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Hita se internacionaliza

La villa alcarreña de Hita es, desde hace mucho tiempo, conocida internacionalmente. Es de esos lugares que no necesitan promoción, ni presentación, ni empujones, porque tienen “vendida” su imagen de antemano. Son muchas las visitas que cada semana tiene, para pasear simplemente por sus calles, para disfrutar del aire de su plaza abierta, o para evocar los versos de Juan Ruiz, el arcipreste irónico que dejó prendida de los tejados y las esquinas su poesía galante y explosiva.

Ahora Hita va a ser más reconocida universalmente. Con motivo de la celebración en Italia, en la ciudad universitaria de l’Aquila, capital de los Abruzzos, del sexto Congreso Internacional de Caminería Hispánica, se va materializar el hermanamiento entre la villa alcarreña (cuestuda y cargada de historia) con otra de características similares en Italia. El domingo 16 concretamente, y con la asistencia de la alcaldesa doña Amparo Ayuso, de otros concejales y de algunas personalidades de relieve cultural de nuestra tierra, se va a realizar el Hermanamiento de Hita con la villa italiana de Santo Stefano di Sessanio, un pueblo que actualmente cuenta con doscientos habitantes, y se halla enclavado en el corazón de los Abruzzos, a 1.250 metros de altitud sobre el nivel del mar. Desde lo alto de su plaza se admiran paisajes fantásticos de valles y montañas, pues está enclavado en el seno del Parque Nacional del Gran Sasso. Destacan entre su caserío, que se forma de estrechas callejas en cuesta y muchos edificios en piedra, algunos de ellos del Quatroccento, la torre cilíndrica de la villa, la iglesia parroquial de Santo Stefano (del siglo XV) y el santuario de la Madonna delle Grazie. En uno de los antiguos edificios se ven talladas en piedra las armas de los Médici, señores que fueron una temporada larga de esta villa.

Datos sobre Santo Stefano

Aquí van algunos datos sobre la villa de Santo Stefano di Sessanio con la que el domingo próximo quedará hermanada Hita. Su origen es romano, y el mismo nombre deriva de una característica de entonces: se encontraba este lugar montañoso a seis millas romanas de la antigua Peltinum, un importante lugar de cruce de caminos que conducía desde Roma al Adriático. De las seis millas tomó el nombre de “Sextantia” y de ahí el apelativo actual que sigue al título del pueblo, honorando al protomártir San Esteban.

Su altura sobre el entorno, con vistas muy amplias hacia los valles del Tirino y Pescara, hizo que fuera lugar de control de caminos, y se puso enseguida, ya en época romana, mejorada en la medieval, una torre de observación que luego vino a ser la torre comunal. En la Edad Media se estableció en las cercanías un monasterio benedictino, sobre la llanura del Campo Imperatore, hoy cubierto de frondosos cultivos frutales. Y ello hizo que subiera enormemente la población de la zona y que la villa se fortificara y creciera en importancia.

En 1415 fue dado en feudo a Antonio Tedeschini Piccolomini, conde del Celano. Aunque en ocasiones perteneció a la baronía de Carapelle, los Piccolomini fueron señores del lugar durante 150 años, y en 1579 pasó finalmente a la posesión de los Medici, que como los Mendoza en Castilla, controlaban en señorío gran cantidad de burgos, pueblos pequeños y grandes ciudades, entre ellas Florencia y la Toscana entera. Los Medici protegieron la villa, construyeron nuevo recinto fortificado, mejoraron sistemas defensivos, y pusieron su escudo sobre la puerta de entrada a la plaza “medicea”. Aumentó el interés comercial por la famosa “lana negra” (la llamada carfagna) de las ovejas de la comarca, que comenzó a exportarse, aumentando el fenómeno de las transhumancia, que hacía que en verano subieran a los altos pastos de la zona miles, millones de cabezas de ganado, y ello hizo crecer a Santo Stefano di Sessanio de forma considerable.

Tras dos siglos de pertenencia a los Medici, el pueblo pasó a pertenecer al reino de las Dos Sicilias, quedando como patrimonio privado del rey de Nápoles. Y ya en 1810, tras la guerra que supuso la unión política de Italia, se transformó administrativamente en Ayuntamiento. El fin de la trashumancia selló la decadencia del pueblo. Durante el siglo XX (tenía 1.500 habitantes al comienzo del mismo) muchas gentes han emigrado, a las grandes ciudades y sobre todo a otros paises europeos, ademas de Estados Unidos y Canadá. Durante la segunda guerra mundial, el pueblo fue ocupado por las tropas del Reich alemán, que instalaron en la “Casa del Capitano” su cuarter general. La emigración ha podido con el desarrollo, y hoy Santo Stefano es un pueblo pequeño y ocupado por dos centenares de personas mayores. Se le ha dado últimamente mucho auge a la lenteja como producto típico de la zona, y se está tratando de estimular por todos los medios el turismo de interior, la creación de casas y hoteles rurales, el senderismo, el disfrute de la Naturaleza pues se encuentra en paisajes muy atractivos, en el seno de un Parque Nacional de gran belleza como es el del Gran Sasso.

En este ámbito, que comulga en muchos aspectos con los pueblos de la Alcarria, con Hita misma, que fue de grandes señores, lugar de importancia romana, medieval y renacentista, que vivió en sus carnes la Guerra civil española, y que hoy trata de sobrevivir gracias a su gancho turístico, está Santo Stefano di Sessanio, un nuevo espacio europeo que va a añadirse a la lista de ciudades con las que nuestra tierra está hermana. Ya se sabe que Guadalajara lo está (como era de lógica pensar) con la Guadalajara de Jalisco. Y aunque falta todavía hacerlo con la Guadalajara del Cauca en Colombia, también lo está con otra ciudades europeas (Livorno, Roanne, Nuneaton, etc.) a las que unía en su momento la afinidad política de sus mandatarios. No otra cosa. Sigüenza está hermanada con Sainte Livrade sur Lot, en Francia, y poco más, que ahora recuerde. Este aspecto del hermanamiento de villas y ciudades europeas, en confluencia de historias, de siluetas e intereses, es algo que deberá promocionarse más, pues es la forma de llegar a sentir de verdad esa Unión Europea que ahora se nota en el uso del Euro, y en que los políticos de unos y otros paises viajan de acá para allá enfundados en la bandera azul con estrellitas de la Unión. Debemos seguir trabajando en ese hermanamiento de pueblos, en esa identidad de culturas, y en esa voluntad de unión. Como forma, además, de luchar contra esas tendencias primitivas y retrógradas de los nacionalismos y las independencias de pequeños territorios, que quieren llevarnos a la época de las cavernas de la Edad del Hierro.

Hita ha dado ese paso, y se lleva por ello nuestro aplauso. Desde el domingo estará hermanada con Santo Stefano di Sessanio, y así la Alcarria y los Abruzzos tendrán de común una bandera, y en su historia se enlazarán las de ambos lugares. ¿El Arcipreste – Dante – el marqués de Santillana – Petrarca?  Así se hace la Europa de la cultura y de los pueblos. No con mítines y con banderas.

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