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Festival de lecturas en la Concordia

Desde ayer jueves y hasta el próximo domingo, el parque de La Concordia recibe la visita de los libreros, los editores y los grupos que están día a día, a lo largo del año, ocupados en hacer libros, en enseñarlos, en venderlos y, sobre todo, en animar a los ciudadanos a que se sumerjan en esos mundo ideales, sabios y divertidos, que habitan dentro de las cubierta de los libros.

Este año, en la Feria que abarca los días 16 al 19 de mayo, van a llenarse las horas con actividades de lo más variado, aunque siempre con un protagonista, aunque sea en lontananza, cierto y firme: el libro.

En otras ocasiones he dado mi opinión acerca de la importancia capital que le doy a los libros, en la vida de las personas. Para mí son fundamentales, y el no tener libros, no leerlos, no interesarse por ellos, es síntoma de grave enfermedad, algo incompatible con la propia vida. Al menos con el mecanismo de la comprensión e inserción del mundo en torno.

Por eso es siempre una gozada lanzarse a mirar, a hojear y a ojear los libros, esos que están en los mostradores, en las estanterías, en los anaqueles de las bibliotecas o en los entresijos de algún olvidado desván. En estos días se han sucedido diversas Ferias del Libro por España, y de entre ellas quizás la mayor es la que todavía anda abierta en el madrileño paseo de Recoletos, dedicada al libro viejo y de ocasión.

Pero la Feria del Libro que nos aguarda estos días en la ciudad, en el Parque de la Concordia, mañana y tarde, será una buena ocasión para ese reencuentro con el material humilde y amistoso, con el libro de siempre, con el de hoy y el de hace un siglo. En todos ellos están las palabras sumidas, expectantes, palpitando por salir…

Libros que aparecen

Me he fijado en los libros que tratan de temas locales, que estudian y analizan con detalle pueblos, edificios, temas del pasado alcarreño. No puedo hablar de un libro que he escrito recientemente (y del que hoy firmaré ejemplares), porque ya lo han hecho otros, y en estas mismas páginas. Mil gracias por vuestros comentarios, amigos López de los Mozos y García de Paz.

Entre los que aparecen ahora, está una curiosa visión de Valdesaz y de su santo patrón, San Macario. Es un hijo del pueblo, don Jesús María López Sotillo, quien ha sacado estos días la historia meticulosa de la devoción a este santo del que tan poco se sabe, pero que ha servido durante siglos para protagonizar homilías y justificar romerías, aparte de aparecer retratado en altares, pancartas y azulejos. La obra apuesta por la historia honda del pueblo y del santo, aportando numerosos datos acerca de  la evolución de una devoción que cambiar de sujeto aunque sigue llamándose por el mismo nombre. La solución a este enigma está entre las páginas del libro. A leerlo tocan.

Otro de los ejemplares a tener en cuenta es el que un grupo de profesores e investigadores han realizado, el pasado invierno, con su correspondiente presentación a primeros de año, pero ahora renovadas sus raíces vuelve a echar hojas en la Concordia: es el tomo titulado “Los Mendoza y el Mundo Renacentista”, publicación que refleja las comunicaciones que se presentaron a un Congreso Internacional celebrado en Toledo hace tres años, y en el que aparecían trabajos relativos a los y a las Mendoza alcarreños.

Es un libro que sin alcanzar una globalización del fenómeno Mendoza (del “planeta Mendoza” como le gusta adjetivarlo quien más sabe de él, el profesor García de Paz) sí que muestra múltiples aristas de su brillante pasado: un trabajo sobre las mujeres del linaje, con tantas figura excepcionales; otro sobre doña María de Mendoza, mujer culta del siglo XVI, lectora y escritora ella misma; otro sobre el patrimonio monumental debido a la munificencia del Cardenal Mendoza en la catedral de Toledo, y aún otro sobre las vicisitudes del gobierno mexicano del Montejano Antonio de Mendoza. Humildemente, en ese libro aporto una visión del apoyo a la arquitectura monumental que propició don Pedro González de Mendoza en tierras de Guadalajara.

Y no falta un libro molinés. En el cómputo de los libros nuevos, cada año aparece algo relacionado con el señorío de Molina. Aparte de la nueva edición del “Fuero de Molina” que ha realizado la Diputación Provincial, está el que los profesores de Geografía e Historia, don Juan Pablo Herranz Martínez y don Federico Pérez y Pérez, han escrito y visto crecer por encima de las 500 páginas, sobre “Orea, espacio y tiempo”. Una obra monumental, que aun sin presentar oficialmente (se quiere hacer este próximo verano en la villa molinesa) ya circula y asombra a cuantos hemos podido verla, tocarla y navegar por sus páginas, en las que surge ese mundo complejo, inmenso, tan diferente a todo, que es la geografía de Orea. Que como todos saben es un espacio extremo de esta provincia, empotrado en la raya con Cuenca y Teruel, en el que surgen maravillas naturales y curiosidades sin cuento. Las cuentan en su libro, y añaden con profusión y detalle sus noticias históricas de siglos pasados, de años pasados, de ayer mismo.

