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La Ruta de la Lana por Guadalajara

El camino de Santiago por la ruta de la lana por la provincia de GuadalajaraUno de los elementos que puede constituir una nueva fortaleza para el Turismo por Guadalajara, es la revitalización de la Ruta de la Lana, o Camino de Santiago, a través de nuestra provincia.

En este sentido, un libro que acaba de aparecer, fruto de una serie de viajes y una larga dosis de esfuerzo y entusiasmo por parte de su autor, el doctor Alvarez de los Heros, es la prueba más contundente de que ese es un Camino por hacer, una verdadera autopista de oportunidades.

Desde hace muchos siglos, los fieles cristianos, y sobre todo los devotos del Apóstol Santiago, declarado después Patrón de España, han recorrido el camino que desde su casa lleva a la catedral de Santiago de Compostela, donde está el sepulcro de este santo varón.

Como es lógico, habrá tantos “caminos a Santiago” como peregrinos a lo largo de los siglos se movieron. Pero al final hubo unos caminos que se encargaron de canalizar el mayor trasiego de gentes andariegas. Y así se crearon numerosos caminos santiaguistas por toda Europa, y por la Península Ibérica estuvo y sigue estando el llamado “Camino Francés” que desde el Pirineo (por Jaca, o por Roncesavlles) lleva paralelo a la costa cantábrica hasta la tumba del Apóstol.

Pero muchas otras gentes fueron allá desde diversos lugares de España. Uno de esos lugares eran Sevilla, Córdoba, el valle del Guadalquivir, donde siempre hubo cantidad de mozárabes que hacíanel llamado “Camino de la Plata” para subir, atravesando Extremadura, hasta Astorga y allí enlazar con el camino francés. Otro, famoso y transitado, fue el Camino de Levante, que desde Valencia y Alicante se dirigía, cruzando las montañas levantinas, la Mancha, las Alcarrias y los páramos sorianos, hasta Burgos, para también entroncar con el Camino Francés.

Este Camino de Levante coincidió mucho tiempo con el Camino de la Lana, que servía para que los ganaderos llevaran sus ganados, y los comerciantes sus lanas, hasta Burgos. La travesía se hacía por el interior de las sierras de Levante, por Cuenca, por la actual Guadalajara, por Soria, hasta llegar a Burgos.

Es por ello que al Camino de Santiago por la provincia de Guadalajara se le llamara siempre “La Ruta de la Lana” por esa coincidencia. La Ruta de la Lana coincide en su mayor parte con el camino jacobeo que en el “Repertorio de Alonso de Meneses” (siglo XVI) iba desde Cuenca a Burgos y por el que iban la lana de la Alcarria y los paños de Cuenca hacia las ferias de Medina del Campo y el Consulado de Burgos. En su origen, la Ruta de la Lana fue usada por esquiladores, ganaderos y comerciantes para llegar al gran centro comercial de la lana que era la ciudad de Burgos.

Este Camino fue seguido, también en parte, por el rey Felipe III cuando desde sus bodas en Valencia vino a visitar el Monasterio alcarreño de La Salceda (1604), y sabemos que se seguía siendo usado en el siglo XVIII y Madoz más tarde en su Diccionario (1850) lo menciona repetidamente (“Caminos: los locales y el que conduce a Valencia y Cuenca”) al describir las villas alcarreñas por las que pasa. En varias zonas (Gárgoles, Miedes…) coincide con antiguas vías romanas, de las que a veces encuentra los restos el caminante.

Datos concretos del Camino

Desde Cuenca, esta Ruta de la Lana iba por El Villar, Torralba, Priego, Valdeolivas, Salmerón, Trillo, Cifuentes, Mandayona, Atienza y Miedes, continuando por Retortillo, El Fresno, Inés, San Esteban de Gormaz, Alcubilla, Huerta del Rey, Silos, Retuerta, Cobarrubias, Hontoria, Venta de los Molinos y Burgos. De allí el Camino Francés sigue por Castrojériz, Fromista, Sahagún, León, Astorga, Ponferrada y Samos hasta Santiago de Compostela.

