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noviembre 28th, 2008:

Historia, Arte y Cultura a lo largo del Henares

Se celebra en estos días, desde ayer 27 al domingo 30 de Noviembre, y en nuestra ciudad, el XI Encuentro de Historiadores del Valle del Henares. Un acontecimiento cultural de gran magnitud, que supone la reunión, el cambio de opiniones, y la manifestación de los estudiosos e historiadores, de los pensadores y hombres de letras de este entorno común a dos provincias y dos comunidades, Guadalajara y Madrid, separadas administrativamente pero unidas a través de un espacio geográfico único: el Valle del Henares.

El Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, vuelve a poner de actualidad la unidad geográfica de lugares tan relevantes como Guadalajara y Alcalá, Meco y Azuqueca, Sigüenza y Valdeaveruelo…

Una reivindicación pendiente

Otra vez nos llega el clarinetazo del Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, para hurgarnos en la conciencia esa pendiente asignatura que es la de analizar con rigor y honradez la distribución territorial del espacio geográfico en el que vivimos.

Convocado el Encuentro “por libre” con el apoyo de tres instituciones culturales, (de Alcalá. Guadalajara y Sigüenza) y movido por gentes con inquietud y dinamismo a las que nunca agradeceremos bastante tanto trabajo y personal ocupación (José Ramón López de los Mozos y Francisco Viana, muy especialmente, más Juan Antonio Martínez Gómez-Gordo, y en esta convocatoria María Jesús Lázaro Silgado y José Luis Valle Martín, que han cargado con todo el peso de organización y engranaje de estas jornadas) este Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, ya en su undécima convocatoria, es sin duda muy importante y de un calado cultural digno de mejores aplausos.

Desde hace ya 20 años, alternando cada dos la sede entre Alcalá y Guadalajara,  se han venido celebrando estos Encuentros en la intención de reunir a cuantos escritores, investigadores y estudiosos del devenir pretérito de nuestra tierra quieren exponer sus trabajos y contribuir con su presencia a un llamamiento que se hace en cada una de estas ocasiones: el de considerar como único y coherente el espacio geográfico del Valle del Henares, desde Horna donde nace hasta Mejorada donde desagua en el Jarama. Y considerarlo único como entidad histórica (desde hace siglos, muchos) y como entidad humana y económica (sin discusión alguna, en Guadalajara somos más “hermanos” de los alcalaínos, que de las gentes de Tomelloso, de Puertollano ó de Cuenca).

Este territorio en el que vivimos, fue dividido administrativamente entre dos comunidades autonómicas, en la precipitación del momento, y con las prisas de algunos por construir espacios políticos propios. El Valle del Henares es un territorio único, que algún día habrá que unir. Tema es este que no vamos a reivindicar de forma estrepitosa, pero que tampoco vamos a dejar que caiga en el olvido, porque la lógica de la realidad geográfica es algo que va más allá de las elucubraciones metafísicas o filosóficas de los políticos y sus consejeros.

Las comunicaciones científicas

En este XI Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, que tendrá lugar (se inauguró ayer jueves por la tarde, en el salón de actos del Conservatorio de Música de nuestra ciudad, y se clausurará el próximo domingo en el transcurso de una comida de confraternización tras un viaje por los “retablos de la Alcarria”, se leerán cinco decenas de comunicaciones científicas relacionadas con la arqueología, la historia medieval y moderna, la archivística, el arte, la heráldica, la toponimia y el costumbrismo de la cuenca del Henares.

La inauguración se hizo ayer, y corrió a cargo del profesor don Pablo Martín Prieto, quien habló ampliamente y con rigor de los Fueros de Guadalajara, analizando a fondo la historia y evolución de estos códigos legislativos que marcaron la forma de vivir en la Edad Media.

Las comunicaciones que hoy están leyendo y mañana continuarán haciéndolo, en el referido centro cultural de Guadalajara, ofrecen este año un denso programa de novedades. Unas relativas a Alcalá, otras a Guadalajara, y algunas a Sigüenza. Yo destacaría la comunicación relativa a la secuencia constructiva del templo parroquial de Arbancón, que elabora el historiador seguntino Juan Antonio Marco Martínez.

También debe destacarse la comunicación de López de los Mozos y Fernández Serrano sobre las lápidas funerarias y escudos heráldicos existentes en el templo de Santiago (antiguamente Santa Clara) de nuestra ciudad. En Encuentros anteriores ya hicieron dos partes iniciales de esta clasificación, que aspira a la totalidad.

Y por supuesto el interesante estudio que hace Pedro José Pradillo y Esteban acerca de la aportación al arte del escultor Miguel Blay, muy relacionado con los Figueroa, y autor de la conocida estatua del Conde de Romanones en la Mariblanca de Guadalajara.

