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Doscientos años de servicio a la provincia

Aspecto de la gran Exposición que conmemora el Segundo Centenario de la Diputación Provincial de Guadalajara.

El pasado martes 4 de junio, se inauguraba la exposición “200 Años de Diputación Provincial” en el ámbito del espacio de arte “Antonio Pérez” del Complejo Cultural “San José” de Guadalajara. A la inauguración, con nutrida asistencia de personas vinculadas a la administración provincial, acudieron con su palabra la actual Presidenta de la institución, doña Ana Guarinos, así como la Diputada encargada del área de Cultura, doña Marta Valdenebro. Fueron los comisarios de la exposición, doña Paloma Rodríguez Panizo, y don Plácido Ballesteros San José, quienes dieron cumplida explicación de las intenciones que ha marcado el desarrollo de esta muestra, absolutamente recomendable.

Bien es verdad que el día de la inauguración este Cronista se paseó ante los diversos paneles y vitrinas, pero como siempre ocurre en estos casos, no pudo desmenuzar su contenido porque son días esos en los que se atiende más a los saludos y a los encuentros, que a lo que se ha sido convocado. Por eso ahora, el pasado sábado, con más calma y desde luego con la tranquilidad de recorrer la exposición absolutamente solo, ha sido cuando he podido entenderla mejor, disfrutar de tantos y tantos documentos como se exponen y leer a placer los paneles preparados en los que a modo de resumen se explica el devenir de la Excmª Diputación Provincial de Guadalajara, a lo largo de los 200 años que acaba de cumplir desde que fue creada, en abril de 1813, en la localidad de Anguita.

Tres ejes en la exposición

Esta muestra, que deberían visitar todos los alcarreños, porque no se van a aburrir en ella, y van a llevarse noticias curiosas del lugar y provincia donde viven, está basada sobre tres ejes fundamentales.

Es el primero el que nos muestra los cambios y evolución de la organización política de la institución, basado en fechas, nombres propios, lugares y documentos, todos ellos extraidos de los importantes archivos de la casa. Algunos paneles nos muestran esa cronología, con fechas de constitución, de abolición y reconstitución, de cambio de nombres (primero fue la Diputación de Guadalajara con Molina, y luego a partir de 1833 ya solamente la “Diputación de la provincia de Guadalajara” pues a partir de ese año se estructuró la provincia con los límites que hoy mantiene.

Un segundo eje se dedica precisamente al análisis de cómo evoluciona el territorio, apareciendo una buena muestra de mapas, de cómo en 1813 estaba su territorio, más amplio que ahora, ocupando las riberas del Jarama, del Henares, del Tajuña y el Tajo, más la Alcarria entera, mientras las tierras del ducado pertenecían a Soria, y las del entorno del Guadiela a Cuenca. Esquemas realizados por los comisarios de la exposición, aclaran perfectamente la evolución de ese desarrollo territorial.

Y el tercer eje es el que se dedica a las actividades tan variadas que la Diputación ha realizado a lo largo de estos 200 años, y que son la basamenta de su importancia en la vida ciudadana, pues múltiples actividades tocan de lleno en la vida de la gente: desde la sanidad (a través del Hospital civil y Hospital Provincial) a la educación (el Instituto, la Escuela de Magisterio) y la Cultura, con la creación desde un principio de la Biblioteca Pública y el Museo Provinciales.

Esos tres ejes se ofrecen en forma de paneles coloristas y vivos por los que aparecen desarrollados textos explicativos, e imágenes, tanto de actividades y personas, como de grupos y acontecimientos. Además, en las vitrinas que les acompañan, surgen y nos dan su testimonio vivo muchos objetos (sobre todo libros, documentos, piezas de despacho, mapas…) que testimonian un servicio público. De hecho, hay un elemento tan grande y pesado, que no ha podido entrar en la sala “Antonio Pérez”: me refiero a la apisonadora verde, casi sonriente, de principios del siglo XX, que en los jardines delanteros del Centro “San José” nos hablan de esa tarea proverbial, dinámica y siempre presente en la actividad de la Diputación, cual ha sido las de construcción de caminos y carreteras, su asfaltado, su puesta a punto para comunicar entre sí, y con la capital y cabeceras de comarcas, unos pueblos con otros.