Está documentado que la “Ruta de la Lana” fue aprovechada por diferentes peregrinos para llegar a Compostela. No fueron muchos los que dejaron escrito su periplo, pero algunos sí lo hicieron.

Existe un relato escrito en valenciano, L’Espill (“El Espejo”) que relata un viaje a Santiago hecho por su autor, Jaume Roig, antes de 1460. El más conocido, porque ha servido como eje para el primer libro que sobre esta Ruta se ha escrito, es que hicieron en la primavera de 1624 Francisco Patiño, su mujer María de Franchis y su primo Sebastián de la Huerta, quienes desde Monteagudo de las Salinas (Cuenca), se lanzaron al Camino para cumplir con un voto hecho al apóstol en momentos peligrosos de sus vidas. Dan señal de su paso por Astorga y Molinaseca.

Siguiendo las descripciones que estos personajes hacen, y que recoge el Antonio López Ferreiro en la Historia de la Santa Apostólica Metropolitana Iglesia de Santiago. Tomo IX, págs. 315-318. Apéndices documentales XI (págs. 50-52) y XII (págs. 53-74), el peregrino que saliera de Monteagudo de las Salinas (Cuenca), llegaría al final del tercer día de camino a la Alcarria conquense por Albalate de las Nogueras hacia Villaconejos de Trabaque. La cuarta etapa (Villaconejos – Salmerón, 24 Km.) la haría por Villaconejos a Albendea (14 Km.), de Albendea a Valdeolivas (4 Km.) y de Valdeolivas a Salmerón (6 Km.), ya en la provincia de Guadalajara. La quinta etapa (de Salmerón a Cifuentes. 34 Km.) iría desde Salmerón subiendo a Villaescusa de Palositos y Viana de Mondéjar (16 Km.), de Viana de Mondéjar a Trillo (9 Km.), de Trillo a Gárgoles de Abajo (4 Km.) y de Gárgoles de Abajo a Cifuentes (5 Km.).

La sexta etapa (de Cifuentes a Baides, 33 Km.) iría desde Cifuentes a Moranchel (5 Km.), de Moranchel a Las Inviernas (7 Km.), de Las Inviernas a Mirabueno (10 Km.), de Mirabueno a Mandayona (3 Km.) y finalmente de Mandayona a Baides (8 Km.). La etapa séptima (de Baides a Atienza, 27 Km.) saldría de Baides para pasar por Viana de Jadraque, Huérmeces del Cerro, Santiuste, Riofrío del Llano para llegar a Atienza.

La octava y última etapa por nuestra provincia discurriría desde Atienza por Tordelloso y Alpedroches hasta Miedes de Atienza, y de aquí subiendo el Alto de la Carrascosa entrar en Soria a Retortillo de Soria y Tarancueña.

Opciones ruteras y turísticas

Desde hace pocos años se ha mezclado la antigua devoción religiosa con la curiosidad turística. Aprovechando el “tirón” se han hecho numerosas rutas de senderismo, bicicleta o en caballería y “Caminos de Santiago” por casi todas partes, alcanzando así unas aceptables opciones de promover un desarrollo rural sostenible en zonas que podrían ser poco visitadas.

La Federación Española de Amigos del Camino de Santiago (web http://www.caminosantiago.org) agrupa a la mayoría de estas asociaciones para informar y dar soporte a los peregrinos (o a los simples viajeros) que recorren una serie de rutas establecidas, teniendo una merecida buena fama. Ha recuperado y señalizado diferentes rutas jacobeas y publica desde 1987 la mejor y más difundida revista a este respecto, “Peregrino”, dirigida por José Antonio Ortiz Baeza.

