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julio 20th, 2012:

Alustante, paso a paso

Mañana va a ser un día estupendo en Alustante. En ese pueblo grande que está en los rayanos, en la raya de Aragón. Y lo va a ser porque tres de sus vecinos, a saber, el profesor Alejandro López López, y los licenciados Diego Sanz Martínez y Juan Carlos Esteban Lorente, van a presentar un libro que se titula así, “Alustante paso a paso”, y yo voy a tener la oportunidad de hablar de ellos, del libro, y de Alustante. Que es lo que me gusta, porque a este pueblo fui por vez primera hace ya cuarenta años, siguiendo la Ruta de los Rayanos, y desde entonces se me metió en el alma. De ahí no sale.

Esta oportunidad surge de la idea que a estos tres beneméritos alustantinos se les ocurrió hace algún tiempo de unir sus fuerzas, y sus saberes, para dar el fruto de un libro completo, meditado, trabajado, bien hecho. El empeño inicial era el de recoger todo cuanto se sabe sobre Alustante, y ponerlo bien ordenado, y medido, en poco más de 250 páginas. Con muchas imágenes, antiguos grabados, visiones actuales, recuerdos de siempre.

Repartido el trabajo, Esteban Lorente se encargaría de la historia del lugar. No toda, porque es mucha, y a ratos aburrida. Solamente aquello que en el transcurso de los siglos ha brillado y ha dado sentido al caminar de sus gentes. Sanz Martínez nos hablaría del patrimonio local, desde sus paisajes, a sus fiestas, pasando por el arte y el urbanismo. Y el profesor López, sabio en otros menesteres relacionados con el medio ambiente, y el turismo, nos daría su visión de Alustante desde esas perspectivas. Los bosques, las aguas, las rutas, los hablares, la esencia cultural de un pueblo y una tierra que tiene un latido propio. Que lo ha tenido siempre.

La historia de Alustante

Siempre fue incierto el futuro. Es su razón de ser. Durante siglos, el futuro de Alustante fue saludable, porque la población crecía, la gente producía, los campos daban su fruto, y unos y otros se hacían más y mejores. Desde los años centrales del pasado siglo, tras una Guerra Civil que cambió para siempre el país, la diáspora abdujo a más de la mitad de los habitantes de Alustante hacia otras tierras: a Valencia sobre todo, y a Barcelona, y a Madrid… pero con mejores carreteras y un pueblo bien cuidado la cosa se estabilizó hasta que hoy una nueva amenaza se cierne sobre el pueblo: nos lo contaba en estas páginas la semana pasada el profesor López: pueden cerrarse las escuelas de los pequeños lugares en nuestra provincia, y a Alustante, como a todos, eso le supondría un nuevo empujón hacia la despoblación. (más…)