Sobre la evolución urbana de Guadalajara en el siglo del Renacimiento escribe Angel Mejía; sobre el ocaso del Antiguo Régimen, Juan Pablo Calero Delso; sobre los fondos bibliotecarios María Pilar Sánchez-Lafuente; sobre la villa de Mandayona, Manuel Rubio, y sobre el pintor campiñero Alejo Vera y su discípulo Juan Luna, Rosario Baldominos. Y como no hay espacio para mencionar y valorar a todos, sí decir que este año es especialmente denso el número de trabajos de investigación realizados en torno a la Guerra de la Independencia, tratando muchos aspectos que hacen alusión a aquel hecho, del que ahora se cumplen exactamente dos siglos: Amparo Donderis, la archivera de Sigüenza, escribe sobre las “Andanzas de Juan Martín el Empecinado por tierras de Guadalajara y su papel en la Guerra de la Independencia”; Luis Antonio Martínez Gómez hace un exhaustivo estudio documental del saqueo francés en Fuentelahiguera; Miguel Toledano Lanza expone su investigación sobre don Vicente Batanero, al que titula ¿”El Cura Merino de Sigüenza”?; Son, finalmente, Rita García y Miguel Angel Vivas quien nos dan un estudio pormenorizado y amplio sobre la “Contraguerrilla josefina: Cazadores de Montaña y Húsares de Guadalajara” con las andanzas por nuestras tierras de Villagarcía, Mesa y el Manco.

Es un Encuentro denso y digno, de estudiosos y alentadores de una auténtica cultura local, al que aplaudimos sin reservas.

Una historia común en el Henares

La historia ha sido explícita en rasgos aunados sobre las tierras del Henares. Después de ser asiento de una “Vía Augusta” por donde la cultura romana dejó sus huellas, durante varios siglos, este “río que nos une” sirvió de frontera de Al‑andalus en su marca Media, frente al reino castellano.

Los califas cordobeses, y luego los reyes de taifas toledanos pusieron en esta frontera sus defensas en forma de castillos, que aun en mejor o peor estado los vemos desde la fortaleza de Alcalá, pasando por el alcázar de Guadalajara, hasta los castillos de Hita, de Jadraque y Sigüenza, sin olvidar la multitud de torres de defensa y vigilancia que escoltaban los pasos y vados del valle.

Y aún en historia aparecen rasgos comunes, regidos de los mismos personajes: los Mendoza serían unos, con sus posesiones a lo largo del curso del agua, en sus orillas, desde las alturas de Espinosa hasta el final del río en Mejorada.

Sus fundaciones, sus patrocinios de obras de arte, de instituciones culturales, así lo prueban. La Universidad Complutense, hoy revitalizada en Alcalá, estuvo a punto de tener su sede primera en Guadalajara, ó por lo menos los duques del Infantado así lo intentaron. El Cardenal Ximénez de Cisneros, su fundador real, vivió siempre en este valle, pues desde su puesto de vicario en Sigüenza, al de arzobispo toledano fundador de la Universidad, pasando por su estancia en el monasterio franciscano de La Salceda junto a Tendilla, las aguas oscuras y susurrantes del Henares acompañaron su densa biografía.

El costumbrismo, en fin, nos muestra también que las fiestas, los decires, las canciones, los bailes, la toponimia, y en general los modos de enfrentarse a la vida las gentes de este entorno, son absolutamente similares desde Horna a Mejorada. Y ello es lógico, pues a todas las razones apuntadas anteriormente se unen las geográficas y económicas, quizás las más fuertes. Una cuenca única, bastante cerrada en sus límites, propicia el crecimiento de una sociedad muy compacta.

Ello nos lleva de nuevo a la consideración inicial sobre el presente y muy especialmente sobre el futuro de este valle del Henares. Y es la evidencia de esa partición administrativa actual realmente absurda. El hecho de que poblaciones como Alcalá y Guadalajara, vecinas y en todo comunes, estén inscritas en dos Comunidades autónomas diferentes, es una prueba más de lo mal planteada que estuvo la partición de España, hace todavía escasas fechas, en Comunidades Autónomas que solo se rigieron por las premisas previas de unas provincias ya constituidas. Ojalá un día voces como la nuestra se dejen (simplemente se dejen) oír.

De momento, invito a mis lectores a que en este fin de semana hagan un esfuerzo y se acerquen por el Salón de Actos del Conservatorio, en el paseo de Fernández Iparraguirre, para  participar, -al menos para escuchar y compartir estos temas- en el XI Encuentro de Historiadores del Valle del Henares. Es en estos acontecimientos, en estas reuniones de expertos y estudiosos, de gentes que bien demuestran estar en el día a día del trabajo cultural y científico, donde se fraguan los cimientos de una cultura autóctona, de un saber sobre nosotros mismos, sin esperar a que vengan otros a contarnos los caminos por los que debemos ir. El nuestro está bien claro, no necesita inventos: es el Henares, -valle arriba, valle abajo- por donde caminaron los romanos, los árabes, las huestes castellanas, los juglares y los cancioneros, los Mendoza y sus amigos europeos, y hasta el ferrocarril… un valle que une mucho más que separa. Estos días, en Guadalajara, el Henares  se ensancha.

Apunte

Libro de Actas del XI Encuentro de Historiadores del Valle del Henares. Edita la Excmª Diputación Provincial de Guadalajara. 984 páginas en tamaño 17 x 24 cms. 48 trabajos densos sobre arqueología, historia, arte y etnografía. Un conjunto de estudios inéditos que llaman la atención y constituyen a este libro de actas en el referente bibliográfico obligado, que junto a los tomos, similares en tamaño, de los diez Encuentros anteriores, van alcanzando ya la cifra de las 7.000 páginas editadas con documentación científica sobre el Henares.

Este es el valor auténtico de los encuentros, y las comunicaciones. Saber lo que están haciendo los historiadores de nuestro entorno en estos momentos, y poder consultar cómodamente sus aportaciones, sus hallazgos, sus sabidurías. Muchas ilustraciones y un formato –a pesar de su voluminosidad- de fácil lectura y consulta.