En Guadalajara existe una Asociación de Amigos del Camino de Santiago, con una página web (www.deguadalajaraasantiago.blogspot.com.es) y muy notable actividad, que estos pasados años ha cuajado en la normalización, señalización y balizado del Camino que atraviesa nuestra provincia.

Crónica y Guía de la provincia de Guadalajara

Libros sobre la Ruta de la Lana

Hace casi veinte años apareció el primero de una serie de libros que han tratado de abrir el Camino de Santiago por nuestra tierra, recuperando la antiquísima tradición que casi llegó a perderse.

El primero de ellos fue el titulado “La Ruta de la Lana” que escribieron Jesús Herminio Pareja Pérez y Vicente Malabia Martínez y editó la Editorial Alfonsiópolis, de Cuenca, en 1999.

Muy interesante es el libro “Los Caminos de Santiago en la Guadalajara medieval” escrito por Margarita del Olmo y Emilio Cuenca en 2009 y editado por “Nueva Alcarria”.

Luego hicieron una guía del Camino de Santiago por Guadalajara, siguiendo esta Ruta de la Lana y otras variantes, Angel de Juan-García Aguado y Manuel Martín Aranda, con un libro titulado “De Guadalajara a Santiago, un camino por conocer”, en 2010, editado por Editores del Henares, con el patrocinio de la Excmª Diputación Provincial de Guadalajara.

Y ahora es el doctor don Fernando Álvarez de los Heros (Avilés, Asturias, 1950), Caballero de la Orden del Camino de Santiago , quien ha realizado de nuevo este camino y ha plasmado su experiencia en un estupendo libro /guía para poder hacer con comodidad y “a la moderna” este trayecto que era el que usaban también los peregrinos que se decidían desde el Levante español a visitar al Apóstol en Galicia.

El libro está muy bien escrito, y para ser la primera aventura literaria del autor, no tiene un solo pero: es amable, gracioso, entretenido, útil, erudito y práctico. Una guía viajera en toda regla. Lleva además las fotografías de los lugares por donde discurre, y los testimonios que atestiguan el paso del viajero por pueblos y barrancas.

Lleva un Prólogo mío, y una introducción que explica el sentido del libro y el significado del Camino. Le siguen 19 capítulos que corresponden cada uno a una de las etapas de este Camino. En cada uno de ellos aparece, de inicio, a página completa, un mapa con el trazado de la ruta seguida por el viajero, así como cuatro epígrafes medidos y adecuados: la llegada, el pueblo, datos útiles y el camino. Cuenta así cómo se llega al pueblo, lo que en él hay que ver o las anécdotas que en él suceden, los datos referentes a Albergues, Casas Rurales, restaurantes, bares, médico, etc, y finalmente concluye con unas indicaciones de cómo seguir ruta hacia la siguiente etapa.

El libro acaba con un obligado epílogo en el que describe el trazado de la “Ruta de la Lana” entre Mandayona y Atienza, y que no es el que el viajero sigue, porque no era el auténtico Camino de Santiago. Así nos da los datos justos para saber que Sigüenza, la episcopal ciudad, tuvo descansadero de reses, y alojo de caminantes, pero referido a los viajeros que hacían la ruta lanera, no el periplo jacobeo.

En definitiva, y tras haber tenido un buen rato este libro entre las manos, curioseado por sus mapas y visto sus imágenes, al lector le entran unas ganas irrefrenables de echarse al camino, y hacer entero este zig-zag de cuestas, ríos, plazas mayores y ermitas perdidas.

Creo sinceramente que no solamente es una buena guía viajera, sino que se presenta seguro como una estupenda promoción de la provincia de Guadalajara, que como aquí demuestra Álvarez de los Heros, tiene muchas más cosas que mostrar que los tan manidos caminos del románico, de Camilo José Cela o de la Arquitectura Negra. Este “Camino de Santiago por la Ruta de la Lana”… debería ser librito que cupiera en todos los macutos de quienes vienen a esta tierra a sorprenderse de ella.

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