de rodillas al niño, sosteniendo las telas en las que reposa. El fondo de la habitación, que representa un establo, tiene en una hornacina a la Mula y el Buey, y en la otra dos pastores, mientras que tras San José hay otro pastor, de cuerpo entero, con un cayado al hombro, recubierto de manto con capucha, y que es figura utilizada por Juan de Soreda en otros retablos suyos, y aprovechada por sus seguidores como sin duda lo fue el Maestro de La Riba de Saelices.

Este retablo, que recomiendo visitar en cuanto podáis, fue producido en uno de esos talleres retablistas de Sigüenza que estaban activos en torno a 1550/1560. Su autor, desconocido, pero en el ámbito de Diego de Madrid. Pinturas sobre tabla con un fuerte sentido manierista. Tallas con resabios platerescos de modelos de Vandoma, pero con una simpleza ruda y practicona. Ramos Gómez propone que, ante la ausencia de autoría documentada, al autor se le dé el nombre de “Maestro de Riba de Saelices”. Nosotros hemos tratado de buscar los documentos, pero el intento se ha cortado de raíz, al tener la noticia de que en la parroquia no existen documentos de ningún tipo, y en el Archivo Diocesano de Sigüenza, no hay libros de fábrica ni visitas correspondientes al siglo XVI. No es problema, sin embargo, a la hora de admirar esta escena de Natividad, brillante y asombrosa en el muro mayor de una sencilla iglesia de uno de nuestros pueblos.

Escena de la Natividad de Cristo, en el retablo de Riba de Saelices

En la catedral de Sigüenza

Siempre recomendable el paseo por Sigüenza. La visita de su catedral. El descanso admirativo ante su capilla mayor. Ahora en diciembre finales, justo en la Nochebuena de 2021, nos quedamos parados mirando el fondo de esa capilla, ocupado por un magno altar mayor, hecho a instancias del prelado fray Mateo de Burgos, entre 1609-11, por el escultor Giraldo de Merlo y su equipo de colaboradores. Consiguió aquí este artista su obra maestra, muy representativa del manierismo castellano de los inicios del siglo XVII. 

Consta este retablo en madera policromada, cuajado de tallas y relieves, de un zócalo y tres cuerpos de distinto orden: jónico, corintio y compuesto. En el zócalo se ven escenas de la Pasión. En el primer cuerpo hay esculturas en hornacinas, con relieves encima: representan a San Andrés, Santa Lucía, San Francisco de Asís y Santa Catalina; en el centro, dos grandes relieves con la Inmaculada Concepción y la Transfiguración de Cristo; delante se alza un gran tabernáculo de corte herreriano, rico en tallas y estatuillas. El segundo cuerpo se forma de tallas (Santa Inés y Santa Ana) en los extremos; escenas de la Natividad y Epifanía en buenos relieves, y la Asunción de María, titular del templo, en el centro. El último cuerpo lleva al centro un sobrio Calvario, escoltándose de escenas en relieve como son la Ascensión del Señor y la Venida del Espíritu Santo. Otras muchas estatuas de santos, relieves, frisos y paneles enriquecen el conjunto de este hermosísimo retablo renacentista. 

La escena que atrae hoy nuestras miradas es la de la Natividad. En un ámbito cerrado, ocupado el fondo por muros sencillos y con un arco abierto a través del que se observan nubes densas, el primer plano está representado por un grupo de seis personas, siendo las de la derecha del espectador tres pastores ataviados a la romana usanza, uno de ellos con vara y cantimplora, señalando en el suelo la cuna sobre la que reposa Jesús recién nacido. A la izquierda, también admirándole, ella sentada y él a medias arrodillado, María y José también miran al Niño. Tras ellos, una mula y un buey calientan el ámbito, en el más tradicional de los entornos. Tiene el conjunto ese aire manierista que nos deja plácidamente inmersos en el momento que retrata, y que es el que conmemoramos hoy, 2021 años después del acontecimiento. Esencia de esta Fiesta de Nochebuena.

La Navidad de Playmóbil

El mundo de los muñecos de Playmobil ha integrado perfectamente a la Navidad en su ámbito. De todos es sabido que la marca pertenece a la empresa Brandstäter con sede en Zimdorf (Alemania), y que fue Hans Beck quien ideó la línea de muñecos basados en la sencillez, plasticidad y universalidad con base en la estructura que a los seres humanos dan los niños pequeños: ojos grandes, sonrisa eterna, estaticidad y colorido. De esa marca nacen miles de figuras y situaciones tomadas del mudo real, pero la Navidad, que es temática propia del Cristianismo, y por tanto europeo y occidental, es muy bien tratada por la marca germánica, que proporciona todos los elementos necesarios para “montar el Belén” a lo grande, sin que falte detalle. En un comercio de la parte baja de la Calle Miguel Fluiters se ha hecho tradicional la muestra navideña que ocupa sus escaparates, de los que hemos tomado una imagen que representa completo el ámbito del Portal de Belén, dando así el aire navideño, cuajado de historias, personajes, animales, secuencias completas en un ámbito entre oriental y romano, que recupera el conjunto de mensajes trasmitidos por el Nuevo Testamento, y viene a completar la tarea de la Asociación de Belenistas, tan cumplida en Guadalajara.

La Concordia Navideña

Aunque con un “Parque Temático” dedicado a la Navidad, según reza el cartel puesto a la entrada de la Concordia, pero que pocas alusiones hace al hecho histórico/religioso del Nacimiento de Cristo, el único elemento alusivo al hecho de la Natividad es un grupo escultórico de moderno perfil, al que poco a poco han ido dejando adheridos sus mensajes de suciedad algunos grupos de jóvenes que tienen por única ilusión estropear y pintarrajear todo lo que con esfuerzo hacen el Ayuntamiento y sus ciudadanos ejemplares. El Niño Jesús, como siempre, viene este año generoso y a todos perdona, pero no deja de ser lástima que haya que ponerle vallas y fronteras al arte para protegerle del vandalismo imperante.

La profusión de luces, de árboles navideños y de mensajes de Paz, Felicidad y Buenas Fiestas, queremos aquí complementarlos con estas breves y concisas alusiones artísticas al hecho cierto e histórico del Nacimiento del Mesías, que fue Cristo, Jesús, creador de esa teoría nueva (de hace veinte siglos largos, ya, a la que llamamos cristianismo) en la que solo cabe el Amor por los demás, y la Solidaridad entre los humanos.

Grupo escultórico de la Natividad de Cristo en el Paseo de la Concordia

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