Obras e infraestructuras municipales

De todos los ámbitos de actuación, quizás el más llamativo ha sido siempre el que ha supuesto la ayuda a todos los pequeños ayuntamientos con sus obras imprescindibles, esas que hacen la vida cómoda a sus habitantes: la pavimentación de calles y plazas, la traída y distribución de aguas, el alcantarillado, los teléfonos, los parquecillos, las escuelas, los retenes de bomberos, los consultorios médicos, los apoyos imprescindibles a los templos parroquiales que se hunden…. Mil puntos donde actuar y así todos los días del año, todos los años del siglo. Dos siglos que la Diputación ha cumplido en un servicio permanente, que incluso en las últimas décadas se ha reforzado aún más, llegado a ser hoy una institución que a nadie se le ocurriría eliminar porque es la esencia de la vida y el desarrollo de las comunidades municipales más pequeñas. En Guadalajara, concretamente, la Diputación no podría nunca ser trocada por nada: esta exposición (vuelvo a recomendar a todos mis lectores que no se la pierdan) es la prueba más contundente.

La Cultura, el Turismo, la dinámica social

Hay una vitrina en la que aparecen los documentos que acreditan cómo la Diputación se preocupó de becar a los artistas e intelectuales de la provincia, carentes de recursos económicos, para que pudieran seguir sus estudios en otros centros nacionales o incluso internacionales, y así granar su fruto que quizás hubiera quedado estéril de no mediar esas ayudas.

A lo largo de estos dos siglos, decenio a decenio, la Cultura ha sido uno de los aspectos que han ido cobrando protagonismo en el quehacer de la Diputación: además de la creación, mediado el siglo XIX, del Museo Provincial, y de la Biblioteca Pública, se han ido añadiendo la publicación de libros, la organización de conferencias y exposiciones, la celebración de “Días de la Provincia” llegando un momento, en el último cuarto del siglo XX, en el que se constituyó la Institución Provincial de Cultura “Marqués de Santillana” (fue Mariano Colmenar Huerta su creador) que promovió cientos de actuaciones, ediciones, revistas científicas y encuentros de alto nivel, contando con la colaboración de algunos ciudadanos que sin el menor afán de lucro pusieron su trabajo en esta trascendente tarea.

El turismo que ha ido creciendo en los últimos decenios ha sido también aupado por Diputación, con la edición de guías, de mapas, de creación de rutas, de promoción en diferentes foros, con objeto de dar a conocer de forma universal la riqueza paisajística, gastronómica, monumental y cultural de nuestra tierra. En ese sentido, otro de los grandes hitos de esa promoción fue la creación de la Escuela Provincial de Folclore, en la que se reunió todo el saber ancestral popular, y se revivió y enseñó a nuevas generaciones a mantener sus trajes típicos, sus canciones, instrumentos, fiestas y quehaceres.

Los Cronistas Provinciales

Quizás me excedo un poco, -al hacerlo desde mi óptica personal-, concederle alguna importancia a las figuras de los Cronistas Provinciales (cuatro hasta 1971, y yo mismo desde 1973), porque han sido personas que han dado, a cambio de nada y algunas veces de sinsabores inmerecidos, todo su afán en estudiar, promover la cultura, divulgar sus valores y alentar proyectos que tenían siempre como meta la creación y mantenimiento de un espíritu provincial, en torno a unos “ideales” que se podrían resumir en las líneas claves de su historia y en los ejes esenciales de su patrimonio.

Por ello cabe aquí recordar sus nombres, que en la exposición que comento están debidamente representados a través de sus escritos, documentos, o incluso objetos personales: fueron estos, desde 1881: Juan Catalina García López (de Salmeroncillos en Cuenca), su sobrino Antonio Pareja Serrada (de Brihuega), el profesor don Manuel Serrano y Sanz (de Ruguilla) y el doctor Francisco Layna Serrano (de Luzón), quienes entre 1881 y 1971 marcaron un siglo de escritos, intervenciones y alientos.

Documentos y escribanías, fotografías y mapas

La exposición “Diputación Provincial de Guadalajara. Doscientos años al servicio de la provincia”, está ubicada en la planta baja de complejo educacional “San José”, paralelo al paseo de Las Cruces. Abre a diario, incluidos sábados, de 7 a 9 de la tarde, y así lo hará hasta el día 15 de Julio. Lástima que no se haya hecho al menos un folleto con lo esencial de su contenido, para poder recordarlo.

En la impresión que se lleva la retina está la variedad de objetos y el gusto con que están puestos. Quizás la pieza “reina” es el primer libro de actas de la institución, abierto por la página en la que se lee con toda claridad “Instalación de la Diputación Provincial”, empezando así: “En la expresada villa de Anguita…” En un rincón iluminado está una mesa presidencial, con su sillón y objetos elegantes de escritorio, entre los que luce una lámpara preciosa y la escribanía de revival plateresco de don Francisco Layna Serrano. Del plano de la provincia realizado por don Martín Ferreiro de 1848, se muestra una reproducción a tamaño gigantesco, muy difícil técnicamente de conseguir pues el original es del tamaño de un folio. Y así muchas más cosas, fotografías de empleados, la maqueta del palacio provincial y los planos originales de Marañón y Aspiunza, etc.

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