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Libros que andan

En estos días se hubiera celebrado, y en el Paseo de la Concordia, la nueva Feria del Libro que traía por objetivo el fundamental de que nuestros paisanos se den cuenta de lo útil (y divertido) que es leer. Libros. Pero no ha podido ser, porque finalmente la reciedumbre de la epidemia viral se ha vuelto tan espesa, que las autoridades municipales han decidido (y creo que con buen criterio) suspenderla. Al año que viene nos veremos en ella!!!

El libro es una música que se nos queda viva en las venas, que marca -muchas veces, si es buena- parte de la biografía personal. Sé que este año la Feria nos traía algunas novedades relacionadas con Guadalajara que debo mencionar aquí, con brevedad dispuesta a dejar ideas a quienes hubieran sido visitantes de las casetas. De una historia novelada (“Cabeza de Vaca”) y ambientada en la América de los albores; de una sociabilidad que andaba como muy escondida entre nosotros, pero que antaño tuvo pálpito (“La masonería en Guadalajara”), de un pueblo con encanto y catalogado ya entre los más bonitos de España (“Valverde de los Arroyos”) y de un catálogo, un libro-museo, un estudio arropado de rigor y archivos, que nos trae (“Diccionario histórico de autoridades científicas de la provincia de Guadalajara”) la voz y el testimonio de noventa personajes que dieron voz y tinta científica a nuestra tierra, laborando en institutos y universidades, corriendo entre quirófanos y boticas.

Cabeza de Vaca

El último libro firmado por nuestro paisano Antonio Pérez Henares tiene muchas virtudes. Una de ellas, haber iniciado el camino del tratamiento novelado de un tema histórico que siempre resulta apasionante, y admirable: el de los pioneros hispanos sobre los caminos de América. De otra, la gracia y la amenidad con que aborda diversas historias que confluyen en la de un solo individuo, en Alvar Núñez Cabeza de Vaca, el sevillano que tras hacer de soldado en Italia, y antes de su definitivo paseo por las cataratas de Iguazú, acomete el señalado reto de atravesar la América septentrional de parte a parte, bajo la dirección primero de Pánfilo de Narváez, quien por su mala cabeza acaba descabezado, mientras su teniente describe un periplo que, a pesar de su inutilidad práctica, nos da hoy la dimensión cabal de lo que entonces eran los españoles con la inquietud de saber más, de descubrir tierras, de pasar páginas en el descubrimiento de tan fabuloso continente.

En la obra de Pérez Henares, que no pierde un minuto de intensidad y emoción desde que empieza, aparecen además varios personajes alcarreños, reales unos (el virrey don Antonio de Mendoza, el adelantado don Nuño Beltrán de Guzmán) inventados otros (el despensero Trifón el Viejo, el piloto Antón de Alaminos), que vienen a pintar un retablo de saberes y pasiones tan real como la vida misma. Con un Cabeza de Vaca enorme, fuerte, pleno de fe en su aventura, y que no puedo evitar que se me aparezca como un trasunto del propio autor, de mi amigo y tocayo Antonio Pérez Henares.

Los masones en Guadalajara

Del periodista e historiador Julio Martínez García es el siguiente libro que me ha gustado, porque aporta datos y perfiles de una Guadalajara casi desconocida hasta ahora. Hoy viernes por la tarde se hubiera presentado en la carpa central de la Feria, siendo el propio Julio (que ha colaborado en temporadas anteriores en estas páginas de “Nueva Alcarria”) quien nos dijera de su periplo investigador.

Lo que sí puedo revelar aquí es que la obra tiene una perspectiva didáctica muy acentuada, repasando los orígenes y creación de la Masonería en el siglo XVIII, su llegada a España con los ejércitos napoleónicos, su aceptación y práctica en ambientes liberales, militares, de clases pudientes, profesores, profesionales, y de las infinitos triángulos y logias que se fueron creando por España, Castilla-La Mancha, y Guadalajara más en concreto.

Nada falta en este recuento de personajes, nombres e instituciones, pueblos y detalles personales, que pintan el dinamismo (nunca fue excesivo) de esta sociabilidad. Hay institutos, academias, y palacios donde la masonería alcarreña se expresa. Hay también nombres conocidos, aunque el calado de esos datos en la sociedad de su tiempo no llega a quedar demasiado firme.

Acaba este libro con un repaso a una institución curiosa, perdida ya en el recuerdo, pero que tuvo su impronta clara en el devenir de la Guadalajara del siglo XX, en sus comienzos: la “Escuela Laica” o Fundación “Felipe Nieto Montes”, hoy reflejada en la ruina anodina de donde se alzaron sus aulas.

Valverde de los Arroyos

Sobre Valverde se ha escrito mucho, y ya se cuentan por miles los viajeros que han pateado sus calles en cuesta, admirando la estampa del pueblo oscuro mimetizado con los castañares del pie del Ocejón. Pero este año sumamos otro aporte al mejor conocimiento de este lugar, de la Sierra Norte, de las esencias guadalajareñas más profundas. Es este libro que acaba de aparecer y lo firma José María Alonso Gordo, cronista de cuerpo entero, y analista riguroso de la historia, el folclore y los paisajes de Valverde. Una obra imprescindible para saberlo todo sobre ese pedazo entrañable de nuestra tierra.

Los científicos alcarreños

El cuarto de estos libros que en estos días de Feria interrupta hubieran sido presentados, es el que sus autores hemos titulado “Diccionario histórico de autoridades científicas de la provincia de Guadalajara” y que la próxima semana analizaré con más detalle.

Debe resaltarse, de esta obra, la intención que trae de poner en público conocimiento las figuras (biografía a la par que bibliografía) de quienes forjaron pilares de la Ciencia y escribieron páginas del desarrollo científico de la Humanidad entre nosotros. Bien por haber aquí nacido, en tierras alcarreñas, seguntinas, campiñeras o molinesas. Bien por haber llegado aquí y entre nosotros dictado sus saberes y sus investigaciones. El libro llega con el patrocinio de la Excmª Diputación Provincial de Guadalajara, que en esta ocasión ha querido participar en el estudio y divulgación de esta parcela poco tocada hasta ahora, pero crucial, en la consideración de nuestra tierra como un lugar de aplicación y entusiasmos, en el camino de la Ciencia en este caso. Con un buen puñado (lo verá el lector que se entretenga por sus páginas) de nombres que ya brillan en las lápidas del callejero de Guadalajara. Y de otros muchos que merecerían estar en su nómina.

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