Brujas, Magos e Incrédulos

Este es el título, sonoro y atractivo, que se coloca sobre las pastas del último libro de la alcarreña María Lara Martínez, quien demuestra ser, con este libro, una gran lectora (solo así se explica que escriba tan bien y sepa tanto) y una humanista que selecciona sus lecturas y las integra en un conjunto muy firme de conocimientos, del que van saliendo las conclusiones a cada paso que da. Es como un camino el que se recorre con ella cuando leemos este libro que ha empezado a presentar por diversos lugares de España. Un camino por el siglo XVII y por la geografía del centro de la Península, que es donde se suman (desde Cervantes a la Inquisición de Cuenca, pasando por la loca Corte de los Austrias y los caminos perdidos de las aldeas castellanas) todos los hechos de relevancia, más acá de las batallas de Flandes y de las gestas americanas, en esa “intrahistoria” o “microhistoria” cultural de las ciudades encantadas.

No sé qué destacar de esta obra, en la que todos sus capítulos aportan algo nuevo, pero quizás sea en el cuarto en el que Lara entra, bajo el título de “Hechicería y brujería”, en el más curioso de los mundos, haciéndolo con un examen en frío, con la asepsia del historiador. Habla del caso de la vidente de Madrid, Lucrecia de León, de las brujas de Zugarramurdi, y en algún momento considera a la bruja como la antítesis de la sibila. La cueva de Montesinos es otro de los lugares analizados. Más adelante nos habla de las “Actitudes racionalistas en la España de la Contrarreforma” y llega a un espacio geográfico que ella domina porque vive en él, que es Cuenca: La “Brujería e incredulidad en Cuenca en los siglos XVI a XVIII” bien puede conformarse como el núcleo de esta obra. Allí habla del Tribunal de la Inquisición conquense, del que dependía Sigüenza y habla de procesos y causas inquisitoriales en toda nuestra región. Es curioso el dato, creo que inédito hasta ahora, de cómo fue sometido a proceso por el Santo Oficio el matemático y piloto cosmográfico Francisco Antonio Ruter, alias Jacobo, acusado de ideas reformistas especialmente a lo largo de su obra “Soledades de la Torre de Jadraque”, que probablemente escribiría este sujeto a orillas del Henares.

No tiene, en suma, desperdicio, esta obra que la consagra, a pesar de su juventud, como una especialista en temas de Humanismo español.

Más pueblos, más memorias

En Budia han visto nacer este invierno otro libro que ahora sale al sol de la Feria. Es el titulado “Budia en la prensa” y está escrito (como no podía ser de otra manera) por Juan José Bermejo Millano, conocedor a fondo de la historia, las anécdotas y los entresijos de esta villa alcarreña.

En la obra, muy bien editada con sus cubiertas de cartón y en el interior cientos de fotografías, se traen a general conocimiento curiosas noticias que aparecieron en su día (en los días de los dos últimos siglos) en los periódicos hablando de Budia y los budieros. Desgracias por un tubo, pero también alegrías, orgullos y amaneceres festivos. Dado que en los periódicos abundan más las malas que las buenas noticias, ese es el riesgo de pintar la historia de un pueblo a través de lo que de él aparece en la prensa. Así y todo, Budia aguanta el tipo y el libro entretiene y mantiene su solera.

También de este pasado invierno es el libro dedicado por Aurelio García López a Yebes. “De los orígenes a la modernidad”, ese es el subtítulo de este entretenido volumen en el que aparecen muchas más cosas de las que en el título se prometen. Porque en él se habla, largo y tendido, de Alcohete, y por lo tanto del conde de Romanones y su familia, o de los monjes jerónimos y sus granjas meseteñas. Se habla también del bunker que allí hubo en la Guerra Civil (y que hoy se mantiene entero aunque imposible de visitar) en el que aguantó las últimas semanas de la contienda el alto mando militar y hasta el jefe de Gobierno de la República. Un libro curioso, con noticia de sus señores renacentistas, los genoveses Imbrea, y aportes a la historia más reciente del término: cifras y datos sobre Valdeluz, de hoy mismo.

Y puestos a rememorar obras que aparecieron después de la anterior Feria del Libro, no me resisto a citar aquí la secuencia histórica y patrimonial de Alustante, que ya fue presentada en ese pueblo molinés el pasado verano, pero que por estas latitudes arriacenses apenas ha tenido eco. Sus autores, los conocidos estudiosos del Señorío Juan Carlos Esteban, Diego Sanz y el coordinador de todos, el profesor Alejandro López López, construyeron un buen volumen repleto de datos, estadísticas, curiosidades, y descripciones de la historia y el patrimonio de esa localidad, también lejana pero densa de personalidad: “Alustante paso a paso” es el título que le dieron, y con parsimonia y sin dejarse nada en el tintero hablan del Cid Campeador, del molino de viento, de los escultores renacentistas que montaron su fabuloso retablo, o de las maravillas que la Naturaleza ha dejado en su término, como puede ser el “Hondón” de Motos, una impresionante torca en la remota frontera con Aragón.

Y es este, con los anteriores citados, y algunos otros que no caben ya aquí en comentario, los múltiples libros de temática provincial que nos llegan a la Feria del Libro de este año. En todo caso, una ocasión estupenda para mirarlos, por fuera, hojearlos, por dentro, charlar con los autores, y hacer planes de lectura para este verano. Porque, con la que está cayendo, es esa actividad la que puede salir más barata y ofrecer más emociones.

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