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Guadalajara, un panal de rica miel

Esta es la tierra del panal que decía Quevedo lleno de rica miel. Esta es Guadalajara, que ahora en la primavera empieza a ver salir, de entre los grises calvijares de sus lomas, el brillo ténue de las flores que darán vida a la cosecha de miel que el otoño reserva, brillante y dorada, suave y dulce en las bocas. La Alcarria ha dado tantas y tan variadas mieles, que la mejor del mundo ha tomado por antonomasia el nombre de esta tierra. Cuando nos da por ponernos positivos, cosa que no siempre ocurre, entre los alcarreños y asimilados, decimos que tenemos -entre otras cosas- la mejor miel del mundo. Y es verdad. Hay que decirlo y bien alto.

La Miel en la Cocina

En este mes de marzo vuelve a ser actualidad la miel. Por dos razones muy concretas, ahora. La primera, porque nos acaba de llegar a las manos la nueva versión de un libro clásico y sabio, esa joya de la gastronomía más puramente alcarreña que es la cocina melíflua, “La Miel en la Cocina”, de Juan Antonio Martínez Gómez-Gordo. Un libro que hace algún tiempo ocupó los estantes de tantas cocinas de la Alcarria, con su animada y generosa oferta de recetas gastronómicas en las que es protagonista el producto mejor de las abejas. Ya entonces saludamos este libro, como uno de los puntales más firmes de la cultura gastronómica de Guadalajara, esa riqueza costumbrista y cultural que tenemos y que pocos la cuidan.

Y ahora, en esta nueva salida de obra tan significativa, y justo en este mes que la Miel recobra su anual protagonismo por tierras de Pastrana, volvemos a tener entre las manos este libro, sencillo pero denso de ofrendas, en el que el gastrónomo sabio y práctico que es el seguntino Gómez-Gordo nos da reunidas todas las formas posibles en que la miel puede cobrar protagonismo en esa tarea diaria que nos mantiene vivos, y satisfechos: en la comida.

Quizás sea clave esta obra para esos cocineros/as que cada día se afanan por mejorar, en sus Restaurantes, la oferta gastronómica alcarreña a los miles de visitantes que nos llegan de fuera. No hace mucho degustaba en Lino, frente a la iglesia de San Sebastián de nuestra capital, un plato exquisito de solomillo bañado en miel y envuelto en hojaldre, que hacía honor a la pura tradición de nuestra tierra en materia de rotunda gastronomía. Pero esto no es lo normal, y por eso me atrevo a sugerir a esos casi dos centenares de restaurantes que ya se afanan cada día (y sobre todo cada fin de semana) en nuestra tierra de Guadalajara por conseguir el favor de los visitantes y turistas: la miel en la cocina es el recurso más auténtico y fiable que pueden tener a la hora de colaborar en este desarrollo del turismo en el que todos estamos comprometidos.

Recetas para chuparse los dedos

El libro *La Miel en la cocina+ que acaba de ver nuevamente editado Juan Antonio Martínez Gómez-Gordo, ofrece además de un breve repaso a la historia de la miel como elemento alimenticio, de sus propiedades salutíferas y su tradición literaria, un total de 112 recetas que tienen al producto alcarreño por excelencia en la clave de su aliento. Así aparecen, y por mencionar de pasada las más llamativas, cosas tan increíbles como los «huevos duros con aguacate y miel» o el «salmón a la miel y grosella» que da la talla más alta de la suculencia en pescados. Con las carnes no se quedan atrás las «magritas de pollo al café y la miel» o la «morcilla a la miel» que debe resultar excitante. No cabe aquí ni siquiera la enumeración de todas estas apetitosas posibilidades. Solamente decir que en punto a postres y confituras, el «alajú», las «peras forradas de hojaldre con miel», el «mazapán» y la «miel sobre hojuelas» son algunos de los muchos «productos made in Alcarria» que deberían ser promocionados públicamente y que, ahora, al menos, a través de este libro y siguiendo sus páginas puede cualquiera que tenga maña, hacer para su gusto.

La Feria Apícola de Pastrana

Por si no tengo oportunidad de hablar luego de ella, vaya en este escrito de hoy mi saludo a la XIX Feria Apícola Regional de Castilla-La Mancha que se celebrará los días 23 al 26 de este mes de marzo en la Villa ducal. Ya está pregonado el programa, dispuestos los estands en el edificio viejo y solemne de San Francisco de Pastrana, y muchos viajeros de toda España y aún del mundo dispuestos a venir a pasearse por sus pasillos, plazas y reclamos.

La Feria de Pastrana, dirigida por una aacheción en la que caben las instituciones públicas de nuestra provincia, con el Ayuntamiento de Pastrana a la cabeza, es ya un orgullo para los alcarreños, que sabemos cuánto de ilusión, y cuánto más de realidad hay en ella: la visión de cuantos la crearon y la han dado vida durante diecinueve años consecutivos ha llegado tan lejos que hoy es de las más clásicas y con más fuerza referente del mundo. De todos también depende que siga siendo así. Y eso se consigue practicando la visión de futuro, apostando por el auténtico desarrollo generador de empleo, promocionando la tarea de tantos pequeños empresarios e industriales, muchos de ellos simples individuos o familias de nuestra tierra, que ponen su trabajo y su creatividad en torno a las abejas, las colmenas y la miel.

Es, por todo ello, un mes dulce y una explosión de brillos lo que marzo nos viene brindando, desde ahora mismo. Un libro clave para entender una cultura eterna; y una Feria imprescindible para seguir dando a la Alcarria razones nuevas para vivir, y no para simplemente sobrevivir, que es a lo que no nos resignamos.

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